La Escuela Estructuralista en Durango: una Defensa Anti-Realista

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La Escuela Estructuralista en Durango: una Defensa Anti-Realista

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La Escuela Estructuralista en la filosofía de la ciencia puede ser enmarcada en tres diferentes programas de investigación, a saber, los programas que formularon Joseph Sneed, Günther Ludwig y Erhard Scheibe, respectivamente. Estos programas surgieron y se desarrollaron al interior de la filosofía de la matemática y la filosofía de la física. Algunos investigadores de la Universidad Juárez del Estado de Durango han contribuido al desarrollo de esta escuela con trabajos en torno a la matematización de teorías económicas[1] y su reconstrucción estructuralista.[2] Así es como en la literatura estructuralista actual podemos encontrar la reconstrucción e interpretación de varias teorías científicas. Esta vez, no obstante, no intentaré interpretar una teoría científica particular, sino una postura filosófica sobre la ciencia: las tradiciones de investigación científica (TIC). Trataré de mostrar que es posible interpretar las TIC’s desde el estructuralismo y que una interpretación semejante favorece una postura antirealista de la ciencia.

¿Qué es exactamente el estructuralismo filosófico? Una manera de responder a esta pregunta es señalando algunos puntos en común que existen entre los tres programas de investigación que he mencionado antes. En primer lugar, de acuerdo con estas perspectivas, una meta-teoría de la ciencia requiere, por un lado, de una formalización diferente de la que utlizan las teorías científicas en sí mismas y, por otro lado, debería proporcionarnos una reconstrucción racional de teorías científicas específicas, en particular, de teorías físicas y mátemáticas. Ahora bien, algunos de los aspectos más relevantes de las teorías científicas que son analizados por el estructuralismo a partir de los puntos anteriores son: a) las afirmaciones empíricas de una teoría; b) las funciones de sus términos teóricos; c) su estructura matemática; d) sus relaciones inter-teóricas y e) la evolución de las teorías científicas. Con relación al punto b, uno de los problemas filosóficos más interesantes que plantea el estructuralismo es que si una teoría científica (T) consiste, entre otras cosas, en un grupo de leyes formuladas a partir de ciertos conceptos científicos, entonces existe cierta circularidad al tratar de explicar el contenido de estas leyes y conceptos. Son dos los argumentos a favor de esta idea. Por un lado, una T ciertamente adquiere su contenido de los conceptos usados en su formulación. Por otro lado, los conceptos frecuentemente son definidos e “introducidos” por estas mismas leyes. El panorama se complica cuando consideramos que el desarrollo diacrónico de las T’s frecuentemente requiere de “nuevos” conceptos que no pueden ser definidos sin recurrir a las leyes que la constituyen. Estos conceptos son los llamados “términos T-teóricos” en contraposición con los términos “T- no teóricos” que caracterizaremos más adelante. Por lo pronto, veamos un ejemplo con el objetivo de entender mejor qué son los términos T– teóricos y los términos T– no teóricos.

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Consideremos la teoría mecánica clásica sobre las partículas. Comúnmente pensamos que los conceptos cinéticos de la mecánica clásica tales como la posición de la partícula, su velocidad o su aceleración son conceptos dados independientemente de T. Por ello, si pensamos en la segunda ley de Newton F=ma donde F es la fuerza, m la masa y a la aceleración, podemos considerar que esta ley implica que la suma de las fuerzas ejercidas sobre una partícula es igual a su masa multiplicada por su aceleración. Lo que me interesa enfatizar aquí es que esta interpretación de F=ma implica una afirmación empírica. Sin embargo, desde el punto de vista estructuralista, esto no es necesariamente así, pues esta ley implica tan sólo una definición o una convencion. Veamos por qué. Si una fuerza es lo que genera una aceleración, entonces F está definida por la fórmula F=ma, esto es, si tenemos una partícula sometida a una cierta aceleación, entonces la fórmula F=ma tan sólo define lo que es F y así, la fórmula F=ma no constituye una afirmación empíricamente corroborable porque el concepto de “fuerza” así definido no podría no satisfacer la fórmula F=ma. Parece que el haber introducido la noción de fuerza como un término T-téorico que no depende de otras teorías, permitió que lo anterior tuviera sentido. Si la noción de fuerza dependiera de teorías externas, los conceptos involucrados en esta dependencia serían los llamados términos T-no teóricos.

