Brevemente. Sade

Carmen Tinajero #39, Vidas Infames

 

Ayer, les hablé de Sade a unos amigos que vinieron a visitarnos de Xalapa, el personaje se iba formando a medida que hablaba. La pregunta que me guiaba era ¿por qué Sade fue una figura tan importante?, ¿en dónde radica la importancia de Sade? y pude contestarme en esa semblanza que les hacía y me hacía al contarlo.

Sade como Kant postula la existencia de un orden del mundo desde la subjetividad de cada quien. Sade opone a la hipocresía del bien el goce como mal esencial, el imperativo que a partir de la subjetividad entra en los huesos ya sea a través del super yo o la consciencia moral de los perseguidos por sus convicciones; o por la voz de no parar en la pasión que los manda, pero siempre se trata del Otro que se impone con una voz tan fuerte que anula al sujeto del deseo, al sujeto del placer.

Sade hace teatro para mostrar su verdad, juega con el artificio de la no-libertad que somos nosotros mismos cuando nos declaramos libres y escribimos la tragedia de la renuncia en nuestros cuerpos y en nuestros corazones.

Sade sale de la cárcel que le imponen los hombres finalmente en forma de manicomio, a través de sus escritos y de sus obras de teatro; mostrándonos que la libertad es otra cosa, que la libertad radica en el saber sobre nuestras cadenas.

La tragedia es en él como en Kafka, algo inevitable pero no como un destino que nos arrastra sino como una responsabilidad asumida, como un compromiso con la vida en su extrema particularidad.

Cada quien escribe su propio libro, construye sus propias escenas, pero el tema es histórico y el escenario es el mundo. La libertad limitada es plena, y las palabras como: general o democracia se vuelven utópicas e insulsas. Cada día puede ser inventado y compartido, he ahí el hombre social y creador; he ahí la lógica de lo posible y lo imposible.

Sade nos hace saber que la sexualidad está ligada a la muerte de Dios. Y La muerte de Dios es el renunciar a la promesa de vida eterna.

 

Notas

[1] Donatien Alphonse François de Sade (París, 2 de junio de 1740-Charenton-Saint-Maurice, Val-de-Marne, 2 de diciembre de 1814) conocido por su título de Marqués.