Editorial #36 – Danza y filosofía

Reflexiones Marginales #36

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Fue hasta el siglo XX, o más específicamente en la segunda mitad de éste, cuando el interés por el cuerpo reveló en la danza un terreno fértil para su indagación filosófica. Conceptos centrales como el tiempo, el espacio, el cuerpo y el otro, encontraron en el arte del movimiento una nueva perspectiva para ser pensados; por su parte, la reflexión filosófica dotó a la práctica dancística de posibilidades de acción no exploradas antes. Esta relación simbiótica ha establecido las bases para una prometedora línea de investigación.

Aunque en la tradición de investigación dancística que domina en nuestro país no hay lugar para la filosofía, numerosos son los trabajos que, sobre todo en la última década, se han dedicado a establecer puentes de comunicación entre las dos disciplinas. Sin embargo, dichas indagaciones no han emanado de la alta academia filosófica. Los trabajos que han explorado este campo tienen diversas procedencias: artistas preocupados por el sustento de su obra, alumnos y profesores de las escuelas de artes —plásticas o escénicas—, investigadores de diversas disciplinas cuyo impulso los ha llevado a trascender las fronteras de su campo, estudiantes de pregrado y posgrado en filosofía que han encontrado en la danza una beta rica para su desarrollo profesional, etc. Ejemplos de ello son los textos aquí presentados.

Este Dossier contiene 7 de las 14 ponencias seleccionadas entre las 70 que se presentaron en Primer Coloquio Universitario de Danza y Filosofía. El evento, organizado íntegramente por estudiantes, se llevó a cabo el pasado mes de mayo en las instalaciones de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Su principal objetivo fue crear un espacio para la reflexión en torno a la práctica dancística, más allá de sus lenguajes estéticos o sus posibilidades técnicas. Se buscó proponer nuevas líneas de investigación, vincular teoría y práctica, difundir propuestas escénicas alternativas, así como reconocer a la danza en su dimensión epistémica. A pesar de su original carácter estudiantil, el poder de convocatoria del evento fue tal que consiguió aglutinar en un mismo foro tanto a investigadores prestigiosos como a nóveles, profesores, coreógrafos y bailarines de todo el país.

Con este dossier hacemos una invitación abierta para participar en la construcción de este diálogo entre disciplinas. Su consolidación requerirá de una labor cooperativa: implicará que los filósofos descubran lo valioso que puede ser para ellos el trabajo en un salón de danza, y que los bailarines conozcan el poder creativo contenido en un libro de filosofía. A fin de cuentas, se trata de reconocer que el pensamiento es una danza.

 

Colectivo Giroscopio: danza + Filosofía