Psicoanálisis – Salud Mental – Derechos Humanos

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Desde la orientación con la que abordo la cuestión del dispositivo Hospital de Día y que se refleja, a mi entender, en los sucesivos capítulos de este libro, es la articulación: Psicoanálisis – Salud Mental – Derechos Humanos.

 

El modo actual que tengo de pensar el par Psicoanálisis-Salud Mental, es agregando como tercero: Los Derechos Humanos. Ubicando en el encastre de los tres: El Deseo del Analista.

Javier Aramburu dice: “El Psicoanálisis, su operación, su acto, responde a la misma lógica (la de los Derechos Humanos): El respeto por la diferencia limitada, lo que llamamos síntoma. Nombre también de esa barra sobre el Otro, son, pues, aliados y cuando se los transgrede estamos de luto”

Considerar el par Psicoanálisis – Salud Mental en términos abstractos, sin encarnadura, abordarlos en general, es en el mejor de los casos infecundo. Se trata de ubicar primero ¿qué psicoanálisis?, y segundo que se entiende en cada  época  por  Salud Mental, no  se  puede  hablar  de  la  Salud  Mental a-históricamente y decir: es el orden médico, es la paz social, es el orden público, está guiada por el P de Placer a partir de la creencia que el sujeto busca el bien, etc., cuando en verdad, se asienta en los modos en que una sociedad ordena y distribuye el goce, incluidas las representaciones ideológicas de qué es la salud.

La Salud Mental como derecho, es efecto primeramente de los ideales de la Revolución Francesa y adquiere valor de normativa universal a partir de la Segunda Guerra Mundial.

El clivaje interno con el que nace, esto es, la salud como mercancía, ha adquirido en la etapa actual neoliberal, tanto en los países centrales, como más acentuadamente en los periféricos, predominio absoluto.

El recorte de los presupuestos para el área de salud, la devastación del Estado, la exclusión social, son contemporáneo con lo que llamamos inexistencia del Otro y sus efectos.

El derecho al sentido, al que se refiere Miller se ubica desde la perspectiva psicoanalítica como una respuesta a esos efectos. ¿Y cuál es la perspectiva de este derecho al sentido en la actualidad?

Hacemos nuestras las palabras de Eric Laurent: “Lo que corresponde  al psicoanálisis en la salud mental es recordar que ante esa presencia inquietante, el sujeto del Inc. Freudiano nos plantea una pregunta laica: ¿Cómo definir de que qué se está permitido gozar? Solo el debate democrático puede responder.

Por esta razón Lacan definió el Inc. Freudiano, en última instancia, no a partir de la conciencia, sino en función de la ética”

Se trata de la referencia ética del derecho al sentido en la subjetividad de nuestra época. Por eso el cuarto, el que anuda a los tres: Psicoanálisis – Salud Mental – Derechos Humanos es precisamente el derecho al sentido.

 

II

 

Hemos ubicados en el lugar del encastre el Deseo del Analista siguiendo la orientación que ubica Aramburu en una conferencia dictada en Córdoba y publicada junto a otras, con el título “El psicoanálisis de orientación lacaniana en la ciudad”, ubicando el límite de Freud respecto a la cuestión: Neurosis transferencia – posibilidad del Psicoanálisis. La respuesta por parte de Lacan, es que en los casos en que el SsS, es decir el Otro, no cuenta para el paciente, el Deseo del Analista, debe intentar producirlo.

“Las impulsiones, los débiles, las psicosis, el autismo, las anorexias – bulimias, las adicciones, todos los que se sitúan en el borde del discurso del Otro, son interrogados por Lacan en el dispositivo analítico, no son dejado fuera de la transferencia. La transferencia es confiada al Deseo del Analista, al acto que la intuye”

Dice Aramburu en la conferencia mencionada: “Ahí en estos casos se ve muy claro que es el Deseo del Analista el que interviene para producir la apertura del Inc. , casi el espacio mismo de su constitución”

Por eso ante los efectos de segregación, en tanto sujetos por fuera de todo lazo social, se trata de producir a un mismo tiempo tanto la neurosis vulgar como la artificial. La creación de la “zona intermedia”, en términos freudianos es ya un tratamiento de los efectos de los impasses de la civilización actual, en tanto pone en juego un condescender del goce. Tratamiento del efecto no-incauto, que la existencia del Otro en la cultura produce y precisamente como rechazo del Inc. , permitiendo para la neurosis, la operación que va de los efectos de esa inexistencia en la cultura, al encuentro vía el desvanecimiento del SsS, de una inexistencia que responsabiliza al sujeto.

