La noción de “borrado de mujeres”: estrategia de conservadores para cultivar el discurso de odio hacia el trans-activismo y demeritar la teoría queer

Imagen tomada de cromosomax.com

 

Resumen

El término TERF refiere a Trans Exclusionary Radical Feminist, en español, Feminismo Radical Trans Excluyente. La concepción de este posicionamiento señala como una amenaza hacía el sujeto del feminismo, las mujeres, el desarrollo de la Teoría Queer y las demandas del trans-activismo. La postura principal de esta noción niega la identidad de las mujeres trans y señala que la intencionalidad de los planteamientos de la Teoría Queer se enfoca hacía un “borrado de mujeres”. El presente texto señala dichos posicionamientos como paralelos a una noción conservadora sobre la relación sexo-género.

Palabras clave: mujeres, terf, trans-activismo, queer, feminismo, discurso de odio.

 

Abstract

TERF acronym means Trans Exclusionary Radical Feminist. The conception of this position claim that Queer Theory develops, and trans-activism demands are a threat to women, the subject of feminism. The principal argument of this position denies trans women’s identity and presumes that the central interest of Queer Theory is a “women erase”. The present text focus on showing how that position is analogy to conservatory notions about the sex-gender relation.

Keywords: women, terf, trans-activism, queer, feminism, hate speech.

 

En la intensidad del movimiento feminista, que ha luchado fervientemente por reformas que garanticen la seguridad y acceso a condiciones equitativas para las mujeres, condiciones aún ausentes en el sistema patriarcal, han surgido nociones que afirman que la interseccionalidad dentro del movimiento es una latente amenaza al mismo. De forma paralela, con el desarrollo de la teoría queer y el cuestionamiento a partir de esta por las condiciones que consolidan el concepto binario de género, han surgido opiniones que indican que dicha teoría promueve una ideología de género, cuya única intencionalidad según dicha noción, radica en negar el sujeto del feminismo y en negar la relación sexo-género corporal.

 

Del movimiento feminista surge una corriente que afirma las mujeres trans no tienen cabida en el feminismo, y existen incluso, afirmaciones más osadas que señalan que el movimiento en pro de los derechos de la población trans promueve el borrado de mujeres. Por otro lado, señalan al desarrollo de la teoría queer como el intento para desaparecer los estatutos binarios con base en el sexo a partir de los cuales, de acuerdo a dicha noción, se plantean las condiciones para construir mejoras con perspectivas de género que ayuden a las mujeres a acceder a una libre de violencia y en condiciones de equidad, derivado de lo anterior, refieren que la teoría queer promueve que dicha perspectiva de género desaparezca, promoviendo así el mencionado borrado de mujeres.[1]

 

La noción previamente enunciada que se presenta como trans excluyente[2] menciona que la teoría queer fomenta que la perspectiva de género se pierda, es decir, señala que la intención de esta es erradicar el objeto del feminismo: las mujeres. Desde esta postura, la corporalidad femenina es exclusiva a quienes poseen en esta contención los atributos que se suponen como femeninos, la relación sexo-género se reduce a la genitalidad y a la capacidad reproductiva de esta, señala que sólo en la mencionada genitalidad es atravesada la experiencia femenina, y con esto, las vivencias de lo femenino. Para ilustrar lo anterior, dicha noción afirma que es a partir de la corporalidad supuesta como femenina (de la genitalidad, de la proporción física, del busto) que la experiencia de la violencia de género (o como es llamado en esta noción, violencia con base en el sexo) se genera, que es en esta genitalidad donde se origina la opresión de las mujeres, indican que es debido a esta materialidad genital, que se enuncian las normativas de sujeción frente a lo que se supone como masculino y que a su vez, ejercen violencia sobre lo femenino. De igual forma, de dicha perspectiva se desprenden ideas sobre lo que es la teoría queer, se menciona que dentro de los posicionamientos de esta teoría, cuando se enuncia que el discurso normativo de género se formula según los estatutos performativos de binarismo implementados en lo social y ligados al cuerpo, se niega lo “basado en el sexo” y con esto, el reconocimiento de las condiciones de desigualdad que atraviesan lo femenino.

