Sueños y visiones: Hermenéutica de la experiencia psicodélica

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Sueños y visiones: Hermenéutica de la experiencia psicodélica

 

Resumen

Todo aquel que haya experimentado alguna vez un “viaje” psicodélico, sabe que lo que ahí se vive es, sin duda, la apertura de un sentido nuevo, a menudo cósmico, místico o existencial. La vida misma parece cobrar otro matiz, la realidad se despliega en otra narrativa, alterna a la de la vida cotidiana. La experiencia psicodélica nos hace ver y entender el mundo de otra manera. Pero, ¿cómo podemos pensar este otro sentido en relación a nuestra vida cotidiana? O, en otras palabras ¿Cómo interpretamos la experiencia psicodélica? La filosofía contemporánea se ha planteado le problema de la interpretación y la comprensión del sentido de las cosas mediante la hermenéutica, por lo que, apoyándome en esta disciplina, trataré de explorar el modo en que comprendemos nuestro viaje en la experiencia psicodélica, particularmente desde una hermenéutica del símbolo, elucidada por Gilbert Durand y el Círculo de Eranos, para quienes la psique se expresa primordialmente a través de símbolos y mitos.

Palabras clave: Círculo de Eranos, hermenéutica del símbolo, experiencia psicodélica, hermenéutica de los sueños, psicología transpersonal.

 

Abstract

Everyone that has experienced a psychedelic “trip”, knows that there you live, without a doubt, the opening of a new sense, commonly cosmic, mystic or existential. Life itself seems to gain another shade, reality unfolds some new narrative, alternate to the quotidian life. Psychedelic experience makes us see and understand the world in other way. But, how can we think this other sense in relation with our quotidian life? Or, in other words, how can we interpret psychedelic experience? Contemporary philosophy has suggested the problem of interpretation and comprehension of the meaning of thins through hermeneutics, hence, supported by this discipline, I’ll try to explore the way we understand our trip in psychedelic experience, particularly from Eranoskreis and Gilbert Durand’s symbol hermeneutics, to whom psyche expresses primordially through symbols and myths.

Keywords: Circle of Eranos, hermeneutics of the symbol, psychedelic experience, hermeneutics of dreams, transpersonal psychology

 

 

Introducción

En el presente trabajo se tratará de dar un panorama general de las distintas interpretaciones en torno a la naturaleza de la experiencia psicodélica, así también como de la experiencia onírica, para permitirnos entender, desde la perspectiva de una hermenéutica filosófica, los mundos posibles y las narrativas habitables a las que los sueños y las visiones nos abren. En ésta propuesta se enunciará también cuál es el papel del hermeneuta ante las experiencias psicodélicas y visionarias, como gestor de puentes entre narrativas, mediador entre las distintas interpretaciones y como comunicador entre los mundos posibles. Para ello, revisaremos primero los principios de donde parte la hermenéutica filosófica, para luego ver las interpretaciones que se han dado a la experiencia psicodélica y a la experiencia onírica, posteriormente se revisarán las características generales del mundo posible y la narrativa habitable a los que cada interpretación nos permiten acceder y finalmente se puntualizará en la labor del hermeneuta de las experiencias psicodélicas.

 

1.- La hermenéutica y la constante interpretación del mundo

Instante tras instante estamos haciendo una interpretación de nuestra existencia, tejiendo una historia con la cuál le damos sentido a la realidad que se nos presenta. El mundo no se nos muestra con total transparencia, y nunca estamos en contacto con la cosa en sí, por lo que nuestra relación con lo real está mediada por una serie de esquemas que condensan tanto la experiencia interna psíquico-fisiológica, como la exterioridad del entorno cósmico-social. En dicha mediación, encontramos aquello que Gilbert Durand llama la Imaginación Simbólica, cuya función es la mediación y la relación entre las polaridades sujeto-objeto, adentro-afuera, inconsciente-consciente, oculto-manifiesto, etc. Esta mediación es la que pone en evidencia el hecho de nuestra necesidad de interpretar perpetuamente el mundo y a nosotros mismos, pues la interpretación es justamente ese puente que establecemos con la realidad que nunca termina por tocar la cosa en sí, puesto que su objeto de conocimiento elude siempre una total adecuación, por su naturaleza inefable y plural, por lo que un concepto de verdad como correspondencia o como adecuación es imposible.

