Amor en los márgenes

Erika Saldaña Pérez #10 - Hegel, Artículos

“…Hay que asumir el riesgo

de la libertad del otro…”

Phílippe Meirieu.

El amor es una acción motora en la vida de todo ser humano y representa el afecto más importante y necesario para la existencia. A lo largo del tiempo el amor lo hemos encarcelado en ideas de complemento, plenitud y poderío; cancelando así toda relación de respeto por las diferencias de los sujetos. El pensamiento llamado postestructuralista ya sea desde los márgenes filosóficos o desde los márgenes psicoanalíticos, vuelve a replantear la cuestión del amor como una experiencia del dos.

En la globalización y el desarrollo de las tecnologías de la información la cuestión del amor está estructurada como un metalenguaje que recae en la teoría de la ficción, o en la teoría romántica, o en la teoría familiar (Badiou, 2008,104); las cuales intentan homogeneizar las relaciones entre los sujetos, las relaciones con el mundo, las relaciones entre verdad, saber, conocimiento y poder para el beneficio económico y no para un beneficio meramente humano que reconozca y piense la singularidad de las situaciones relacionales de los lazos sociales.

El amor en la lógica del capitalismo global se transforma en una garantía económica, en una garantía de poder que eclipsa las diferencias y olvida que el acontecimiento amoroso se reinventa en la cadena de acontecimientos. El encuentro amoroso del dos reconoce las diferencias degradando el metalenguaje del uno.

Encuentro- Acontecimiento- Amor.

“El principio de todo amor es un encuentro y ese encuentro es el acontecimiento inicial de todo amor, es en ese momento cuando uno se enamora…”ii. El encuentro amoroso no es un encuentro cualquiera sino más bien es un encuentro que se va bordando en situaciones singulares y se comprende que algo entre dos ha ocurrido. El encuentro amoroso, es un acontecimiento que construye algo nuevo, distinto a lo que generalmente suele mostrar las discursividades de la vida cotidiana, de la vida mercantil y legal. Badiou plantea desde Lacan que como “no hay relación sexual” acontece cualquier encuentro amoroso y la posición del sujeto se transforma. “Lo que suple la relación sexual es precisamente el amor.”iii El amor como el arte de la búsqueda y de la acción que lanza a la experiencia del dos.

“…, los acontecimientos son singularidades irreductibles, “fuera-de-la-ley” de las situaciones. Los procesos fieles a una verdad son rupturas inmanentes reinventadas por completo para cada ocasión. Los sujetos que son instancias locales de un proceso de verdad (“puntos” de verdad), son inducciones particulares e incomparables.”iv

Los acontecimientos son actos que irrumpen en situaciones rutinarias de la vida; son accidentes que descomponen los procesos donde se mueve la predicción y el automatismo.

El amor cuando es nombrado por un “te amo” recíproco aparece un acto amoroso el cual activa múltiples acontecimientos; sería como un:

“Estribillo de una canción en las que las estrofas formarían otras tantas series a través de las cuales circula, palabra mágica tal que ningún nombre con el que se le <llama> colma el blanco, la instancia paradójica tiene precisamente este ser singular, esta <objetividad> que corresponde a la pregunta como tal, y le corresponde sin responderla jamás.”v

El “te amo” se construye en la superficie de las experiencias, en la cadena del discurso expresado, en lo inesperado, en las faltas, en los deslices.

El encuentro amoroso no tiene un significado establecido, ya que como casilla vacía toda experiencia puede construirse y re-inventarse.

“… Toda experiencia puede ser atrapada por el amor, naturalmente la experiencia de la relación sexual, pero en realidad la experiencia de la belleza del mundo, la experiencia de las exigencias de la vida cotidiana, la experiencia del viaje, la experiencia de la construcción de un lugar, la experiencia artística…, El amor en sí mismo es esta experiencia infinita. Si, porque de otro modo el amor sería sólo el encuentro y si es sólo el encuentro pronto tendremos el regreso de la concepción pesimista”vi.

