Entrevista al Dr. Tom Sparrow

Traducción de: Gerardo Roberto Flores Peña #41 - Hojear el siglo XX, #41 - Traducciones

El Dr. Tom Sparrow fue entrevistado

por Laureano Ralón el 12 de Julio de 2016

 

Tom Sparrow

 

¿Qué te atrajo a la academia? ¿Cómo cambió la filosofía tu manera de ver el mundo?

Como alguien que no creció en una familia intelectual, no digamos académica, no me estaba enfocado en la academia de niño. Y a pesar de que siempre tuve buenas calificaciones en la escuela, no puedo decir que me volví un estudioso o un académico hasta que entré a la universidad. Para la época en que había entrado a la preparatoria ya estaba ciertamente atraído a la romántica imagen popular de la academia tal como se retrata en las películas o los libros, pero nunca supuse que era del tipo que pudiera convertirse en profesor universitario. Por supuesto, la academia rara vez, si es que alguna vez, está a la altura de su imagen romántica. He tenido vistazos de ese lugar idílico, pero no ha sido la norma. Tal vez lo sea para algunos. De cualquier modo, no fue sino hasta la Universidad, cuando descubrí la filosofía, que me sentí atraído por la vida académica. Proviniendo de una familia de la clase trabajadora no tenía idea de que podía ganarme la vida con las ideas. Lentamente, reuní el coraje para imaginarme a mí mismo cómodo en la academia, y tras correr mucha suerte, me instalé ahí. En cuanto a la filosofía misma, confirmó para mí, junto con el teatro de Beckett y Pinter y la literatura de Camus y Kafka, dos suposiciones que estuvieron siempre escondidas en algún lugar de mi mente: la primera, que formular y defender los propios principios filosóficos estaba bien y que era preferible. Segundo, me confirmó que el mundo es un lugar notable y fundamentalmente extraño, y que esto es lo que hace que valga la pena vivir en él.

 

¿Quiénes fueron algunos de tus mentores en la carrera y qué fue lo que aprendiste de ellos?

Martin Weatherston

Antes de entrar a la licenciatura tuve un mentor muy importante en la East Stroudsburg University de Pennsylvania llamado Martin Weatherston. Él trabajaba principalmente a Heidegger y la relación de éste con Kant. Con él me abrí paso a través de la filosofía continental de los siglos diecinueve y veinte y llegué a comprender cómo es que luce una relación productiva entre alumno y maestro. Cuando ingresé a la Duquesne University en Pittsburgh, para hacer mi tesis doctoral, casi inmediatamente forjé una relación de trabajo con Fred Evans, un discípulo de Edward Casey y quien ha hecho trabajo importante sobre filosofía continental, particularmente sobre Merleau-Ponty. Estudié a Merleau-Ponty atentamente con Evans y eventualmente escribí una disertación sobre fenomenología bajo su dirección. Mi libro Plastic Bodies es la versión revisada de esa disertación. Como mentor, Evans me enseñó lo que se refiere para ser un verdadero maestro-académico y, más aún, el nivel de dedicación requerido para dirigir la tesis de un estudiante de una manera significativa. En Duquesne, tuve la fortuna de también forjar lazos fuertes con George Yancy, muy conocido por su trabajo en la filosofía de la raza, y con Dan Selcer, un historiador de la filosofía moderna temprana. Al igual que Evans, Yancy y Selcer demostraron en su pedagogía y compromiso como mentores lo que llamaría “la fecundidad de la afirmación”. Con esto quiero decir que encarnaron un modo de guía y criticismo que, ejemplarmente, afirmaba las capacidades específicas de cada uno de sus estudiantes. Bastante simple, siempre estaban ahí y dispuestos a trabajar cosas conmigo.

