De colegio a museo: El espacio arquitectónico y su resignificación. El Antiguo Colegio de San Ildefonso

Elena Flores #9 - Arquitectura, Visitas Arquitectónicas

Al ser una operación inmediata y natural el experimentar el espacio dentro de un edificio casi nunca nos detenemos a observar la reacción que nos causa enfrentarnos al mismo.

La arquitectura ofrece la posibilidad de ser reutilizada con el transcurso del tiempo para diversos fines, esto se debe a su capacidad de crear relaciones entre la construcción el espacio y los elementos que nos rodean.

Estas relaciones en el caso de los edificios históricos son mucho más claras ya que los cargamos de significados y usos a través del tiempo. Por ejemplo, el edificio de San Ildefonso no ha dejado de ser utilizado desde el momento de su construcción; el cual ostenta casi cuatro siglos de existencia.

La arquitectura pervive en el tiempo a pesar de ser utilizada para diversos fines ajenos al proyecto inicial. No es mi intención hacer un estudio exhaustivo de los diferentes espacios del edificio, sino reflexionar cómo es que la arquitectura es resignificada.

Arquitectura y temporalidad

Al ser la arquitectura un espacio de experimentación fenomenológica que se percibe y re-significa con el tiempo por las personas que lo habitan, su cualidad artística según Mario Camacho recae al estar dentro de un nivel funcional de la realidad, “al modelar la materia y lograr una situación objetiva artística”i.

Estos niveles funcionales los percibimos todos los que habitamos un espacio, de esta forma la arquitectura sin cuerpos que lo signifiquen sería algo inacabado ya que se necesitan mutuamente.

Antiguo colegio de San Ildefonso

El Antiguo Colegio de San Ildefonso al ser una construcción de factura jesuita cumplía con ciertas especificaciones en los espacios del edificio.

Las propuestas pedagógicas de la compañía de Jesús estaban orgánicamente vinculadas a un modelo estético el cual era no sólo de gran calidad y belleza sino también funcional en la concepción de sus espacios. Es esta funcionalidad la que ha logrado su pervivencia en el tiempo a pesar del cambio de actividades a las que se ha sometido este espacio.

La construcción de San Ildefonso era, en lenguaje moderno, un internado para alumnos jesuitas. En este espacio los alumnos tomaban algunos cursos complementariosii. La construcción de San Ildefonso data del año de 1618, esto se debe a una cédula emitida por el rey Felipe IIiii. Al ser un edificio de construcción real los espacios deben de ser de grandiosa factura tanto estética como técnica, ya que deben de reflejar que es una construcción patrocinada por un rey. Debido a la expulsión de los jesuitas de los territorios hispanos el uso del edificio fue modificado, por algún tiempo sirvió de cuartel, pero en 1771 volvió a ser casa de estudios, bajo el patronato del rey y el vice-patronato del virrey.

Los usos como colegio de San Ildefonso han sido marcados por cambios políticos del país; primero con la independencia, después con la reforma educativa de Juárez y finalmente con su adición al la Universidad Nacional Autónoma de México. Esta tradición educativa fue detenida en 1978 cuando el inmueble fue cerrado al público y no fue hasta 1992, en que fue restaurado para albergar la exposición México: Esplendores de 30 siglos. En la actualidad, el museo es administrado de forma tripartita por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Gobierno del Distrito Federal y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Su misión es doble: preservar el magnífico edificio con el importante patrimonio artístico que posee, por otra parte realiza exposiciones sin límites temáticos ni cronológicos para ofrecer al visitante una experiencia enriquecedora, que fomente el aprendizajeiv.

Como pudimos observar no es una coincidencia que los diferentes momentos de ocupación del edifico han sido determinados por la funcionalidad y versatilidad de sus espacios.

Los patios del Colegio

Para poder entender cómo es que ha pervivido en el tiempo este edificio tomé en cuenta tres espacios principales los cuales son los más antiguos y menos modificados de todo el conjunto esto son: El colegio Chico, El colegio de Pasantes y El colegio Grande.

