Realidad simultánea: sobre la simulación de los esquemas dentro de una retícula espacio temporal cúbica

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Realidad simultánea: sobre la simulación de los esquemas dentro de una retícula espacio temporal cúbica

Resumen

El individuo guía su comportamiento a través de los esquemas cognitivos que realiza. Para ello hace uso de la asimilación y la acción a través del contacto que tiene con la circunstancia que lo rodea. En la actualidad, el individuo se ha visto obligado a compartir este esquema dentro de una realidad digital y, al mismo tiempo, material o real. El objetivo de este texto es analizar el comportamiento del esquema cognitivo, las consecuencias que se presentan cuando está en estas dos realidades y crear un esbozo hacia una educación saludable. Se seguirá el siguiente esquema: realidad simultánea, formación de esquemas dentro de la realidad virtual, el comportamiento dentro de los diques temporales y aproximaciones hacia una educación saludable.

Palabras clave: cognición, tecnologías, digital, realidad, educación, individuo.

 

Abstract

The individual guides his behavior through the cognitive schemes he performs. For this he makes use of the assimilation through the contact he has with the circumstances that surround him. Nowadays, the individual has been forced to share this scheme within a digital reality and, at the same time, material or real. The objective of this text is to analyze the behavior of the cognitive scheme, the consequences that arise when it is in these two realities and to create an outline towards a healthy education. The next scheme will be followed: the simultaneous reality, the formation of schemes within virtual reality, the behavior within the temporary dams and the approaches towards a healthy education.

Keywords: cognition, technologies, digital, reality, education, individual.

 

Realidad simultánea

Está sucediendo. La generación denominada millennial vive dentro de esta realidad simultánea sin saber cómo comportarse y en qué momento respirar. Si se detuvieran a contemplar su alrededor se encontrarían con diversas redes llenas de curvatura y torsión. Por ello resulta más fácil trasladar los esquemas cognitivos que ya se poseen hacia una retícula espacio temporal cúbica. El problema, si es que alguna vez lo hubo, para dicha generación se resolvió desde hace ya un par de años. La solución fue la siguiente: que la familia, así como los amigos, debían contar con una extensión corporal de alta tecnología. Lo dijo el mismo Heisenberg: “Acaso un día los más diversos artefactos técnicos formarán parte integrante del hombre, como su concha lo es del caracol o su tela lo es de la araña. Pero en tal caso, aquellos artefactos serán más bien partes del organismo humano que partes de la Naturaleza que nos circunda”.[1]

Si uno se detiene a mirar desde arriba y desde afuera, como menciona Galeano, puede observar la siguiente escena: una familia común compuesta por padre, madre y tres hijos, todos sentados sobre un sillón de cuero y, frente a ellos, un televisor sintonizado en algún programa repetitivo. No miran la televisión, pues sobre sus manos sostienen aquella extensión de alta tecnología: un smartphone o iPhone, lo que más les plazca. ¿Qué está sucediendo? Sucede que su vida está transcurriendo en dos universos al mismo tiempo: realidad simultánea. La naturaleza de las ondas lleva aquellos esquemas cognitivos formados por imágenes y acciones hacia una realidad numérica donde el universo se torna infinito y, a veces, atemporal. Allí, en ese inmenso universo existe lo que se ha denominado hipertexto.[2] Conexiones que vienen a representar partes de un mundo fragmentado. Hay que reconocer que el hipertexto ha sido utilizado dentro de la literatura (cualquier género) como un modo de estructura mental, donde el universo se encuentra hecho de papel, pero los actores —en este caso superhéroes, guerreros y villanos— sostienen un lenguaje real. Hablan, respiran, sueñan, son capaces de formular sátira y crear escenas sádicas. Bien, pues dicho universo está formado por mundos posibles, pero, ¿qué sucede con la realidad simultánea? Sucede que, a diferencia del mundo textual, aquí la persona traslada sus esquemas cognitivos, los codifica a través de números, viajan a un punto específico donde la línea se torna múltiple y la información, o esquema cognitivo, que la persona posee logra interactuar con otro(s) esquema(s) cognitivo(s) que también han sufrido el mismo proceso. Así pues, la persona está conviviendo e interactuando en dos realidades al mismo tiempo.