 

La postura que señala normativas “basadas en el sexo” es reduccionista. El reduccionismo ante la corporalidad afirma que el género sólo emerge en esta materialidad corporal, pierde de vista un punto muy importante, enunciando una teoría reduccionista se posiciona al mismo tiempo el determinismo de género, planteándolo como inamovible. Asumiendo que existe algo tal como una relación inherente entre el cuerpo y el concepto de género, se asume que tal relación está determinada por lo corpóreo, y de esto a su vez, se desprende que todo lo que deviene del posicionamiento de género (mecanismos de sujeción y de jerarquización entre individuos) está determinado en tal telación, coartando de esta manera la posibilidad de su cuestionamiento y de su rearticulación.

 

Respecto a la teoría queer, es importante mencionar que dicha teoría parte del cuestionamiento sobre la implementación del género mediante la normativa binaria en la corporalidad. Reconociendo que el género performa la corporalidad, se abre un camino a partir del cual, las formas de sujeción que nacen a partir del género se vuelven accesibles a su desarticulación. En tanto tal cuestionamiento prevalece, la lucha del feminismo y lo queer no es ajena, es paralela, pues desde ambos caminos el género atraviesa las condiciones de existencia.[3]

 

De acuerdo a Judith Butler, referente cuando se habla sobre teoría queer, a partir de la disposición ejercida sobre el cuerpo se establecen mecanismos para el aprovechamiento de estos recursos, es aquí donde se articula un dispositivo que permita mantener esta repetición ritualizada de normas, concebir el cuerpo como algo construido exige reconcebir la significación de la construcción misma.[4] La delimitación de lo corpóreo genera identidades para que el individuo se adapte y ejerza su papel dentro de lo social, lo corpóreo se adapta al discurso preestablecido en el que se constituye y se desarrolla.

 

Si soy alguien que no puede ser sin hacer, entonces las condiciones de mí hacer son, en parte, las condiciones de mi existencia. Si mi hacer depende de qué se me hace o, más bien, de los modos en que yo soy hecho por esas normas, entonces la posibilidad de mi persistencia como «yo» depende de la capacidad de mi ser de hacer algo con lo que se hace conmigo.[5]

 

La población trans, en la transgresión del género binario, muestran una manera de construir identidades que van más allá del marco de dicho binarismo, visibilizan que el vínculo entre el sexo y el género es capaz de ser performado.

 

El sistema binario de género es impugnado por un desplazamiento entre sexo y género o entre género y orientación sexual, y la solución propuesta es la de géneros supernumerarios o géneros múltiples. El tercer género aparece aquí como el lugar para la construcción de múltiples identidades que recomponen dimensiones cuya vinculación se desnaturaliza y que, por lo mismo, pueden escapar a las normas socialmente impuestas.[6]

 

Respecto a cómo se define aquello que transgrede el género binario, Josefina Fernández en Cuerpos desobedientes. Travestismo e identidad de género, menciona que la antropología ha expuesto al travestismo como la expresión de un tercer género. “[…] no se trata de otro sexo sino de un modo de articulación, una manera de describir un espacio de posibilidad, un desafío a la noción de binariedad”.[7] Apreciando la capacidad performativa de la relación sexo-género, se nota que las categorías del género pueden ser replanteadas.