Así, el conocimiento de la naturaleza última de lo real es siempre inadecuado, por lo que requerimos interpretar y reinterpretar el mundo y a nosotros mismos en función de comprender no tanto al mundo en sí, sino precisamente a la interpretación que hacemos del mundo, y por lo tanto, de nosotros mismos. Nuestra propia identidad es también una interpretación que hacemos de nosotros al estar entramados en la trama de una cultura, puesto que toda cultura es ya un tejido de interpretaciones que nos cobija dentro de su manto de significaciones. A éste entramado cultural de significaciones y de posibilidades de sentido, podemos llamarle, en la terminología de Paul Ricoeur, una Narrativa. Vivimos dentro de una narrativa, que ordena y da sentido al mundo que habitamos. Existen muchas narrativas, muchas cosmovisiones que explican la realidad, que tejer la red de significaciones para ordenar nuestra experiencia del tiempo y dar sentido a nuestras vidas. Todo acto de interpretación de un fenómeno es un acto de apropiación para la narrativa en la que se habita. Así pues, no habitamos el mundo en sí, sino que vivimos entramados en la trama de una narrativa que nos envuelve y que da sentido a nuestra existencia de acuerdo con las interpretaciones que se ya se han asumido y que conforman el horizonte de sentido determinado inconsciente por nuestra precomprensión (Gadamer) del mundo. Dicha precomprensión no suele ser cuestionada, es una interpretación que ya aceptamos como verdad y que establece el modo en que habitamos el mundo.

PAUL RICOEUR

La hermenéutica filosófica desarrollada por Hans Georg-Gadamer, Paul Ricoeur y Gilbert Durand, nos hablan de la necesidad de un constante cuestionamiento de las interpretaciones que hacemos del mundo, puesto que no podemos pensar en una verdad dada por sí, sino que concibe nuestra relación con el mundo como una constante mediación e interpretación que nos abre distintas experiencias de lo real de acuerdo al modelo de interpretación con el que nos relacionamos con las cosas. Así pues, la hermenéutica tiene como propósito dar cuenta de la narrativa con la que damos sentido a nuestra existencia, al tratar de entender nuestras categorías de la precomprensión y los fundamentos con los cuales sostenemos dicha narrativa. Además, la hermenéutica comprende el hecho de que vivimos en mundo cuya diversidad de narrativas y de cosmovisiones nos ha hecho entrar en un conflicto de las interpretaciones, por lo que uno de los propósito de la hermenéutica filosófica es el de mediar entre las distintas narrativas sin negar o afirmar la verdad o falsedad de una o de otra, puesto que cada interpretaciones tiene su propia manera de ordenar y dar sentido a la realidad, por lo que la hermenéutica funge el papel de mediadora, que tiende puentes entre narrativas para poder comunicar y comprender la visión del mundo de otras culturas, de otras épocas, de otras individualidades.

HANS-GEORG GADAMER

Por último, la hermenéutica considera que una de las labores más importantes para la filosofía contemporánea, es el de hacer una interpretación de la interpretación, es decir, comprender qué es lo que sucede cuando interpretamos, qué factores entran en juego, e incluso, plantea la pregunta ontológica sobre el ser de la interpretación, es decir: ¿Qué es interpretar? Debido a esto, la hermenéutica se ha convertido en una herramienta esencial para la comprensión del mundo contemporáneo, donde la solidez de las antiguas certezas parecen disolverse, donde las distintas narrativas se han multiplicado tanto que ya es muy complicado afirmar la verdad absoluta de una sola forma de entender el mundo, donde ya no podemos confiar la visión unívoca de la ciencia, ni de la religión, ni de la filosofía misma. Así pues, nos auxiliaremos de la hermenéutica para comprender el fenómeno de las experiencias psicodélicas, cuyas distintas interpretaciones nos permiten entender el grado de complejidad del alma humana.

