Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura

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Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura

Fernanda I. Gómez Rodríguez (Comp.), Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura, Centro Mexicano de Investigaciones Fenomenológicas, 2016

 

Entrar la antropología filosófica ya es en sí algo difícil, ahora bien, hablar de la conjunción entre la fenomenología y la antropología conlleva algo más complicado. El tratar de responder a la pregunta ¿qué es el hombre?, tiene algo muy peculiar, es decir, la pregunta misma es lanzada por un hombre el cual necesita saber qué es el mismo, es entonces cuando la respuesta hace notar su ingente dificultad. En ese tenor, algunos filósofos actuales han allanado el camino para proporcionarnos ciertas respuestas; el camino no es fácil, pero aun así gestan una profunda reflexión filosófica al respecto. El libro que quiero reseñar de manera muy general es el editado por el Centro Mexicano de Investigaciones Fenomenológicas A.C.[1], que lleva por título Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura ¿Qué tiene de especial éste libro? Son varias cosas, primero he mencionar que es un libro colaborativo en el cual se pueden encontrar diversos artículos que tocan el tema antropológico desde una postura particular; el de la conjunción entre fenomenología (especialmente husserliana) y antropología filosófica. Otra característica del libro es que los autores son especialistas en la materia que cuentan con amplia trayectoria reconocida en el ámbito de la academia y de la investigación. El libro cuenta con artículos de Jorge Armando Reyes Escobar, Pablo Posada Varela, Ignacio Quepons Ramírez, José Luis Vera Cortés, Julio Amador Bech, Eduardo González Di Pierro, Rubén Sánchez Muñoz, Román Alejandro Chávez Báez, Pedro Arriaga y Roberto Andrés González Hinojosa.

Para dar una idea general de todo el texto solamente señalaré la línea expositiva en tres autores, Eduardo González Di Pierro, Rubén Sánchez Muñoz y Roberto Andrés González Hinojosa; lo demás quedará de faena para el curioso. El artículo que toca, a mi parecer, en su punto medular del problema de la relación entre la antropología filosófica y la fenomenología es el de Eduardo González Di Pierro, el cual se titula Husserl y el problema de la antropología. [2] El artículo muestra lo vastos conocimientos del autor sobre el tema y empieza haciendo alusión a los problemas que causa el término mismo de “antropología”; esto porque tanto en las ciencias del espíritu como en las ciencias naturales se ha generado una confusión, y por tanto una disputa que muchas veces llega a un punto sin salida. Di Pierro nos hace evidente que el tema antropológico está presente en las reflexiones husserlianas[3], aunque de manera muy especial, y sobre ese punto gira su artículo, nos menciona que existe literatura husserliana que toca el tema, pero desde un enfoque singular, por mencionar alguno, esta el segundo volumen de Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica. Investigaciones fenomenológicas sobre la constitución; que es a consideración del autor, donde Husserl toca una antropología fenomenológica. El texto se desenvolvuelve en la mostración de las diferentes maneras en que Husserl va enfrentando el problema de dirimir la confusión de una antropología remitida a un positivismo y con ello a lo empírico, y por otro el tratar de demostrar que en la fenomenología trascendental se encuentra el meollo del asunto, por lo que se recurre a todos los argumentos posibles para sostener dicha postura.

El texto concluye que:

 Así pues, la tarea de la antropología fenomenológica desprendida de la posición husserliana es, desde el inicio, la de explicar de qué manera se constituye la multiplicidad de yoes, el nosotros, no en yuxtaposición, sino en relación, entre ellos y con el mundo; en términos fenomenológicos, la tarea es la de una doble constitución: por un lado la de la intersubjetividad y por otro la de un mundo intersubjetivo[…] El reto es, por otra parte, dar cuenta de que la única posibilidad de una antropología fenomenológica es que ésta esté fundada únicamente como constitución intersubjetiva.[4]

Un segundo artículo es el de Rubén Sánchez Muñoz, que sigue en el mismo tenor que el anterior. El texto se titula Sobre la posibilidad de una antropología trascendental en Husserl[5]. Aunque Husserl menciona que la fenomenología trascendental no puede ser confundida ni reducida a pura antropología, el trabajo trata de presentar como posibilidad que hay una antropología trascendental, cuyos argumentos se desarrollan a lo largo del artículo. Después de que el autor menciona el punto central de su texto empieza a preguntarse “Si cabe la posibilidad de que la fenomenología se identifique de algún modo con la antropología e incluso con la psicología, pero en el plano trascendental.”[6] Es entonces que presenta los puntos centrales de la antropología:  en tanto la ciencias positivas, la antropología y la psicología, remiten al hombre de un modo empírico. En otro sentido, se menciona qué se necesita para superar estas barreras, el autor cita a San Martín quien dice que “la verdadera antropología debe partir de un concepto de ser humano que lleve en sí el sentido trascendental”[7], superado eso ya se tendrá verdaderamente una antropología real, y esto se vislumbra en la fenomenología trascendental husserliana. Aunque para ello la fenomenología, en un primer momento, des-humaniza al ser humano de la ciencia para reconstruirla después y alcanzar con ello una comprensión más amplia y autentica de la racionalidad del ser humano. Aunque se ve en la filosofía husserliana un prejuicio[8] al final se menciona que en un plano trascendental la antropología y la filosofía fenomenológica son lo mismo, poseen una “afinidad interna”. La fenomenología trascendental responde en alguna manera por la esencia del ser humano, se pregunta qué es el hombre[9]. Pero nos señala un último requisito, dejar de lado la pregunta antropológica desde la ciencia, las ontologías regionales o cualquier otra, por ser éstas acotadas para el fin que se busca.