 

Se trata de individuos que trascienden las categorías de varón/mujer, masculino/femenino. Estos individuos son agrupados en categorías ontológicas, identidades, tareas, roles, prácticas e instituciones divergentes que desbordan aquellas asociadas a uno u otro de dos tipos de personas; esto es, lo que la cultura occidental clasifica como dos sexos (varón y mujer) y dos géneros (masculino y femenino).[8]

 

Se puede notar que en el marco de la teoría queer no se plantea una negación ante lo femenino, se reconoce que existe algo tal como un discurso binario de género que delimita la corporalidad, al mismo tiempo, se observa que la identidad es construida a partir de normativas implementadas en lo social donde el cuerpo se ve atravesado, incluyendo lo femenino. De lo especificado a este punto sobre teoría queer, no se desprende una negación ante lo femenino como objeto del feminismo, ni se maneja un discurso donde se asuma una determinación hacia la corporalidad. El cuestionamiento gira en torno a la construcción performativa de la identidad en la corporalidad, donde también cabe el cuestionamiento ante las instauraciones de sujeción marcadas por el binarismo de género. Derivado de esto, se refuerza que la lucha entre el feminismo y lo queer es paralela.

 

Retomando lo inherente a la noción feminista trans excluyente sobre el “borrado de mujeres”, es preciso señalar que esta ignora la potencialidad del espacio corporal como performativo e ignora cómo se origina el establecimiento de la sexualización en la corporalidad. Como se ha precisado, la teoría queer no contiene la intencionalidad de excluir ninguna identidad de género ni niega la existencia de un discurso binario de género. La teoría queer parte del cuestionamiento y la reflexión ante los estatutos binarios normativos de género para señalar que el concepto de género preexiste a una corporalidad, que se inserta en esta última partiendo del regulamiento de la concepción de la corporalidad vista a través del binarismo de género.

 

Judith Butler en Deshacer el género señala que los parámetros en los que se desarrolla el individuo son previos a su inserción en dinámicas sociales, en el desenvolvimiento de dichas dinámicas se observa el simbolismo asignado a la corporalidad, se ve inmerso en el ritual de normas que incorpora el género, se puede percibir cómo el sujeto se ve inscrito en estas dinámicas y en esta carga simbólica asignada a su corporalidad. Considerando lo anterior, puede reconocerse la instauración de un concepto de género y su capacidad performativa.

 

La perspectiva feminista trans excluyente niega la performatividad de la corporalidad, por tanto, la transición de las mujeres trans es invalidada, pues se presume que su corporalidad previa es inamovible y que de dicho estatuto corporal, las formas de ejercer violencia de lo que suponen como masculino prevalecen. Se puede observar que desde la perspectiva feminista radical trans excluyente incluso se reduce la normativa de violencia, de sujeción y de opresión a una corporalidad supuesta como masculina, se ignora completamente que las normativas de las que se desprenden concepciones de género de las que a su vez, se desprende la problemática de la violencia de género, no responde sólo a la noción ante lo corpóreo, responde a dinámicas sociales que han establecido pautas de sujeción entre individuos, ignoran además, que dichas dinámicas son influenciadas por el contexto en el que nacen y prevalecen.

 

En las corrientes que afirman que el patriarcado radica exclusivamente en la corporalidad asumida como masculina, y en tanto tal, la atención debe fungir dirigida a los sujetos que se presenten como masculinos, me parece oportuno recalcar que promueve la segregación y contiene de forma vacua la comprensión de a lo que el género atañe, y con esto, también a lo masculino y al patriarcado.[9]

 

