Buscando a Peter Newell

Verónica Gerber Bicecci #18 - Literatura Infantil, Dossier

1. Peter Newell debió ser el primer autor que le hizo un agujero a las páginas de un libro para contar una historia. Me encontré con él por casualidad, mientras buscaba en archive.org publicaciones científicas sobre agujeros negros. En lugar de eso, apareció The Hole Book (El libro del agujero), publicado en 1908. En él se cuenta la historia de Tom Potts, un niño pícaro que dispara una pistola. Inesperadamente, la bala atraviesa la pared y perfora cada página del libro con un hoyo real en las hojas. Cruza diversos escenarios (negocios, otras casas, la calle, un parque) causando destrozos, aunque no lastima a nadie, y se detiene por fin en un pastel que la Srita. Newlywed horneó para vender en su tienda. El texto, además, es un poema escrito en estrofas de cuatro versos con rimas asonantes.

2. Después de ese encuentro inicié una pesquisa y comprobé con cierta frustración que los libros de Peter Newell ya casi no se reimprimen, es decir, se trata de un autor olvidado. Newell experimentó conceptualmente con la relación entre la materialidad y forma del libro, la narrativa y la ilustración en la literatura para niños desde finales del siglo XIX, algo que hoy tal vez sea muy natural o común, pero en aquel entonces rompía esquemas.

3. La entrada en Wikipedia es mínima: nació en McDonough County, Illinois, en 1862, era conocido por la tira cómica infantil The Naps of Polly Sleepyhead (Las siestas de Polly) 

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que publicó en el New York Herald (la editorial española Impedimenta hizo una edición en español de esas tiras), ilustró numerosos libros clásicos de autores como Mark Twain, Lewis Carroll o Stephen Crane, colaboró en diversas publicaciones periódicas en Estados Unidos y murió en Little Neck, Nueva York, en 1924. Fue contemporáneo, por ejemplo, de la inglesa Beatrix Potter (1866-1943) pero nunca alcanzó su fama. Su archivo completo, incluyendo su correspondencia personal, bocetos y libros está en la Universidad de Yale.

4. Varios de los libros que hizo como autor están disponibles (completos) en Internet. El primero, Topsys and Turvys (Patas arriba), de 1893, es una serie que experimenta con las posibles dimensiones o perspectivas de un mismo dibujo. Cada cartón cuenta una historia en dos escenas, pero la segunda escena solamente se descubre girando 180 grados la página; por ejemplo, en este dibujo dice: “Cuando Bertram Bowles cayó del muelle, gritó muy fuerte” y, al voltearlo de cabeza, leemos: “Clarence Cowles se inclinó sobre el muelle y rescató a Bertram”.

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También pueden leerse Slant Book (El libro inclinado), de 1908, cuyas páginas tienen una forma rara, en diagonal; The Rocket Book (El libro cohete), que repite la estrategia de The Hole Book, pero con un cohete que atraviesa un edificio completo desde el sótano hasta la azotea y más allá,; y Jungle Jangle, de 1909.

5. Después de visitar el archivo de Newell en Yale, Mabel Hall Goltra escribió la semblanza “Peter S. Newell Cartoonist”. Ahí encontré varios detalles interesantes: Newell dibujó todos los márgenes de sus libros y cuadernos de la primaria. La primera vez que envió una tira cómica a una revista fue a Harper’s Bazaar y en la nota anexa pidió saber si tenía talento; aunque no recibió respuesta a su pregunta, sí le enviaron un cheque a cambio. La idea de hacer Topsys and Turvys comenzó el día en que encontró a su hijo viendo una imagen al revés. Le gustaba mucho jugar a las damas chinas y el ajedrez. Su animal favorito era el gato y divertía a los niños haciendo figuras con la sombra de sus manos.

Ahí también aparecieron otros libros de los que no tenía noticias: encontré solamente dos imágenes de A Shadow Show, de 1896, que también está a la venta en Amazon, usado y por más de 200 dólares; y Pictures and Rhymes, que puede leerse y descargarse completo.

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6. Tal vez algún día podré visitar su archivo en la Universidad de Yale. Tal vez ese día descubriré más títulos y escribiré algo que pueda hacerle justicia a un autor que, además de aportarle nuevas herramientas narrativas a la literatura infantil, experimentó con el formato del libro y propuso una relación compleja entre imágenes y palabras.