La crítica de Preciado a Foucault

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La crítica de Preciado a Foucault

Resumen

El presente trabajo de investigación parte de una hermenéutica de la crítica que hiciera Preciado sobre la filosofía foucaultiana, en especial sobre los modos de subjetivación contemporáneos. La filosofía de Preciado tiene una base teórica en clave nietzscheana y foucaultina, pero reconoce que el filósofo francés no toma en cuenta las tecnologías de poder contemporáneas (farmacológicas y pornográficas), además de subestimar las formas de resistencia a dichas subjetivaciones por parte de las multitudes queer. A partir de esta crítica, el filósofo español construye una tercera episteme que funciona como régimen somatopolítico de producción de la subjetividad, un régimen que no será catalogado como soberano ni disciplinario-biopolítico. La construcción de dicho régimen le permitirá a Preciado organizar y condensar las críticas sobre las limitaciones teóricas en el pensamiento de Foucault, estableciendo un diálogo con la filosofía deleuziana de las sociedades de control y los teóricos posfordistas para aproximarse a una ontología del presente histórico.

Palabras claves: Preciado, Foucault, Subjetividad, Farmacopoder, Pornopoder

 

Abstract

The present research work is based on a hermeneutic of Preciado’s critique of Foucauldian philosophy, especially on contemporary modes of subjectivation. Preciado’s philosophy has a theoretical basis in Nietzschean and Foucaultine terms, but recognizes that the French philosopher does not take into account contemporary technologies of power (pharmacological and pornographic), as well as underestimate the forms of resistance to such subjectivations by the multitudes Queer Based on this criticism, the Spanish philosopher constructs a third episteme that functions as a somatopolitical regime of production of subjectivity, a regime that will not be classified as sovereign nor disciplinary-biopolitical. The construction of such a regime will allow Preciado to organize and condense critiques of theoretical limitations in Foucault’s thought, establishing a dialogue with the Deleuzian philosophy of control societies and post-Fordist theorists to approach an ontology of the historical present.

Keywords: Preciado, Foucault, Subjectivity, Farmacopoder, Pornopoder

 

Introducción

El presente trabajo se desarrolla a partir de las críticas que desarrolla el filósofo español, Paul Preciado, a Michel Foucault, centrándose en la constitución de una tercera episteme, farmacoponrográfica, lo cual implica ciertos desplazamientos teóricos que funcionan como marco crítico de las debilidades y limitaciones de la exposición teórica del filósofo francés en relación a los modos de subjetivación contemporáneos. El enfoque de Preciado parte de supuestos foucaultianos pero se despega de dicho corpus teórico cuando se afianza a investigar los modos de producción de la subjetividad a partir de la entrada en escena de dos nuevas tecnologías de poder, la farmacológica y la pornográfica, una centrada en una gobernanza biológica, endocrinológica, es decir, de los biocódigos, mientras que la otra, el pornopoder, actúa sobre los modos de representación.

Uno de los elementos centrales en la filosofía de Foucault sobre su desinterés con respecto a los modos de subjetivaciones contemporáneos a partir de nuevas tecnologías de poder se encontrará en el desplazamiento del objetivo de estudio que el pensador francés desarrollará en los dos últimos tomos de la trilogía publicada hasta el presente sobre la historia de la sexualidad. Al no poder hacer una genealogía de los dispositivos de la sexualidad, Foucault se volcará a comprender cómo los sujetos a partir de contraconductas, las cuales son expresión de estéticas de la existencia, pueden escapar a los determinismos de las relaciones de poder en relación a la subjetividad. Preciado reconocerá que dicho desplazamiento implica dejar de lado las tecnologías de poder contemporáneas y sus efectos subjetivizantes en la producción de corproalidades y de géneros.