Se ha entonces desglosado cuál es la noción primera que relaciona la corporalidad con lo femenino, fundamentalmente la genitalidad, desde aquí parte la premisa a partir de la cual niegan la identidad femenina a las mujeres trans. Ahora, de acuerdo al discurso feminista radical trans excluyente, la noción de borrado de mujeres[10] afirma que cada batalla lograda por parte del colectivo trans[11] es un intento por desviar la atención de problemáticas de género vividas por mujeres cisgénero, que como ya se había enunciado, su argumento principal radica en la errónea concepción de la inmovilidad de lo corpóreo; afirman incluso que el sufijo cisgénero es innecesario para ellas porque aseveran que el estatuto de su identidad de género es “normal”, deviene de lo que conciben como una naturalidad y que incluso, el sufijo trans es innecesario bajo el argumento de que las mujeres trans “jamás serán mujeres reales”; deliberadamente niegan la posibilidad de transición de género y reafirman una teoría reduccionista entre la corporalidad y el género, al tiempo que resaltan con estos comentarios la poca empatía para abrazar la multiplicidad de lo femenino, y con esto, la interseccionalidad del movimiento. Eso sin mencionar la nula comprensión con respecto ante los cambios corpóreos que cualquier persona puede llevar a cabo (desde el más mínimo como teñir el cabello hasta uno más grande como una operación, por ejemplo), se ignoran también los avances tecnológicos en medicina, que tiene como uno de sus grandes beneficios, poner al alcance de las personas condiciones que mejoren su calidad de vida.

 

La noción de borrado de mujeres desestima todo lo que es distinto de sí y con ello cancelan la posibilidad de seguir la complejidad de la interseccionalidad, sesgando la capacidad de cualquier movimiento para ser inclusivo y reduciéndolo a un grupo selecto.

 

Démosle un poco de contexto a lo anterior. Referir desde cuál experiencia femenina este movimiento debe levantarse dejaría de lado las múltiples vivencias femeninas, para ilustrar lo dicho pongamos un ejemplo, si se hace exclusivamente desde la perspectiva de mujeres cisgénero blancas en condiciones socio-económicas privilegiadas, se correría el riesgo de convertirse en un movimiento elitista, pues podría, desde esta perspectiva exclusiva a este grupo, perderse de vista las condiciones de las mujeres de color, de las mujeres en circunstancias de precariedad económica, de las mujeres migrantes, de las mujeres trans, etcétera, es preciso entonces, incluir en el movimiento la interseccionalidad de las condiciones donde la feminidad atraviesa la experiencia, y no dictar desde un posicionamiento exclusivo cómo debe ser vivida la misma, hacer partícipes a las diversas maneras de vivir la feminidad. De esa manera, la interseccionalidad del movimiento abre la puerta para la reflexión, para el cuestionamiento, la lucha, para la multiplicidad de acciones a ejercer desde el mismo. Se visibiliza que negar la interseccionalidad al movimiento le mantiene al margen del potencial de cambio al cuál podría aspirar.

 

¿Por qué es erróneo negar la inclusión a las mujeres trans en las luchas feministas?, ¿acaso no tienen su propia trinchera?, ¿en verdad, quieren acaparar el feminismo? Considero que en la lucha por la inclusión, es prudente tener presente que aquello que posiciona jerarquías entre lo femenino, lo masculino y lo que no participa de ninguno de ellos, no radica exclusivamente en un grupo específico, por ejemplo, sería erróneo enunciar que el machismo se contiene en la corporalidad[12] supuesta como masculina, dicho concepto es tan amplio que concierne a cada corporalidad, a cada forma de vida y a la articulación que entre estas se mantiene. Negar que la constitución de dicha normativa de género se formula en lo social, es afirmar nuevamente que la corporalidad contiene perse concepciones inamovibles en la corporalidad, lo cual apelaría al reduccionismo y con esto, a la poca capacidad humana de replantear los constructos sociales prevalecientes.

 

La población trans, en la performación de su corporalidad muestra que la relación entre el cuerpo y el género es una construcción social, en la transición, se observa que la corporalidad emerge como espacio que contiene un discurso, en el caso de esta comunidad, un discurso que apela a la constitución autónoma de la identidad de género en este espacio corporal. Aún más importante, se devela que el género se mantiene de acuerdo con normativas vigentes en comunidad, mostrando que el cuestionamiento ante estas es la vía para la des sujeción de las mismas, es decir, aquella normativa que regula la sujeción entre individuos, como la concepción del género, puede ser cuestionada, y en este cuestionamiento, rearticulada. De esta manera se vislumbra que la lucha por la inclusión de las mujeres cisgénero y de las mujeres trans, no es ajena, es paralela. Es paralela en tanto ambas tienen como objetivo la deconstrucción de aquel sistema que las oprime y les niega el acceso a mejores condiciones de vida.