GILBERT DURAND

2.- Interpretaciones en torno a la experiencia psicodélica

Tomando en cuenta lo anterior, podemos abordar el tema de las interpretaciones en torno a la experiencia psicodélica desde una perspectiva hermenéutica. Para ello, podemos hacer una síntesis general de las interpretaciones que se han hecho en torno a la naturaleza de ésta experiencia, interpretaciones que podemos categorizar en 3 tipos:

1) Alucinación y desarreglo cerebral (Irrealidad, alucinación, fantasía). La interpretación más común en el discurso de los medios de comunicación y de las autoridades gubernamentales es aquella que dice que lo que uno experimenta por medio del consumo de drogas son alucinaciones causadas por un daño cerebral en el contacto de la sustancia con el tejido neuronal. Así pues, lo que uno experimenta mediante los viajes psicodélicos son meras fantasías, visiones irreales, que engañan al individuo y le hacen ver cosas que no están ahí. El término habitual con el que las personas que sostienen esta interpretación se refiere a las sustancias psicodélicas es el de Drogas, término con el que se reduce y se entorpece la comprensión del complejo fenómeno de las sustancias psicodélicas. Hablar de estas sustancias con el término “Drogas” produce un miedo irracional y una tergiversación de las mismas. Este es el discurso sostenido por las autoridades que propugnan leyes prohibicionistas, y es la imagen general que la mayoría de la gente que no ha experimentado nunca ninguna sustancia tiene de ellas. A este respecto no puedo dejar de pensar en una célebre frase del gurú del LSD en los años 60, Timothy Leary: “El LSD puede provocar esquizofrenia, paranoia, alucinaciones, pánico y angustia, en las personas que no lo han probado”

TIMOTHY LEARY

2.- Manifestación de los contenidos inconscientes (Realidades metafóricas, simbólicas y analógicas). Un segundo tipo de interpretaciones en torno a las visiones producidas por el consumo de sustancias psicodélicas es el de las personas que realizan un abordaje más científico y académico en torno a dichas sustancias, y entre la comunidad académica es la interpretación más aceptada de manera general. Es justamente este tipo de comunidad el que en vez de usar simplemente el término Drogas prefiere el uso de una terminología más adecuada a lo que uno experimenta mediante el consumo de esas sustancias, por lo que se acuñó el término Psicodélicos, para referirse a los agentes químicos que producen lo que parece ser una manifestación (Delios = manifestación) de la psique/mente (Psique = Alma). En términos psicoanalíticos, las sustancias psicodélicas permiten la disolución de las barreras yoicas para que puedan emerger los contenidos del inconsciente, mediante manifestaciones simbólicas, donde se expresan así los dramas internos mediante metáforas visuales o narrativas fantásticas. Así pues, las visiones producidas por estos agentes, donde aparecen dioses, espíritus, ángeles, fuerzas luminosas u otro tipo de entidades sobrenaturales, son tomados como analogías de procesos psíquicos internos, que se manifiestan ante la mente consciente como si fuesen entidades autónomas y transpersonales, aunque en realidad son parte de la realidad personal del individuo.

3.- Contacto/identificación con entidades transpersonales (Realidades metafísicamente sustanciales, manifestación de lo sagrado). El tercer tipo de interpretaciones que se han hecho en torno a estas experiencias es el de que en verdad uno entra en contacto con otras dimensiones de la realidad que superan la realidad del individuo, que van más allá de los confines de la propia persona para hacerlo entrar en relación con entidades sobrenaturales como dioses, espíritus, extraterrestres, seres incorpóreos, etc. Esta interpretación es generalmente compartida por todas las culturas llamadas “primitivas”, que aún viven en contacto íntimo con la naturaleza y que han desarrollado una relación con las plantas consideradas sagradas, por lo que en vez de entenderlas como drogas o como sustancias psicodélicas, tienden a pensar a estas plantas como verdaderas entidades, dioses o espíritus que le permiten al hombre tener una visión de un mundo más allá de la consciencia humana. A esta forma de entender a las sustancias generadoras de visiones, se corresponde otro término desarrollado por antropólogos y etnobotánicos como Enteógenos, que significa algo así como “Generación o nacimiento del Dios adentro”. Así pues, dentro de las culturas primitivas que dan un lugar importante de las plantas sagradas o enteogénicas, tienden a tener una figura del especialista y mediador entre las realidades sagradas y el mundo profano: el chamán, que es el encargado de administrar y guiar a las personas durante los viajes con enteógenos.

