Estructura y psicosis en “Textos y Poemas” de Ulises Carrión.

Sofía Carrillo #11 - Dispositivos de la mirada, Artículos

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*Una versión más amplia de este trabajo será publicada por la Universidad Iberoamericana como parte del proyecto interdisciplinar “Estudios críticos de la cultura: la representación y sus límites” coordinado por el Dr. José Luis Barrios.

MODELO:

Coplas por la muerte de su padre

de Jorge Manrique

¿Qué se fizo el rey Don Juan?

Los infantes de Aragón,

¿qué se fizieron?

¿Qué fue de tanto galán?

¿Qué fue de tanta invención

como truxieron?

Las justas y los torneos,

paramentos, bordaduras,

y cimeras,

¿fueron sino devaneos?

¿qué fueron sino verduras

de las eras?


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The words in a new book are not the bearers of the message, nor the mouthpieces of the soul, nor the currency of communication.

Those were already named by Hamlet, an avid reader of books: words, words, words.

Ulises Carrión, The New Art of Making Books.

Estar fuera y no obstante permanecer: ésta es la estructura topológica del estado de excepción, y sólo porque el soberano, que decide sobre la excepción, está en verdad definido por el oxímoron ajenidad-pertenencia.

Giorgio Agamben, Estado de excepción.

La obra “Textos y Poemas” de Ulises Carrión fue publicada en la revista Plural, editada por Octavio Paz, en enero de 1973. Por estas fechas Carrión, reconocido por sus novelas “Miss O” y “De Alemania”, decidía romper con la literatura para dedicarse a las artes conceptuales. Sin embargo, en el discurso de su obra nunca desapareció el rastro literario; prueba de ello fue la fundación de la editorial “Other Books and So” en Ámsterdam y sus piezas referentes al “arte correo” o su crítica literaria acompañada de poemas de-construidos en los que se encargó de evidenciar las estructuras literarias para vaciar sus referentes y empujar al lector hacia la reconstrucción de estas estructuras.

Existe un desencanto, mejor dicho un desacuerdo entre Ulises Carrión y las reglas literarias; acude en ese momento al arte conceptual y al uso del video, el performance, el arte sonoro y sobre todo: al libro. Para este último propone en “The New Art of Making Books” un replanteamiento conceptual del medio, en el que no se dependa de las estructuras tanto literarias como comerciales sino de una apertura del sistema a la multidisciplina. Es una propuesta post-vanguardista en la que se efectúa el ejercicio de autocrítica.

“Textos y Poemas” responde a la categoría de obras en donde se evidencian las estructuras y sucede un vaciado de los referentes. El texto comienza con una disertación teórica sobre la metáfora y la estructura, para continuar con un poema sobre la nulidad de las transformaciones y finalmente ejemplificar-develar las estructuras con dos modelos, de los cuales abordo solamente el primeroi. Este modelo, es el resultado de un análisis de la palabra y el lenguaje como un medio de poder básico, aunque complejo, por el que el hombre tiene una identidad cultural, estética, política, simbólica; en fin, es un recurso del hombre para construir su realidad y fundar su idea de sociedad.

Como definición de una cultura, con reglas establecidas y contratos sobreentendidos, el lenguaje funge un papel no solamente discursivo sino también homogeneizador. Un grupo de personas determinado dependerá de contar con las mismas reglas del lenguaje para su comunicación y definición de su propia identidad. Más allá, el lenguaje como constructor de significado, determina un modo específico de comprender el mundo: determina al significante, incluso de manera previa a su articulación nombrado por Lacan en su Seminario 3 como “significante simbólico”ii.

Carrión elabora un mecanismo simbólico reversible del lenguaje al omitirlo de la estructura, hasta que llega a un estadio primordial en el que el sujeto-lector vuelve al momento en el que se enfrenta a los placeres y deseos generando entonces nuevos mecanismos de represión: reconstrucción de las estructuras.

El proceso de “forclusión”iii será mostrado de manera paulatina, dirigiendo al lector conceptualmente hacia la de-construcción con el fin de evidenciar al proceso como proceso. Estará esperando la intervención del Otro y de los otros para reconocer la importancia de lo que se está anulando. Sin embargo en esta acción el autor tenderá a desaparecer. ¿Y qué otra cosa podría suceder si el autor es la representación misma de esta estructura a la que se desea corromper?

