Aristóteles biólogo ¿ruptura de las tradiciones místicas antiguas?

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Aristóteles biólogo ¿ruptura de las tradiciones místicas antiguas?

XXXVII
¿Dices que nada se crea?
No te importe, con el barro
de la tierra, haz una copa
para que beba tu hermano.

XXXVIII
¿Dices que nada se crea?
Alfarero, a tus cacharros.
Haz tu copa y no te importe
si no puedes hacer barro.

Antonio Machado
Proverbios y Cantares

d5.0

Aristóteles es el punto al que muchos esquemas de pensamiento se han remitido; el Estagirita, en tanto que personalización de una tradición intelectual, es prácticamente necesario para la constitución de buena cantidad de doctrinas del mundo. De cierta forma podemos hablar de una cuestión aristotélica con algún paralelismo de la tan llevada y traída cuestión homérica. Extrañamente, el fundamento de varios sistemas de ideas occidentales y orientales está apoyado en el Liceo,[1] pero ¿qué o quién es Aristóteles? Como hijo de mi tiempo, no tengo otra opción más que responder con los instrumentos que el aquí y el ahora me proporcionan, creo que la postura agnóstica al respecto es la más razonable. Lo que conocemos por “Aristóteles” en realidad es el trabajo de copistas y traductores, de adaptadores y escoliastas. A diferencia de las tablillas sumerias o los papiros egipcios, no contamos con un solo códice aristotélico emanado de la pluma del célebre sabio. Ciertamente, elaboramos muchas especulaciones y teorías, pero poco sustento sólido tenemos; a pesar de ello le rendimos culto a una filosofía libresca. Según algunas doctrinas occidentales, Aristóteles es la punta de lanza de la mentalidad griega evolucionada, quien se encarga de separar definitiva y totalmente las ideas míticas del campo de la filosofía. Un científico que vino a producir instrumentos de análisis y reflexión sin los cuales la objetividad y precisión del pensamiento actual no existirían. El Corpus Aristotelicum es estudiado parcialmente, la lógica, la metafísica y la ética son socorridas una y otra vez, estudiadas como átomos sin conexión alguna con la obra general; simultáneamente, poco es lo que se aborda la biología aristotélica en tanto que esquema de reflexión,[2] asumiéndola en términos de elaboración helena conectada con prácticas no sólo técnico-científicas -adjetivo que no estoy del todo convencido en emplear- sino también con creencias profundamente arraigadas y estimadas por los griegos. Este trabajo busca presentar un breve muestrario de textos aristotélicos donde encontraremos más que rupturas, la continuación de formas de ver la vida.

La primera cuestión a tratar son las fuentes empleadas por Aristóteles, así como algunos intereses intelectuales latentes plasmados en diversos pasajes de su obra. A manera de mera ejemplificación, quisiera mencionar sólo unos cuantos casos. Según un par de referencias del diálogo aristotélico Sobre la Filosofía, Zoroastro fue anterior en el tiempo a Platón, con todo el valor que estas palabras tenían en la Antigüedad, proporcionando una condición sapiencial y antiquísima al místico persa, y con ello, la autoridad:

d5.1

Eudoxo, que defendía que ésta debía ser considerada la más excelente y valiosa de las sectas filosóficas, afirmó que Zoroastro vivió seis mil años antes de la muerte de Platón. Así también Aristóteles.[3]

d5.2

Aristóteles en el primer libro de su obra Sobre la filosofía afirma que los Magos son más antiguos que los egipcios; y de acuerdo con ellos hay dos principios, un espíritu bueno y otro malo, y que uno tiene por nombre Zeus y Oromasdes y el otro, Hades y Arimanio. Esto lo afirma igualmente Herminio en el libro primero de su obra Sobre los magos, Eudoxo en su Viaje y Teopompo en el libro octavo de sus Filípicas.[4]

No olvidemos que las tradiciones persas sintetizaban en una unidad los conceptos religiosos, así como la filosofía natural vinculada con la astrología y la medicina, este compuesto forma parte del cimiento que soportaba el pensamiento aristotélico.[5] No dejemos de lado tampoco la posible existencia de un tratado, emanado de la propia pluma de Aristóteles, titulado Sobre los magos.[6] De entrada, pues, quisiera recalcar el hecho que Aristóteles concede, tanto a egipcios como a persas, un buen puesto dentro de la historia del pensamiento, estudiando sus ideas con respeto y cuidado.[7] Y esta postura ante la sabiduría arcaica obedecía no sólo a un asunto de orden académico, sino que integraba parte de la filosofía de la historia del Estagirita, así lo señala Álvaro Vallejo Campos en su introducción a Sobre la Filosofía:

[…] estudiaba en la obra de los proverbios y las máximas atribuidas a los sabios, porque los consideraba vestigios de una sabiduría antigua que había perecido en los cataclismos periódicos que destruyen amplias regiones de la tierra. Asimismo se hacía referencia a los magos, a Zaratustra y a los órficos, considerándolos testimonios que han llegado hasta nosotros de una antigua filosofía, cuyas verdades vuelven a aparecer una y otra vez en la historia de la cultura humana.[8]

Otro aspecto que debe señalarse es el estudio de las cosmogonías, parte importante del andamiaje del pensamiento naturalista griego, dado que con ellas se inspiraban y conectaban diversas concepciones de la medicina, la física, y la biología en general. En Metafísica 983b 26-32 se lee:

Hay, por lo demás, quienes piensan que también los más antiguos, los que teologizaron por vez primera y mucho antes de la generación actual, tuvieron una idea así acerca de la naturaleza: en efecto, hicieron progenitores de todas las cosas a Océano y Tétis, y [dijeron] que los dioses juran por el agua, la llamada “Estigia” por ellos [los poetas]. Ahora bien, lo más digno de estima y lo más digno de estima, es, a su vez, aquello por lo cual se jura. No obstante, no está nada claro si esta opinión acerca de la naturaleza es, efectivamente, primitiva y antigua…

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Es de llamar la atención que el Estagirita coloca, como punto de arranque de su revisión del quehacer filosófico anterior a su época, a los compiladores de mitos, aunque pudiera pensarse que sólo lo hace para distinguir las opiniones falsas de las verdaderas.[9] El empleo del verbo theologizein, derivado de theología acuñado por Platón, hace referencia a estudios serios sobre la impronta sagrada colocada en la naturaleza, misma que compone el proyecto cósmico mediante el cual los seres están ordenados. Aquí no encuentro una ruptura definitiva y total entre la filosofía y los mitos, Aristóteles era un buen intérprete de la poesía mítica de su tiempo,[10] cuestión que queda clara no sólo en la Poética y Sobre los poetas, sino también en Retórica[11] e Historia de los animales. En esta última se refiere constantemente a tradiciones populares, muchas de ellas carentes de valor, pero, otras son muy estimadas por el Estagirita; es un ingrediente definidor de los escritos del Corpus. Dentro del terreno de la poesía mítico-popular griega se produjeron diversos discursos dedicados a estudiar la naturaleza desde variopintas perspectivas, desde las mencionadas cosmogonías, pasando por lapidarios, herbarios, bestiarios, escritos astronómicos y médicos. De tal suerte que héroes culturales como Asklepios, Homero, Hesíodo, Museo, Orfeo, Quirón,[12] Hermes o Empédocles eran considerados guía por los que nosotros llamamos filósofos, entre ellos Aristóteles.[13]

 

Empédocles

Empédocles

La biología aristotélica es en realidad una consecuencia de ciertos principios teológicos, su estudio sería la más clara aplicación de la epagōgē[14] donde existe correspondencia entre principios universales,[15] -el proyecto divino que ordena el cosmos-, y la aplicación de aquellos en casos específicos: el medio silvestre, las particularidades de plantas y animales. Ambas esferas sirven para nutrir su mutua comprensión, de tal suerte que los estudios sobre la naturaleza tienen una marcada inspiración religiosa. Mario Enrique Sacchi señala:

El Dios de Aristóteles… no sólo es causa del movimientos de las cosas móviles. En la Metafísica afirma reiteradamente que el primer principio de todas las cosas es algo más que un principio de movimiento, lo cual equivale a Dios, además de primer motor, es también la primera causa en un sentido mucho más universal.[16]

Mezclada con ella está la introducción del saber popular sobre la naturaleza, Aristóteles sabe combinar sus lecturas de Anaxágoras, Empédocles, Hipócrates y Platón, con los testimonios recogidos por Heródoto, así como por él y sus discípulos.[17] A pesar de tomar parte de las tradiciones populares de su tiempo, he de dejar muy claro que Aristóteles se sustrae de aceptar ciertas creencias, entre ellas la adivinación por medio de los sueños, dogma sostenido por una de las tradiciones que formaron parte del Corpus Hippocraticum, así podemos verlo en Acerca de la adivinación por el sueño, 463 b 7-25.

