Inventario de la huida

Textos: Brenda Lozano / Imágenes: Tania Pérez Córdova #11 - Dispositivos de la mirada, Dossier

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1. Huir de casa

Tania Pérez Córdova, Sin título, 2011.

2. Huir de las autoridades

El cártel de Sinaloa. Ismael El Mayo Zambada, uno de los líderes del cártel, colega y compadre de Joaquín El Chapo Guzmán. Hace diez años El Chapo Guzmán se fugó del penal de máxima seguridad de Puente Grande. Se dice que huyó oculto en un carro de lavandería. Es pública su huida, existen versiones distintas sobre el fondo de su fuga, pero el tema es que está libre. El Mayo Zambada también. En abril de 2010, Julio Scherer, publicó en Proceso una conversación con Zambada. Julio Scherer: “Zambada tiene sesenta años y se inició en el narco a los dieciséis. Han transcurrido cuarenta y cuatro años que le dan una gran ventaja sobre sus persecutores de hoy. Sabe esconderse, sabe huir y se tiene por muy querido entre los hombres y las mujeres donde medio vive y medio muere a salto de mata.”

 Y este momento de su conversación:

¿Hay en usted espacio para la tranquilidad?

Cargo miedo.

¿Todo el tiempo?

Todo.

¿Lo atraparán, finalmente?

En cualquier momento o nunca.

3. Huir de la esclavitud

Cartel para buscar a un esclavo fugitivo, Julio 1837, EUA, reimpreso después a favor de la no esclavitud. Archivo de la Biblioteca del Congreso Americano.

4. Huir de un país

Migrantes. México, una de las fronteras con mayor afluencia migratoria en el mundo, es escenario y camino de los migrantes. Decididos a dejar atrás su situación, su país, en busca de nuevas oportunidades, en su paso por México son frecuentes, impunes, los secuestros. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos realizó una investigación profunda sobre los casos de secuestro en contra de migrantes, presentando, en 2009, la gravedad del tema. Las notas en la prensa, en todo caso, refrendan esa magnitud. Con frecuencia los migrantes son secuestrados, torturados. Un testimonio del Informe: “Estuve 60 días secuestrado, en ese tiempo sólo recibía un vaso con arroz y otro con agua a las 12 del día, estábamos más de 80 personas en un cuarto pequeño, teníamos que dormir en cuclillas, no nos dejaban ir al baño a hacer nuestras necesidades. Mi primo pagó 1000 dólares y me dejaron salir […] Nos amenazaban constantemente con armas que nos ponían en la cabeza, nos decían que nos iban a matar y a tirar en el río.” El camino de los migrantes en México termina, en ocasiones, con su muerte.

5. Huir del conflicto bélico

Refugiados Palestinos, 1948, Wikimedia Commons.

6. Huir de una relación amorosa

Flaubert. Madame Bovary. Rudolphe, amante de Emma Bovary, tiene dudas. No sabe si continuar o no. Ella está segura de amarlo, de querer dejar a Charles, su esposo, para fugarse con él. Pero Rudolphe no está seguro. Disimula. Nada cambia en el panorama, todo sigue en su lugar, pero para Emma ha ocurrido, luego de conocer a Rudolphe, algo más importante que si las montañas se hubiesen movido: desea fugarse con él. Planean, pues, su fuga. Apenas llega Rudolphe a su casa, le escribe una carta a Emma. Comienza dándole ánimos, le dice que no quiere ser el causante de su desgracia. Sigue escribiendo. Hacia el final de la carta: “El mundo es cruel, Emma. Donde quiera que estuviésemos nos habría perseguido. Tendría que soportar las preguntas indiscretas, la calumnia, el desdén, el ultraje, tal vez. ¡Usted ultrajada!, ¡oh!… ¡Y yo que la quería sentar en un trono!, ¡yo que llevo su imagen como un talismán! Porque yo me castigo con el destierro por todo el mal que le he hecho. Me marcho. ¿Adónde? No lo sé, ¡estoy loco! ¡Adiós!”. Rudolphe añade más palabras a su carta para que ella lo deje en paz.

7. Huir de la vida diaria

Tania Pérez Córdova, Vacacionistas carretera México-Querétaro, 2011.

8. Huir de Dios

La Biblia. Jonás. Yahvé le habla a Jonás, le pide que vaya a Nínive, una gran ciudad, para anunciar la destrucción. Jonás no quiere ir. Huye. Quiere ir a Tarsis en lugar de ir a Nínive para así huir de Yahvé. Se sube a un barco para ir lejos. Tarsis, es, pues, el confín del mundo. Jonás, en el barco, quiere huir lo más lejos posible, Tarsis le parece un buen lugar. Pero Yahvé desencadena una tempestad sobre el mar, una borrasca tan violenta que el barco amenaza naufragar. Jonás duerme profundamente, los marineros están asustados. Lo despiertan, echan suerte, culpan a Jonás. Los marineros deducen que él huye de Yahvé. ¿Qué pueden hacer para que el mar se calme? Jonás les pide que lo arrojen al mar: lo echan y el mar se calma. Yahvé hace que un pez grande se trague a Jonás. Adentro de la panza del pez, Jonás se arrepiente. No huye. No puede.

9. Huir de la realidad

Robert Fludd, Utriusque cosmi maioris scilicet et minoris , tractatus I, sectio I, liber X, De triplici animae in corpore visione, 1619, Beinecke Rare Book & Manuscript Library.

10. Huir de sí mismo

Pregunta clásica: ¿adónde se puede huir de uno mismo? Que Séneca responda: “Emprenden un viaje tras otro y cambian unos espectáculos por otros espectáculos. Como dice Lucrecio, Así cada cual de sí mismo huye siempre. Pero ¿de qué le sirve si no puede escapar? Uno va consigo mismo y, como un acompañante pesadísimo, se molesta a sí mismo. Así pues, debemos percatarnos de que el defecto por el que pasamos fatigas no es de los lugares, sino nuestro: somos débiles para tolerarlo todo, no soportamos ni el trabajo ni el placer ni a nosotros mismos ni ninguna cosa mucho tiempo.” De modo que logrando huir de un lugar, de alguna situación o condición, uno no puede huir de sí mismo. La huida, en este caso, que a la vez es cualquier caso, es imposible.