Una arquitectura que viaja, el Teatro del Mundo de Aldo Rossi

María García Holley #9 - Arquitectura, Dossier

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Para el arquitecto italiano Aldo Rossi (1931-1997), la idea del teatro siempre funcionó como el motor creativo de su arquitectura y sirvió como escenario sobre el cual construyó sus teorías. El teatro fue una de sus más grandes obsesiones y a través de la cual se puede entender toda su obra. En las diferentes etapas de su carrera, la idea de la teatralidad se desarrolló en diferentes niveles a través del cuerpo de su obra, tanto arquitectónica como literaria. El teatro para Rossi significaba la puesta en práctica de sus diseños y la puesta en escena de su vida en la ciudad.

Asociado con el movimiento italiano Neo-Racionalista de la década de los setentas, el trabajo de Aldo Rossi emplea formas arquetípicas en un intento por establecer una conexión con la memoria de la arquitectura clásica. Sus edificios son abstracciones de elementos tipológicos (torres, columnas, escalinatas, plataformas) dibujados desde su memoria y construidas a través de repeticiones de fragmentos reminiscentes de las geometrías racionales e icónicas.

La concepción de la arquitectura como teatro o escenario del mundo data de la época clásica en donde la puesta en escena era expresada como una ideología civil, y los teatros Romanos articulaban la relación entre la escena y la vida pública en el espacio arquitectónico. En 1978 Rossi diseñó una pequeña máquina –del tamaño de una caja de zapatos- para estudiar los elementos y las composiciones arquitectónicas. La denominó Teatrino Scientífico, un escenario en donde se pudieran realizar infinitas combinaciones tipológicas que le sirvieran como estudio para su trabajo posterior.

Las referencias entre el teatro y la arquitectura son citadas frecuentemente tanto en la teoría como en la práctica de Aldo Rossi quien en 1966 e influenciado por las ideas de Sebastián Serlio, Karl Friederich Schinkel, Carlo Felice Baraburio, escribe su manifiesto teórico L’archittetura de la città. Es aquí en dónde esquematiza por primera vez su idea del Teatrino Scientífico. Rossi señala a la arquitectura como el teatro de la vida urbana; un paralelismo entre la construcción de la ciudad y la representación de las escenas. Definitivamente la obra de Rossi nos remite al movimiento metafísico, y a la pintura de su compatriota italiano Giorgio de Chirico, ambos se encargan de construir escenas de nostalgia, recuerdos y composiciones con el mismo uso de las formas y los colores. “Lo que necesita ser visto, solo puede ser visto con ojos cerrados” Ante los ojos de Chirico, el hombre era sólo un maniquí y el mundo un teatro de marionetas.

Rossi desarrolló sus diseños realizando un estudio detallado de la zona urbana, el contexto y la morfología del sitio, estableciendo así una nueva tipología basada en la abstracción máxima de estos elementos. Las tipologías abstraídas por Rossi, son nociones abstractas que tienen una relación específica con las formas, por lo tanto es necesario concebirlas como tipologías formales. Dentro de los valores históricos y sociales, Rossi determina la convivencia y permanencia a través de los hechos urbanos que ven la ciudad como una creación humana que a medida que evoluciona adquiere memoria propia y consciencia de sí misma. Para Rossi, la noción de ciudad no sólo es entendida desde el formalismo iconográfico de los objetos arquitectónicos, sino como una construcción en el tiempo consciente de analizar cada sitio a través de su memoria y construir nuevos lugares a partir de una mnemotecnia de fragmentos:

“La arquitectura es la escena fija de las vicisitudes del hombre; con toda la carga de los sentimientos de las generaciones, de los acontecimientos públicos, de las tragedias privadas, de los hechos nuevos y antiguos. El elemento constructivo y el privado, sociedad e individuo, se contraponen y se confunden en la ciudad, constituida por tantos pequeños seres que buscan una sistematización y, al mismo tiempo, juntamente con ella, un ambiente para ellos, más adecuado al ambiente general”.i

En otras palabras, el significado social con el que Rossi enfatiza sus edificios se refleja directamente en su acercamiento al contexto urbano.

Es desde estas nociones arquitectónicas de tipología, tiempo y memoria, que a continuación se analizará el proyecto del Teatro del Mundo (1979), una arquitectura que se diseñó específicamente para el tiempo y desde la memoria, insertándola en un cambiante escenario de ciudad.

Construido para la Bienal de Venecia, el Teatro del Mundo se inauguró el 11 de noviembre de 1979 situándose frente a la famosa Dogana Veneciana. La Bienal de Teatro y Arquitectura buscaba rememorar los antiguos teatros flotantes del siglo XVIII que funcionaban sobre el agua. La estructura de 25 metros de alto, se levantó sobre una balsa flotante de vigas de hierro soldadas. El cuerpo principal del edificio estaba formado por un volumen prismático en forma de cruz griega, de once metros de altura por nueve de frente más un cimborrio octogonal de seis metros de altura, esta estructura efímera se convirtió en la pieza más famosa, y posiblemente la más importante en la obra del arquitecto.

