El caso del mejoramiento y la rehabilitación de una canalización hidráulica en una comunidad de San Luis Potosí

Iván Peregrina Vasconcelos #9 - Arquitectura, Dossier

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El continente:

Un espacio conservado a través del tiempo, es el tema a tratar. Definamos primeramente nuestro “espacio” o continente y es así como solemos escuchar: “aquí no hay nada”, esto sucede, si partimos del hecho que para el sentido común, el espacio aparece como vacío y carente de una estructura fundamental, por lo cual se presenta generalmente como invisible e incluso inexistente para la percepción ordinaria. Nuestro objeto de estudio: una canalización hidráulica construida en el siglo XVIII a lo largo de cuatro kilómetros entre un recorrido de montañas, arroyos, crestas, puentes y veredas que desciende 400 metros de altura, se encuentra ubicado en una zona netamente minera, en un pueblo de la sierra de Catorce (antes Sierra del Astillero), San Luis Potosi, conocido localmente como: “El Paraje del Coyote”.

Para el arquitecto restaurador de monumentos, echar una mirada a las construcciones es descubrir en ellas la huella de las sociedades que le han antecedido. Asumiendo y entendiendo de esta manera que cualquier construcción por sí misma representa un documento incorruptible que puede ser leído e interpretado a través de un lenguaje arquitectónico.

Al mirar esta canalización hidráulica, se percibe una estructura física y, como cualquier imagen visual que capta nuestro cerebro, un contenido informacional muy elevado que puede ser decodificado a partir del análisis de sus componentes, es decir a través del análisis de su paisaje, sus materiales, sus sistemas constructivos y por medio de un análisis histórico-diacrónico, de las sociedades que lo construyeron y le han dado vida a lo largo del tiempo.

En este sentido, resulta obvio pensar que una construcción no es el resultado del trabajo de una sola persona, sino por el contrario, representa el esfuerzo y trabajo de muchas personas (generalmente anónimas) que de forma conciente o inconciente quedan materializadas en la obra o construcción en cuestión. De esta manera arquitectos, albañiles, vendedores, compradores, fabricantes, financieros, el tiempo y la sociedad en general es la que termina construyendo las formas que en un paisaje finalmente percibimos como una obra arquitectónica o un monumento, haciendo hincapié en el hecho que al hablar de un monumento, nos referimos a aquello que resguarda “la memoria de una sociedad”.

Es sólo bajo estas directrices, y abriendo nuestra percepción, que podemos cambiar la idea del “aquí no hay nada” a la definición de una humilde construcción sin valores estéticos relevantes en un desolado paisaje natural (inclusive en medio del llamado “desierto” potosino), al entendimiento de la misma como un monumento histórico encargado de resguardar la memoria ancestral de generaciones pasadas y a la vez como un elemento para ser considerado para una revaloración.

El contenido:

Nos referimos como contenido a la información codificada presente en la construcción del objeto de estudio, su paisaje y su contexto en general, esto es, fue fabricada en mampostería de piedra caliza de la región, con juntas a base de mortero de cal-arena de río, cuenta con un mestizaje tecnológico claro en su fabrica, ya que se combinaron las formas y trazos del acueducto (arcos de medio punto, canopiales) con refuerzos de contrafuertes, conforme a los cánones europeos de la época, mientras que para su construcción fue necesario tomar en cuenta el conocimiento indígena responsable de la mano de obra, sobre todo en lo que a explotación de la piedra y preparación de la cal para los morteros se refiere, del cual aun se conserva la evidencia de los hornos empleados para dicho fin. En lo que a su paisaje corresponde, al recorrer los cuatro kilómetros de canalización vamos observando un itinerario formado por hermosos paisajes de todo tipo de vegetación, que va desde cactus, biznagas y yucas en la zona desértica hasta diferentes variedades de pinos y confieras en la zona boscosa de la montaña.

Imagen 1, 2 y 3.- El trazo de la canalización se desarrollo bordeando las laderas del cerro y descendiendo 400 metros de altura a lo largo de todo el recorrido de cuatro kilómetros.