La persona que está interactuando en dos realidades, lo cual es cada vez más común, tiene características generales. Características que ha logrado desarrollar con el paso del tiempo, que como bien sabemos, es un tiempo fragmentado donde los diques se han roto, ya no hay guía ni sentido. Cada tiempo es igual al otro.[3] Una de las características es la pérdida de sentido, que conlleva como fundamento la fragmentación del esquema cognitivo. El sentido que anteriormente se le podía dar a los sucesos que marcaban la línea de la vida se ha roto, fragmentado y ahora resulta innecesario. La aceleración que identifica Byung-Chul Han como consecuencia del tiempo atomizado no es más que la vida transcurriendo y muriendo a cada segundo. Ya no hay espacio temporal para pausar la vida y contemplar el aroma, pues esta realidad simultánea ha logrado que el tiempo reduzca los vacíos y se transformen en dimensiones donde la persona ya no necesita prestar parte de su vida al aburrimiento, la contemplación y el espacio para el ser.

La característica que precede a la pérdida de sentido es la pérdida de identidad. Si bien cada persona cuenta con máscaras que sirven de protección para la identidad, para el yo, ahora, en una realidad simultánea, la persona es capaz de crear y trasladar una identidad diferente al universo digital. Somos y dejamos de ser para crear otro ser. La posibilidad de interacción simultánea fragmenta nuestros esquemas cognitivos y ello trae como consecuencia diversos problemas: pérdida de sueño, ansiedad, depresión y hasta una doble identidad. ¿Qué somos? Quizá un mar tratando de encontrar espacio en una galaxia sin estrellas. Esta pérdida de identidad trae como consecuencia la posibilidad de interactuar con todo aquello que se asemeje a los antecedentes culturales que tenemos. Ahora, el Ser es capaz de reconocer gestos universales, comportamientos cotidianos y nos sentimos dueños del universo digital. Podemos ser periodistas, cantantes, exploradores de sueños y cualquier cosa que se nos ocurra. Podemos ser “otro”, pero algunos esquemas cognitivos permanecerán en esta realidad digital sin alteración alguna frente a esos otros. Aquí es donde el individuo logra crear la característica más importante de esta realidad simultánea: el comportamiento cuántico. Dicho de otra manera, para no ofender a los físicos, el individuo logra actuar, pensar y responder en dos universos. Y de una manera inexacta, pues, además, podemos encontrarnos con un comportamiento idéntico al de la realidad material, pero también con un comportamiento diferente al de la realidad material dentro de la realidad digital.

Imaginémonos una sociedad donde la tecnología esté relegada a un segundo plano. Es decir, donde le dedicáramos solo una pequeña parte de nuestro tiempo y no nuestro tiempo atomizado. La gente haría un horario conductual como sigue: dos o tres horas diarias destinadas al universo digital, no más. Entonces el hombre sí sentiría el vacío, la nada, la muerte como la menciona Byung-Chul Han.[4] Pero no, los individuos interactúan dentro y fuera de su núcleo con y sin la tecnología. Pueden estar compartiendo una comida a lado de la familia, tomarse una foto, pero esta foto al estar sin sentido se torna vacía y sin información; sin embargo, al entrar en contacto con el universo digital, la foto se vuelve verdadera e, incluso, el instante cobra importancia, mas no sentido. Lo mismo sucede con la comunicación y el ocio. Despertar se ha vuelto un modo de información única, pues con un paseo por la realidad digital sabemos qué está sucediendo al otro lado del continente, con el vecino y con uno mismo: nuevos mensajes, likes, notificaciones, entre otras herramientas. Somos dueños y esclavos del universo.

