Cuando aparece El anti-Edipo, en la primavera de 1972, Jacques Lacan solicita a los miembros de la Escuela Freudiana de París guardar silencio, no participar de ningún debate ni realizar declaraciones oficiales. No obstante, una discípula desobedece. Tironeada entre su orientación lacaniana y su admiración por Gilles Deleuze, Élizabeth Roudinesco publica una reseña del libro...