 

Por otro lado, responsabilizar a la comunidad trans de las problemáticas existentes que devienen de una concepción de género es culpabilizarlas de asuntos que están fuera de su control en absoluto, pues dicha población no es ni remotamente responsable del planteamiento de la normativa en la que emergen las condiciones de género, plantear que su lucha es un atentado les revictimiza en la búsqueda por sus derechos humanos, y con esto, busca reforzar estigmas.

 

El cuestionamiento por lo que mantiene la sujeción entre géneros y las condiciones inequitativas, desiguales e injustas, es precisamente, hacia aquello que le consolida, a saber, el concepto de género. Cuando caemos en el reduccionismo de la corporalidad nos condenamos al retroceso, a adecuarnos según la corporalidad y no a la inversa. Se acepta que el cuestionamiento es inútil ante lo innato ¿Y a quienes les interesa más que el cuestionamiento por el sistema que se antepone sobre nosotros cese? A los conservadores.

 

La noción conservadora establece que se deben mantener los sistemas en los que se articula el posicionamiento de lo humano, y con esto también, arrastrar la infinidad de desventajas que mantienen a los grupos vulnerables bajo la opresión de dichos sistemas.[13] Negar la renuncia ante el establecimiento de tales planteamientos, niega la oportunidad de rearticular sistemas incluyentes donde las poblaciones vulnerables accedan a condiciones de vidas dignas.[14]

 

La noción conservadora no es exclusiva a un sistema, podría ir de lo social a lo económico, y enumerar un sin fin de variantes, el presente texto se enfoca en lo humano, para ser precisos, a la negación de los derechos humanos de la comunidad trans como grupo vulnerable bajo los argumentos estrechos de grupos conservadores sobre la supuesta relación inamovible sexo-género permeado por ideologías religiosas, regularmente sostenidas de acuerdo a la concepción mítica de dos géneros que se complementan, apuntando que uno se desprende del otro en subordinación y obediencia, ignorando en dichas postulaciones la laicidad del estado, la capacidad performativa de la corporalidad y la autonomía individual humana.

 

Se había señalado con anterioridad que, los grupos posicionados como feministas trans excluyentes difunden una noción reduccionista de la corporalidad, señalando que en la inclusión de las mujeres trans se está promoviendo un “borrado de mujeres”, ¿cómo se intenta sostener dicho posicionamiento? aparte de una creencia estrecha sobre la relación sexo-género y de reducir la feminidad a la genitalidad, se argumenta que la inclusión de las mujeres trans pierde de vista lo que llaman “el sujeto del feminismo”, pero ¿quién o quiénes son el sujeto del feminismo? ¿A partir de dónde se postula quién está dentro de lo femenino?, como se señaló con anterioridad, afirmar quién posee feminidad es absurdo, no se puede indicar a partir de qué visión se vive lo femenino, pues en la interseccionalidad del movimiento mismo se observa que la vivencia de lo femenino es diversa y enriquecedora, no limitada y sesgada, sesgar nuevamente lo femenino a lo corporal es aceptar justo lo que los grupos conservadores se empeñan para acallar las voces del feminismo: a la sujeción de lo femenino de acuerdo a su corporalidad que señalan injustamente como débil y dependiente del discurso binario de género. Por otro lado, señalan con el “borrado de mujeres” que el Estado ha dejado desatendidas las demandas del feminismo por atender las demandas de grupos pertenecientes a la disidencia sexual y de género, incluyendo el trans-activismo, lo cual en la materialidad inmediata no es comprobable, eso sin mencionar que cada exigencia movimentaria por mejorar las condiciones de vida es ignorada cabalmente por el Estado, sin importar cuál sea. Si acaso las reformas estatales han dado un poco de cabida a las demandas de la comunidad LGBTIQ+, estas responden a intereses individuales políticos e institucionales, lo anterior aunado a la parcialidad mínima de dichas reformas, que siguen siendo insuficientes y en los peores casos, mal aplicadas.

