La revista Uni: La nave de los locos

Reflexiones Marginales #41 - Hojear el siglo XX

Miguel Maldonado
Director de la Revista Uni/Diversidad
Benemérita Universidad Autónoma de Puebla

Hay dos tipos de hacedores de revistas, aquellos que consideran el papel y la tinta como dos herramientas al servicio de la literatura; y otros, los más escasos, que creen fielmente en la comunión de las ideas y las cosas, es decir, en el matrimonio de la letra y el papel. Yo me he preguntado si los primeros, quienes relegan el papel y la tinta, son los mismos que ignoran los árboles y el mar; si quienes desdeñan los pliegos de una revista, son los mismos que de niños nunca hicieron un barco de papel y su mamá no los dejó jugar con la tierra.

Lo cierto es que hay dos tipos de hacedores de revistas, los que nada más creen en la letra, es decir en la dimensión consecutiva de letra tras letra, en síntesis: los que sólo creen en el tiempo; y los que creen en la letra y en el papel: en el tiempo y en el espacio. Es una lástima que aquellos que han anulado el espacio, el papel, se hayan quedado únicamente con una mitad del universo, y quizá su mitad es la menos divertida: la del tiempo.

La escritura es una manera del tiempo, es una metáfora de la consecución, palabra tras palabra y renglón tras renglón; en cambio, el papel es uno de los modos del espacio, es un lugar; la página escrita es, por tanto, el universo mismo. Si lo asumimos de este modo, la página como un espejo del universo, la letra no es más relevante que el papel, así como el tiempo no es más relevante que el espacio; siguiendo esta lógica, que no es sino la modesta postura de este que las hace de editor, aquellos hacedores de revistas que consideran indispensable integrar el espacio -el papel, los forros, las viñetas, los suajes, objetos, etc.- como parte del sentido del texto, cumplen con la cabal invención del universo, aquel donde el espacio y el tiempo se corresponden, aquel donde la idea y la realidad concreta se complementan, donde la letra y la glucosa de árbol del papel comulgan con la misma unidad con que la palabra árbol comulga con el árbol mismo.

Imagino que estos hacedores de revistas, estos que creen en la hoja de papel como parte de la escritura, sí fueron niños cuyas madres los dejaron jugar con la tierra, niños que hicieron barquitos de papel sin saber quizás que esa hoja pertenecía a la La nave de los locos.