Heródoto

Heródoto

Sobre la inclusión de ideas populares dentro de los escritos aristotélicos, han de citarse los siguientes casos: en Reproducción de los animales, 759 a 5-20, se estudia la forma en que las abejas se reproducen, exponiéndose una serie de concepciones folklóricas al respecto que van desde la cópula, hasta la autofecundación. Historia de los animales reúne una colección muy interesante de creencias y testimonios populares, v. gr.: la idea de que algunos peces tienen dientes en la lengua,[18] el uso de la rémora dentro de la magia negra y los hechizos de amor,[19] referencia a las nociones anatómicas plasmadas en Ilíada, 546-547,[20] habla en 517 b de los bueyes frigios que mueven los cuernos como si fueran sus orejas. En 518 a comenta que sabe de unas sacerdotisas frigias que vaticinan el futuro tomando como señal vellos que les brotan en la cara. En 520 a afirma que la sangre es dulce. En 522 a comenta de un macho cabrío de Lemnos que produce leche, en 534 a comenta que algunos pescadores emplean pescado en conserva para atrapar anguilas; en 546 refiere las vides encabronadas, mismas que son llamadas así por ser relacionadas con machos cabríos obesos. En 563 cita al poeta Museo para hablar del cuidado que las águilas tienen con sus huevos; en 564 b habla de la costumbre que tienen los criadores de pavos de poner los huevos de aquellos entre las gallinas para que sean incubados. En 572 b y 577 b describe el desenfreno sexual de las yeguas en época de celo, explica por qué a las mujeres promiscuas se les impone el nombre de este animal como censura por su conducta. Igualmente, dice que hay una secreción vaginal, llamada “locura de yegua”, secretada por las yeguas y es empleada dentro de la hechicería. En 582 a-b relaciona los ciclos menstruales con la luna y justifica la asignación de sexo femenino que algunos le dan al satélite. En 585 a dice tener conocimiento de un caso de una mujer adúltera que dio a luz gemelos, uno hijo de su amante y otro de su esposo. En 585 a explica que los niños que nacen sin uñas se debe a que sus madres abusaron en el consumo de sal durante la gestación. En 585 b dice que el nieto de un hombre con un tatuaje en el brazo heredó esta marca de su abuelo. En 589 b menciona la purificación de las redes de los pescadores de sardinas en Bizancio. En 618 b cita un pasaje de la Ilíada, XXIV, 516, para referirse a la anatomía de las águilas. Por último en 620 b comenta que hay pescadores de esponjas que consideren a determinados peces sagrados.

d5.6

Teofrasto, uno de los discípulos más brillantes del Liceo, sigue la tradición de su maestro en el sentido de hacer menciones de creencias y prácticas populares, muchas de ellas sin considerarlas válidas, empero, es necesario estar al tanto de ellas para actualizar el estado del arte. Además, el conocimiento de las creencias populares es una forma de adhesión a la identidad “nacional” griega, ciertamente los filósofos griegos se consideraban hijos de la Hélade por muchas razones más que el cultivo del conocimiento “especulativo”. Historia de las Plantas de Teofrasto es un escrito que vale la pena ser leído, ya como capítulo necesario del pensamiento biológico antiguo –y más como acta fundacional de la geografía botánica-, ya como esfuerzo donde se recopilan cientos de usos arcaicos en materia agrícola. A manera de mero muestrario quiero citar algunos pasajes en los que podrá verse el acercamiento que el autor tuvo no sólo con las técnicas de cultivo, sino con leyendas y relatos alrededor de aquellas.

Se dice que hay en Creta, en la región de Gortina y en las inmediaciones de una fuente, un plátano que no pierde la hoja, mientras que todas las otras plantas cercanas pierden la hoja. Dice la fábula que bajo este árbol tuvo lugar el ayuntamiento de Europa y Zeus. En Síbaris hay un roble bien visible desde la ciudad que no pierde la hoja. Dicen que no hojece al mismo tiempo que los demás, sino que lo hace después de la canícula. Dicen también que en Chipre hay un plátano de la misma condición.[21]

Las Plantas sufren también modificaciones debidas a la nutrición y a las demás atenciones que se les presta, con las cuales la silvestre se convierte en cultivada y algunas de las cultivadas se hacen bravías, como el granado y el almendro. Hay quien dice que de la cebada se ha originado trigo y de éste cebada o que ambos han surgido del mismo tallo. Hay que considerar esto como fábulas.[22]

