Jack y la Muerte, un ejemplo de cómo explicársela a los niños

Rebeca Cerda #18 - Literatura Infantil, Artículos

Leemos para fortalecer nuestra personalidad

 y averiguar cuáles son sus auténticos intereses.

Harold Bloom

La vida moderna nos presiona para hacer las cosas más rápido. Sin darnos cuenta vamos asimilando dentro de nosotros la presión y la ansiedad como una forma de vida y de pensamiento.

Exceso de información. Exceso de mundo de aparataje. Y no es cierto eso que nos decían de que el saber no ocupa lugar. Ocupa, ocupa. No lugar, pero llena el cerebro y a veces lo contamina[1]. Hoy es más difícil encontrar “espacio-tiempo de silencio” para aclarar la mente, el cuerpo y el espíritu.  Debido a que los seres humanos para poder vivir y convivir lo mejor posible, tenemos que saber tomar decisiones, optar como individuos dentro de una colectividad, necesitamos de ese silencio interior que nos permita pensar y responder preguntas esenciales que estimulen el sentido del ser, el valor de elegir en una sociedad en donde pueda florecer la idea de una vida mejor.

No obstante hay que tener con qué pensar y qué pensar para elegir.

Una opción la ofrece la literatura que se presenta como un espacio propicio para buscar algunas guías, y orientación; es un lugar en donde las acciones humanas descubren una dimensión inesperada en lo imaginario; los textos tiene la capacidad de reflejar la realidad, las experiencias más diversas, en formas bellas y creativas, en su función existen profundas reflexiones que colaboran en la conformación de las subjetividades. Existe literatura que es capaz de sacar a la luz el fondo íntimo, inaccesible y verdadero del hombre, textos capaces de hacernos sentir o percibir a través del arte lo que no percibimos o sentimos de otro modo.  Así es capaz de motivarnos a buscar y crear “espacio-tiempo de silencio” para formarnos, conocernos mejor.

Este proceso de comprensión, selección y transformación de la persona a través de la literatura es largo y comienza desde la infancia. El niño no es un ser que está ahí esperando que lo eduquemos con valores que la sociedad piensa son los importantes, es más que un ente que aprende. “Es sueño, misterio y maravilla.  En ellos habita un mundo de fantasía, de deseos inexpresables de sueños. Cuando se cansan de estar en movimiento […] se quedan callados, silenciosos, en un rincón, aspirando a otra cosa […], cosa que no figura en la lista de los elementos que el niño debe aprender para ser ‘gente’. […] Son alas que no se desarrollan.”[2]  Son pautas íntimas que piden orientación, apoyo.

Hoy la literatura infantil y juvenil (LIJ) permite a los jóvenes lectores y a los adultos que los acompañan crear espacios de silencio interior al darles textos que ayuden en la reflexión y al crecimiento interior. Discursos texto-visuales que tocan temas diversos. Creaciones muy interesantes desde su experimentación, calidad, inventiva y forma de tratar cada argumento.

Uno de los asuntos que es difícil de tratar pero importante de introducir al niño, es la muerte porque da significado a una realidad de la que no se puede escapar y aún a los adultos nos cuesta trabajo acercarnos a comprender. A pesar de ello tenemos que comprender que los más pequeños cuentan con recursos intelectuales que les ayudan a entender el final misterioso de la vida. En la actualidad puede ser que un niño esté muy consciente de la realidad de la muerte de una persona cercana, mucho más quizás de lo que sus padres se dan cuenta.

Grollman[3] da por supuesto que el adulto no entiende por completo el significado de la muerte. Ningún mortal ha penetrado el velo de su gran misterio. Sin embargo, el padre sensible tiene la responsabilidad ineludible de compartir con sus hijos los fragmentos de su experiencia y conocimientos adultos.

La LIJ en torno a la muerte ha tejido múltiples historias, anécdotas, leyendas y cuentos; unas veces cargados de realismo dramático y, otras, de fantasía, por ejemplo, los cuentos populares, sin explicaciones eruditas ni recetas contra la muerte, plantean los problemas existenciales de un modo breve y conciso.