 

Tercera episteme: farmacopornográfica

Preciado, mediante una crítica a Foucault, aunque reconociendo sus bases teóricas fundamentales, y emplazando un diálogo con Deleuze y Nietzsche sobre los modos de vida, reconoce la existencia de una tercera episteme, ni soberana ni disciplinaria. El autor español considera que dicha episteme se caracteriza por ser un régimen somatopolítico, es decir, una articulación de tecnologías de producción de la subjetividad y de representación corporal que producen una determinada corporalidad, además de aperturar formas de resistencias diferentes a las que se expresaban cuando el poder deseaba a los cuerpos, ya que “no existen relaciones de poder sin resistencia.”[1] En el texto Posdata sobre las sociedades de control, Deleuze reconoce una crisis en el régimen disciplinario y el sentido fallido de las reformas cuando reconoce que “todos saben que estas instituciones están terminadas, a más o menos corto plazo. Sólo se trata de administrar su agonía y de ocupar a la gente hasta la instalación de las nuevas fuerzas que están golpeando la puerta. Son las sociedades de control las que están desplazando a las sociedades disciplinarias.”[2] Las sociedades de control no significan una discontinuidad absoluta de la vigilancia (panóptico) de las sociedades disciplinarias, sino más bien “el control es la exacerbación de la vigilancia.”[3] La novedad de las sociedades de control se caracterizan por una modificación en el espacio de la vigilancia y la introducción de nuevas tecnologías que escapan al modelo de las máquinas simples o energetizadas, aspecto que es posible gracias a las transformaciones tecnológicas del capitalismo posfordista que tiene su génesis post Segunda Guerra Mundial. Es por ello que Preciado reconoce lo siguiente:

El contexto somatopolítico (de producción tecnopolítica del cuerpo) posterior a la Segunda Guerra Mundial parece estar dominado por un conjunto de nuevas tecnologías del cuerpo (biotecnologías, cirugía, endocrinología, etc.) y de la representación (fotografía, cine, televisión, cibernética, etc.) que infiltran y penetran la vida cotidiana como nunca lo habían hecho antes. Se trata de tecnologías biomoleculares, digitales y de transmisión de información a alta velocidad: es la era de tecnologías blandas, ligeras, viscosas, de tecnologías gelatinosas, inyectables, aspirables, incorporables –la testosterona que yo me administro, por ejemplo, pertenece a este tipo de tecnologías blandas-.[4]

Estas nuevas tecnologías del cuerpo ya no pueden operar como tecnologías simples (como por ejemplo la polea) ni a partir de meras máquinas energetizadas, sino a partir de dos tecnologías, las corporales correspondientes al farmacopoder, y las de representación, correspondientes al pornopoder. Estas tecnologías de producción de la subjetividad operan a partir de biocódigos, de sistemas audio-visuales contemporáneos, y tal como expone Preciado, a partir de tecnologías blandas que no necesitan de una estructura externa a los cuerpos que los subsuma y los haga transitar por sus mecanismos de poder, ya que:

En la era farmacopornográfica el cuerpo se traga el poder. Se trata de un control democrático y privatizado absorbible, aspirable, de fácil administración cuya difusión había sido tan rápida e indetectable a través del cuerpo social. No es el poder el que infiltra desde fuera, es el cuerpo el que desea poder, el que busca tragárselo, comérselo, administrárselo, metérselo, más, cada vez más, por cada orificio, por cada vía posible de aplicación.[5]

La píldora es un ejemplo claro de que es el cuerpo quien desea al poder, y cómo esta tecnología, a diferencia de la anamatopolítica, no tiene por objetivo al cuerpo individual mediante la operación de tecnologías disciplinarias. Será el cuerpo quien desea al poder.. A partir de estos postulados se puede hacer mención a una de las principales críticas de Preciado con respecto a Foucault, entre las cuales también puede citarse la crítica a la clínica[6] como aparato de veridicción, y el acallamiento las voces de las minorías sexuales. La primera crítica sobre la que se trabajará consiste en el hecho de que Preciado cuestiona que Foucault haya dejado de lado el análisis de una serie de tecnologías contemporáneas a su existencia corporal, lo que implicó una vuelta hacia el pensamiento antiguo, en especial el greco-romano para dar cuenta de las estéticas de la existencia que funcionarían como contra-conductas. Preciado reconoce la ausencia de una investigación de las tecnologías de producción de subjetividad que se desarrollaron a partir de la Segunda Guerra Mundial por parte de Foucault de la siguiente manera:

Foucault parece pasar por alto un conjunto de transformaciones profundas de las tecnologías de producción de subjetividad que se suceden a partir de la Segunda Guerra Mundial y que nos obligan a conceptualizar un tercer régimen de subjetivación, un tercer sistema de saber-poder, ni soberano ni disciplinario, ni premoderno ni moderno, un régimen que tome en consideración el impacto de las nuevas tecnologías del cuerpo en la construcción de la subjetividad.[7]

Tal como expresamos anteriormente, Foucault modifica el plan desarrollado en su primer tomo de la Historia de la sexualidad,[8] ya que no pudo trazar en la historia de la humanidad a la sexualidad como una constante antropológica, sino más bien, y como lo considera Díaz, “la sexualidad es un invento reciente. Específicamente moderno. Es posible, incluso, que ya esté en vías de desaparecer.”[9] Foucault lo advierte en el segundo tomo de Historia de la sexualidad,[10] donde manifiesta sus intenciones en la investigación planteada llegando a reconocer que aquello que se llama sexualidad, utilizando de forma intencionada las comillas, no es ni más ni menos que un término de reciente invención. Es por ello que Foucault optó por modificar su plan de investigación, haciendo una lectura de la historia a partir de los juegos de verdad, a partir de la respuesta a la siguiente interrogante:

¿A través de qué juegos de verdad se permite al hombre pensar su ser propio cuando se percibe como loco, cuando se contempla como enfermo, cuando se reflexiona como ser vivo, como ser hablante y como ser que trabaja, cuando se juzga y se castiga en calidad de criminar? ¿A través de qué juegos de verdad el ser humano se ha reconocido como hombre deseo?[11]

Críticas a Foucault

Acá queda expresada la motivación de Foucault que puede corresponderse a una excusa frente a la crítica de Preciado, aunque debemos reconocer que Preciado desvía la crítica no en la continuidad del primer proyecto de Foucault y su cambio, sino en cuanto el filósofo francés, con todo el bagaje teórico para analizar los procesos de subjetivación actuales, dejó pasar por alto toda una serie de tecnologías de producción de la subjetividad. Lo que Preciado le cuestiona a Foucault es su desinterés por analizar las tecnologías de la producción de la subjetividad contemporáneas, además que el filósofo francés “nunca se interesó por la noción de género. Desde mi punto de vista, la intervención de la categoría de género señala el paso a un nuevo modelo que yo he denominado “posmoneista” y que Deleuze y Guattari habían caracterizado de algún modo con el nombre de “sociedades de control””[12]

A partir de una segunda crítica que se podría considerar como necesariamente encadenada a la primera crítica que se planteo anteriormente, Preciado reconoce el corpus teórico foucaultiano en su lectura de aparatos de veridicción, aparatos construidos históricamente y que permitiría poder aproximarse a una lectura de los procesos de producción de la subjetividad sin recurrir a referencias trascendentales, como base teórica para poder plantear una crítica hacia el filósofo francés, la cual se expresa en el hecho de que “estamos en una configuración de la producción de la subjetividad sexual que poco tiene que ver con la que Foucault describía en el nacimiento de la clínica.”[13] Esta nueva configuración de la sexualidad se constituye a partir de dos tecnologías de producción de la subjetividad, las corporales y las de representación, es decir, el farmacopoder y el pornopoder. Para el autor español quedarse en los límites de la clínica para dar cuenta de los modos de subjetivación contemporáneas resultaría fallido por el hecho de que hubo desplazamientos, discontinuidades y rupturas en los aparatos de veridcción, razón por la cual Preciado introduce la noción de tercera episteme, ni soberana ni disciplinaria, para dar cuenta de la gestión de los cuerpos a partir de las nuevas tecnologías de producción de la subjetividad.