Así pues, vemos que para un mismo tipo de agente se han generado tres tipos de interpretaciones, cada interpretación con su propia imagen del mundo, del individuo y de la sustancia referida, a la cual otorga cada interpretación un nombre distinto, ya sea que se le denominen a estas sustancias Drogas, Psicodélicos o Enteógenos, y cada término implica por tanto una interpretación del ente de la sustancia, lo que la sustancia es; asimismo, lleva implícita una visión del mundo, una interpretación de la realidad, una narrativa. En el presente trabajo utilizaremos, de ahora en adelante, el término psicodélicos para referirnos a estos agentes químicos productores de visiones, sin que por ello se afirme o se niegue la veracidad o falsedad de la interpretación o narrativa que este término conlleva, pues más bien se utilizará este término por cuestiones de claridad conceptual, así como buscar una posición media, que pueda fácilmente implicar cualquiera de las otras dos interpretaciones.

3.- Interpretaciones en torno a la experiencia onírica

Habiendo ya hecho un breve resumen de las interpretaciones en torno a las experiencias psicodélicas, me propongo ahora realizar una comparación con los distintos tipos de ellas que se han hecho en torno a la experiencia onírica, puesto que encuentro que el sueño posee característica muy similares a la experiencia psicodélica, y de la misma manera, las interpretaciones que se han hecho en torno a la naturaleza de la experiencia onírica se corresponden también con las interpretaciones de esta otra experiencia. El fenómeno del sueño ha tenido muchas más elucidaciones que el de la experiencia psicodélica, por lo mismo, no podremos más que mostrar únicamente aquellas exégesis pertinentes al trabajo actual. Un primer tipo de comentarios, que no revisaremos aquí, es también el que dice que el sueño no es más que un desarreglo cerebral, un desorden psíquico o una locura breve sin sentido alguno. Dejaremos esta interpretación a un lado para enfocarnos en otras que pueden darnos una mejor comprensión del fenómeno onírico:

1.-Intrapersonal – (Sígnico-Sintomático). Este tipo de interpretación concibe al sueño como manifestación de la psique personal, donde se almacenan miedos, deseos, esperanzas, auto-reflejos, etc. Las imágenes oníricas reflejan el estado anímico de la persona y su constitución intraspsíquica. Las imágenes oníricas son por tanto signos que apuntan a los procesos psíquicos internos, por lo mismo, el sueño puede ser considerado como un síntoma de estos mismos procesos inconscientes. Esta interpretación es primordialmente desarrollada por Sigmund Freud.

SIGMUND FREUD

2.-Enlazante – (Simbólico-Analógico). Similar a la teoría freudiana, aunque amplifica el fenómenos onírico hacia otras regiones de la psique que no son meramente personales. En el inconsciente habitan complejos, creencias y patrones constitutivos del comportamiento humano en general, es decir, de la psique colectiva. Así pues, el sueño puede manifestar la mediación entre los aspectos psíquicos personales y los arquetipos del inconsciente colectivo, buscando la mediación y comunicación entre los aspectos conscientes particulares y el inconsciente universal. El símbolo y la analogía son los medios por los cuales entran en contacto estas dos capas de la psique, lo individual y lo colectivo. Las imágenes simbólicas de los sueños reflejan las formas en que las estructuras universales de la psique se particularizan mediante las imágenes individuales con las que el sujeto se identifica. Principalmente explorado por el primer Carl Gustav Jung y Marie-Louise Von Franz.