 

La difusión de una noción que señala como una amenaza al movimiento de la comunidad trans se observa similar a los intentos de los grupos conservadores por perpetrar un sistema donde se mantengan sus privilegios y sus creencias, sistema que al mismo tiempo incrementa la vulnerabilidad de minorías y que calla las demandas de estas. Pareciera que detrás del hecho de que existan movimientos feministas que adoptan una noción conservadora del sexo y el género se encuentra una estrategia ideada por los grupos conservadores para revictimizar la vulnerabilidad de la comunidad trans como minoría, desviando con esto la atención hacia sus propios intereses, los cuales buscan mantener su posicionamiento privilegiado.

 

Finalmente, mostrando que el posicionamiento conservador y el del feminismo trans-excluyente compaginan en cuanto a sus intentos por relegar minorías a los límites de lo social, se observa una rara paralelidad que pareciera mostrar que el segundo grupo enunciado deviene del primero.

 

Desde la trinchera de la teoría queer y del apoyo hacia el trans-activismo me gustaría señalar lo siguiente: No conseguirán callarnos en el cuestionamiento de la sujeción del género, incluso si la exclusión prevalece, la periodicidad en la que las minorías se mantenían ajenas ante la resistencia se ha acabado.

 

Bibliografía

  1. Ávila, Yuriria. Ideología de género, un término para desinformar sobre derechos de las mujeres y personas LGBTI+. Revista Animal Político. Nota publicada el día 03 de agosto de 2019. Recuperado el día 20 de julio de 2022 en: https://www.animalpolitico.com/elsabueso/ideologia-de-genero-desinformacion-derechos-mujeres-lgbti/
  2. Baron.Cohen, Simone. It’s not sexist to accept that biology affects behaviour. The Guardian. Opinión publicada el 3 de mayo de 2010. Recuperada el 20 de julio de 2022 en: https://www.theguardian.com/commentisfree/2010/may/03/biology-sexist-gender-stereotypes
  3. Butler, Judith, Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Trad. de Alcira Bixio.  Argentina: Paidos, 2002.
  4. ___________, Deshacer el género. Trad. de Patricia Soley-Beltran. Barcelona: Paidós, 2006.
  5. Carrasco, Bel, Cualquier hombre es un violador en potencia, según la Psiquiatra Genoveva Rojo. Diario El País. España. Recuperada el día 07 de agosto de 2022 en:  https://elpais.com/diario/1980/08/07/sociedad/334447202_850215.html
  6. Fernández, Josefina, Cuerpos desobedientes: travestismo e identidad de género.  Buenos Aires: Edhasa, 2004.
  7. García, Rosa María, La conspiración del “borrado de mujeres” (cis), Diario El Salto, Madrid. Opinión publicada el día 25 de julio de 2020.Recuperada el día 20 de julio de 2022 en: https://www.elsaltodiario.com/opinion/conspiracion-borrado-mujeres-(cis)-
  8. Lecuona, Laura, El género y su tiro por la Culata. Revista de la Universidad de México. México. Publicada en septiembre de 2018. Recuperada el día 06 de agosto de 2022 en: https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/9768dc0e-bcbf-4dd5-9b5f43cdaf34d309/el-genero-y-su-tiro-por-la-culata
  9. Morales, Sergio, La ideología conservadora del género. Revista Ciencia del Sur. Perú. Artículo publicado el día 22 de septiembre de 2018. Recuperado el día 25 de julio de 2022 en:
  10. Revista Público,  Entrevista a Marcela Lagarde; “Tenemos que decir no al borrado de mujeres diciendo sí a su existencia legal y protegida”, Madrid, Entrevista publicada el 21 de julio de 2020.
  11. Recuperada el día 20 de julio de 2022 en:    https://www.publico.es/sociedad/entrevista-macela-lagarde-lagarde-decir-no-borrado-mujeres-diciendo-existencia-legal-protegida.html

