Urbicidio. Filosofía de la ciudad herida

Arturo Aguirre, Giovanni Perea y Eduardo Baez, Urbicidio. Filosofía de la ciudad herida, Biblos, Buenos Aires, 2021.

 

Urbicidio. Filosofía de la ciudad herida es un ensayo filosófico sobre el concepto urbicidio o la devastación bélica de la ciudad contemporánea.

Nombrar la destrucción de la ciudad propone nuevos senderos para expandir las reflexiones sobre el habitar en las ciudades de hoy, desde la destrucción de los espacios urbanos destruidos de finales del siglo XX y lo que va del XXI. Se plantean la siguiente inquietud: ¿Qué tienen en común ciudades devastadas como, Varsovia, Berlín, Dresden, Londres, Hiroshima, Nagasaki, Libia, Damasco, Siria, Palestina y actualmente Ucrania? (p. 83). Para responder, lo que propone el libro es pensar la destrucción vertical y la herida que permea la memoria, diezma y rompe las realizaciones citadinas en sus magnitudes, funciones, relaciones y discursos (pp. 36-39).

En ese sentido la materialidad de una ciudad no solo alude a un lugar o un simple habitáculo de seres con otros seres ni a un espacio remplazable. En un intento de definir la ciudad destruida no es, por principio, ni la de un espacio (habitáculo) hecho para recibir; tampoco es la idea misma de los edificios ahí expuestos en su derrumbe. El urbicidio tiene la impronta del exceso de un daño desmedido por cuanto impensable; los autores delimitan su atención al punto en donde la fuerza es excesiva y en donde la destrucción está siempre articulada con la muerte colectiva, como esta capacidad metódica de aniquilar en nuestras sociedades actuales (p. 36).

En ese sentido, aunque las perdidas humanas son protagonistas de los conflictos o las guerras, el aporte principal de este trabajo pone hincapié en los alcances que tiene la violencia, cuando se expande incluso hasta en la materialidad de los cuerpos de los edificios, porque al ser la ciudades los principales centros urbanos del mundo, además de que el desarrollo de las nuevas tecnologías incentiva una alteración no solo en la infraestructura material, sino, a la par, en las relaciones sociopolíticas que promueve. No solo la pérdida material se reduce a la finitud que puede ser remplazada con la reconstrucción, lo que se acaba con la destrucción de una ciudad, como lo indican los autores, es la posibilidad de relación de los cuerpos, la destrucción hiere a los cuerpos humanos y las construcciones con las que hacemos espacio, “[…] es decir, no hay cuerpos sin espacio ni espacio sin cuerpos. En este sentido, el espacio adquiere características de relación con todo lo que habita en un lugar” (p. 25). Con ello, los autores invitan a un enfoque corpocéntrico de la destrucción de edificaciones monumentales: cuerpos que hacen espacio para que los habiten otros cuerpos.

Asimismo, el espacio social pensado dentro de la destrucción de la ciudad instala una nueva consideración sobre la construcción de las edificaciones que se elevan como habitáculo de nuestra existencia; por lo tanto, la tesis apunta a la urgencia por pensar la destrucción de aquellos objetos materiales que son condición estructural del habitar de la existencia humana. Así, se propone las siguientes preguntas en clave para el lector, en primer lugar, la pregunta ¿Qué es un edificio? (p. 58) desencadena una serie de interrogaciones que son claves para comprender la problemática de la tesis planteada, por ejemplo, preguntar por el edificio hace necesaria una revisión del concepto de su destrucción, por ello los autores cuestionan ¿cómo es posible decir que ellos son (los edificios), aun en su manera de ser propios, parte de esta o aquella ciudad? ¿Cómo es que la ciudad mantiene su unidad en lo diverso y su permanente transformación? y, además, ¿cómo es que lo diverso-cambiante, singular y colectivo, participa de la unidad sin fraccionar lo uno de la ciudad? ¿en dónde inicia y en dónde termina una ciudad? ¿de qué manera se altera nuestra concepción del espacio compartido? (p. 41).

Bajo esas preguntas la lectura permite pensar de manera crítica y reflexiva que en estos veintidós años del presente siglo dan cuenta de la experiencia del espacio vertiginoso, alterable, edificable, producido y construido para vivir en común, es a la vez protagonista de la destrucción, la nulificación y la eliminación. Un panorama y desconcierto sobre un espacio denominado desde antaño como polis o kome, hasta la comuna, city, città o la ciudad, son experiencias que caracterizan una forma de lo humano. Vivir en común se materializa en el espacio que produce y construye ciudades (pp. 40-46). El edificio, en su intrínseca relación de habitabilidad humana, es protagonista de esta reflexión, dado que supone en su comprensión una serie de saberes analíticos y críticos de la violencia que abren una herida; en ese sentido urbicidio apunta a los eventos que desencadena la destrucción de una ciudad como atrocidad de una muerte que cruje, desgarra, destruye y deja escombros. ¿Qué es una ciudad destruida? Supone una situación antitética y de sufrimientos sociales contraria al bienestar que prometía en la modernidad.

Bajo la consigna de la propuesta de una filosofía forense (focalizada en el evento masivo de la destrucción y el daño) y escrito por los tres autores que integran el Urbicide project, el libro aporta claves inéditas para pensar en español la violencia contra los espacios urbanos y explora marcos conceptuales generados desde la arquitectura, el urbanismo y la antropología urbana.

Editado en Buenos Aires, este libro se propone a sí mismo como un ejercicio pionero de la filosofía bajo un marco conceptual interdisciplinario que apuntan al estudio de la muerte de una ciudad, que debe ampliarse a aquellas circunstancias extremas que diezman, eliminan o imposibilitan formas de habitar heredadas y emergentes. Así, lo que abre el urbicidio, en libro reseñado, es la posibilidad de hablar de la muerte de una ciudad como un conjunto de agentes y prácticas urbicidas que deben ser evidenciados. El escrito está elaborado con un ensayo filosófico, dividido en parágrafos y bien logrado en la relación de claridad, propuesta y uso riguroso de conceptos. Con ello, el urbicidio, como tema filosófico, se integra a un panorama de problemas que ofrece el grupo de Filosofía forense (BUAP) desde hace un lustro.

 

 

 

 

 

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