CARL GUSTAV JUNG Y MARIE-LOUISE VON FRANZ

 

3.- Numinoso – (Arquetípico-Transpersonal). Esta elucidación concibe a los sueños como lugar de aparición de entidades numinosas ontológicamente constitutivas de la existencia. Son las estructuras universales que dan forma a todo proceso psíquico de la colectividad humana, por lo que aparecen en imágenes cargadas de emotividad y se asemejan a las experiencias místicas, a menudo tomando imágenes de la mitología, como dioses, espíritus y demás rostros de lo sagrado. De esta forma, en los sueños pueden existir contenidos personales, pero también es posible experimentar una realidad transpersonal, es decir, algo que posee una realidad más allá del individuo, que toca otros planos u otras dimensiones habitadas por entidades autónomas e independientes de la consciencia humana. Estas estructuras elementales son un medio de vinculación del individuo con la totalidad, de la experiencia temporal, histórica y cambiante, con la realidad eterna, estructural e inamovible, la inmanencia con la trascendencia, el devenir con el Ser. Principalmente explorado por el último Jung, Stanislav Grof, James Hillman y Henry Corbin.

HENRI CORBIN

 

4.- Mundos posibles y narraciones habitables

Hemos visto ya 3 tipos de interpretaciones en torno a la experiencia psicodélica y la experiencia onírica, cada una de las interpretaciones genera entonces un mundo posible o una narración habitable, donde el sentido de la existencia se ve definido precisamente por el modo en que se interpreta la realidad. Podemos considerar a la Psique/Alma como el lugar desde donde se articulan las narraciones, y que el alma no se encuentra fija en una sola idea del mundo, sino que por momentos se desplaza, cambia de narrativa y por lo tanto cambia el mundo en el que habita. Psique y Cosmos están interconectados, y el modo en que nos relacionamos con el mundo es precisamente mediante la narrativa con la que damos sentido a nuestra vida. Considerando a cada tipo de interpretación como una narrativa, podemos entonces ver 3 tipos de mundos habitables, narraciones que contienen su propio sistema de lógica, su concepción del universo, sus valores, etc. Veamos ahora las características de cada uno de los tipos de mundos posibles al que nos abren cada una de estas narrativas:

1.- Mundo interpersonal:

  • Todo lo que acontece está en función del Yo y se toma al Ego como nuestra verdadera identidad.
  • Se genera una versión genérica y estandarizada de lo que el hombre “es” y se establece mediáticamente el término de un hombre “normal”, persona que obedece a los parámetros establecidos por una cultura “oficial”.
  • En esta visión impera el individualismo neoliberalista y la fragmentación de los sectores sociales.
  • Las personas que padecen de manera inconsciente, es decir, que poseen como precomprensión este mundo narrativo, es lo que sociológicamente se le denomina un “hombre masa”.
  • Quienes se vuelven conscientes de los mecanismos de poder y de control del Yo, se vuelven “intelectuales” o “críticos de la cultura”. El psicoanálisis freudiano/lacaniano y las filosofías marxistas son quienes denuncian esta narrativa.
  • Percepción lineal y “objetiva” del tiempo y concepción mecanicista del universo (causa y efecto)
  • Psicoactivadores: las sustancias, o drogas, que favorecen una concepción del mundo basada en ésta narrativa, son los estimulantes como la cafeína, cocaína y las metanfetaminas.