 

Formación de esquemas dentro de la realidad virtual

 

Entenderemos por esquemas a la actividad psíquica de un individuo dentro de un sistema cognitivo, es decir, mental. Así, Leontiev nos dice lo siguiente:

“El ser, la vida de cada hombre, consiste en un conjunto, o para ser más exacto, en un sistema (jerarquía) de actividades sucesivas… la actividad es el proceso donde tienen lugar las interrelaciones entre los polos sujeto-objeto. La actividad de cada individuo está determinada por su lugar en la sociedad y por las condiciones de su vida. La sociedad produce la actividad humana”.[5]

Por decirlo de otra manera, cada esquema está formado por la relación que hay entre el individuo y la circunstancia que lo rodea, llámese objeto o sujeto, que a su vez termina influyendo en la estructura social. Este esquema está compuesto a su vez por nodos, cada uno de ellos con experiencias específicas dentro de áreas determinadas. La información que proviene de la circunstancia sufre un proceso para poder convertirse en un esquema cognitivo. Según Galperin, para reflejar la realidad y orientarnos en ella es necesario el uso de conceptos. Para ello hay que entender el proceso de asimilación, es decir, la estructura y contenido de la actividad mental. El paso más importante dentro del proceso de asimilación es aquel en el que la actividad cognitiva alcanza la forma mental y su generalización, a partir de una acción materializada,[6] es decir, de la acción que completamente (o en parte) se apoya no en objetos originales, sino en su representación, a partir de una acción en el lenguaje hablado, cuando estos índices sólo se pronuncian en voz alta y, por último, de la acción a nivel mental, cuando los índices del concepto se usan mentalmente y sólo para sí.

Cuanto mayor peso se le dé a la acción “sólo para sí”, es decir, interna; mayor abreviación tendrá dicha acción y, por ende, nuevas particularidades psicológicas. Así pues, cuando un individuo logre apropiarse de cierto objeto o conocimiento, mayor peso tendrá y podrá extenderlo a diversas áreas; sin embargo, esto estará marcado por la sociedad que lo rodea y el lugar que ocupe el individuo dentro de ella y viceversa, es decir: el sujeto construye y transforma la realidad a partir de sus esquemas. Así, una persona puede tener un esquema con mayor número de nodos-redes que otra, de acuerdo con el lugar que ocupe dentro de la sociedad.

Uno de los esquemas que más peso ha tenido dentro de la actualidad es aquel de las relaciones humanas (con ello va implícito el esquema de comunicación, comportamiento, afectividad, etc.). Este esquema logra indicarnos qué pasos debemos realizar al momento de conocer a una persona extraña, cómo comportarnos con la familia y cómo con los amigos. De alguna manera, el esquema de las relaciones humanas ha estado marcado por la cultura de cada lugar y las costumbres que se pueden llevar a cabo dentro de los núcleos más pequeños: familia, hogar, amistades. Sin embargo, con la realidad simultánea esto sufrió un cambio. El esquema que cada persona tenía sobre el comportamiento y los modos de acción tuvo que sufrir una transformación, rompimiento y fragmentación. Ahora tiene que estar en dos lugares al mismo tiempo. En un inicio pasando de una realidad a otra a través de saltos temporales y ahora se vio obligado a fragmentarse y estar en dichas realidades al mismo tiempo. ¿Qué sucedió entonces con la persona? Por supuesto, no podemos decir que sufrió algún trastorno mental, pero sí de un complicado aprendizaje. Pasó de estar en el celular conviviendo con otro individuo y sufriendo regaños por parte de los individuos presentes a estar conectado con ambos.