Reconocido un aspecto de la crítica de Preciado a Foucault, aspecto que tiene un doble funcionamiento, primero como crítica al desinterés de analizar las tecnologías contemporáneas de producción de la subjetividad y segundo como limitación en el reconocimiento de las mutaciones de los aparatos de veridicción propios de la clínica, Preciado va establecer un segundo aspecto que podríamos puntualizarlo en la relación de la teoría queer y los movimientos políticos queer con respecto al corpus teórico foucaultiano y sus posiciones ético-políticas en relación a las minorías sexuales. De antemano hay que reconocer que Foucault resulta ser de inspiración para la teoría crítica de género contemporánea y las políticas queer, ya que:

A pesar de su desconfianza por las políticas de afirmación de gays y lesbianas, sus originales análisis sobre el poder, los márgenes de la razón, los procesos de fabricación de los anormales y los perversos, la capacidad de producir cuerpos y sujetos que tienen instituciones como la clínica, la prisión o las disciplinas científicas, van a suponer una de las fuentes teóricas fundamentales de la militancia y los textos queer.[14]

Esta segunda crítica permite reconocer en Foucault un límite para pensar las estrategias de resistencia y de acción política de las corporalidades y subjetividades abyectas, límite que impediría reconocer la subversión de los dispositivos tecnológicos de producción de la subjetividad mediante la intervención política de dichas corporalidades. Por Preciado recomienda dejar de lado dos posibles lecturas de Foucault que no apuntan hacia esta arista como son las siguientes:  

Il faut éviter la ségrégation de l’espace politique qui ferait des multitudes queer une sorte de marge ou de réservoir de transgression. Il ne faut pas tomber dans le piège de la lecture libérale ou néo-conservatrice de Foucault qui amènerait à penser les multitudes queer par opposition aux stratégies identitaires, en prenant la multitude pour une accumulation d’individus souverains et égaux devant la loi, sexuellement irréductibles, propriétaires de leur corps et revendiquant leurs droits au plaisir inalienable.[15]

Tanto la crítica a Foucault por su desinterés por las tecnologías de producción de la subjetividad contemporáneas y el correspondiente anclaje en la permanencia del modelo de la clínica, esta tercera crítica se expresa a partir de una doble lectura equivocada de Foucault. Esta doble lectura nos llevaría a un atolladero para pensar las resistencias queer, ya que tanto en la lectura liberal del filósofo francés caeríamos en una indistinción de los actores políticos y sus determinaciones que condicionan sujetos desiguales, también podríamos caer en una lógica del progreso. Pero más allá de las pertinentes críticas que le realizará Preciado, su perfil teórico está entrelazado en la tradición nietzscheano-foucaultiana, ya que opera de modo tácito la crítica de Nietzsche a la razón, además de componer una parte sustancial en el método empleado por el filósofo español, la genealogía que deviene política, método expuesto por Nietzsche en la Genealogía de la moral[16] y que Foucault retoma y profundiza en los dos segundos tomos de Historia de la sexualidad[17] y en Defender la sociedad[18] (2014).

 

Conclusión

Las nuevas tecnologías de la producción de la subjetividad de la era farmacopornográfica se inscriben en la tradición nietzscheano-foucauiltiana desde el hecho de recuperar la noción de que los modos de vida se aperturan a partir de un entramado de relaciones de poder que operan sobre el cuerpo. Es por ello que hay una producción de subjetividad a partir de tecnologías que se diferencian de las disciplinarias, las cuales no dejan de funcionar en la era farmacopornográfica, promoviendo modos de vida trazados por una lógica de normalización que constituye cuerpos maleables en función de un régimen político heterosexual. Es por ello que Preciado pondrá su acento crítico en el concepto de género, en cuanto este le permitirá analizar cómo operan estas lógicas tecnológicas en la producción de la heterosexualidad mediante la noción de diferenciación sexual, a través de un entramado binario de lo masculino y lo femenino. Tanto Nietzsche[19] como Foucault, resultan indispensables para poder pensar cómo las tecnologías de producción de la subjetividad operan en los cuerpos, y cómo poder pensar formas de resistencia que anulen los efectos heteronormativizantes de dichos dispositivos y la emergencia de nuevas tecnologías mediante una reapropiación de las mismas o la constitución de nuevas formas de producción de modos de vida a través de agenciamientos colectivos. Por ello, el martillo de la crítica nietzscheana se hace presente, y el estudio riguroso de los aparatos de veridicción foucaultiano para poder pensar los límites de la producción de la subjetividad contemporánea y poder franquearlos.

