Poesía, psicoanálisis y  psicosis. Ideas en torno a Leopoldo María Panero

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Poesía, psicoanálisis y  psicosis. Ideas en torno a Leopoldo María Panero

LEOPOLDO MARÍA PANERO

 

Hembra
Hembra que entre mis muslos callabas
de todos los favores que puedo prometerte
te debo la locura.
Leopoldo María Panero

 

Resumen

El artículo propone un primer acercamiento a la compleja relación entre psicosis y poesía a partir de la concepción de Freud. Para hacerlo considero algunos aspectos de la vida de Leopoldo María Panero, pues, como sabemos, vida y obra constituyen un todo inseparable. El texto se encuentra acompañado de la provocadora poesía de Leopoldo María Panero.

Palabras clave: sublimación, realidad, locura.

 

Abstract

The article proposes a first approach to the complex relationship between psychosis and poetry from the conception of Freud. To do so, I think some aspects of the life of Leopoldo María Panero, because as we all know life and work are an all inseparable. The text is accompanied by the provocative poetry of Leopoldo María Panero.

Key words: sublimation, reality, madness.

 

“En el oscuro jardín del manicomio” (Dérisoires Martyrs … Stéphane Mallarmé)

Pensar la psicosis, hoy como ayer, es una labor profundamente compleja, abismal y quizá imposible —como son todas las cosas esenciales de la vida. Etiquetarla resulta sencillo, pero la cuestión fundamental no es la clasificación —o quizá lo sea, pero no en el interior del ámbito psicoanalítico—, sino articular una compresión que haga plausible una intervención terapéutica. Una pregunta se impone: ¿puede el psicoanálisis trabajar con el psicótico? ¿Es posible el movimiento de la psicosis a la neurosis?

Se suele pensar que en la psicosis hay un escape de la realidad, como mecanismo para mantener la integridad del sujeto. Pero, también, se abre la posibilidad de pensar que en la psicosis la realidad se percibe de manera muy cruda. Por tanto, lo que le puede faltar al psicótico es ficción.

En la psicosis encontramos un conflicto entre el yo y la realidad exterior. Por ello se generan dos tipos de contacto con la realidad. Por un lado, parece que el psicótico se separa de ella como un mecanismo de escape, por ser insoportable. Por otro lado, parece que el psicótico  puede percibirla de manera distinta, más intensa, que las demás personas. Lo que opera en la psicosis es la “desmentida”, se niega lo que se vive, las experiencias concretas. Se dice “lo estoy viendo, pero niego que sea así”.

LEOPOLDO MARÍA PANERO

En la locura y en la psicosis no hay lugar para la moral “y si hay alguna moral, ésta es la moral del desastre” (Infierno y paraíso). El poeta, Leopoldo María Panero, se sitúa más allá del bien y del mal. No es que renuncie a la moral o la niegue; simplemente habita un mundo en que las convenciones morales no operan, pues no se requieren. Pero, entonces ¿hay lugar para la prohibición en la psicosis?

“He aquí mi primer hijo / Yo que nada sabía del ridículo gesto / de nacer.” (Eve -vida y mujer en hebreo, y en inglés víspera) 

Leopoldo María Panero (1948-2014) es “un loco tocado de la maldición del cielo” (Dérisoires Martyrs … Stéphane Mallarmé). Panero al decir lo anterior parece no reconocer  que se refiere a él mismo. Privado de la felicidad o viviendo la más plena felicidad en el interior de diversos “sanatorios”. Sin lugar a dudas pensado en la felicidad, en su Felicidad —que es el nombre de su madre.

Llamarse Leopoldo, igual que su padre, es una muestra contundente de que nuestros nombres tienen un profundo significado simbólico. El padre de Leopoldo María Panero era poeta y su madre le consagra su vida. El padre vive para sí; la madre para él y el hijo tan sólo ocupa un lugar en el mundo, pero no en el interior de la vida familiar. Propiamente todos se encuentran borrados. El padre es el único que existe. Los demás se ajustan a una vida que no les pertenece, pero es el único modo de mantenerse.[1]

No hay lugar para la mirada narcisista de la madre sobre el hijo. Es el padre el que capta todas la miradas. Con esa ausencia de la mirada, tampoco hay lugar para la incorporación social. En un sentido más vital tampoco hay espacio para el deseo. El deseo del hijo vive permanentemente alienado al deseo del padre y de la madre ¿por qué ser poeta? Quizá como un mecanismo de búsqueda del reconocimiento del padre y a su vez como una forma de permitir que la mirada de la madre pueda desplazarse, al menos de forma instantánea, sobre el hijo.