Parece que Ulises Carrión está jugando un papel psicótico, en el que se identifica a sí mismo como figura representante del poder. Como tal, en un carácter autodestructivo, hará uso de la fuerza para dictar un Estado de excepción en el proceso literario, en su proceso literario. Pero, para verse a sí mismo como “representante” del poder, necesita del mismo lenguaje para crear una relación estructural con el sistema de leyes que implica la autoría; por lo mismo, el proceso de-constructivo del poema es paulatino: nos muestra y se percata de su propio proceso de anulación entre la estructura o ley y el sí mismo o Estado. “Estar fuera y no obstante permanecer: ésta es la estructura topológica del estado de excepción, y sólo porque el soberano, que decide sobre la excepción, está en verdad definido por el oxímoron ajenidad-pertenencia.”iv

Pero, ¿por qué decide borrar la palabra y “forcluir” la estructura en lugar de rebasarla y saturarla? Al delatar la estructura, Ulises Carrión acude no a un exceso discursivo evidente como supone una condición psicótica del sujeto, sino a la desaparición de las palabras y las estructuras, porque se encuentra en un estadio profundo de de-construcción. Está llevando el proceso discursivo al momento de su origen, para desde ahí proponer una autoría incluyente y excesiva en su ramificación de sentido, ahora visto desde la intervención del lector-autor. No intenta explicar su realidad, sino evidencia el proceso interno de transgresión en el que “(…) mientras más no significa nada, más indestructible es el Significante.”v Obviamente, el autor no es un psicótico, pero lo está representando y nos hace partícipes del proceso psicótico.

Efectivamente sus textos, o mejor dicho sus antitextos, se convertirán en manifestaciones brevísimas y muchas veces ausentes de vocabulario para dar paso a las tachaduras, el dibujo, la línea o la evidencia de la forma/estructura. Estos ejemplos los podemos encontrar en “Gráficas de Poesía”, “Print & Pen” o “Speeds” de 1970.

Lo subjetivo aparece en lo real en tanto supone que tenemos enfrente un sujeto capaz de valerse del significante, del juego del significante. Y capaz de usarlo del mismo modo que nosotros lo usamos: no para significar algo, sino precisamente para engañar acerca de lo que ha de ser significado. Es utilizar el hecho de que el significante es algo diferente de la significación para presentar un significante engañoso.vi

Carrión devela la construcción de una realidad por medio de un sistema que depende de la mentira instaurada como verdad; sin embargo, él mismo funciona con un mecanismo conscientemente engañoso como forma de representación: El autor pretende desaparecer y sin embargo, sigue ejerciendo su papel tras bambalinas. El segundo engaño radica en el papel del lector-autor quien en el momento de re-escribir o reinterpretar las estructuras, necesariamente acudirá a las conocidas previamente por su cultura; claro, siempre existirá la posibilidad de una nueva estructura, de una nueva escritura y sin embargo, se correrá el riesgo de re-escribir los mismos patrones que el autor antes canceló. Tercero, se evidencia lo parcial que es el significado, pero sobre todo el significante; Ulises Carrión deposita de manera intrínseca en su proceso de-constructivo las preguntas ¿A qué llamamos literatura? ¿A qué llamamos arte? El dirá en Textos y Poemas que todo lo que existe son estructuras.

El autor adopta una actitud neurótica al grado de convertirse él mismo en el significante: en la estructura. Intencionalmente efectúa una desaparición del yo para permitir la entrada de los otros en la construcción del discurso y él convertirse en un autor omnipresente aunque invisible.

En el momento en que Carrión suprime la palabra, para el lector queda un espacio en blanco, una anomia que le permite reconocer el no-lugar a ser re-interpretado por él mismo. Invita al lector-autor a vaciarse a sí mismo en el significante y en la estructura, a jugar el proceso neurótico de la construcción de sentido. Estará usando a los otros como prótesis o símiles de significantes que le permitan funcionar en una estructura autoral fantasmáticavii. Sucederá entonces una supresión del yo (autor) para dar lugar a la lectura y reinterpretación del texto. Dar lugar al otro en la reconstrucción del yo.

La opción semántica o la interpretación del sentido queda librada a la receptividad del otro comunicante. Su funcionalidad estética es su competencia para comunicar, sin trabas. Al no existir la imposición ideológica explícita, ni el dictar cultural impuesto por ningún poder, tampoco existe “central única” o “cabeza dirigente”, (…) Por lo mismo se hace imposible imponer valoraciones de ningún tipo: feo/lindo, artístico/no-artístico, etc., a cargo de alguna autoridad o poder, ya fuere política o cultural porque lo que interesa no es la excelsitud de los productos artísticos hechos en consonancia con el canon impuesto y aceptado por el sistema sino su funcionalidad comunicativa.viii