Dicen que en estas plantas hay cierto cambio espontáneo, una veces de los frutos, otras de los árboles considerados en su totalidad, todo lo cual los adivinos llaman prodigios: por ejemplo, un granado agrio que produce granadas dulces y, al revés, uno dulce que las produce agrias y, de nuevo, en general los árboles mismos experimentan cambios, de suerte que de agrios se hacen dulces y de dulces agrios.[23]

d5.7

La polarización del pensamiento antiguo ha sido un recurso historiográfico utilizado por algunos estudiosos de la filosofía helena, se han dividido las manifestaciones del espíritu griego en ramas de especialización incomunicadas y sin posibilidad alguna de lograr contacto. La ciencia repele las creencias religiosas y el quehacer filosófico, de hecho, este último ha sido definido como un fiero enemigo de la medicina o la física. La tradición académica se ha reconstruido en nuestros días como negación de las ideas populares. Fuera de esta dinámica creo que se debe releer el Corpus Aristotelicum, dado que su riqueza reclama ampliar las miras del investigador; el Estagirita y sus discípulos poseían un espíritu inquieto que rastreaba por todas partes la verdad, por ello, la gramática, la historia, la medicina, la botánica, la zoología, la teología, la metafísica, los mitos, la geometría, la retórica o la literatura eran el sitio adecuado para llevar a cabo una pesquisa. De igual suerte, no es conveniente olvidar la fuerte raíz platónica de Aristóteles, puesto que ella lo conectó con temas de investigación, así como a acercarse a tradiciones no griegas. Lo brevemente esbozado en este trabajo no pretende negar las interpretaciones hechas por los grandes maestros, tampoco “revelar” a un Aristóteles que desde antes del tiempo de Plinio ya estaba muy bien definido en tanto que naturalista. El objetivo es invitar a la discusión de los escritos biológicos que han sido olvidados y dejados de lado como curiosidades producto de uno de tantos talentos de una mente brillante.

d5.8

Revisar el Corpus Aristotelicum a la luz de los tratados poco conocidos, nos conducirá a matizar y replantear ideas tan importantes como phýsis, aitía, arché, dýnamis, érgon, hylé, o epistémē. Todas ellas capítulos necesarios para la composición del pensamiento de Occidente pero poco cuidadas y menos aún estudiadas fuera de guiones preestablecidos; recitados cual letanía y plasmados en cuadros sinópticos que sintetizan didácticamente la sabiduría de Aristóteles. La separación entre la reflexión y la observación de campo, esa que implicaba ensuciarse las manos -y lo señalo literalmente: buscando madrigueras de animales, conversando con campesinos, con recolectores de plantas medicinales y pescadores- quizá era algo más común para nuestros colegas antiguos de lo que hemos querido ver. Ciertamente, estamos ante una sociedad clasista, con un gusto muy claro por marcar límites con los inferiores, -esclavos o mujeres-. No obstante, el acervo que nos heredaron los griegos es producto no sólo de la especulación y la discriminación.

Crisolad oro en copela,
y burilad lira y arco
no en joya, sino en moneda

Antonio Machado
Proverbios y Cantares

 

d5.9 

  

Bibliografía

 

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Sacchi Mario Enrique: “La afirmación de la creación como conclusión necesario de la silogística teológica en Aristóteles.” pp. 383-391. Contenido en Aristóteles. Facultad de Filosofía y Letras de La Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza, 1998. Volumen editado por Héctor Jorge Padrón.

Segura Peraita Carmen: “La respuesta al Sofista de Platón en Metafísica IV de Aristóteles”. pp. 86-96. Contenido en Aristóteles. Facultad de Filosofía y Letras de La Universidad Nacional de Cuyo. Mendoza, 1998. Volumen editado por Héctor Jorge Padrón.