La muerte real del padre, no es ningún sentido un espacio para la resolución del conflicto psíquico. La muerte simbólica no se realiza, de modo que el padre muerto se hace más presente en la vida de los otros, los absorbe. El padre de Leopoldo María Panero, al igual que el de Schreber — “Caso Schreber” en la obra de Freud—, es una figura totalitaria: todo lo controla y todo se agota en su figura, él es principio y fin; vida y muerte.        

El viaje de Leopoldo María Panero por los sanatorios inicia en la década de los setenta y sigue casi hasta el final de su vida, primero sin su consentimiento, o a pesar del mismo e incluso como una forma de protegerlo de sí mismo. Después como la única posibilidad de mantenerse al margen del mundo, es decir, con el firme deseo de permanecer dentro del sanatorio y de ese modo liberarse del hombre y de todas las convenciones de un mundo desprovisto de sentido ante su mirada y su palabra:

¡ah el sórdido, el viscoso
templo de lo humano.
(Glosa a un epitafio- Carta al padre-)[2]

En el ir y venir de los sanatorios se manifiesta un deseo, una pregunta, que únicamente encuentra su respuesta en la poesía.

qué es un hombre saliendo de la nada
 y volviendo solo a la habitación.
(Ars magna)

Leopoldo María Panero sale del sanatorio, pero pronto necesita regresar, pues el mundo de afuera no le resulta soportable. Se trata de volver, para poder escapar de un mundo que resulta inhabitable. Por eso el único espacio en el que se puede habitar es el del abismo que representa el psiquiátrico punto intermedio entre el afuera y el adentro del mundo. Leopoldo María Panero se sitúa entre la psicosis y la neurosis. Quizá su inclinación mayor sea del lado de la psicosis, pero también puede operar como un neurótico y ser incluso más creativo que muchos neuróticos y así, producir metáforas que logran fusionar el paraíso y el infierno, es decir, las experiencias más sórdidas de la vida aunadas a la belleza de la palabra.

Se trata de escapar del mundo para volver a él en forma de poesía. La cuestión es establecer una relación con los otros a través del universo poético, es decir, de un mundo que el poeta Leopoldo María Panero habita siendo habitado.

El rostro de la humanidad es
para mí el de nadie
(Eve -vida y mujer en hebreo, y en inglés víspera)

Atendiendo a la idea de Platón —en relación con el proceso creativo de la poesía— resulta que el poeta se encuentra habitado por las musas. No es el poeta quien escribe, es un poder irracional el que lo invade y del que es únicamente un instrumento. Por eso es que Platón establece: la “verdad” estética de la poesía no procede de la razón. Pero, entonces ¿cuál es su origen? Siendo consecuentes con el discurso psicoanalítico podemos afirmar que surge del inconsciente, es decir, del cúmulo de experiencias inconscientes y de la novela familiar. Por ello —dice Leopoldo María Panero— el poema surge “de los pozos del alma inconfesable” (Pata de mono). El poeta necesita traspasar los umbrales de la razón para mostrar un mundo de ensoñaciones y fundar una nueva realidad inaccesible para el resto de los hombres, pues sólo el poeta es habitado por la locura como condición vital para su desarrollo creativo.

En el poema se devela un misterio y, a su vez, se mantiene para aquel que lo escribe. La poesía, en ese sentido, es un modo de psicoanálisis para Leopoldo María Panero, pues le permite nombrar su deseo y encontrarse con su palabra, “Yo he sabido ver el misterio del verso” (La cuádruple forma de la nada).