Veamos otra escena para entender este proceso: un adolescente se encuentra sentado sobre una banca de cemento, sostiene un celular sobre sus manos y platica muy a gusto con otra persona que se encuentra a kilómetros de distancia. Por supuesto, le confiesa sus pecados o le dice que el día va bien, pero la quincena no tanto. Hasta este momento es el adolescente sumergido dentro de un mundo virtual. Ahora aparece otro actor en escena: un padre que desea platicar sobre cómo fue el día, si hubo tráfico o no y si las calificaciones van bien. Se topa con un muro digital incapaz de romperse. Dos personas, de dos mundos aparentemente distantes exigen la atención de un individuo y de sus esquemas cognitivos, aunque el padre solo desea aquel de la escucha. Esto trajo problemas al menos durante un año. En la actualidad, las cosas son diferentes pues se presenta el comportamiento cuántico. Es como sigue:

El adolescente se encuentra sentado junto a su padre, ambos con un celular en la mano. Ambos pasando sus esquemas cognitivos a la realidad virtual y conviviendo con seres de la misma dimensión, sin embargo, no solo interactúan con alguien que no está presente de manera física, sino que interactúan entre ellos en dos campos: real y virtual. El padre le manda una imagen o vídeo a su hijo, que se encuentra sentado junto a él. El chico lo recibe, suelta una carcajada, lo mira y le dice: “padre, ese meme es del año pasado”, cuando apenas tuvo una semana al aire. Ambos vuelven a sus teléfonos y el chico desea humildemente regalarle un like a los comentarios que escribe su padre en las redes sociales. Ambos se sienten satisfechos. Por la noche platican de manera amena sobre la jornada y antes de irse a dormir vuelven a interactuar en ambos mundos al mismo tiempo: real y digital.

El esquema de las relaciones humanas está fragmentado. Dentro de la realidad virtual, el individuo trata de utilizar las herramientas que la sociedad, especialmente la familia, le ha brindado a lo largo de los años. A veces, por supuesto, esto no sirve. La convivencia dentro del mundo virtual tiene sus propias reglas: el uso de imágenes, memes, emoticones, el instante que se está viviendo. Hay de todo: gente haciendo el bien, gente haciendo el mal, desastres naturales, milagros que regala la naturaleza, suicidios; y, entonces, la ética se tambalea. ¿Cómo comportarse en una realidad llena de culturas y creencias? El individuo a fin de cuentas se adapta. Aprende el lenguaje de la realidad virtual, cómo iniciar una conversación con un desconocido, cómo lidiar con los problemas ajenos, amorosos, qué hacer para destacar dentro de tantísimos números. Y a pesar de ello, sufre. Sufre porque el esquema cognitivo tiene que estar en dos realidades; por ende, el aprendizaje que adquiere dentro de la realidad virtual aparece dentro de la realidad material y a veces esto no funciona. Cada realidad mantiene un equilibrio y al sobrepasar la línea todo se tambalea y el ser se encuentra suspendido, perdido, a punto de convertirse en mero polvo. Aparece entonces un comportamiento extraño, ajeno a lo esperado y a lo que puede marcar la ley de salud mental.

 

El comportamiento dentro de los diques temporales

 

La libertad no es posible sin un sostén, dice Byung-Chul Han.[7] Se refiere precisamente a la pérdida de contemplación, la ausencia de la pregunta por el Ser. Esta aceleración que se presenta como fenómeno secundario a consecuencia de la atomización del tiempo conlleva un comportamiento específico: la transición momentánea de un estado psicológico a otro de diferente magnitud. Con la presencia de una segunda realidad esto se hace más notorio. Podemos pasar de la felicidad a la tristeza en cuestión de segundos, de la ira a la sorpresa, del asco al asombro. Nuestro estado psicológico queda inmerso en las acciones que se realizan a cada instante en las diversas realidades, ante las diferentes circunstancias y personas con las que estamos conviviendo. No es extraño que nuestro comportamiento pueda catalogarse dentro de alguna de las etiquetas del DSM o el CIE-10.