La primera de estas tres construcciones fue el Colegio Chico. El patio es cuadrado, apoyado sobre cinco arcos de medo punto los cuales se apoyan sobre pilares, a este patio lo rodean salones salvo en el costado norte donde se abre el portal de la entrada y del lado oriente donde se ubica la escalera que comunica la planta baja con el primer y segundo piso, al lado opuesto de la escalera se encuentra el pasillo que comunica al Colegio chico con el Colegio de Pasantesv.

A diferencia del Colegio chico el de pasantes tiene una planta rectangular donde sólo tres lados (norte sur y oriente) son los que se sostienen por arcadas ya que el lado poniente lo conforma un muro con ventanas que le da luz a las escaleras y algunos salonesvi, esta solución es de gran ingenio ya que otorga luz y acoge la mirada del espectador. Las aulas están ubicadas en el costado oriente y sur, donde los vanos, aunque de factura posterior, están enmarcados por detalles en cantería de las jambas y arcos los cuales se integran a los arcos y columnas de los corredores. Este patio nos da acceso a la Capilla del Colegio, un lugar de suma importancia desde su construcción debido a que fue proyectado para los jesuitas.

Por último el Colegio grande está formado por un gran patio cuadrado de siete arcos por lado los cuales responden de manera orgánica a los tres niveles del edificio. En este patio podemos encontrar ubicado el vano que da a la entrada principal del edificio y la puerta que comunica con el Generalito, lugar donde se llevaban a cabo actos oficiales.

El espacio aprehendido

Después de tener este contexto podemos platear los problemas en torno al espacio y la significación del mismo.

Para entender la importancia de la concepción del espacio, Simon Unwin nos menciona que existen dos actitudes opuestas. La primera consiste en dejar que sea la estructura la que defina los lugares que uno quiere crear, mientras que la segunda opta por definir primero los lugares y forzar después la estructura a adaptarse a ellos.vii

En el caso de San Ildefonso podemos encontrar que los espacios están organizados de una forma sumamente coherente tanto de forma estructural como espacial. Estos conceptos aplicados a la percepción de las personas son denominados como “la geometría del ser” y de la “geometría social”; para el ser humano es esencial medirse con su entorno, ya que al transitar el espacio de una forma inconsciente calculamos las distancias o incluso las diferentes alturas de un espacioviii. Esto hace que San Ildefonso sea un espacio sumamente agradable para el recorrido de los visitantes, ya que sus espacios suelen estar organizados de tal manera en la que resultan cómodos para su tránsito.

La geometría social responde esas “seis direcciones y un centro” que todos poseemos mientras que las interacciones entre las personas que habitan el espacio serían consecuencia de las mismas. Esta forma de percibir el espacio en el que se inserta el cuerpo es determinante para el desarrollo de un proyecto arquitectónico ya que el edificio debe de responder a estas seis relaciones. Este espacio organizado ortogonalmente se cumple a la perfección en el caso de San Ildefonso ya que cada espacio que transitamos es un espacio ortogonal tridimensional, incluso cuando nos encontramos en alguno de los patios los tres niveles de construcción nos hacen interrelacionarnos con la estructura del recinto.

No es de extrañarnos que los espacios más utilizados y significativos del recinto sean los patios ya que estos hacen sentir al espectador que se encuentra en un espacio contenido pero a su vez de gran libertad para habitar.

La arquitectura tiene la cualidad de ordenar las geometrías sociales esta condiciona las medidas y la distribución de los espaciosix, el estar en un espacio que te contiene visualmente crea una sensación de intimidad la cual es compartida por las personas que se encuentran en este recinto.

Últimas reflexiones

El individuo se desarrolla en un ámbito tempo-espacial, como nos señala Camacho. Éste desarrolla:

“acciones generadas en la conciencia y se objetivan gracias a las actividades y actos psicomotores de los individuos socializados en el espacio significado, quedando de este modo como las partes dinámicas de la estructura de la situación objetiva en la realidad y generan el ambiente de espacio significado”x.