Fred Evans

En 2005, Selcer invite a Graham Harman a dar una conferencia en Duquesne. La conferencia de Harman abrió mis ojos hacia formas inesperadas y provocativas de habitar el campo de la filosofía continental contemporánea, por lo que comencé una larga correspondencia vía correo electrónico con él. En particular, fui cautivado por cómo hacía uso del trabajo de Husserl, Heidegger, Merleau-Ponty, Levinas y Lingis. La fenomenología me entusiasmó de pronto. Mientras comenzaba a considerar posibles temas de disertaciones y a formular mis propias tesis, Harman estuvo ahí como un mentor a larga distancia. Su correspondencia siempre era cercana y generosa. Tomaba mis ideas en serio y compartía las suyas conmigo, así como su entusiasmo personal por tropezar con un nuevo libro, argumento y autor. Recuerdo cuando supo por primera vez sobre Después de la finitud de Meillassoux y cuan ansioso estaba por compartir su descubrimiento conmigo. Harman siempre me ha tratado como a un par, y esto me ayudó a creer en que mi trabajo podría alcanzar una audiencia mayor. Sin los mentores que tuve durante la carrera nunca hubiera encontrado el valor para perseguir mi propio trabajo con el vigor con que lo he hecho.

 

A diferencia de otros miembros del movimiento de realismo especulativo, el trasfondo de Harman es la fenomenología. Comenzó su carrera con una novedosa interpretación de Heidegger y con los años trató de reconciliar las fenomenologías husserliana y heideggeriana bajo el abrigo de su filosofía orientada al objeto. Hasta cierto punto pareces haber seguido la línea de investigación de Harman, al escribir un libro con un título provocativo, El fin de la fenomenología, y tomando postura crítica con respecto al movimiento de Husserl. ¿Hay alguna relación “dialéctica” –a falta de un mejor término—entre la fenomenología y el realismo especulativo?

 

Sí, pienso que hay una relación dialéctica. Justo en el sentido de que se puede encontrar una relación dialéctica entre todos los momentos de la historia de la filosofía. No diría que El fin de la fenomenología, empuja esa dialéctica muy lejos, sino que más bien pone el escenario para una exploración dialéctica de la fenomenología y el realismo especulativo e invita a otros a explorar más aún las tensiones entre ellos. A pesar de que sí sugiero en ese texto que el realismo especulativo completa al menos algunas de las promesas de la fenomenología, verán que los capítulos sobre el realismo especulativo están explícitamente enfocados a subrayar los puntos de contactos con la fenomenología, pero no necesariamente llenan estos puntos para desarrollarlos de una manera original. Cuerpos Plásticos (Plastic Bodies) es un libro mucho más dialéctico, creo yo, en tanto que moviliza la identidad y la diferencia entre la fenomenología y el realismo especulativo en un intento por producir algo novedoso. Algunas veces la fenomenología es presentada como alternativa a la filosofía tradicional, por decirlo así, como una formar de filosofar que trasciende o sustituye o reemplaza modos viejos del filosofar. Esto es evidente cuando es enmarcada como una forma de filosofía post o no-metafísica. Esta forma de presentar la fenomenología pretende removerla de la historia o, si se quiere, escapar a la dialéctica. Esto es un error y uno que socava el potencial de la fenomenología, el que sea que resulte ser. Es sólo cuando una filosofía o filósofo es leído históricamente que su intervención puede ser completamente apreciada o entendida. Esto requiere que coloquemos a la fenomenología honestamente en la historia de la filosofía, lo que es decir, la historia de la metafísica, para ver qué tipo de diferencia hace. Lo mismo vale para el realismo especulativo.

 

En un artículo reciente, Dan Zahavi defiende la fenomenología en contra del criticismo del realismo especulativo. Ya que su análisis se centra principalmente en tu libro, quizás una respuesta de tu parte sea pertinente. En general, ¿cómo evalúas la comprensión que tiene Zahavi del realismo especulativo?