Aquí se ubica la diferencia del Psicoanálisis con la metafísica y el pragmatismo.

“Que el pragmatismo no crea en el Otro como garante de la verdad y el metafísico sí; en vista de la creencia en el Inc., no los hace diferentes, en tanto para nosotros es la unidad del sujeto lo que está en cuestión”. (Aramburu. Pragmatismo y Metafísica).

 

III

 

Jorge Alemán, en una conferencia dictada en la APA de Buenos Aires, llamada Introducción a la Antifilosofía, luego de analizar los impasses de los deconstructivas, sitúa que para nosotros, analistas, “el elemento indeconstruible es la pulsión”.

Sí, existen diferentes modos de tramitarla y administrarla con referencia en lo epocal. Es este punto, donde se refiere a los “estudios culturales norteamericanos”. Estos estudios se ocupan de los modos como cambiamos los objetos. “Porque si es verdad que el capitalismo ha extendido el campo de los objetos pulsionales, que el ordenador ocupa quizás el lugar del seno, no es menos cierto que es tan artificial el objeto técnico como el seno”.

“El goce es ya un problema fronterizo entre el sentido y lo real, por lo tanto, tributario del artificio”. Porque puede interesarnos el trabajo sobre estos “Lacanianos sin clínica” ¿qué es lo que queda escamoteado? Tomemos a uno de ellos (de entre los más lúcidos y sólidos teóricamente: Iain Chambers).

Respecto al problema de las migraciones en la etapa actual posmoderna afirma en la pag.43 del texto “Migración, cultura, identidad: “Aquello que antes era periférico y marginal hace su aparición en el centro, porque la figura metropolitana moderna es el migrante: él o ella son los que formulan de manera activa la estética y la vida metropolitana, su estilo, reinventando los lenguajes y apropiándose de las calles del amo”.

Otro referente de la misma línea es William Connolly, en su texto Política, teoría y modernidad; criticando a Hegel y a Marx dice: “Cada uno (Hegel y Marx) propone una teoría de la libertad que apoya a la represión y el sometimiento en nombre de la realización del yo y de la comunidad, y como cada ideal proyecta la posibilidad de arrastrar a toda otredad que persista será interpretada como irracionalidad, irresponsabilidad, incapacidad o perversión. Nunca puede ser reconocida como aquello que ha surgido del orden al que desestibiliza”. Estos dos párrafos no fueron elegidos azarosamente ni están desconceptualizados.

 

Tenemos dos cuestiones:

 

El migrante determina la “vida metropolitana apropiándose de las calles del amo”.

Hegel y Marx rechazan el verdadero estatuto de la otredad con un estatuto segregacionista.

Pasemos ahora al texto: Estudios culturales. Reflexiones sobre el multiculturalismo, (Autores: Frederic Jameson y Slavoj Zizek).

La introducción a cargo del argentino Eduardo Gruner es de una precisión estricta.

2 párrafos: pág. 38 y 49.

“Es cierto que esa totalización es por definición incompleta, lo cual distinguiría al todo social marxista de la totalidad expresiva hegeliana. La paradoja es que aquel   mismo resto inasimilable que permite a la totalidad capitalista funcionar y aparecer en su completud (la plusvalía y la explotación del proletariado) es lo que de un modo sintomático denuncia su carácter de “no todo” y desmonta desde adentro la consistencia de la ideología dominante. Pero ello no es un argumento para el abandono de la categoría  lucha de clases a favor de la de multiculturalismo, sino precisamente todo lo contrario, porque es la lucha de clases lo que muestra la fractura constitutiva de la sociedad (que no tiene porque, desde ya, coincidir con las fracturas de la cultura, aunque sin duda en una sociedad histórica particular tienden a intersectarse)”.