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Notemos que la “interpretación” de la segunda ley de Newton como una afirmación empírica o como una definición o convención, depende del uso que se le dé a los términos involucrados en su formulación. Es por esta razón que la distinción entre los términos T- teóricos y los términos T– no teóricos involucra, entre otros aspectos, una distinción semántica, esto es, de significación. En este punto conviene “tejer más fino” y caracterizar otros conceptos involucrados en la distinción estructuralista entre los términos T-teóricos y T-no teóricos. Revisemos algunos de ellos:

  • Modelo (M) – se le identifica con las leyes empíricas de la teoría.
  • Modelo Potencial (Mp) – se le identifica con los marcos conceptuales de la teoría.
  • Modelo Potencial Parcial (Mpp) – se le identifica con la base no teórica emparentada con la teoría.
  • Núcleo (K) – se le identifica con la parte formal de una teoría. Bajo esta interpretación, K es idéntica a M, Mp, Mpp, C, L y A.
  • Ligaduras (L) – se les identifica con ciertas condiciones conectadas a los modelos de diferentes teorías.
  • Constreñimientos (C) – se les indentifica con las condiciones conectadas a diferentes modelos de una teoría específica.
  • Imprecisiones Admisibles (A) – se les identifica los grados de aproximación admitidos entre diferentes modelos de una teoría.
  • Aplicaciones Intentables (I) – se les indentifica con las partes del mundo natural que un modelo intenta explicar, predecir o manipular tecnológicamente.
  • s – se le identifica con ciertos elementos teóricos y su relación con la teoría.
  • Red (N) – se le identifica con un conjunto de elementos teóricos ordenados por s.
  • Evolución de las teorías (E) – se le identifica con el movimiento descrito por una red teórica a través del tiempo.
  • Holón (H) – se le identifica con un complejo de redes teóricas relacionadas entre sí a través de ciertas ligaduras esenciales a cada red.

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Dado que los Modelos (M) son estructuras que satisfacen las leyes de las teorías al contener términos T-teóricos y términos T-no teóricos, proponer un M para una T es dar una interpretación de sus términos tal que los axiomas de la misma resulten verdaderos bajo esa interpretación. Sin embargo, para poder establecer que los axiomas de una T son verdaderos, los Mp deben satisfacer no sólo los axiomas de T; sino también sus leyes.[3] Desafortunadamente, es difícil establecer si los Mp satisfacen esta condición.

Por otro lado, los Mp contienen términos T-teóricos y términos T-no teóricos. Por su parte, los Mpp sólo contienen términos T-no teóricos. Al ser estructuras que coinciden con la estructura de Mp, si en estas últimas suprimimos los términos T-teóricos entonces a cada elemento de Mp le corresponderá uno y sólo uno de los elementos de Mpp; mientras que a cada elemento de Mpp puede corresponderle varios elementos de Mp. Finalmente, para la aplicación del núcleo (K), los sistemas empíricos bajo explicación deberán ser conceptualizados como estructuras Mpp de la teoría, es decir, estructuras que son compatibles con T pero que no la presuponen. Con esta restricción se asegura que la base de la contrastación no contenga elementos de la teoría que se quiere contrastar. De esta manera, la circularidad que consignamos más arriba podría eludirse.[4]

Ya vimos un ejemplo del estructualismo aplicado a una teoría física específica, la teoría mecánica clásica sobre las partículas de Newton. Ahora, quisiera analizar las repercusiones que tiene el estructuralismo en una teoría filosófica sobre la ciencia. En particular, quisiera aplicarlo a alguna de las teorías que consideran a la ciencia como una súper estructura teórica. Los principales candidatos para este análisis son los paradigmas propuestos por Thomas S. Khun (1970 [1962]); las tradiciones de investigación científica propuestas por Larry Laudan (1977); los programas de la investigación científica propuestos por Imre Lakatos (1978) y las prácticas científicas propuestas por Philip Kitcher (1993). Dado que el concepto de “Tradición de Investigación Científica” (o TIC) es uno de los más completos, veamos cómo podemos interpretar a las TIC’s a partir de la escuela estructuralista.