 

Bibliografía

  1. Carrillo, J. “Entrevista com Beatriz Preciado” enCadernos Pagu, (28), 375-405, 2007. https://dx.doi.org/10.1590/S0104-83332007000100016
  2. Deleuze, Gilles. y Guattari, Felix. El AntiEdipo. Paidos, Barcelona, 1985.
  3. Deleuze, G. “Posdatas sobre las sociedades de control” en Lenguaje Libertarios, Ferrer (comp), Ed. Terramar, La Plata, 2005
  4. Diaz, E. La sexualidad y el poder, Prometeo Libros, Buenos Aires, 2014.
  5. Díaz, E. Las grietas del control. Biblos, Buenos Aires, 2010
  6. Foucault, M. Defender la sociedad. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2014.
  7. Foucault, M. Historia de la sexualidad. La voluntad de saber. Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2010A
  8. Foucault, M. Historia de la sexualidad. El uso de los placeres. Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2010B
  9. Foucault, M. Historia de la sexualidad. La inquietud de sí. Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2010C.
  10. Foucault, M. La microfísica del poder. La Piqueta, Madrid, 1979.
  11. Nietzsche, F. La Genealogía de la moral. Alianza Editorial, Madrid, 2005.
  12. Nietzsche, F. Crepúsculo de los ídolos o Cómo se filosofa con el martillo. Alianza Editorial, Madrid, 2001.
  13. Preciado, P. Testo Yonqui. Sexo, drogas y biopolítica. Paidos, Buenos Aires, 2014.
  14. Preciado, P. “Multitudes queer” en Multitudes Revue (12), printemps, 2013. http://www.multitudes.net/Multitudes-queer/
  15. Preciado, P. ¿La muerte de la clínica? Museo Reina Sofía, España. 2013. https://www.youtube.com/watch?v=4aRrZZbFmBs.
  16. Sáez, J. “El contexto sociopolítico de surgimiento de la teoría queer” en Teoría Queer. Políticas bolleras, maricas, trans, mestizas. Ed. Egales, Madrid, 2005.

 

Notas
[1] Michel Foucault. La micosfísica del poder. P. 171.
[2] Gilles Deleuze. “Posdatas sobre las sociedades de control”. P. 115.
[3] Esther Diaz. Las grietas del control. P. 9.
[4] Paul Preciado. Testo Yonqui. Pp. 70-71.
[5] Ibíd. Pp. 149-150
[6] Preciado expone dicha crítica en la conferencia titulada La muerte de la clínica donde se centra en realizar un desplazamiento teórico con respecto a la tesis de Foucault, en especial a que el filósofo francés no toma en cuenta las nuevas tecnologías de gestión neoliberal. La Misma puede visualizarse en el siguiente link https://www.youtube.com/watch?v=4aRrZZbFmBs&t=1057s
[7] Ibíd. P. 70.
[8] Michel Foucault. Historia de la sexualidad. La voluntad de saber.
[9] Esther Díaz. La sexualidad y el poder. Pp. 59-60.
[10] Michel Foucault. Historia de la sexualidad. El uso de los placeres.
[11] Ibíd. P. 13.
[12] Paul Preciado. Op. Cit. Pp. 385-386
[13] Paul Preciado. ¿La muerte de la clínica? P. 4.
[14] Javier Sáez. “El contexto sociopolítico de surgimiento de la teoría queer.” P. 73.
[15] Paul Preciado. “Multitudes Queer”.
Traducción: Hace falta evitar la segregación del espacio político que haría de las multitudes queer una suerte de de margen o reserva de transgresión. No hace falta caer en la trampa de la lectura liberal o neoconservadora de Foucault que ameritaría pensar las multitudes queer por oposición a las estrategias identitarias, tomando a la multitud por una acumulación de individuos soberanos e iguales ante la ley, sexualmente irreductibles, propietarios de sus cuerpos y que reivindicarían sus derechos inalienables al placer
[16] Friedrich Nietzsche. La genealogía de la moral.
[17] Michel Foucault. Historia de la sexualidad. La inquietud de sí.
[18] Michel Foucault. Defender la sociedad.
[19] Friedrich Nietzsche. El crepúsculo de los ídolos o cómo se filosofa con el martillo.

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