“La operación tendría por la cual Marx interpela al proletariado no es del orden de lo imaginario,  sino de lo simbólico, lo que Marx está diciendo: es que hay “algo en la realidad del capitalismo que es absolutamente vital para su funcionamiento pero que al mismo tiempo no permite un completo cierre de su sentido, ya que revela que el sistema de equivalencias universales construido por su ideología tiene una falla, un resto inarticulable, ese algo es la plusvalía.

Y Lacan la asimila al plus de goce. Cuestión que le ha persistido recordar a Zizek la formulación lacaniana de que Marx es el descubridor de la teoría psicoanalítica del síntoma”

 

Nuevamente dos cuestiones

El resto inasibilable denuncia el carácter de no todo de la supuesta totalidad capitalista en tanto síntoma.

El multiculturalismo, trabajando con categorías blandas (como genero, moda, etc.) vela la fractura en el campo social.

 

Tercera referencia:

 

J. A. Miller. “El aparato de psicoanalizar”

Después de mencionar a Taylor y a Raven, en la crítica que le hace a la filosofía actual (Inglesa y Norteamericana): “Esta embriaguez de la filosofía contemporánea es en verdad que el universo es el reino del semblante”. “A partir del momento en que no se pueden fundar (los valores) en lo real, hay que fundarlo en una práctica de la discusión. Lo real está como abordado por un aparato de discutir”. “Hay que integrar a la discusión la diferencia de las formas de vida y así pues el multiculturalismo”. “Tengo la hipótesis de que es debido al hecho de que los mismos éxitos de la operación científica han minado la credibilidad de lo real”.

 

2 cuestiones:

El reino del semblante escamotea el estatuto de lo real.

El multiculturalismo tiene por referencia la actual filosofía anglo-sajona.

Volvamos ahora al texto de Alemán.

Pág.12. Situando a Kant, refiere a lo que no se puede analizar, interpretar “Para dar el nombre de la justicia tal como la concibió Kant, no utilizar al otro como un medio, que el otro sea un fin en sí mismo, esto es algo que no se puede reconstruir”.

Esta cuestión no lleva directamente al escrito de Javier Aramburu: “Derechos

Humanos” (pág.6 Dispar)

Aramburu articula la cuestión de los Derechos Humanos con la ley,  y se

pregunta en que se justifica la suposición de justicia: Hay 3 justificaciones

Religiosa. Todos somos hijos del mismo padre.

Kant. Lo más racional es lo más humano.

Política. Se funda la legitimidad en la decisión de los hombres en proponerlas y sostenerlas como legales.

Aunque cualquiera de las tres puede llevar a lo peor, la Kantiana se especifica por ser una razón neutral e indiferente a toda diferencia. En tanto universal en la uniformidad puede dar lugar a cualquier totalitarismo de la ley.

2 cuestiones:

¿Cómo resolver la tensión de estas dos formulaciones de Kant en relación a la justicia?

¿Cuál es la presencia actual de Kant en el debate crítico?

 

 

IV

 

El término “bioética” se introduce por primera vez en el título del libro de Van         Rensselaen Potter llamado Bioethics. Bridge to the future (1971). El segundo empleo pertenece a la institución llamada The Josehp and Rose Kennedy Institute.

Una reciente investigación ubica el nacimiento bilocal del término en Madison, Universidad de Winsconsincon el ya cita Potter, y en Washington DC en la Georgetown University con André Hellegens.

Si literalmente bioética dice ética de la vida, etimológicamente bios es en griego vida humana y no vida orgánica que se dice ZOE. Y al igual que el latín vita significa biografía, historia o relato. Ethiké, procede de éthos, del cual hay  dos términos griegos casi homónimos y sinónimos. Éthos: carácter, disposición moral y éthos: costumbre, hábito.