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Las TIC’s son las unidades de análisis que propuso Larry Laudan para explicar la ciencia (1977). Más tarde, Laudan desarrollaría la noción de “estructura reticular” para complementar su teoría (1984). De acuerdo con Laudan, cada TIC poseé un conjunto de teorías científicas específicas que parcialmente la constituyen. Sin embargo, las TIC’s no son empíricamente corroborables, esto es, no presentan aplicaciones intentables (I). Sólo las teorías constitutivas de una TIC son corroborables empíricamente. Una de las funciones de las teorías científicas al interior de las TIC’s es explicar los problemas que enfrenta la ciencia por la reducción de éstos problemas a la ontología propuesta por la TIC.

Debido a que las TIC’s establecen una ontología y metodología general, tienen una función heurística muy importante en la construcción de las teorías científicas específicas que las constituyen, ya que no sólo establecen los problemas empíricos y conceptuales en los que sus teorías consitutivas trabajarán; sino que también evalúan la importancia cognitiva y la pertinencia de las soluciones que tales teorías proponen para estos problemas. Cada TIC tiene dos tipos de problemas específicos a los que tiene que buscar respuesta: problemas empíricos y problemas conceptuales. Laudan subdivide a los problemas empíricos en: problemas no resueltos, problemas resueltos y problemas anómalos.[5] Mientras que los problemas conceptuales pueden ser subdivididos en: problemas conceptuales externos y problemas conceptuales internos.

La interrelación entre las partes constitutivas de una TIC está dada por la estructura reticular de la TIC. Esta estructura reticular es de naturaleza triádica: Teorías – Métodos – Metas. Dado que los científicos frecuentemente utilizan las teorías científicas para debatir sobre la existencia y función de ciertas entidades teóricas (observables e inobservables), los métodos dictados por las TIC’s buscan resolver estas diferencias inter-teóricas a través de reglas de apoyo empírico y de comparación entre teorías. Asimismo, proveen las directrices para corroborar o rechazar la evidencia provista por las teorías bajo evaluación. Finalmente, las TIC’s actúan al nivel de las metas compartidas por la ciencia, en particular, ciertas metas de justificación y explicación científicas.

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La axiología es esencial en casos de competencia entre teorías dado que uno de los criterios de evaluación teórica es establecer cuál de las teorías científicas contendientes permite cumplir más efectivamente las metas colectivas de la ciencia desde un nivel metodológico. A este respecto, dado que cada uno de los niveles de la estructura reticular tiene el mismo valor cognitivo que los demás, coexistiendo sin que se privilegie a ninguno en particular, la interrelacion entre cada elemento de la triada es estrecha y dinámica: las teorías restringen a los métodos; los métodos restringen a las teorías. Las metas, a su vez, justifican los métodos y los métodos muestran la realizabilidad de las metas. Finalmente, las teorías deben armonizar con las metas y las metas con las teorías. Notemos que en el caso de haber disputas en el nivel axiológico, éstas serían irresolubles al haber agotado la triada.

A partir de los elementos anteriores, podemos caracterizar las TIC’s de la siguiente manera:

  1. Cada TIC posee un conjunto de teorías específicas que parcialmente la constituyen.
  2. Cada TIC posee algunos compromisos metafísicos y metodológicos que la caracterizan y definen.
  3. Cada TIC tiene un cierto número de formulaciones diferentes y una larga historia.
  4. Mediante los principios metodológicos que establece cada TIC, se estipulan las formas válidas de inquirir incluyendo la constricción de sistemas instrumentales y las formas de prueba y evaluación de teorías.
  5. Las TIC’s no son explicativas ni predictivas ni directamente corroborables. La evaluación objetiva de cualquier TIC está ligada a su capacidad de resolución de problemas vía sus teorías constitutivas.
  6. Las TIC’s proveen de un conjunto de guías y restricciones para el desarrollo de las teorías específicas. Algunas de estas guías constituyen una ontología que especifica el tipo de entidades que existen en el o los dominios de investigación, por lo que las TIC’s delimitan el dominio de aplicación de las teorías científicas que las constituyen.
  7. Las TIC’s juegan un rol heurístico central para la ciencia al proveer de pistas para la construcción o modificación de teorías.
  8. No obstante, las TIC’s no imponen teorías; sino que al especificar una ontología y una metodología, las teorías son las que se acogen o no a dichas especificaciones.