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Notas

[1] Ha sido muy estudiado y comentado el impacto del pensamiento aristotélico dentro del mundo medieval de Occidente, no menos importante fue la adopción de dicha filosofía entre los sabios musulmanes. Como mera mención esquemática señalaré pocos ejemplos: 1) El famoso texto Rasā ´il Ijwān al-şāfā´ wa jillān al wafā´, conocido como Enciclopedia de los Hermanos Sinceros, redactada entre los años 900 y 980. Entre las fuentes de inspiración de este documento se encuentran citas de los tratados del Órganon, así como de la Física, además de referencias a obras de Galeno, Crisipo y Platón; también de textos bíblicos e iranios. 2) El sabio Abū ‛Alí MuHammad b. al-¡asan b. al-HayTām introdujo, dentro de su sistema astronómico, la concepción de las esferas celestes de Aristóteles. Es de mencionarse también la polémica que despertó el enfrentamiento de las ideas de Tolomeo y Aristóteles en materia astronómica, entre los siglos X y XI. 3) Dentro de la corriente conocida como falsafá el Estagirita es considerado como el mejor exégeta del cosmos dentro de la tradición griega. Igualmente, la falsafá tuvo traductores destacados del Corpus Aristotelicum, entre ellos son de mencionarse: Sergio de Rāš ‛Ayna, s. VI, quien trabajó en la traducción del Órganon al siríaco. Poco posteriores son Ahū Demmeh, Severo Sebojt, Job de Edesa y Ŷūrŷīs, ellos también prepararon una versión siríaca de los textos lógicos de Aristóteles. ‘Abd al-Masīh b. ‘Abd Allāh b. Nā ‘imat [email protected]şi, quien fuera colaborador de al-Kindí, tradujo la Física y el Sofista. Qūsţà b. Lūqà al-Ba‘labakkí, se dedicó a traducir algunos comentarios de la Física y Sobre la generación y la corrupción, hechos por Alejandro de Afrodisias y Juan Filopón. Todos los hasta aquí mencionados, incluido Sergio de Rāš ‛Ayna, estaban adscritos a la tradición de la escuela persa de Edessa. La otra escuela filológica de la falsafá es la de los sabeos de Harrān, de tendencia neoplatónica-neopitagórica, además de recibir gran influencia de la astrología caldea. Era encabezada por §ābit b. Qurrat [email protected]āni, este grupo de filólogos trabajaron, además de textos aristotélicos, los escritos de Crisipo y Galeno. -Dentro de las versiones árabes de la Poética no existió una sola que identificara a la tragedia y la comedia como artes escénicas, considerándolas parte de la lógica y la retórica, y, en este sentido se estudiaron. Uno de los problemas lingüísticos al que se enfrentó la escuela islámica de filología fue la traducción del vocablo hypokritēs, vertiéndolo como “hipócrita” (al-munāfiq) o “el que cambia de caras”. 4) Al-Kindí, estudioso, comentarista y traductor de Metafísica y Sobre el alma. 5) Rāzí, detractor de Aristóteles por considerarlo traidor del legado dejado por Pitágoras. 6) Al-Fārābī, escribió un tratado intitulado El libro de la concordancia entre los dos sabios, Platón el divino y Aristóteles, donde se dedica a exponer argumentos, apoyados en fragmentos diversos de ambos filósofos, tendientes a mostrar la unidad en las ideas de discípulo y maestro. Al-Fārābī escribió un par de tratados sobre Aristóteles, El objeto que se propuso Aristóteles en los diversos libros de la Metafísica y Acerca de lo que conviene saber antes de aprender la filosofía de Aristóteles. Al-Fārābī en su obra Kitāb al-siyāsa al-madaniyya (Libro de la política), sigue en gran medida la metafísica y teología aristotélicas respecto del primer motor, y los cuerpos celestes. Cf. II de los Seres, 43-69. 7) Avicena 8) El herético Ŝihāb al-Dīn YaHyà Sohravardí quien hace una lectura hermético-neoplatónica del Estagirita. 9) El andaluz Sulaymān b. Hassān admirador de Aristóteles, lo estudió desde la óptica de la medicina y el de la filosofía. 10) Abūmamad Maslama al-Maŷrīţí, buen lector de Aristóteles, Galeno e Hipócrates. 11) Ibn @azm, autor de una enciclopedia científica inspirada por la sabiduría griega, incluyó la lógica de Aristóteles como tópico fundamental de su trabajo. 12) Yehudá ha-Leví enfocado en el estudio de la filosofía natural de Aristóteles y Galeno. 13) Abū Şalt quien fue muy influido por Categorías, Sobre la interpretación, Primeros y Segundos Analíticos. 14) Ibn Ţufayl, filósofo andaluz y gran lector y comentarista de Aristóteles. 15) Averroes, intérprete de Aristóteles muy estimado dentro del mundo islámico y considerado la máxima autoridad para leer al Estagirita, todavía hasta el siglo XIX. 16) Ibn ‘Arabí comentador e intérprete de Sobre el alma. 17) Sā‘in al-Dīn ‘Alí Turka Işpahāní, quien consideraba a los peripatéticos parte de los cimientos conceptuales para interpretar el Corán. 18) Mīr Dāmād, ss. XVI-XVII, seguidor del pensamiento aristotélico trasmitido por Avicena.