Pero al mismo tiempo en el griego clásico éthos significa lugar, vivienda y morada. A su vez el latino mos, moris es un calco morfológico y semántico del griego éthos, lo moral como ánimo, costumbre y morada, según la investigación realizada por José Alberto Mainetti.

Para Mario Heler, investigador argentino contemporáneo, la dimensión ética de la tecnociencia debe asentarse en un lugar diverso al que Enrique Marí formula como “el modelo de la ciencia martillo”. Para Heler, si a diferencia de su antecesora, la ciencia moderna tiene esta disposición de trasmutar la teoría en praxis de dominio y control, es porque en la índole misma del moderno saber científico se encuentra la razón de tal capacidad, pese a que todavía se califique a la ciencia de “saber por el saber mismo” como en la antigüedad.

En la actualidad, a partir de que la interacción entre el capitalismo y la ciencia termina en la compenetración de ambos al servicio de la productividad y la eficiencia en el mercado, la separación entre ciencia pura, aplicada y tecnología está al servicio de negar la interacción y retroalimentación entre ellas sustrayendo la responsabilidad de los científicos con el modelo “ciencia martillo”. (La responsabilidad solo estanca en los que disponen política y económicamente del instrumento) ya que en verdad el aspecto práctico en la actualidad siempre está presente y por lo tanto todas esas actividades quedan comprometidas por los efectos: “implicancias para la vida social que acarrean directa o indirectamente sus productos”.

La tensión entre la libre investigación y la prohibición de ésta, no solo se resuelve para este investigador en el “llenado” de los vacíos jurídicos sino que en sus palabras “la mejor situación se da cuando la dimensión ética no está resguardada sólo por alguna disposición legal (que además no puede prever todos los conflictos posibles) sino una práctica cotidiana preocupada y ocupada en la búsqueda de la moralidad.

Testimonio, de acuerdo a nuestros términos de la inexistencia del Otro, lo que Heler, a quien respeto, no dice es como se realiza esa práctica y en donde debe asentarse la búsqueda de la moralidad.

Leemos en “El Otro que no existe y sus comités de ética” (Miller – Laurent): “El callejón sin salida (de la cultura actual) se ve claramente a nivel de la ética. La solución victoriana, que todavía prevalecía en los tiempos de Freud, desapareció, y si reapareciera hoy sería bajo formas irrisorias e inconsistentes.

Se busca una nueva ética, pero no se la encuentra. Se la busca en el camino que E. Laurent subrayó, el de los comités. Es una práctica de palabrería y como tal, ensordecedora, pero a diferencia de la charlatanería analítica no tiene posibilidades de producir una relación con lo real que no flote”.

 

 

V

 

Conclusión: Los estudios culturales norteamericanos al velar el valor que nosotros nombramos como goce pueden realizar discursivamente la advertencia de Aramburu en el escrito citado: “El solamente reconocer las diferencias no impide que lleve al exterminio o al menos al apartheid”.

Existe solidaridad de la filosofía contemporánea norteamericana, los estudios culturales y cierto Psicoanálisis como variedad de relatos posibles.

Esta filosofía, también es soporte de una determinada concepción en Salud Mental, en tanto está escamoteado el estatuto del plus de goce en el ordenamiento social, y entra en alianza con un psicoanálisis de multiplicidad interpretativa sin orientación por lo real.

Tanto los estudios culturales en el campo de la sociología, como la concepción sobre la personalidad múltiple” en la llamada Salud Mental articulada a las neurociencias, velan el verdadero lugar de la fractura a partir de categorías blandas el primero, y de una descripción fenoménica prefreudiana, el segundo.

En esta perspectiva, la dimensión segregativa, quedando velada, se expresa con mayor intensidad. El dispositivo Hospital de Día es un tratamiento no segregativo de la economía de goce de los sujetos, y da cuenta de un colectivo asentado en una hiancia central.

 

Bibliografía

J. A. Miller y E. Laurent. Del Otro que no existe y sus comités de ética (curso inédito)