Por lo tanto, las TIC’s son Holones teóricos (H) que establecen un conjunto de generalizaciones simbólicas que constituyen los marcos conceptuales o “visión del mundo” que una comunidad científica específica comparte al interior de cada TIC.

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Con estos elementos, podemos intentar reconstruir una interpretación de las TIC’s en términos estructuralistas de la siguiente manera: las TIC’s son modelos (M) que están constituidas alrededor de la noción de redes teóricas (N) y no de teorías individuales y aisladas (T). Las TIC’s no son empíricamente corroborables, por lo que no presentan aplicaciones intentables (I). Al ser la que establece la metodología, ontología y heurística que deben seguir sus teorías constituyentes, estos tres elementos constituirían el Núcleo (K) de cada TIC. Asimismo, las TIC’s contienen un conjunto de elementos teóricos ordenados y relacionados de una manera especial (s) que delimita el dominio de aplicación de las T’s que las constituyen. Las directrices metodológicas, ontológicas y heurísticas dictadas por las TIC’s funcionan como ligaduras (L), constreñimientos (C) y una serie de grados de aproximación (A) permitidos para cada T que la constituye. Finalmente, bajo esta perspectiva, la evolución teórica (E) de una TIC no implica la consecución de alguna meta cognitiva específica fija a partir de la cual se pueda establecer, desde una perspectiva teleológica estrecha, si existe o no algún tipo de acumulación cognitiva en este proceso evolutivo. No obstante, desde una perspectiva teleológica más amplia, la evolución de una TIC sí es acumulativa en el sentido de que mediante el cambio entre tradiciones se busca preservar la habilidad de resolución de problemas de la ciencia.[6]

La postura estructuralista enfatiza que el análisis de este tipo de Holones teórcos (H) se hace a partir de las relaciones que establecen entre sí las T’s constitutivas de las TIC’s y no a patir de las T’s en sí mismas. Por ello, bajo esta perspectiva, la actividad científica es más una construcción que un descubrimiento o, dicho de otro modo, la ciencia es una construcción de modelos capaces de explicar diferentes entidades, fenómenos y sucesos científicos. Si esto es así, el modo más adecuado para caracterizar una teoría empírica es presentarla mediante sus modelos, esto es, como un conjunto de puntos o trayectorias en un espacio de estados. Así, la explicación del estado de un sistema se definiría por los valores de determinadas variables que presenta el sistema en cierto momento. De acuerdo con esta visión de la ciencia, una explicación sería una ruta de acceso que se explica mediante otra ruta de acceso, es decir, los objetos que se explican a partir de una ruta de acceso específica serían explicados mediante otra ruta para dar cuenta de ellos de otra manera. De aquí la importancia de las ligaduras (L), los constreñimientos (C) y la serie de grados de aproximación (A) admitidos por cada TIC.

En este orden de ideas, la función de las leyes científicas es restringir el espacio de estados (que es un espacio lógicamente posible) a un subconjunto propio del mismo que representa el espacio nómicamente posible. Por lo anterior, la adecuación empírica de una teoría científica consistiría en la subsunción de ciertas porciones de los modelos a algún modelo único de la ontología permitida por la TIC.

Una de las consecuencias epistémicas más importantes de esta perspectiva estructuralista en relación a las posturas realistas de la ciencia que consideran (grosso modo) que la ciencia no es sólo un procedimiento constructivo, sino un procedimiento de descubrimiento que al estar el lenguaje científico determinado por las TIC’s, las aserciones que emite la ciencia no pueden ser “confrontadas” con los datos empíricos de manera directa. Estas asersiones sólo pueden ser confrontadas con “modelos de datos” en un tránsito dinámico que va de los “modelos teóricos” a los “modelos del experimento” y de éstos a los “modelos de datos” empíricos con los que trabaja la ciencia, favoreciendo una postura anti-realista de la ciencia.