Por difícil que resulte de entender, como bien dice Giorgio Collí, “la locura es la matriz de la sabiduría” (El nacimiento de la filosofía) y el loco nos muestra otra faceta de lo humano. Una nueva forma de habitar el mundo, como en el caso de Leopoldo María Panero: habitar dentro del sanatorio y sobre todo un habitar poético que permite alojarse parcialmente en otra realidad y escapar de una realidad familiar insoportable. Sin embargo, su poesía está impregnada por la novela familiar y por eso al producir la palabra vuelve sobre su vida sublimando.

“El amor es lo más parecido a un asesinato” (Necrofilia)

Sin prohibición no hay sujeto neurótico. Pero el psicótico parece vivir al margen de la ley. Por eso es expulsado o se evade de un mundo en el que esas “convenciones” son necesarias. La sublimación resulta vital, porque es otra forma de ajustarse a los dispositivos sociales. Es la violencia hecha palabra en la poesía de Leopoldo María Panero.

¿Qué lugar tiene sublimación en la psicosis? Es su proceso de escape inconsciente. Leopoldo María Panero juega a que es otro: a que es un poeta y así dejar de ser hijo, hermano, e incluso deja de ser hombre. Es pura palabra que transforma el deseo de ser otro, de no ser, de vivir en la palabra como única posibilidad de superar la muerte.

Me digo que soy Pessoa, como Pessoa era Álvaro de Campos, 
me digo que estar borracho es no estarlo
toda la vida, es
estar borracho de vida y no de muerte.
(La canción de Croupier del Mississipi .Canción pirata)

¿Acaso no es también el neurótico quien juega a ser de manera pasajera otro? ¿No son nuestros sueños manifestaciones de ese deseo, pero sin represión? El psicótico vive un deseo liberado de la represión, justo el deseo que el neurótico anhela y no se atreve a realizar. “La poesía destruye al hombre / las palabras destruyen al hombre.” (La poesía destruye al hombre …). Pero esa destrucción parcial es lo que hace posible que se mantenga el deseo de ser y que sea la pulsión de vida aunada a la sublimación lo que predomine.

LEOPOLDO MARÍA PANERO

La poesía es como la psicosis. Podemos tratar de entenderla, de apresarla a través de complejas explicaciones racionales, pero al final es la experiencia misma la que se impone, la que le dota de sentido. Todo lo demás es pura palabrería que muestra el profundo el deseo del hombre de mantenerse al margen de todo eso. El poeta vive a través de la palabra. Por eso lo valioso consiste en vivir la poesía, pues como dice Cioran “Una palabra disecada ya no significa nada. Como un cuerpo, que tras la autopsia es menos que un cadáver.” (Ese maldito yo).

El poeta Leopoldo María Panero busca ser totalidad; ser visto o leído por otros, pues son ellos los potenciales lectores de su poesía marginal y disidente pues, “Sin mí el universo es nada […] sin ti Dios es pura nada” (Lamed Wufnik). En ese sentido podemos pensar que su poesía es un homenaje al padre, por medio del cual intenta encontrar su reconocimiento.

La poesía permite sublimar al hombre, al mundo e instaurar un nuevo orden de cosas que hace posible ir más allá de la historia y la novela familiar.

Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruido por la poesía.
(La poesía destruye al hombre…)

Al final queda la poesía para tatuar la memoria; para sublimar la locura y la propia muerte. Por eso dice Leopoldo María Panero:

yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.
(Dedicatoria)

 

Notas

[1] Para una aproximación a la familia Panero resulta fundamental la película – documental El desencanto (1976) de Jaime Chávarri. Los protagonistas son: Felicidad Blanc, Leopoldo María Panero, Juan Luis Panero y José Moisés “Michi” Panero. Existe una segunda parte llamada Después de tantos años (1994) de Ricardo Franco.
[2] En todos los casos las cursivas se usan para referir los títulos de los poemas de Leopoldo María Panero y aparecen entre paréntesis después de los versos. En cuanto a los poemas completos es posible encontramos en diversas ediciones. Sin embargo, el título del poema sirve para buscar y conocer el poema en su totalidad. Dos ediciones resultas relevantes: Leopoldo María Panero. Poesía completa (1970-2000) y Leopoldo María Panero. Poesía completa (2000-2010), ambas de la editorial Visor.
El presente trabajo constituye una invitación a la poesía de Leopoldo María Panero. Toda vez que mediante su lectura es posible acceder a una experiencia estética.

 

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