The Architecture of Happiness. Alain de Botton.

Ninel Valderrama Negrón #9 - Arquitectura, Reseñas

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“Most people build as they live -as matter of routine
and senseless accident. But a few understand that building
is a great symbol. We live in our minds, and the existence
is the attempt to bring that life into physical reality,
to state it in gesture and form. For a man who understand this,
a house he owns is a statement of his life.”
Ayn Rand, The Fountainhead.

¿Por qué cuando entramos en un restaurante de comida rápida como Mc Donalds en un día lluvioso percibimos ciertas sensaciones muy distintas que cuando encontramos refugio en una iglesia? Tales incógnitas trata de resolver el libro de Alain de Botton, cuyo principal interés es acercar a la arquitectura a los parámetros de la vida cotidiana. A veces la arquitectura contemporánea se ha alejado de nociones intrínsecas al ser humano como el sentido de bienestar, por ello, a través de sus páginas, el autor nos lleva a un recorrido narrativo visual que nos vincula estrechamente con los valores inmersos en la obra arquitectónica.

A través de una prosa clara y amena, Alain de Botton nos va sumergiendo en una panorámica introducción a la historia de la arquitectura. Tal pareciera que por la simpleza en la que está relatado el libro, podría confundirse con un coffee table book, sin más propósito que una empapada histórica sobre arte; sin embargo, en la sencillez de su estructura reside una de sus mayores virtudes, ya que The Architecture of Happiness tiene un trasfondo que nos invita a reflexionar sobre las condiciones filosóficas y psicológicas plasmadas en las construcciones.

Como en sus anteriores libros, Alain de Botton retoma un aspecto de la vida cotidiana como es nuestra relación con los edificios que habitamos y promueve una discusión sobre la influencia que posee nuestro entorno. Este libro se ciñe dentro de la propia concepción del autor, quien fue capaz de demostrarnos en sus títulos pasados como existe una profunda relación entre la estética y la experiencia cotidiana. En 1997 publicó How Proust Can Change Your Life, donde por primera vez propuso esta idea, la cuál postula que a partir de la literatura de Marcel Proust se puede obtener argumentos poderosos para cambiar la vida diaria. A dicha formula, Botton la llamó la dimensión terapéutica que puede tener la literatura y el arte. Más allá de nuestra postura acerca de la novelas de Proust, lo que Botton enfatiza son las razones detrás de la práctica de lectura de las personas para acercarse a las novelas. La mayoría de ellas, inconsciente o conscientemente, buscan alguna conexión dentro de la literatura que relacione la forma de interactuar a los individuos con el mundo. De esta manera, Alain Botton plantea encontrar una filosofía de la vida cotidiana en las cosas que conforman nuestro día a día. Dicha premisa la volvió a exponer con The Art of Travel en 2002en el cuál explora el mecanismo psicológico y de aprendizaje que nos produce esta enriquecedora actividad de modernidad.

Por medio del conocimiento empírico sobre la arquitectura, la obra reseñada propone una vía para entender mejor las condiciones de garantizar una vida más optima debido a que la felicidad está mermada, en gran medida, por el entorno físico; más concretamente, por el diseño de nuestras casas y oficinas, así como por el ambiente de las ciudades en las que habitamos. De esta manera, fiel a su hipótesis, Botton comienza su análisis a partir de una descripción, cuál ekphrasis, de sus espacios cotidianos. El libro se abre con la practicidad que halla en una casa londinense, la cuál suponemos es la suya, en donde una mezcla de recuerdos e imágenes empiezan a materializarse con las asociaciones entre la vida familiar y las formas, orden y objetos que componen la vivienda. Con este simple ejercicio, el autor expone la línea de pensamiento que guiaría toda la obra y donde los espacios arquitectónicos cobran una trascendencia simbólica a través de las formas visuales y los momentos vividos en ellos.

Dicha preocupación sobre la influencia emotiva que tiene la arquitectura en nuestra condición humana ha preocupado a grandes teóricos de esta disciplina de todos los tiempos desde Violet le Duc, Pugin, Coubusier, etc. No obstante, Botton retoma las propuestas del famoso teórico y crítico de arte John Ruskin (1819-1990), quien expuso que los edificios no funcionan únicamente como albergues sino también tienen la facultad de “hablarnos”. Ahora, ¿de qué nos pueden “hablar” los edificios y espacios urbanos que habitamos? pues bien, nos hablan de el tipo de vida que se encuentra alrededor de su estructura y, precisamente, lo que los sustenta. De esta manera, en las reflexiones de Ruskin, el autor de The Architecture of Happiness encuentra uno de los argumentos matrices de su hipótesis.

A su vez, la otra idea que se enlaza con la preocupación anterior es pensar si tenemos una tendencia a llamar bellos a ciertas obras arquitectónicas cuando contribuyen a nuestra felicidad como seres humanos. En este punto, el autor se encamina hacia la noción que recorre la obra del escritor francés Stendhal (1743-1842), quien propuso que: “La belleza es la promesa de la felicidad”. A partir de esta máxima, Botton establece que los edificios que consideramos bellos celebran los valores que sentimos meritorios e importantes. Según el autor, los materiales concretos, las formas y colores tienen una relación implícita con nociones abstractas como la amistad, la bondad, la estabilidad, la fortaleza, etc. Así, se podría decir que los edificios “bellos” visten un mensaje que contiene una serie de valores válidos para nosotros.