Rossi percibe el teatro flotante como un nuevo símbolo de la ciudad de Venecia, un nuevo monumento que comprendiera sus funciones hermenéuticas, sociales y prácticas así como su trascendencia en la memoria colectiva y las costumbres de una ciudad a través del tiempo. Esta nueva monumentalidad estaba basada en sus teorías de construcción por fragmentos: tipos, unidad, simplicidad, proporción, simetría, y composición. Fue entonces, la perfecta oportunidad para que Rossi pudiera conjuntar todas sus pasiones convirtiéndolas en el epítome de su juego entre teoría y proyecto, volviendo su arquitectura uno de los aspectos esenciales de cualquier función teatral.

En el nivel más literal, la forma y la función coinciden en el teatro. Rossi construyó espacios para la representación desde donde se puede mirar y ser mirado. El arte clásico del teatro se ve re-significado adentro de espacios reminiscentes de la arquitectura clásica, una construcción de fragmentos que forman una escala de símbolos universales y un orden de lenguaje. El escenario, se encuentra justo al centro del cuerpo principal de la balsa volviendo la interpretación teatral el corazón del edificio. La puesta en escena se convierte en el locus de un espacio de memoria que genera ciudad; las anécdotas teatrales se viven adentro de las anécdotas urbanas. Hay que recordar que la envoltura, todo el conjunto arquitectónico-simbólico del teatro viaja a su vez, a través de las aguas de Venecia volviéndolo un espectáculo en sí mismo, construyendo una arquitectura que viaja en el tiempo. La apariencia que se desprende de este híbrido entre arquitectura y nave se asemeja a la de los monumentos venecianos, estableciendo un claro vínculo entre el diseño y la ciudad para la que ha sido proyectada. El Teatro del Mundo, al estar situado en medio del agua se traslada entonces a la dimensión de la fantasía, en donde lo estoico de la arquitectura se convierte en imaginación viajera. El contexto para la edificación del Teatro del Mundo es plenamente justificado: Venecia, la capital de las urbes levantadas sobre el agua. Las formas del teatro homenajean a los edificios, las siluetas se suman en el horizonte y el teatro se levanta sobre madera, como una góndola, atracando y navegando en armonía con los flujos de la ciudad. Este híbrido entre arquitectura, teatro y barco se convierte así en un elemento urbano de transición, en un apéndice del tejido veneciano que transita por la ciudad hasta encontrar su propio espacio.ii

El Teatro del Mundo es un ejemplo de arquitectura efímera cambiante, a medida que el teatro se traslada sobre el agua se convierte en un edificio distinto enmarcado por diferentes, hitos, horizontes, iluminaciones y reflejos que juega la ciudad de Venecia sobre él. Pocas veces se puede ver el mismo teatro dos veces. La arquitectura, como Rossi reiteró, a través de su obra provee un escenario para la vida, en donde los espacios públicos actúan como telón de fondo para las experiencias vivenciales y el teatro funciona como metáfora de sus creencias; ninguno de los dos, ni el teatro ni la arquitectura pueden existir sin un evento. Cada evento re-significa el espacio, las ocurrencias inesperadas se vuelven anécdotas que implantan de memoria los sitios. El teatro del mundo, el nuevo símbolo de memoria clásica no es un lugar sólo para observar actuaciones, también es un observatorio urbano. Esto se logra en dos niveles, por colocar el teatro en el centro del agua y por situar interiormente el escenario en el centro de los asientos. Entonces es que los espectadores se vuelven parte de la escenografía del evento teatral y la ciudad de Venecia la escenografía de todo el conjunto. La ambigüedad del Teatro del Mundo poco puede ser entendida sin la ciudad de Venecia. Un hito flotante, híbrido de tiempo y memoria, barco y teatro, existencia y desvanecimiento, una existencia que va más allá de lo físicamente perceptible.

El teatro del Mundo personifica las ideas de Rossi sobre arquitectura exacerbando la relación intrínseca entre proyecto y teoría. Sumando a esto la obsesión del arquitecto por el teatro, el proyecto se convierte en el epítome del manifiesto neoracionalista de Rossi. Así como el escenario vacío espera la representación, de igual manera la ciudad depende de las construcciones, arquitectónicas y sociales, para darle vida a sus espacios.

Anchor 

i Rossi, Aldo, 1966, “La Arquitectura de la Ciudad”, 1992 octava edición, editorial Gustavo Gili, España, p. 62
ii Andreu Lozano, Miquel, “Il Teatro del Mondo de Aldo Rossi” Laboratori d’arquitectura teatral i espais de potencial escènic. Publicacions aperiòdiques nº o9. Barcelona 2007