 

De primera entrada tengo que decir que estoy extremadamente complacido de leer el compromiso que Zahavi tiene con el realismo especulativo y de ver que ha puesto más esfuerzo en evaluar su literatura que la mayoría de los críticos. Que haya dedicado una sección de su artículo “The End of What? Phenomenology vs. Speculative Realism” a mi libro El fin de la fenomenología fue un descubrimiento bienvenido por mí. Este tipo de compromisos, después de todo, son como progresa el diálogo académico. A pesar de que no me siento completamente cómodo juzgando la comprensión de Zahavi del realismo especulativo sobre la base de un solo artículo, puedo decir que tiene percepción firme de algunas de sus características emblemáticas. Por ejemplo, tiene razón al señalar que uno de los temas unificantes del realismo especulativo, por supuesto, es su explícita confrontación con el correlacionism, que se manifiesta como una serie diversa de intentos por producir un pensamiento que no sea finalmente correlacionista.

Dan Zahavi

Zahavi también tiene razón en notar, por supuesto, que una característica prominente del realismo especulativo es su intento de iluminar caminos fuera de la sombra anti-realista proyectada sobre la tradición continental por Kant y, por extensión, por la fenomenología. Estas características están bien documentadas. Donde pienso que Zahavi construye mal la interface entre la fenomenología y el realismo especulativo, sin embargo, es cuando juzga que el realismo especulativo es “hostil” hacia la fenomenología. A pesar que pueda haber cierto lenguaje severo apuntado hacia la fenomenología en los textos de Brassier y Meillassoux, es obvio para cualquiera que haya sondeado los textos de Harman que la filosofía orientada al objeto no sólo está en deuda con la fenomenología (como he tratado de demostrar en mi propio trabajo), sino que Harman está frecuentemente presto a defender la fenomenología de las críticas demasiado apasionadas y de los lectores superficiales. Por mi parte, a pesar haber empleado ciertamente cierta retórica irónica para resaltar lo que creo que son tensiones dignas de ser tenidas en cuenta y contradicciones dentro del movimiento fenomenológico, también he hecho un esfuerzo, en Cuerpos Plásticos, por ejemplo, por producir un trabajo híbrido que hace uso de las tradiciones de la fenomenología y del realismo especulativo. En resumen, creo que es errado ver al realismo especulativo como un puro adversario de la fenomenología, y es mucho más productivo verlo como una serie de intentos libremente asociados de dibujar los límites de la fenomenología para poder abrir el campo de la filosofía continental a nuevas imágenes del pensamiento.

 

Entre otras cosas, Zahavi afirma que el realismo especulativo no fundamenta sus afirmaciones metafísicas. ¿Cuáles son esas afirmaciones, en tu perspectiva? ¿Hay un método asociado al realismo especulativo?

 