2.- Mundo Enlazante:

  • Hay apertura y diálogo con ese aspecto de lo psique inconsciente, y se considera a las imágenes oníricas, fantasías y alucinaciones, como una representación simbólica de una realidad invisible, es decir, como movimientos anímicos, psíquicos.
  • A las apariciones del inconsciente se les considera como realidades metafóricas, no literales.
  • El individuo que habita este nivel no suele adaptarse bien a las demandas sociales y morales de la cultura dominante, y su desajuste le lleva a adoptar un modo de vida alterna o rebelde a la forma ordinaria de vida.
  • Las personas que padecen de manera inconsciente (precomprensiva) esta narrativa, suelen ser neuróticos, personas infantiles o personas que siguen una forma de espiritualidad ingenua (Fanatismos, New age, etc.)
  • El tipo de personalidad de quienes se vuelven conscientes de esta narrativa suelen ser los poetas, artistas, los psicólogos y las personas que llevan alguna forma de espiritualidad consciente y crítica.
  • Percepción difusa y “subjetiva” del tiempo y visión estética del mundo (Belleza y armonía)
  • Psicoactivadores: Marihuana y bajas dosis de psicodélicos (LSD, Mezcalina, Psilocibina)

 

3.- Mundo Transpersonal:

  • Disminución de la consciencia yóica y aparición de realidades no-humanas. Reacción de terror o fascinación (desconcierto) ante los elementos numinosos (Mysterium tremendum et fascinans).
  • En este nivel existe una identificación con un drama cósmico que acontece de manera arquetípica, como fuera del tiempo, como una guerra entre los dioses.
  • Los gestos y acciones que uno realiza son el reflejo de conflictos y situaciones entre los dioses, los espíritus u otro tipo de fuerzas más allá de la comprensión humana.
  • Las personas que padecen de manera inconsciente o precomprensiva esta narrativa suelen ser los psicóticos y esquizofrénicos.
  • Quienes habitan de manera consciente esta narrativa suelen ser los chamanes y los místicos.
  • Percepción no-lineal del tiempo y simultaneidad de los espacios, concepción mítica del universo (Eternidad e infinito)
  • Psicoactivadores: altas dosis de psicodélicos (LSD, Psilocibina, Mezcalina) y onirogénicos (DMT, Ayahuasca, Salvia)

5.- La función del hermeneuta de la experiencia psicodélica

El hermeneuta de la experiencia psicodélica deber ser también un psiconauta, un navegador y comunicador de las diversas narrativas del alma. En vez de favorecer algún nivel interpretativo u otro, el hermeneuta evita los peligros de la valoración extrema de una u otra narrativa, para no caer en un egoísmo desinteresado de la dimensión trascendente o un misticismo que rechaza el valor de la existencia humana individual, por lo que, a pesar de que una experiencia psicodélica le lleve a la fusión con lo que ante su comprensión aparece como la divinidad absoluta o a la consciencia cósmica universal, debe buscar establecer un equilibrio, un vínculo entre los mundos posibles y las narrativas habitables, de manera que no pierda de vista que pertenece a un universo de interpretaciones plurales y que su labor consiste en ser mediador entre narrativas, el comunicar y dialogar con los otros mundos posibles. La función arquetípica detrás de la hermenéutica es la del dios Hermes, intérprete de los mensajes divinos, mensajero y mediador, enlazador de mundos que habita entre los intersticios de las distintas realidades. Habitar entre los mundos y permitir la comunicación entre narrativas es la función del hermeneuta de la experiencia onírica y visionaria.

Microdosis de LSD

 

 

 

 

Bibiografía

  1. Beuchot, Mauricio, Tratado de Hermenéutica Analógica, hacia un nuevo modelo de interpretación, UNAM, Distrito Federal, México, 2015.
  2. Corbin, Henry, La imaginación creadora en el sufismo de Ibn´Arabi, Editciones Destino, Barcelona, 1993.
  3. Durand, Gilbert. La imaginación simbólica, Amorrotu Editores, Buenos Aires, 1968.
  4. Eliade, Mircea. Lo sagrado y lo profano, Editorial Labor, Barcelona, 1996.
  5. Grof, Stanislav, The Cosmic Game, State university of New York Press, Albany. 1998.
  6. Hillman, James, The dream and the underworld, Harper Perennial, New York, 1979.
  7. Hillman, James, Re-visioning psychology, Harper Perennial, New York, 1975.
  8. Jung, Carl Gustav, El hombre y sus símbolos, Luis de Caralt Editor, 1976.
  9. Ricoeur, Paul, Tiempo y narración, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2003.

 

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