En medio de una historia complicada, llena de pleitos de tierras, el pueblo representa un ejemplo interesantísimo para el entendimiento del desarrollo del mestizaje y la historia social que ha quedado plasmado en la traza de calles, caminos, en las construcciones mismas y en las relaciones sociales de los habitantes actuales. En tierras que ocupaban pequeños grupos de indígenas cazadores-recolectores (guachichiles, chichimecas, borrados, negritos, huicholes, coras, entre otros), llegaron los españoles con Diego Coronados como cabeza, para conquistarlos cerca de los años de 1670. Para 1754, las tierras seguían en mano de los españoles de la familia de Coronados, quienes junto con los demás de sus compatriotas, mestizos, e indígenas tlaxcaltecas que habían viajado con ellos, convivían y se mezclaban con la población original tal y como sucedió en todo el septentrión mexicano y el “Presidio de Jordán” (al que perteneció esta comunidad en algún momento) no fue la excepción. No fue sino hasta 1781 que se funda la “Ciudad Industrial Minera de Catorce” sobre lo que fuera el “Camino Real a Maroma”, situación que le da un auge económico impresionante a la región en busca de la explotación de la plata, el oro, el antimonio y el mercurio, propiciando la formación de haciendas mineras como la de “Nuestra Señora de Guadalupe” que albergaba en sus terrenos las tierras del pueblo en cuestión, incluyendo su acueducto, el cual fue construido por aquellos días según consta en una inscripción en la piedra del mismo.

Debido a la ocupación arbitraria y autoritaria de las tierras desde tiempo de los Coronados, la situación ya era motivo de pleito y discusiones entre los mismos pobladores y en contra del gobierno, fueran éstos indígenas, mestizos o los mismos españoles, ya que cada uno por su cuenta y con sus respectivos argumentos, se decía heredero originario y poseedor de los derechos sobre las dichas tierras. (Situación la cual no ha cambiado mucho a la fecha). Propiciando de ésta manera que la población se uniera al movimiento independentista de Miguel Hidalgo y un siglo mas tarde al de la Revolución Mexicana.

Todos estos problemas de tierras y sociales, a lo largo del tiempo han propiciado un ambiente hostil entre la población, la cual (basados en testimonios orales) a pesar de los grados de parentesco muy cercanos entre todos, se mantienen un tanto separados, lo que complica la organización comunal para el desarrollo social (de obras publicas sobre todo), ya sea por medios propios o bajo el apoyo y respaldo de la estructura gubernamental, ya que a la fecha, la localidad se concibe como una comunidad rural y por lo tanto al margen de los programas de gobierno y en una lucha constante por la supervivencia.

El cometido

Hablemos del cometido, es decir, el objetivo principal para lo cual fue construido: Al ser este espacio considerado parte de las caballerizas de la hacienda, y asentamiento de algunos pobladores, se optó por la construcción de un canal, capaz de poder acarrear el agua de un manantial “ojo de agua” (situado en la parte alta de la montaña) hasta la comunidad, para el abastecimiento de agua potable para la gente, los caballos, para el cultivo y en su momento de auge, para la explotación de las minas.

Tras el paso del tiempo, la población fue cambiando de actividades productivas y a causa de las diferentes revueltas sociales (independencia y revolución) y el fenómeno de la migración, su abandono fue siendo paulatino hasta convertirse en un pueblo casi fantasma con pocos habitantes.

Hoy en día, a más de 200 años de su construcción, se continúa utilizando como fuente primaria para el abastecimiento de agua potable, sumándosele un nuevo uso: el turístico.

Por las condiciones naturales en las cuales se encuentra inmerso y la falta de oportunidad laboral en la zona, recientemente en los últimos años, algunos pobladores han optado por la promoción del lugar como un atractivo turístico y como posible fuente de ingresos para la comunidad, a pesar de no contar con las condiciones óptimas para tal fin, aprovechándose que al poblado asiste un gran número de visitantes nacionales e internacionales en busca del cactus conocido como “peyote”, así como turistas de aventura, montañistas, ciclistas, académicos para practicas de campo y demás curiosos que llegan a saber del lugar o que lo conocen por cuestión de azahar.

El tiempo, estado actual del espacio y la conservación patrimonial.

Einstein, se encargo de demostrar que el tiempo posee una realidad relativa, la cual depende de la velocidad del objeto que lo mide, si viajáramos a velocidad de la luz, parecería que el tiempo no existiera, sin embargo, permaneciendo en la tierra cada 50 milésimas de segundo creamos una imagen visual que no permanece estática sino que desaparece para dar lugar a una siguiente imagen que se funde con la primera y que nos da la idea de una continuidad o transcurrir del tiempo. (Recordemos la secuencia de imágenes para la creación de una caricatura en movimiento, esto sucede a una velocidad de 24 por segundo), lo que nos crea un sentimiento de que el tiempo si existe. No obstante, no vamos a definir la objetividad o relatividad del tiempo, tan sólo consideramos esta postura para mencionar que mientras nos encontremos en la tierra como humanos, nuestra percepción del transcurrir del tiempo sobre un objeto depende de nosotros mismos. En otras palabras, volviendo al planteamiento original del principio de este artículo; mientras que para unos, en el espacio del que estamos hablando “no hay nada” y “no ha pasado el tiempo por ahí”; para otros, las condiciones físicas de conservación en las cuales se encuentra la construcción son un indicativo claro del paso del tiempo.