La experiencia amorosa del dos siempre lanza preguntas para no ser respondidas nunca con la intención de que está experiencia siga construyéndose. “… La apuesta crucial es pensar el amor no como destino, sino como encuentro y pensamiento, devenir igualitario disimétrico, invención de sí…”vii

¿Quién crea y re-inventa la experiencia amorosa del dos? El lenguaje, el apalabrar, el sostener las preguntas en los acontecimientos múltiples, ya que estos van trazando los límites o van sobrepasando los límites y los restituye al devenir ilimitado. El lenguaje, las palabras, la comunicación, el sostener las preguntas insisten en la recreación del acontecer amoroso. La experiencia amorosa del dos se construye e inventa tiempos, lugares y sentidos. “… Acontecimiento, que vale por todos los acontecimientos, hacen que todo el devenir y sus paradojas aflore en el lenguaje…”viii

El lenguaje que sostiene las preguntas es el movimiento infinito de la experiencia amorosa del dos “… Es llegar a una región en la que el lenguaje ya no tiene lugar con unos designados, sino solamente con unos expresados, es decir, con el sentido…”ix

La expresión inesperada, la pregunta extraña que produce preguntas y no respuestas es la que sostiene la experiencia amorosa del dos y re-inventa el acontecimiento amoroso.

Reflexión.

La experiencia amorosa del dos es de actos complejos y se experimenta en la superficie, es en los márgenes donde la experiencia amorosa del dos se construye y crece reinventando la condensación de la experiencia en lo expresado, en los actos de lenguaje que expresan y construyen verdades singulares que se liberan del conformismo, de la monotonía, de los convencionalismos perfomateados y de las opiniones comunes y universales que se presentan como verdad, como metalenguaje.

La experiencia amorosa en su acontecer es la apertura al otro, a su verdad singular, a las diferencias infinitas donde se vence el miedo a la contradicción, a las incongruencias, a lo inesperado, a los equívocos y al existir diferente. El acontecimiento amoroso lleva a los sujetos de amor a inventar nuevas maneras de ser y actuar en las situaciones que advienen.

De ahí que el amor es el ejercicio continuado de la doble función. Es toda su dificultad… La doble función es coja, y es a inventar esta cojera a lo que se ejercita continuamente la marcha amorosa. Es verdad que eso marcha mal, es decir cojeando. Pero es así como, también, eso marcha.”x

Bibliografía

Badiou, Alain. (2008). El balcón del presente. México. Siglo XXI.

——————- (2005). El siglo. Buenos Aires, Manantial.

——————- (2004). Ética. México. Herder.

Deleuze, Gilles. (1989). Lógica del sentido. Barcelona. Paidós.

Lacan, Jacques. (2008). Aún. Seminario 20. Buenos aires. Paidós.

Notas

i Erika Saldaña Pérez, Maestra en Pedagogía por la FFyL-UNAM, con orientación en instrucción de saberes pedagógicos. Profesora en la Licenciatura en Pedagogía en la FES-Aragón. Desde 2007 estudia Psicoanálisis Freudiano y Lacaniano con clínica psicoanalítica. Ha realizado estudios sobre el pensamiento y las teorías postestructuralistas Derrida, Lacan, Foucault y Freud en la Universidad del Claustro de Sor Juana, la Facultad de Filosofía y Letras y el 17 Instituto de Estudios Críticos.

brujas74@yahoo.com.mx.

ii Alain Badiou. El balcón del presente. México, Siglo XXI, 2008, p. 106.

iii Jacques Lacan. Aún. Seminario 20. Buenos Aires, Paidós, 2008, p. 54.

iv Alain Badiou. Ética. México, Herder, 2004, p. 74.

v Gilles Deleuze. Lógica del sentido. Barcelona, Paidós, 1989, pp. 76 y 77.

vi Alain Badiou. El balcón del presente. P.108.

vii Alain Badiou. El siglo. Buenos Aires, Manantial, 2005, p. 182.

viii Gilles Deleuze. Op.Cit., p. 34.

ix Ibid., p. 48.

x Alain Badiou. El balcón del presente. P. 35.