Esta relación tempo espacial corresponde con el espacio arquitectónico que anteriormente nos señalaba Unwin, sirviendo este como catalizador de relaciones humanas.

Estas relaciones desde mi punto de vista están guiadas dependiendo de lo que dicte la arquitectura, es decir si el arquitecto en su proyecto decide dirigir nuestra mirada a cierto espacio nos determinará cómo es que el espacio debe de ser vivido, de la misma forma determinara las relaciones que se llevarán a cabo dentro del mismo. Un ejemplo de esta organización es la relación entre los patios de San Ildefonso y los visitantes, esto se debe no sólo la distribución de los mismos, sino que la disposición de los corredores que los rodean y la ubicación de las escaleras los obligan a tener ciertas relaciones en cada uno de estos patios, los cuales al estar conectados a partir de pasillos nos llevan de espacios íntimos a privados sin tener otra barrera más que la del tamaño de los mismos.

El principal éxito que podemos observa en el diseño de San Ildefonso está determinado por que en gran medida las edificaciones, monumentos u obras de arte se reciclan para adaptarlos o adecuarlos a otras realidadesxi. El sujeto es capaz de aprehender espacios, los cuales a su vez pueden ser reutilizados debido a su capacidad de seguir siendo espacios significativos no sólo desde un punto de vista histórico sino por ser espacios que aportan al visitante valores axiológicos los cuales hacen sentir el espacio “como debe de ser” la arquitectura busca el ambiente con confort contextual-vivencial y dinámico para el hombrexii, esto lo vemos reflejado en la geometría social.

Partiendo del hecho de que la arquitectura debe de cumplir con dos funciones principales como lo menciona Camacho el cumplimiento significativo y cumplimiento espacial el sujeto se relaciona a nivel mental con el edificio de esta forma uno va relacionando recuerdos y experiencias con espacios específicos dentro de la arquitecturaxiii.

La segunda relación que consideré es la del cumplimiento espacial, ésta se presenta en las relaciones psicomotores-psicosomáticas que vive el individuo dentro de un espacio temporal contextualizadoxiv.

Finalmente considero que los espacios re-significados se dan a partir de la combinación de forma, estructura e historia. Sin estos tres elementos el éxito del edificio de San Ildefonso no hubiera sido posible ya que a pesar de que el espacio percibido es de suma importancia para el uso del edificio si no hubiera tenido esa trayectoria como una de las mejores casas de estudios del país.

Bibliografía
Camacho Cardona Mario, Hacia una teoría del espacio reflexión fenomenológica sobre el ambiente, Universidad Iberoamericana, Puebla, México, 2002.
Lemoine Ernesto, La Escuela Nacional Preparatoria en el periodo de Gabino Barreda 1867-1878, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1970.
Garciadueñas José Rojas, El Antiguo Colegio de San Ildefonso, Instituto de Investigaciones Estéticas, México, 1951.
Unwin Simon, Análisis de la arquitectura, Gustavo Gil, Barcelona, 2003.
iMario Camacho Cardona, Hacia una teoría del espacio reflexión fenomenológica sobre el ambiente, Universidad Iberoamericana, Puebla, México, 2002, p. 14.
ii José Rojas Garciadueñas, El Antiguo Colegio de San Ildefonso, Instituto de investigaciones Estéticas, México 1951, p. 16.
iiiErnesto Lemoine, La Escuela Nacional Preparatoria en el periodo de Gabino Barreda 1867-1878, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1970, p. 23.
iv Lemoine, Op. Cit., p. 12.
v Rojas, Op. Cit., p. 35.
vi Idem
vii Simon Unwin, Análisis de la arquitectura, Gustavo Gil, Barcelona, 2003, p.129.
viii Unwin, Op. Cit., p.105.
ix Ibidem, p. 117.
x Camacho, Op. Cit., p.13.
xi Ibidem, p. 14.
xii Ibidem, p. 45.
xiii Ibidem, p. 47.
xiv Ibidem, p. 48.