Por último, un artículo que toca el tema antropológico y fenomenológico es el de Roberto Andrés González Hinojosa, titulado La integración del ser del hombre como asignatura pendiente de la antropología filosófica.[10] El autor nos menciona que el siglo XX tiene en sí mismo un gran problema, ya que se encuentra marcado por la sentencia nietzscheana sobre la “muerte de Dios” y por otro lado, la aparición de las Investigaciones Lógicas de Edmund Husserl, que se encuentran en el otro lado de la balanza, ya que se está llamando al renacimiento de la filosofía como ciencia estricta. En ésta circunstancia tensa surge la pregunta por la idea del hombre, entonces ¿cuál es la depositaria de la razón? Recordemos que desde los griegos el hombre se veía como un ser cerrado y concluso, su existencia vendría a ser algo accesorio a su esencia[11], pero llegado al siglo XX el problema se torna complicado, porque se asiste a la sinrazón de los grandes meta-relatos, así como la remisión de todo lo antropológico a lo puro empírico. El autor toca el análisis que hace Max Scheler, en El puesto del hombre en el cosmos, donde afirma que no se tiene una idea unitaria acerca del hombre, esto viene a conjugar un panorama de por sí complejo. Y entonces lanza la pregunta el autor “¿de qué manera se puede realizar una conciliación entre las diferentes concepciones del hombre, aun la más encontradas, sin que nieguen su peculiaridad, reconociendo, sin embargo, que entre las mismas existe algo en común?”[12] La pregunta según el autor tiene plantea tres caminos:

  1. a) Mediante la actividad simbolizante del espíritu.
  2. b) Mediante la idea del hombre como ser histórico.
  3. c) De una radiografía del acto del conocimiento.

González Hinojosa se centra en la primera opción. Para ello utiliza la filosofía de las formas simbólicas de E. Cassirer la cual consiste en buscar el principio de unidad de las distintas manifestaciones espirituales. La idea central en Cassirer es que el sujeto no es algo pasivo, sino que es activo, y trabaja constantemente en la construcción de su hábitat simbólico. Es, pues, que Cassirer ve al hombre en una función primordial, la función simbolizante. En ese sentido el logos juega un papel fundamental, el logos va significar y en éste proceso la filosofía de Cassirer abunda: “La acción del significar se activa cuando el logos otorga significación a alguna cosa, o mejor dicho, la significación adquiere realidad precisamente por la función del significar. Esta función corresponde a la esencia del espíritu”[13] Para concluir, el autor, encuentra en el filósofo en mención (Ernest Cassirer) la auténtica preocupación por una filosofía que se pregunte por el ser del hombre, el cual toma en cuenta el complejo panorama y entramado conceptual de la tradición, centrándose en dos puntos: en tanto que la permanencia y el principio de unidad se funden en un solo momento, y en la función simbólica del espíritu.

Para concluir esta reseña debo mencionar que en el citado libro se encontrarán artículos muy llamativos, tanto por las interpretaciones que proponen como por los temas que tocan, la reflexión filosófica de altura está presente en todo momento.

 

Bibliografía

Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura, Gómez Rodríguez, Fernanda Itzel (Comp.), México, CEMIF A.C., 2016.

 

 

Notas

[1] Centro Mexicano de Investigaciones Fenomenológicas, CEMIF A.C., encuentra entre sus títulos Antropología y fenomenología Reflexiones sobre historia y cultura, Marcela Venebra y Ángel Jiménez (editores), INAH-ENAH, 2016; Antropología y fenomenología Hermenéutica y teoría social, Verónica Medina Rendón (compiladora), La experiencia que somos Metafísica, fenomenología y antropología filosófica, Ignacio Quepons Ramírez y María Cervantes Oliveros (compiladores), Aula de Humanidades – CEMIF.
[2] Eduardo González Di Pierro, “Husserl y el problema de la antropología” en Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura, Fernanda Itzel Gómez Rodríguez (comp.), México, CEMIF A.C., 2016, p. 109.
[3] Hay que recordar que para Husserl la fenomenología constituye la fundamentación última de la antropología, y que el tema antropológico haya tenido tintes negativos.
[4] Eduardo González Di Pierro, op. cit., p. 118.
[5] Rubén Sánchez Muñoz, “Sobre la posibilidad de una antropología trascendental en Husserl” en Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura, Fernanda Itzel Gómez Rodríguez (comp.), México, CEMIF A.C., 2016.
[6] Ibíd., p. 124.
[7] Citado en Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura, Fernanda Itzel Gómez Rodríguez (comp.), CEMIF A.C., 2016, p. 125. Citando a Javier, San Martín, Fenomenología y antropología, LECTOR-UNED, Buenos Aires, 1994, 195.
[8] El de la identificación de la antropología como una simple ciencia que lleva en sí lo empírico, dejando de lado la posibilidad de fundar la antropología en una nueva vía, la de la antropología trascendental; que sería a entender del autor, aquella que realmente descubre el sentido trascendental del ser humano.
[9] Rubén Sánchez Muñoz, “Sobre la posibilidad de una antropología trascendental en Husserl”, p. 131.
[10] Roberto Andrés González Hinojosa, “La integración del ser del hombre como asignatura pendiente de la antropología” en Antropología y fenomenología. Filosofía y teoría de la cultura, Fernanda Itzel Gómez Rodríguez (comp.), CEMIF A.C., 2016, 125filosófica.
[11] Ibíd., p. 168.
[12] Ibíd., p. 170.
[13] Ibíd., p. 175.

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