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La adecuación cognitiva de una TIC está íntimamente ligada a la efectividad de sus teorías científicas constitutivas en la resolución de problemas, pero, a la vez, la adecuación de una teoría científica específica está íntimamente ligada a la efectividad en la resolución de problemas de todo el conjunto de teorías científicas engendradas al interior de la TIC a la cual dicha teoría pertenece. De igual forma, la TIC establece una ontología general para la naturaleza y un método científico general para resolver los problemas dentro de un dominio de investigación científica específico. Al mismo timepo, las teorías científicas también establecen y articulan una ontología específica y un número de leyes específicas acerca del mundo natural. Comprender el dinamismo de esta doble función ontológica y metodológica de las TIC’s, por un lado, y de las teorías científicas específicas constitutivas de cada TIC, por otro, es crucial para entender por qué las TIC’s involucran procedimientos constructivos y no procedimientos de descubrimiento. De ser este el caso, tratar de establecer si una TIC es verdadera o falsa no sólo es imposible; sino irrelevante para la mejor comprensión de la actividad científica.

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Bibliografía

  1. Ávila, Alfonso, Estructura matemática de la teoría keynesiana, Instituto de Cultura
  2. del Estado de Durango/Fondo de Cultura Económica, Ciudad de México, 2000.
  3. Ávila, Alfonso, “Matematizar una teoría como una forma de interpretarla: el caso de la Teoría de Keynes”, Perspectivas, Vol. 6, No. 2, 2012.
  4. Islas, Damián, “La distinción metodológica entre el lenguaje teórico y el lenguaje observacional: un análisis epistemológico”, Andamios, Revista de Investigación Social de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Vol. 31, mayo septiembre: en prensa, 2016.
  5. Islas, Damián, Teorías contemporáneas del progreso científico: un análisis filosófico en torno al progreso cognitivo de la ciencia, Plaza y Valdés, Ciudad de México, 2015.
  6. Islas, Damián, “Criterios Cognitivos versus Criterios Epistémicos sobre el Progreso Científico”, Graffylia, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Año 12, Núm. 19, julio-diciembre: 134-150, 2014a.
  7. Islas, Damián, “La falsación empírica y los problemas lacunae”, Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica, Vol. LIII, No. 137, septiembre-diciembre: 33-41, 2014b.
  8. Kitcher, Philip, The Advancement of Science, Science without Legend, Objectivity without Illusions, Oxford University Press, Oxford, 1993.
  9. Kuhn, S. Thomas, The Structure of Scientific Revolutions (2nd ed), University of
  10. Chicago Press, Chicago, 1970 [1962].
  11. Lakatos, Imre, The Methodology of Scientific Research Programmes, Cambridge University Press, Cambridge, 1978.
  12. Laudan, Larry, Progress and Its Problems, Towards a Theory of Scientific Growth,
  13. University of California Press, Los Angeles, 1977.
  14. Laudan, Larry, Science and Values: The Aims of Science and Their Role in Scientific Debate, University of California Press, Los Angeles, 1984.

 

Notas
[1] Ávila, Alfonso, “Matematizar una teoría como una forma de interpretarla: el caso de la Teoría de Keynes”, ed. cit.
[2] ibíd.
[3] En otro texto ofrezco más argumentos a favor de la tesis de que una T científica no puede ser verdadera (Islas, 2014a).
[4] El problema de la contrastación empírica involucra el tema de la distinción entre el lenguaje teórico y el lenguaje observacional de una teoría. En otro texto analizo esta distinción a detalle (Islas, 2016).
[5] En otro texto analizo a detalle este tipo de problemas también llamados “problemas lacunae” (Islas, 2014b).
[6] Para una revisión de las implicaciones filosóficas que tiene la idea de la ciencia como una actividad cognitiva acumulativa o no acumulativa, veáse Islas, 2015.

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