Entendamos como espacio patrimonial, todo aquello que nos fue heredado por nuestros padres (sea que hayan sido indígenas, mestizos, españoles o cualquiera que haya sido su nacionalidad de origen).

Al hablar sobre el papel del tiempo en la arquitectura, es hablar de historia hecha piedra, que va desde los conquistadores buscadores de la expansión del territorio y sometimiento de los indios conquistados, pasando por los buscadores de tesoros a través de la explotación de las minas, los hacendados, las luchas y el abandono hasta llegar a una comunidad rural producto de su propia historia y procesos sociales por los que ha pasado.

Las construcciones junto con su estado de conservación nos denotan el interés que las diversas sociedades han puesto en la conservación de su patrimonio. En este caso antes de iniciar los trabajos de mejoramiento y rehabilitación de la canalización hidráulica en el año del 2007, se llevó a cabo un dictamen técnico del estado de conservación de la misma por medio de la investigación física y documental.

Al parecer desde la construcción del canal en el s.XVIII, únicamente se le habían realizado trabajos de mantenimiento como limpiezas y desazolves, haciendo a un lado las obras mayores que se iban requiriendo, debido a la falta de recursos tanto económicos como humanos, dando soluciones temporales para la continuidad de su funcionamiento como lo fue la intervención en los años 70’s, al integrarse tramos de canalización por medio de tubería de fierro galvanizado o de PVC. Al momento que llegamos al lugar ésta era la situación que prevalecía: tramos originales del canal en completo desuso debido a la pérdida de algún elemento como un puente, registros azolvados por la falta en mantenimiento, tramos con tubería tapada por motivos de la gran cantidad de sarro que se genera en la región, tramos improvisados sobre la tierra y sobre todo lo mas difícil de atender, el desinterés de la población por la conservación del canal.

Fue necesario echar mano de asociaciones internacionales que sin fines de lucro voltearon a ver a la comunidad para apoyarla económicamente y rehabilitar un patrimonio monumental que se encontraba en riesgo a falta del interés de la población local, del gobierno municipal, estatal y el federal. Tal y como lo comentaba el tratadista de arquitectura Serlio en el s.XVI acerca de todas las causas de daños que se presentan en las construcciones son los factores humanos las que más le afectan, ni la humedad, ni el intemperismo, ni la saturación de sales, ni los deslaves que amenazaron la estabilidad estructural le causaron tanto daño a la canalización como lo hizo el hecho de la falta atención por parte de la población, un tema por demás difícil de atender para cualquier arquitecto.

Imagen 4.- En los trabajos de mejoramiento y rehabilitación, en aras de mejorar la calidad del agua, se le colocó losa tapa a la canalización para evitar la entrada de materia orgánica y deshechos animales. Fotos. Iván Peregrina Vasconcelos. 2008.

Difícil resumir un año de trabajos técnicos y dos más de gestión en un párrafo. La obra de rehabilitación de la canalización del 2007-2008, consistió en devolverle sus características originales de operación al canal, recuperando y reparando los tramos originales que habían caído en desuso además del mejoramiento en la capacidad de almacenaje al integrar una pila con capacidad para 90,000 litros y la calidad del agua, colocando losa tapa a lo largo de la trayectoria, y todo esto en medio de un ambiente hostil con caminos sinuosos sin poder acceder al sitio mas que por medio de mulas o a pie, suministrando los materiales de la misma manera.

Fue así como de esta forma, la comunidad por un momento fue capaz de revalorar el patrimonio con el que cuentan y mirarlo de manera diferente, es decir como un elemento representativo en medio de un paisaje desolado. Aun así quedo mucho trabajo por hacer, algunos aspectos técnicos que quedaron cortos por motivos de economía, pero sobre todo el trabajo en el aspecto social.

Conclusiones

Si reflexionamos sobre el papel del tiempo en la arquitectura, entonces tenemos que la arquitectura en el tiempo, es en sí misma una tarea contínua que nunca termina y los implicados en cada obra, tan sólo nos sumamos a la historia colectiva que seguirán contando los pueblos y los diferentes asentamientos humanos a través de su patrimonio edificado.