Dadas estas razones, podemos observar como “la voz” dada por Ruskin tiene esa dimensión. Aunque no estemos totalmente conscientes de ellos, las construcciones nos hablan desde la posición socioeconómica como una aristocracia o burguesía; así como sobre un estado socio-emocional tan contrastante como miedo y serenidad; e, incluso de una concepción filosófica temporal que se refugie en las formas del pasado (re-vivals) o intente quebrar las reglas hacia una visión utópica sobre el futuro.

De esta manera, el autor procede de lo general a lo particular y, por ello, uno de los más enriquecedores aspectos que tiene el libro es la forma en la que se acerca a la historia de la arquitectura, ya que tradicionalmente los estudios históricos han hecho énfasis en la temporalidad en que ocurren ciertos sucesos o acontecimientos, sin embargo, pocas veces se aborda el espacio físico en donde ocurren dichas acciones. Dentro este tema, el elemento espacial es una parte esencial del quehacer histórico y tiene la ventaja de que muchas veces se conserva en forma de los edificios, monumentos, espacios o traza urbana, a diferencia de los actores y las acciones que han desaparecido.

Por medio de estudios como The Arquitecture of Happiness recuperamos el aspecto emocional de la arquitectura y el urbanismo y lo contemplamos como el espacio de vida cotidiana donde confluyeron diferentes elementos del proceso histórico. De tal manera, se observa a estas disciplinas como el vestigio de una época y el lugar de convivencia de dicha sociedad, de ahí que el espacio donde ocurrieron tales fenómenos cobre relevancia al ser la escena de dichas permutaciones. Y, también, por medio de este análisis, llegamos al lado personal que ofrece la perspectiva del libro. Botton reconoce que el gusto estético hacia los edificios muchas veces está vinculado mayormente a las asociaciones personales más que en rasgos arquitectónicos. Y, que en gran medida, lo que decimos de los edificios forma parte de nuestra proyección personal de la vida. Así, retomando nuevamente a Stendhal se concluye como: “Existen muchos estilos de belleza como variedades de felicidad en el mundo”.

A la par que muchos escritores, Botton expone la delgada línea que existe entre las construcciones que creamos y la vida que nos vamos fabricando. El mayor acierto del libro es que vuelca nuestra atención de aspectos formales e históricos del análisis arquitectónico, relacionados con los rasgos visuales hacia una dimensión sobre los valores allanados en los edificios. De esta manera, la argumentación de Botton no es únicamente una cuestión estética de belleza, sino contempla una categoría ética sobre los valores que nos definen y presentan. Además de los teóricos mencionados, este giro copernicano de la apariencia visual al revestimiento ético sobre la arquitectura, ya había sido explorado a través de la novela The Fountainhead de la escritora ruso-americana Ayn Rand en 1942.

A la par de Botton, Rand expone toda una teoría filosófica vertida en el estilo estructural de una novela a través de la analogía con la arquitectura, estableciendo como es posible contemplar los valores e ideales de los hombres plasmados en las obras arquitectónicas. Tal vez, aquí radica un poco el punto más débil del libro de Botton, aunque entendemos que es un libro introductorio y no de carácter académico, extrañamos una mejor exposición acerca de la forma en la que se traducen los valores morales al plano material de la arquitectura. Probablemente, una obra literaria como The Fountainhead es más hábil en probar ese punto a través del análisis de cada uno de los personajes y sus vidas vinculadas con sus metas y proyectos.

No obstante, una obra como la de Botton es de vital importancia para nuestros días, muchas veces, la categoría de la belleza ha sido relegada de las prácticas arquitectónicas a un aspecto de la estética histórica. Como propone The Architecture of Happiness, tener en cuenta esta idea y su influencia en la vida cotidiana es importante, ya que esta sensación ineludible y difícil de definir en términos lógico-racionales es manifiesta cuando entramos a determinados edificios con pasados tormentosos como un centro de tortura; también la experimentamos con su posible producción contraria en otras tipologías como una catedral gótica, en donde el sentimiento del espacio es como un arrebato que conduce al silencio, en donde el espectador se siente abrumado con las dimensiones brutales de tal cantidad de materia y, sin embargo, persiste una sensación de serenidad. De ahí que concluyamos como el aspecto emotivo de la arquitectura está presente en la vida cotidiana en distintos niveles. De tal manera, son estas y otras nociones las que explora Botton con su obra que adquirió mayor fama cuando se difundió en el largometraje 500 Days of Summer de Marc Webb en 2009.

Bibliografía

Botton, Alain de, How can Proust change your life, New York, Vintage International, 1998.
___________, The Architecture of Happiness,New York, Vintage International, 2006.
Rand, Ayn, The Fountainhead, Irvine, California, Signet Book, 1993.
Ruskin, John, Las siete lámparas de la arquitectura, Barcelona, Alta Fulla, 2000.
Stendhal. Rojo y negro, Madrid, Alba, 2003.