Narraciones desde el último cuarto

Gabriela Álvarez Hernández #11 - Dispositivos de la mirada, Reseñas

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Luis Carlos Hurtado

Narraciones desde el último cuarto

Mondao Corp ediciones/ www.mondaocorp.com.mx

No. 3

México

2007

En una época en la que las postales son un objeto en desuso y las fotografías en papel son casi inexistentes; en un tiempo en el que la poética de la fotografía tradicional está casi olvidada y nos rige la frialdad de las cámaras digitales y el Photoshop. El libro de “Narraciones desde el último cuarto” resulta un nostálgico y melancólico recuerdo de la antigua ciudad de Campeche.

Se compone de dos pequeños cuadernos que nos transportan a un Campeche lleno de recuerdos. Uno es un pequeño álbum de antiguas postales con un valor estético extraordinario, fotografías antiguas de la localidad, algunas coloreadas a mano, están acompañadas con las fotografías del mismo lugar y en el mismo ángulo de la ciudad actual. El contraste deja al descubierto la transformación urbana, el envejecimiento y renovación de los antiguos edificios y de sus habitantes.

El recorrido para sacar las fotografías de la ciudad actual se convierte en la escusa para contar diferentes historias. Éstas se encuentran en el segundo cuaderno, acompañadas de fotografías familiares y dibujos del autor. Anécdotas que van, desde la cotidianidad del día a día, descripciones de la ciudad antigua y su transformación urbana, historias de los nombres de las calles, la batalla de un perro guardián contra el demonio, hasta narraciones de buscadores de tesoros y piratas, o al menos del equipo de béisbol los “Piratas de Campeche” y la pasión de su padre por este deporte.

Con una prosa, clara y coloquial Luis Carlos Hurtado narra una mezcla de recuerdos, los suyos, los de su padre, los comunes, para él “finalmente, todas las cosas se reúnen en una sola”. Nos transporta a la ciudad de Campeche, con el bochorno del día, el calor del sol y la frescura de la sombra. Impregna a narración de sabores: del café de los portales, un helado de la plaza, una cerveza fría, siempre acompañado de un cigarro, de amigos, de anécdotas.

Una reflexión en torno a la inexorabilidad del tiempo, si acaso esas fotos viejas y olvidadas de nuestra ciudad, de nuestra casa o de nosotros mismos, nos descubrirán con el paso de los años una imagen desconocida, impregnada de sensaciones y sentimientos.