[2] Elvira Jiménez Sánchez-Escariche, en su estudio introductorio a Partes de los animales señala: “…los escritos biológicos forman parte de su entramado filosófico, están perfectamente integrados en el conjunto de su obra. Las relaciones que se establecen en el mundo biológico entre estructura y función, proceso y fin, o individuo y especie ofrecían un magnífico campo para ese análisis, y así se explica el extraordinario desarrollo que experimentaron los estudios biológicos dentro del cuadro general del pensamiento aristotélico.” pp. 10-11. Además agrega “De la exclusión de la medicina de la enciclopedia aristotélica (ya por tanto, de la ciencia técnica) se derivó la consecuencia negativa de que la biología permaneciese durante muchos siglos como una inmóvil disciplina filosófica, y la medicina quedase reducida a una técnica aplicada, perdiendo el papel cultural que había desempeñado en los siglos V y VI”. pp. 12. –Lear comenta sobre los trabajos biológicos de Aristóteles: “Las obras zoológicas de Aristóteles, Partes de los animales y Generación de los animales, son ejercicios del tipo de razonamiento requerido en un mundo en que reina la necesidad hipotética. Una vez ofrecida la teoría de la necesidad hipotética, Aristóteles en sus estudios biológicos, se dedica a su práctica.”p. 63. –Mirtha Rodríguez de Grzona en “La noción de phýsis en Aristóteles” apunta : “Las investigaciones biológicas de Aristóteles le fueron de enorme utilidad para fundamentar su tesis de papel crucial de la causa final en la naturaleza e incluso en otras áreas de investigación.” p. 381.
[3] Plinio, Historia Natural XXX, 3. Ross, 6b.
[4] DL I 8, Rose, 6.
[5] Francisco García Bazán en su artículo “El pensamiento iranio”, contenido en Filosofías no occidentales, pp. 179-205, dice: “Mileto en el siglo VI a.n.e. es una ciudad de activos contactos comerciales, esto ha sugerido la hipótesis de los estímulos egipcios y babilónicos sobre los primeros filósofos de lengua griega. No se advierte, sin embargo, que estos autores preocupados por la cosmogonía y cosmología, podían acudir a reflexiones sobre estas cuestiones producidas con anterioridad por el sacerdocio iranio de manera más original y sistemática. Es posible que Tales después de la derrota de Creso por Ciro (546 a.n.e.) haya conocido a magos iranios y que su afirmación del agua como principio, se haya inspirado en el agua como una de las seis creacciones de Ahura Mazdâh. Del mismo modo que Sienta Mainyu tanto trascendente como inmanente se explica la expresión de Tales: “Todo está lleno de dioses””. p. 198. Este es parte del mundo intelectual y espiritual que recibió Aristóteles. –Aria Homayoun, en su comentario introductorio a textos zoroastristas, describe parte de la naturaleza de la enseñanza y esencia de la filosofía entre los antiguos persas: „Ursache und Wirkung, gute Gedanken, Worte und Taten, Pflege und Schutz der Umwelt, Verehrung der vier Elemente (Feuer, Luft, Wasser und Erde), Innovation, kultiverte Zustand der Welt, Arbeit und Streben, Gleichheit der Menschen, ohne Diskiriminierung nach Rasse, Hautfarbe oder Geschlecht. „Zarathustra hatte seinen Schülern namentlich das Geheimnis davon überliefert, wie man die Erkenntniskräfte der Menschen stärkt, damit sie den Schleier der aüßeren Sinneswelt durchdringen. Nicht lehrte Zarathustra wie die Lehre Indiens: Wendet den BLick ab von den Farben, von den Tönen, von den aüßeren Sinneseindrücken und suchet den Weg zum Geistigen lediglich durch Versenkung in euer Seeleninneres! Sondern er sagte: Stärkt die Erkenntniskräfte so, dass, ihr hinaussshauen könnt auf alles, was als Pflanze und Tier, was in Luft und Wasser lebt, auf Bergeshöhen und Talestiefen! Schaut auf diese Welt! [Ebenda, S, 5]”” Die goldenen Weisheit vom Zarathustra, p. 146.
[6] García Bazán en “El pensamiento iranio”, señala: “La atención que las doctrinas de los magos suscitan promueve entre los platónicos la redacción de obras sobre ellos (Heráclides del Ponto, Aristóteles) o les inspira posteriormente planteos sobre la materia, el mal y su origen y la presencia del alma en el cuerpo como sucede con el medioplatónico Plutarco de Queronea….” pp. 199-200.