De nuevo, pienso que es un error ver al realismo especulativo como un programa unificado que emplea una metodología singular. Nadie en el así llamado “movimiento” ha dicho alguna vez que tal unidad exista. Este no es el caso con la fenomenología, sin embargo, la cual en varias ocasiones ha afirmado ser una ciencia, un método, un programa de investigación unificada, y el futuro de la filosofía como tal. Es verdad desde luego que la preguntan “¿Qué es fenomenología?” admite muchas respuestas e interpretaciones, pero a diferencia de otros dominios de la investigación filosófica nombrados por Zahavi –hermenéutica, filosofía analítica, teoría crítica, pragmatismo, por ejemplo—la fenomenología es la que destaca por haber anunciado su descubrimiento de un nuevo método para superar los puntos muertos de la filosofía que vino antes de ella. Claro, la hermenéutica, el pragmatismo, la teoría crítica, etc., despliegan, e incluso podría decirse que son definidas por, sus propios métodos de análisis. Pero estos métodos no aspiran a la rigurosa cientificidad que marca la tradición inaugurada por Husserl, con sus reflexiones perpetuas y refinamientos del método fenomenológico. Una de mis afirmaciones en El fin de la fenomenología es que la fenomenología se diferencia de otros modos de investigación por su método, no por su objeto. Después de todo ¿quién no estudia el mundo fenoménico? Lo que la fenomenología dice estudiar es el mundo fenoménico como fenoménico, y esto es lo que lo hace único; después afirma hacerlo mediante un método particular que obtiene acceso a este “como”. Cierto, hay desacuerdo interminable acerca de los pormenores del método, peor hay acuerdo en que el método es significante, sino esencial, al programa. Este no es el caso con el realismo especulativo. Nadie afirma que el realismo especulativo está definido por su método. No tiene método, sino más bien un conjunto común de normas (mayormente entre ellas el correlacionismo) en contra de las cuales despliega modos de pensar creativos y novedosos. Y si miras los textos de Harman, Meillassoux, Brassier Grant, por ejemplo, verás que cada uno de ellos está informado por una metodología diferente. Esta diversidad se presta a una diversidad de afirmaciones metafísicas, o especulaciones, si se quiere. Una de las cuales es que los objetos se retiran de la presencia (Harman, siguiendo a Heidegger). Otra es que el caos necesariamente reside en el corazón del ser y que esta verdad es decididamente no dependiente de cómo los humanos experimentan, perciben, piensan, interpretan, hacen sentido, o juzgan el mundo (Meillassoux). Estas no son meras afirmaciones, sino conclusiones sacadas de argumentos disponibles para los lectores del realismo especulativo. Descartas estas conclusiones requiere la evaluación de los argumentos que las sostienen.

Quentin Meillassoux

 

 

Tu más reciente libro se titula Cuerpos Plásticos: reconstruyendo la sensación después de la fenomenología. De vuelta a la idea de una relación dialéctica entre la fenomenología y el realismo especulativo, ¿dónde se coloca tu proyecto actual vis-à-vis alguien como Merleau-Ponty, por ejemplo?

 

Encuentro infinita inspiración y recursos en Merleau-Ponty. En parte, esto se debe a la penetrante ambigüedad que corre a través de su trabajo y el cual él, como regla, celebra. En Cuerpos Plásticos, trate de aprovechar la tensión entre la sensación y la percepción que uno encuentra en la Fenomenología de la Percepción, donde vemos a Merleau-Ponty reconociendo la significancia del sentir y la sensación, pero finalmente retirarse de esto para concentrarse en el fenómeno de la percepción/percibir. Sin desacreditar el pensamiento de Merleau-Ponty, traté en mi libro de hacerlo dialogar con otros fenomenólogos, Levinas (entre otros), y el realismo especulativo (entre otros) para poder dar un lugar más preeminente a la sensación en la filosofía de la encarnación. Yo explícitamente desarrollo mi tesis junto con Merleau-Ponty, más que en su contra (o de Levinas), para que los lectores pudieran ver que mi tesis y sus consecuencias son generadas por los textos fenomenológica, pero que la fenomenología no sigue ella misma esto. Debido a que me vi en la necesidad de involucrarme en alguna especulación prohibida, a mi parecer, por la fenomenología, me volvía hacia el realismo especulativo por apoyo.

 

Si la filosofía orientada al objeto de Harman puede ser vista como un intento de radicalizar las fenomenologías de Husserl y Heidegger, otras variantes de la OOO, como la de Levi R. Bryant, tienden a gravitar más en torno a Deleuze. ¿Dónde se coloca tu propia filosofía –en particular tu reciente trabajo sobre el cuerpo—en relación con Deleuze?