Sorprende la cantidad de información distante que se nos presenta ante esta aceleración. El individuo puede estar mirando un vídeo donde un hombre tortura un animal y pasar en segundos a otro video donde una madre rescata a su hijo de un auto en llamas. La actividad psicológica también está sufriendo de una atomización, lo que conlleva irremediablemente a la pérdida de empatía, contemplación, aroma. Entendamos dicha actividad psicológica como una fragmentación de los esquemas cognitivos. Ya no hay tiempo para razonar sobre lo sucedido, sobre lo correcto o lo incorrecto. El individuo se ve afectado tanto por la aceleración temporal como por la psicológica, lo que lo lleva a un estado de parálisis conductual, es decir, el individuo al pasar su vida, su tiempo, en dos realidades, se ve imposibilitado hacia la acción. Ya no hay una transformación social capaz de hacerlo temblar. No hace nada y al mismo tiempo intenta hacerlo todo. Se preocupa por la salud, la economía, la política, las relaciones humanas, la tecnología y cualquier otra área de su interés. Intenta ayudar bajo sus posibilidades ilimitadas a través de las dos realidades, sin saber cómo hacerlo. Al final termina sentado, mirando el reloj y se da cuenta que el día ha terminado y no ha podido hacer nada. El universo o, más bien, los universos, terminan por consumir toda acción que intenta realizar.

La problemática actual es la siguiente: el individuo está sufriendo por el aprendizaje tan radical que le exigen las nuevas tecnologías. No sabe cómo comportarse, cómo actuar, qué reglas seguir cuando las realidades son tan diferentes con algunas características semejantes. Los esquemas cognitivos que se trasladan a la red digital son los mismos que se presentan en la realidad material; sin embargo, todos conviven en el mismo espacio al mismo tiempo. El individuo necesita reeducarse, sobre todo cuando los modelos educativos no van a la vanguardia de las exigencias que se presentan en el día a día. No es que exista un modelo educativo “posmoderno” a partir del constructivismo o la deconstrucción que guíe el actuar de cada individuo, más bien es la posibilidad de brindar herramientas a partir de cierta estructura lógica y filosófica que guíen el actuar de cada individuo permitiendo la libertad y la expresión.

 

Aproximaciones hacia una educación saludable

 

Se debe recuperar la pregunta por el Ser. Para ello es necesario que el individuo logre conocer todos y cada uno de los aspectos que rodean su actividad psicológica para poder desarrollar nuevos esquemas que le permitan comportarse dentro de la realidad simultánea, sin olvidar el aroma del que nos habla Byung-Chul Han, o bien, la contemplación de los propios sentimientos. Esto es, tener presente las pautas de comportamiento, comunicación, estructura y formación para una educación que permita al individuo lograr un completo desarrollo a lo largo de su ciclo vital. Actualmente dentro de las aulas, que es donde la mayoría cree que se debe dar la educación, se maneja una gran cantidad de modelos que permiten al individuo que está al frente de una clase poder desarrollar un aprendizaje. El punto no está en ir contra lo “posmoderno” o lo “moderno de lo moderno”, sino en fluir y construir peldaños para alcanzar un nuevo modelo filosófico. Nos lo ha enseñado incansablemente nuestra juventud: luchemos por un sueño distinto. Las cosas pueden cambiar y cambian. Diría Galileo Galilei: “y, sin embargo, se mueve”.