Bettelheim[4] enfatiza como los cuentos de hadas transmiten a los niños, de diversas maneras: que la lucha contra las serias dificultades de la vida es inevitable, es parte intrínseca de la existencia humana, que si uno no huye, sino que se enfrenta a las privaciones inesperadas y a menudo injustas, llega a dominar todos los obstáculos alzándose victorioso. El niño necesita más que nadie que se le den sugerencias en forma simbólica, de cómo debe tratar con dichas historias y avanzar sin peligro hacia la madurez. Los cuentos de hadas enfrentan debidamente al niño con los conflictos humanos básicos.

Jack y la muerte[5] es un título que explica el sentido de la muerte de una forma natural, serena, como parte de la vida. Este libro puede ser una fuente de reflexión y crecimiento para el lector. El conocido narrador inglés Tim Bowley retoma la narración del folclore británico La Muerte atrapada en una nuez y la interpreta para ser editada en un libro álbum[6], género literario contemporáneo que por su versatilidad y belleza acapara la mirada de niños y adultos por igual. Mientras Natalie Pudalov con sus imágenes estilizadas y la selección del color, le da forma a los personajes y a los ambientes para hacer sentir al lector sentimientos y emociones. El cuento facilita el proceso de entendimiento a través de un lenguaje simbólico, de una forma implícita plantea una problema de esencia y deja abierta la solución para que cada lector, con cada lectura sea capaz de interpretarla según su necesidad emocional y afectiva del momento.

Jack es un niño que está muy triste, su mamá está enferma. Mientras pasea y piensa se encuentra frente a frente con el mismo personaje de la Muerte que le pregunta por la casa de Jack. Sin dudarlo el chico comprende la situación y con gran inteligencia burla a la Muerte que queda atrapada en un frasco. En ese momento el embaucador piensa en el triunfo, sin saber las consecuencias que su acción desencadena. Jack al alterar el orden del ciclo vital hace que ningún ser vivo pueda morir. Se desata un caos, por qué la vida no existiría sin la muerte y viceversa; la Muerte debe ser liberada.

El valor de esta edición es la armonía entre los diferentes discursos –texto, imágenes y diseño– .  Desde la portada hasta la contraportada este libro, a través del hilo conductor narrativo transmiten las ideas, valores y conductas. Los autores apuestan al  tratar de comunicar una experiencia sobre lo que es la muerte.  Este filamento se hace real (visual) a lo largo de todas las páginas del libro, toma los colores (rojo y negro) y las formas variantes como símbolos de la vida y la muerte.

En la portada del libro Jack y la Muerte muestran el camino hacia la historia, la mano mortal sostiene la brizna de vida que le resta a la madre de Jack. Cuando damos vuelta a la portada, en las guardas encontramos la cuerda roja, con sus ires y venires, sus flores, alegrías y penurias como la existencia misma, puede ser la vida de la madre de Jack, y al volver a dar la vuelta a la página, en la portadilla vemos del lado izquierdo una tijeras que cortan ese lazo rojo; entonces la hebra cambia su color a negro y presenta a la figura de la madre de Jack caminando sobre la palma de la mano de la Muerte. A lo lejos un ave negra lleva en su pico un juguete, el oso de peluche de Jack, acción que puede simbolizar la madurez que va a alcanzar el protagonista en la narración. Él va a crecer.

Esta obra es un vehículo de transmisión de ideas y valores sociales, que pueden ayudar a orientar al joven y al adulto en su entendimiento y desarrollo. Puede contribuir con el tener con qué pensar y qué pensar para elegir.


[1] Barylko, J. (2000) Los hijos y la religión, Buenos Aires: Emencé Editores, pp.23

[2]  Op. cit. p.65

[3] Grollman E.A., (1974) “Children and Death”, en Grollman E.A., (Ed.) Concerning Death: a Practical Guide for the Living. Boston: Beacon Press, pp 14-16.

[4] Bettelheim, B. (1975) The Uses if Enchantment, The meaning and Importance of Fairy Tales, New York: Alfred A. Knopf

[5] Bowley T., il: Pudalov N., trad: Pita Ch., (2012) Jack y la muerte, México: CONACULTA / OQO Ediora, coedición.

[6] El álbum es un género literario que se especializa y define como híbrido, porque combina lo textual y lo icónico; narra una historia mediante la secuencia concatenada e inter-relacionada de imágenes, palabras y espacios, ninguna pieza puede faltar para lograr el efecto deseado.