Cabe aclarar que Carrión lleva este trabajo a un nivel más profundo, donde la construcción de un nuevo sentido fuera de las reglas y figuras de poder se vuelve más problemática al responder ante una anulación fantasmal que permite la intervención psicótica. El riesgo consiste en la amenaza de una vuelta doblemente violenta de las estructuras hasta ahora “forcluidas”. “(…) digo que toda negación, si no es un grito vacío contra el vacío, implica una relación polémica con aquello que se niega. No me preocupa la rebelión contra la tradición: me inquieta la ausencia de tradición. Es un signo de enajenación (…)”ix

La comunicación queda aparentemente restituida en el momento en que los otros reconocen la crisis ante el vacío –el enigma- y se enfrentan a la imposición de nuevas negaciones para conformar un nuevo cuerpo deseante y reprimido del lenguaje. Cabe decir que el lenguaje, sin la participación de estos otros comunicantes, quedaría en un estado esquizofrénico, en su estado puro e irreprimido.

Si se observa este fenómeno fuera de la actividad autoral de Carrión y nos paramos en el lugar de la literatura, estaremos presenciando la extensión de los límites, un espacio marginal entendido desde este punto como un no-lugar que además, no es reconocido de cara a la estructura. Lo que Ulises estará realizando es una fisura en el sistema de reglas literarias.

La intervención del lector-autor será predestinada para la formación de una nueva estructura ideal: la utopía. Una fantasía generada e instrumentada por el Otro. Pero esta nueva estructura ¿no será la forma alucinatoria de la estructura “forcluida” con anterioridad? ¿Una especie de versión excedida y violenta de las antiguas estructuras? La utopía se derrumbará en la extensión de este territorio inhabitable al ser absorbido por el regreso violento de la estructura; quizá no resista tanto dicha fantasía: esta estructura ideal se enfrentará ante la vorágine de la multiplicidad lo que provocará su desmembramiento y diseminación; quizá el territorio extendido, este no-lugar, hará uso de la fuerza para volver a desplazar los referentes y regresar al dolor.

Bibliografía

AGAMBEN, Giorgio. Estado de excepción. Homo Sacer II,1. Editorial Pre-Textos, Valencia, 2003, p. 140.

FABRE, Luis Felipe. “La desaparición del poema o la goma de borrar de Ulises Carrión” en Leyendo agujeros. Ensayo sobre (des)escritura, antiescritura y no escritura. Fondo editorial Tierra Adentro, CONACULTA, Ciudad de México, 2005. P. 37-51.

GERBER Bicecci, Verónica. Mudanza. Taller Ditoria MMX, Ciudad de México, 2010, p. 77. (Col. Autoría).

HELLION, Martha et.al. Ulises Carrión: ¿Mundos personales o estrategias culturales? Vol. II. Editorial Turner, Madrid, 2003, p. 179.

LACAN, Jacques. El seminario. Libro 3. Las psicosis. Ediciones Paidós, Buenos Aires, 2009, p. 460

PAZ, OctavioLa búsqueda del comienzo. 3ª edición. Editorial Fundamentos, Madrid, 1983, p.114. (Col. Espiral/ensayo).

Fuentes hemerográficas

CARRIÓN, Ulises. “Textos y Poemas” en Plural: crítica y literatura. Excélsior, vol. II, no.16 (Enero, 1973), pp. 31-33.

CARRIÓN, Ulises. “El arte nuevo de hacer libros” en Plural: crítica y literatura. Excélsior, vol. IV, no.41 (Febrero, 1975), pp. 33-38

Fuentes electrónicas

PADÍN, ClementePara G. J. de Rook, Montevideo, Uruguay, Junio de 2006. En: http://www.escaner.cl/escaner87/acorreo.html

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 El cual reproduzco al principio de este texto.

iiVid. LACAN, Jacques. El seminario. Libro 3. Las psicosis. Ediciones Paidós, Buenos Aires, 2009.

iii Se inserta de esta manera el concepto de Verwerfung.

ivAGAMBEN, Giorgio. Estado de excepción. Homo sacer II,1. Editorial Pre-Textos, Valencia, 2003, p.55.

vLacanJacques. Op.cit., p.265.

viIbid., p.266

vii Una breve aproximación a la “instancia paradójica” de Deleuze puede abrir el campo de investigación; la propuesta que Carrión realiza al introducir al lector-autor generaría una múltiple serialidad constantemente desplazada y en relación con la estructura vacía precisamente desde su variación e indeterminación. Este espacio inevitablemente permanecerá como una estructura vacía: “del lugar sin ocupante y un ocupante sin lugar” condición no binaria sino rizomática.

viiiPADÍN, ClementePara G. J. de Rook, Montevideo, Uruguay, Junio de 2006. En http://www.escaner.cl/escaner87/acorreo.html

ixPAZ, OctavioLa búsqueda del comienzo. 3ª edición. Editorial Fundamentos, Madrid, 1983, p. 96