Decía que el individuo debe conocer los aspectos de su actividad psicológica, esto con el fin de poder evitar la ansiedad que conlleva el aburrimiento, el miedo a tocar con aquello que Sartre denominó “náusea”. Pero, ¿cómo lograr que el individuo conozca su actividad psicológica? Para ello será necesario recurrir a un término que utilizó Derrida: encentadura. Dice Derrida “Encentadas, las dos paralelas se cortan en el infinito, se recortan, se hacen una entalladura y se señalan de alguna manera la una en el cuerpo de la otra, la una en el lugar de la otra… Si las paralelas se cortan (schneiden sich) en el infinito (im Un.endlichen), ese corte, esa entalladura (Schnitt), no se la hacen a sí mismas, sino que recortan sin tocarse, sin afectarse, sin herirse. Solamente se encentan y son cortadas (geschnitten) en la encentadura…”.[8]

Los esquemas que ya posee el individuo y aquellos que ha logrado formarse dentro de la realidad virtual deben encentarse. El individuo debe cortar dicho esquema cognitivo en el preciso momento en que cambia de realidad, esto con la finalidad de moverse por dichas realidades sin alteración alguna. Dejemos algo en claro, el individuo posmoderno seguirá el flujo de las nuevas tecnologías y por ello es importante que aprenda a estar inmerso en el mundo digital sin descuidar su mundo material o real, esto con la perspectiva de regresarle el aroma que le hemos quitado.

¿Cuáles son los pasos que debe seguir el individuo para alcanzar dicha educación? Los filósofos del realismo crítico dirían: “no lo sabemos, pero se está trabajando”. No malinterpreten las palabras, son criterios que se deben ir formando, trabajando y aplicando para que podamos descubrir el modelo que se está cosechando; sin embargo, hay pautas para guiar la educación. El individuo debe trabajar en sus indecidibles. El individuo debe recrear una parálisis dentro de su actividad psicológica, deconstruir lo ya constituido y formular una direccionalidad y una narración.[9] Debe volver a reformularse la pregunta por el ser, lo que conlleva un espacio de tiempo que debe vivirse como instante.

Es necesario que se vuelva a respirar, que la incertidumbre por lo desconocido vuelva a formularse y se deben cosechar nuevos sueños que permitan una simulación de los esquemas, tratando de dar tiempo al tiempo, disfrutar del mundo virtual sin dejar de contemplar las estrellas.

 

Bibliografía

  1. Derrida, Jacques, La desconstrucción en las fronteras de la filosofía, Barcelona, Paidós, 1989.
  2. Galperin, Yakovlevich, “Sobre la formación de las imágenes sensoriales y de los conceptos” en Quintanar Rojas, Luis, La formación de las funciones psicológicas durante el desarrollo del niño, Tlaxcala, Universidad Autónoma de Tlaxcala, 1998, pp. 27-39.
  3. Han, Byung-Chul, El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse, Editor digital: Titivillus ePub, 2009.
  4. Heisenberg, Werner, La imagen de la naturaleza en la física actual, Barcelona, Ediciones Orbis, 1976.
  5. Leontiev, Aleksei, “Acerca de la importancia del concepto de actividad-objetal para la psicología” en Quintanar Rojas, Luis, La formación de las funciones psicológicas durante el desarrollo del niño, Tlaxcala,Universidad Autónoma de Tlaxcala, 1998, pp. 15-26.
  6. Vásquez Rocca, Adolfo, “Mundos posibles y Ficciones narrativas” en Parte Rei. Revista de Filosofía, (http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/vasquez37b.pdf). Consultado el 11 de junio del 2018.

 

Notas

[1] Heisenberg, La imagen de la naturaleza en la física actual, ed. cit. p. 17.
[2] Vásquez Rocca, Mundos posibles y Ficciones narrativas, ed.cit., p. 1.
[3] Han, El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse, ed. cit., pp. 17-18.
[4] Han, op. cit., pp. 65-66.
[5] Leontiev, “Acerca de la importancia del concepto de actividad-objetal para la psicología”, ed. cit., p.17.
[6] Galperin, “Sobre la formación de las imágenes sensoriales y de los conceptos”, ed. cit., p. 31.
[7] Han, op. cit., pp. 106-107.
[8] Derrida, La desconstrucción en las fronteras de la filosofía, ed. cit., pp. 68-69.
[9] Derrida, op. cit., p.68.

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