[7] José Luis Calvo Matínez tiene un estudio muy interesante acerca de las connotaciones que se le daba en la Grecia clásica a la palabra magós. ¿Magos griegos o persas? Los usos más antiguos del término magos: Heráclito, Sófocles, Eurípides y el Papiro Derveni”, contenido en la Revista Internacional sobre Magia y Astrología antiguas, No. 7, Málaga, 2007, pp. 301-314. A pesar que Calvo Martínez piensa que Aristóteles “…se refiere a la teología de los magos persas como pensamiento “filosófico”, aunque primario y elemental.” p. 301, proporciona evidencia clara y firme para probar que el término magós heredado por Aristóteles dentro de la jerga filosófica no tiene una connotación peyorativa, y que el giro lingüístico negativo es impuesto un poco después de la época en que vivió nuestro filósofo.
[8] p. 261.
[9] Óscar Jiménez Torres comenta en su obra Elementos de las ciencias demostrativas en Aristóteles: “La opinión de personajes irrelevantes para Aristóteles es apreciable en cierto modo porque si bien no llegan ni se acercan a la verdad, sí pueden permitir que otros piensen en la consideración de ésta, así como proporcionan materia en qué pensar como dice en el libro II de la Metaphysica”. p. 174, n. 56. En otra parte de su trabajo Jiménez Torres matiza lo arriba afirmado, no obstante, conserva, en mi concepto, el rechazo por el pensamiento y opiniones populares. “… lo rescatable para Aristóteles de las opiniones de los hombres es que, por más errados que hayan estado éstos, o bien por más insulsa que resulte su opinión, algo de verdad puede contener su afirmación. Nada hay tan falso que no tenga algo verdadero”. p. 115.
[10] Un pasaje de Metafísica nos puede ilustrar sobre este particular: “Por parte de los teólogos parece haber un cierto acuerdo con algunos de los actuales, con los que dicen que no, que el Bien y la Perfección aparecen, más bien, al irse completando la generación de las cosas que son. (Esto lo hacen para evitar una auténtica dificultad que sobreviene a quienes, como algunos, dicen que el uno es principio. No obstante, la dificultad no surge de atribuir al Principio la Perfección como algo inherente en él, sino de hacer el uno un principio, y principio en tanto que elemento, y derivar el número a partir del uno.) Los poetas antiguos opinan de modo semejante: que rigen y gobiernan no los primeros, como la Noche, el Cielo, el Caos o el Océano, sino Zeus. Sólo que sucede que dicen tales cosas porque, según ellos, cambian los que gobiernan a las cosas que son: en efecto, aquellos que mezclan dos tipos de explicación al no decir todo en forma de mito, como Ferécides y algunos otros, ponen lo Perfecto Primero como principio de generación, y también los Magos y, entre los sabios posteriores, por ejemplo, Empédocles y Anaxágoras, al poner aquél la Amistad como elemento y éste el entendimiento como principio.” 1091b 1-11. -Nótese cómo el Estagirita coloca en el mismo nivel a Empédocles y Anaxágoras, y a los poetas y los magos; puede o no estar de acuerdo con ellos, empero, sus ideas tienen cierto valor. La estructura de las investigaciones aristotélicas mezcla de manera fascinante rubros de orden biológico con la exegesis de discursos simbólicos. Posiblemente Aristóteles, y esto sólo lo pongo sobre la mesa como mera hipótesis, siguiendo los pasos del legendario Empédocles -a pesar de sus profundos desencuentros con este-, se inspira en algunos de sus métodos, construyendo un camino que posteriormente será transitado por sabios como Crisipo o Galeno. Por ejemplo “Chrysippus is credited with the wish “to accommodate the stories of Orpheus, Museaeus, Hesiod and Homer to his own statements about the immortal gods in order that even suspect this, might be seen to be Stoics”; but this representation is Cicero´s distortion of Epicurean polemic agaist the Stroics, and should be taken as proof that the Stoics are the great practitioners and defenders of the allegoric interpretation of poetry.” J. Barnes en su artículo “Language” incluido en The Cambridge History of Hellenistic Philosophy. pp. 221-222. No olvidemos que Crisipo era médico, además de cultivar la lógica y la retórica con gran entusiasmo, al igual que el de Pérgamo.