Notas
[1] Para enriquecer la lectura de este texto, es útil considerar las múltiples expresiones que se vierten en las redes sociales de las personas que son referidas a lo largo del texto. Aunque los textos publicados en por diversos medios manifiestan la postura radical trans excluyente de sus creadoras, en la interacción diaria de sus exponentes, se marca el discurso feminista radical trans excluyente. En la apreciación de dichas interacciones diarias, se visibilizará cuál es la perspectiva de tal discurso referente al feminismo, a las mujeres trans y a lo queer.
[2] Lecuona, Laura. El género y su tiro por la Culata. Revista de la Universidad de México. México. Publicada en septiembre de 2018. Recuperada en: https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/9768dc0e-bcbf-4dd5-9b5f-43cdaf34d309/el-genero-y-su-tiro-por-la-culata el día 6 de agosto de 2022.
[3] Muñoz, Leah, No basta con decir ‘no’ a la transfobia, hace falta posicionarse abiertamente. The Washington Post. Estados Unidos. Opinión publicada el 29 de noviembre de 2021. Recuperada en:   https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2021/11/29/transfobia-mujeres-trans-feministas-significado-transexual/ el día 9 de agosto de 2022.
[4] Butler, Judith. Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”, pp. 13 -14.
[5] Butler, Judith. Deshacer el género. p. 16.
[6] Fernández, Josefina. Cuerpos desobedientes: travestismo e identidad de género, p. 49.
[7] Ibid., p. 41.
[8] Ibid., p.42.
[9] Carrasco, Bel, Cualquier hombre es un violador en potencia, según la Psiquiatra Genoveva Rojo. Diario El País. España. Recuperada el día 07 de agosto de 2022 en:  https://elpais.com/diario/1980/08/07/sociedad/334447202_850215.html
[10] Revista Público.  Entrevista a Marcela Lagarde; “Tenemos que decir no al borrado de mujeres diciendo sí a su existencia legal y protegida”, Madrid, Entrevista publicada el 21 de julio de 2020. Recuperada el día 20 de julio de 2022 en:  https://www.publico.es/sociedad/entrevista-macela-lagarde-lagarde-decir-no-borrado-mujeres-diciendo-existencia-legal-protegida.html
[11] García, Rosa María, La conspiración del “borrado de mujeres” (cis), Diario El Salto, Madrid. Opinión publicada el día 25 de julio de 2020. Recuperada el día 20 de julio de 2022 en: https://www.elsaltodiario.com/opinion/conspiracion-borrado-mujeres-(cis)-
[12] Baron.Cohen, Simone, It’s not sexist to accept that biology affects behaviour. The Guardian. Opinión publicada el 3 de mayo de 2010. Recuperada el 20 de julio de 2022 en: https://www.theguardian.com/commentisfree/2010/may/03/biology-sexist-gender-stereotypes
[13] Morales, Sergio, La ideología conservadora del género. Revista Ciencia del Sur. Perú. Artículo publicado el día 22 de septiembre de 2018. Recuperado el día 25 de julio de 2022 en: https://cienciasdelsur.com/2018/09/22/ideologia-conservadora-de-genero/
[14] Ávila, Yuriria, Ideología de género, un término para desinformar sobre derechos de las mujeres y personas LGBTI+. Revista Animal Político. Nota publicada el día 03 de agosto de 2019. Recuperado el día 20 de julio de 2022 en: https://www.animalpolitico.com/elsabueso/ideologia-de-genero-desinformacion-derechos-mujeres-lgbti/

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