El Deleuze que traigo a colación en Cuerpos Plásticos es el Deleuze cuya idea de corporalidad es casi completamente deudora de Spinoza, para quien el cuerpo es individuado en el mundo no por su sustancia o rasgos esenciales, sino por sus relaciones contingentes y las capacidades generadas por esas relaciones. El cuerpo es, entonces, mejor entendido como un evento más que como una cosa (a pesar de que podemos hablar acerca de los eventos como cosas y de las cosas como eventos). Quiero pensar específicamente el cuerpo como un acontecimiento estético, uno cuya identidad está enteramente determinada por su posición dentro del medio estético/sensorial. Esto, me parece, requiere un desplazamiento de la percepción, la cognición y la conciencia por la sensación, que Deleuze trata de conseguir en su trabajo sobre Francis Bacon. Ahí la sensación gana cierta inmediación o un carácter no mediado que no es completamente apreciado por alguien como Merleau-Ponty, pero que es esencial para repensar el agenciamiento y la incorporación en términos menos humanísticos y más ecológicos. Quiero pensar el cuerpo como animado por su medio, ecológicamente animado, si se quiere. Deleuze puede ayudarnos a hacer esto.

Katerina Kolozova

La reciente antología de Katerina Kolozova se titula “Después del giro especulativo: realismo, filosofía y feminismo”. ¿Dónde vez al realismo especulativo dentro de diez años?

 

Desafortunadamente, no he tenido oportunidad de adquirir el libro de Kolozova. Por supuesto tengo curiosidad de ver qué viene “después” del giro especulativo. Esperaría ver no tanto un reemplazamiento del pensamiento asociado con el giro especulativo, realismo especulativo, ontología-orientada al objeto y nuevo materialismo, por ejemplo, sino más bien una proliferación de modos de pensar influenciados por estas fuerzas. Hay una tendencia a colocar las escuelas unas contra otras y tomar partido, como si la reconciliación, la hibridación, o la inter-polinización fueran menos deseables que elegir un bando y aniquilar a los oponentes. Me parece que el reciente artículo de Zahavi sobre fenomenología y realismo especulativo sucumbe a esta tendencia. A pesar de que hay cierto antagonismo entre dos lados, este antagonismo –que varía ampliamente dependiendo de qué autores tomemos en cuenta—no debe ser construido como un “nosotros contra ellos”, sino que puede ser visto como una provocación productiva que pueda empujar tanto a la fenomenología como al realismo especulativo en nuevas direcciones. La territorialidad y la defensiva siempre frustrarán este potencial. Ahora, no puedo decir que habrá filósofos que se identifiquen como realistas especulativos dentro de diez años –¡es muy difícil encontrar alguno incluso ahora!— pero la teoría de la próxima década, tanto dentro de la filosofía como fuera de ella, estará marcada por el giro especulativo y , con un poco de suerte, será mejor para ella. O cuando menos más diversa y emocionante.

 

¿En qué estás trabajando actualmente?

Alphonso Lingis

Recién terminé de co-editar una colección de ensayos sobre el show de televisión de HBO True Detective y estoy comenzando a trabajar, de nuevo como editor, en una colección de ensayos de Alphonso Lingis que se convertirán en el Alphonso Lingis Reader. Como alguien que es responsable de enseñar ética médica he expandido mi interés en la fenomenología para incluir la fenomenología de la enfermedad y la medicina. Leer a Have Carel fue una especie de revelación para mí, así que estoy tratando de escribir algo acerca de la corporalidad y la discapacidad. Tengo un artículo sobre estética especulativa próximo a salir en el año y estoy tratando de terminar un trabajo sobre plasticidad, democracia y educación en el cual argumento, usando a Dewey y Malabou, que deberíamos ver la neuroplasticidad como un bien público, como la educación. En lo que respecta a proyectos más grandes, estoy planeando un libro en lo que he llamado “animación ecológica”, el objetivo de la cual es mostrar que los cuerpos animados e inanimados solamente son diferentes en grado, no en especie, y que la agencia es algo generado por el medio más que algo que lo trasciende.

Laureano Ralón

Versión original:

http://figureground.org/interview-with-tom-sparrow/

Todos los créditos para el entrevistador Laureano Ralón y el autor Tom Sparrow.