[11] Dentro de este tratado Aristóteles elabora un prolegómeno que guiará todo el curso del texto: “…hay que valerse tanto de las sentencias divulgadas como de las comunes, si útiles fueren; pues por ser comunes, como cuando todos están de acuerdo, parecen ser correctas.” 1395 a 9-12. Bajo este principio, son citados fragmentos y textos propios del pueblo heleno.
[12] Llama la atención la existencia de un texto conservado de manera fragmentada, datado del siglo IV d.C., conocido con el nombre de Papiro Johnson. En él se recogen remedios herbales empleados por el mismísimo centauro Quirón. Para los médicos del período tardío y bizantino este documento pudo ser considerado una especie de “Biblia médica”.
[13] Raquel Martín Martínez en su artículo “Orfeo científiconos habla sobre la condición de los poetas-naturalistas griegos, enfocándose especialmente a cuestiones astrológicas.
[14] Cf. Tópicos I, 103b, 4.
[15] Elvio A. Tell, en su artículo, “Aristóteles: dos concepciones de filosofía”, señala: “El movimiento de los seres naturales es lo que más aleja a los seres de Dios, no obstante, el movimiento es la única vía para aproximarse a Dios. Paradójicamente, si bien es cierto que Dios se define por su inmovilidad, los seres incapaces de reposo son los que se encuentran más próximos a Dios.” p. 415. –Lear, en su trabajo, Aristóteles. El deseo de comprender, entiende el funcionamiento del universo de manera completamente distinta: “…Aristóteles cree que en el mundo hay intencionalidad real. Y la intencionalidad real requiere que el fin gobierne de algún modo el proceso de principio a fin hasta su realización. Naturalmente no se trata, estrictamente hablando, del fin especificado en cuanto a tal que opera desde el principio: se trata de la forma que dirige el proceso de su desarrollo desde la potencia hasta el acto… Aristóteles tampoco se declara a favor de la idea de un designio consciente de la naturaleza. Es más, niega explícitamente que la naturaleza sea la expresión de alguna intención o artesano divinos.”pp. 57-58. Algunos pasajes de la Metafísica que sirven para clarificar el asunto son: “Pues nada se mueve al azar, sino que siempre ha de haber alguna explicación, como: ahora se mueve naturalmente de este modo, mientras que, violentamente, bajo la acción de una inteligencia u otro agente, se mueve de este otro modo.” XII, 1071 b 35 “Todas las cosas -peces, aves y plantas- están ordenadas conjuntamente de cierto modo, pero no de la misma manera, ni su estado es tal que una cosa no tenga relación con alguna otra, sino que alguna tiene. En efecto, todas las cosas están ordenadas conjuntamente a un fin único, pero ocurre como en una familia: a los libres les está permitido hacer muy pocas cosas a su antojo, más bien todas o la mayoría de sus acciones están ordenadas, mientras que los esclavos y los animales colaboran poco al bien común y muchas veces actúan a su antojo, pues un principio de tal índole constituye la naturaleza de los unos y de los otros.” XII, 1075 b 15-23 “Hay también, por tanto, algo que mueve. Y como lo que está en movimiento y mueve es intermedio, hay ciertamente algo que mueve sin estar en movimiento y que es eterno, entidad y acto… XII 1072 a 23-26 “De un principio tal penden el universo y la naturaleza. Y su actividad es como la más perfecta que somos capaces de realizar por un breve intervalo de tiempo (él está siempre en tal estado, algo que para nosotros es imposible), pues su actividad es placer (por eso él está despierto, la sensación y el pensamiento son sumamente placenteros, y en virtud de éstos lo son la esperanza y los recuerdos). A su vez, el pensamiento por sí se ocupa de lo mejor por sí, y el pensamiento por excelencia de lo mejor por excelencia…. Afirmamos, pues, que Dios es viviente eterno y perfecto. Así pues, a Dios corresponde vivir una vida continua y eterna. Esto es, pues, Dios.” 1072 b20-29.
[16] “La afirmación de la creación como conclusión necesaria de la silogística teológica de Aristóteles”, p. 389.
[17] En este particular coinciden José Vara Donado, en su estudio introductorio a Historia de los animales, cf. pp. 22-29, Jesús Mosterín en su estudio histórico sobre Aristóteles, cf. pp. 244-249 y Ester Sánchez, en su estudio introductorio a Reproducción de los animales, pp. 45-46.
[18] 505 a.
[19] 505 b.
[20] 513 b.
[21] I, 7,5. Nótese la redacción del texto que hace referencia a lo que dicen, siguiendo la misma forma empleada por Aristóteles en diversos tratados-.
[22] II, 2, 9-10.
[23] II, 3, 1.

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