Tradición, fundamentación y la vinculación en la cultura moderna: la mirada de Jean-Luc Nancy

JEAN-LUC NANCY, (2004)

 

Resumen

Tener un sentido de fundamentación, o vínculo tradicional exige hoy una argumentación del porque su existencia y ventaja sobre las formas seculares de vinculación. Apoyado en Charles Taylor, Gregg Lambert,Gilles Deleuze así como Jean Luc Nancy, busco explorar la noción de fundamento, así como aquellos elementos que fundan la vinculación; igualmente revisare la cuestión del deseo de fundar como una dimensión humana que toca con la dimensión metafísica en cuanto es un deseo de trascendencia y creación de vínculos durables. De esta manera mi trabajo se enfocará en la definición de fundamento y fundar como deseo siempre presente en la humanidad, elemento que se ha extraviado en la cultura moderna y su orientación hacia la cuantificación y lo efímero.

Palabras clave: vinculación, tradición, comunidad, Jean Luc Nancy, fundamento, secularidad.

 

Abstract

Having a sense of foundation, or traditional bond today requires an argument as to why its existence and advantage over secular forms of bonding. Supported by Charles Taylor, Gregg Lambert, Gilles Deleuze as well as Jean Luc Nancy, I seek to explore the notion of foundation, as well as those elements that found the link; I will also review the question of the desire to found as a human dimension that touches the metaphysical dimension insofar as it is a desire for transcendence and the creation of lasting bonds. In this way, my work will focus on the definition of foundation and founding as a desire always present in humanity, an element that has been lost in modern culture and its orientation towards quantification and the ephemeral.

Keywords: bonding, tradition, community, Jean Luc Nancy, foundation, secularity.

 

Tradición y vinculación

 

“Mundo tradicional” ha devenido un término que nos remite a un tejido social dominado por un conjunto de creencias que buscan trascender el tiempo y espacio, es, además, un tipo de vínculo que se perpetúa por generaciones además de que señala un conjunto de prácticas que son recordadas y apreciadas por quien en ellas participan.

 

Existen muchas maneras de vincular, además de este mundo tradicional, existe por ejemplo la vinculación ejercida por la autoridad o por un poder político, puede ser igualmente una vinculación por imposición, lo cual es una vinculación no deseable fundada en el miedo o la violencia; existe así mismo la vinculación por un interés pasajero o ganancia, lo cual al igual que aquella basada en la imposición es un vínculo frágil. Existe además aquella vinculación que es por simpatía, identidad con un grupo o nación, incluso por motivos lúdicos sin apelación a una verdad trascendente, siendo esta última vinculación tradicional la que reviste para nosotros un interés especial por lo que significa para una humanidad que se aleja cada vez más de la religiosidad y la humana creencia en la trascendencia como una realidad objetiva.

Sin embargo, antes tengo que mencionar que, en mi punto de vista, el mundo tradicional, y con ello quiero designar un conjunto de prácticas que como he dicho mantienen una creencia trascendente vinculatoria, son de alguna manera más fuertes y perdurables que las otras. La razón de ello, es algo que conviene explicar adentrándonos en el problema del fundamento. El termino latino Tradere o Traditio es en su definición primera, transmisión de noticias, de un legado desde un pasado por tanto es una autoridad en la cual apoyarse. En el sentido que se le da el cristianismo, la tradición es apelación a una verdad originada en tiempos míticos o incluso legendarios, algunas veces con carácter milagroso como lo es el propio cristianismo, una verdad lleva a la conformación de una comunidad de sujetos a preservar dicha verdad y continuarla a través de generaciones, ello sustentado en que se trata de un conocimiento superior como lo fue la filosofía griega en el mundo helénico, y que el mismo San Pablo utiliza como apoyo para legitimar la nueva paideia cristiana.[1]

 

El fundamento es así atesorado y puesto a disposición para ser revivido en el tiempo y espacio designados por una comunidad creyente. Esto es particularmente notable en prácticas católicas en norte de México, donde una fiesta anual como las morismas de Bracho, continúan una celebración que se inició aproximadamente 100 años en la ciudad de Zacatecas. Las morismas de Bracho es una representación de una lucha entre moros y cristianos donde se mezclan episodios históricos del cristianismo con eventos históricos de México. En dicha práctica tradicional son importantes las cofradías que organizan y mantienen un relato original de carácter eminentemente católico y doctrinal, aunque se bien en sentido estricto es una reunión masiva de carácter lúdico, con matices de entretenimiento e interacción social. No es mi intención aquí adentrarme en una sociología de las tradiciones, que pudieran incluir eventos sociales deportivos o festejos familiares, sino antes bien, reflexionar sobre la capacidad de la tradición como este todo vinculatorio que tiene la capacidad de ejercer sobre los individuos una perspectiva de sus vidas donde el festejo y la relación con los otros en una escenificación o celebración cobra relevancia frente a otros acontecimientos vitales. Esta breve definición y ejemplo de tradición, donde resalto obviamente el carácter vinculatorio tiene como fin antes que nada dar paso al tema en la obra de Jean Luc Nancy como lo es la modernidad y sus efectos sobre la cultura y los individuos, así como la transformación de lo religioso en una época de movilizaciones políticas que han suplantado las tradiciones y la tradición como fundamento por una fe en los caudillos o líderes carismáticos. Pasare analizar esta relación, tradición modernidad en lo que sigue.

Tradición, vinculación y modernidad.

 

Hablar de tradición, el paso de una verdad, su conservación y trasmisión, implica, aparte del fundamento, el aspecto de la transformación. La sucesión de generaciones es la sucesión de distintas singularidades históricas de las cuales hace acopio una tradición en particular. Así los contextos están unidos con una práctica tradicional. El mundo tradicional con sus prácticas aparece en la modernidad como una forma de vinculación que paulatinamente desaparecerá por obra de la influencia de la ciencia y un modo de vida basado en la individualidad. Tanto en fundamento como la vinculación serán características que tomaran otro sentido a partir de los procesos desatados en Europa, y luego irradiados a todo el planeta prácticamente, donde el punto de partida es la mecanización, la producción industrial, la individualización, así como la creación de nuevo conocimiento que viene a desplazar lo creído inalterable o fundamental. La nueva Europa del siglo XIX, adscrita a la ciencia se multiplicará en instituciones de carácter capitalista (El banco y el crédito principalmente). La modernidad se ha dicho incansablemente se vuelca hacia lo Secular. El tiempo del mundo y lo cotidiano toman un carácter central, incluso un carácter de recurso sin límite para la producción tecno industrial, realidad que como sabemos es explicada críticamente tanto por Husserl como por Heidegger, además de prácticamente toda la filosofía del siglo XX hasta nuestros días.

 

Siguiendo lo anterior mi idea principal en este artículo es mostrar la modernidad como proceso económico y cultural que ha fallado en ofrecer un fundamento vinculatorio como equivalente a lo ofrecido por las religiones en el mundo premoderno, en particular a lo ofrecido por el mundo o los mundos tradicionales, donde los lazos entre sujetos de una comunidad respaldan el sentido de la trascendencia y la entrega a las tareas sociales y políticas, cuestión que me parece uno de los aspectos más interesantes tratados en la obra de Jean Luc Nancy. Si mi apreciación es correcta, se trata de un problema que tiene implicaciones para la vida política y la construcción de la cultura, incluso tendría una consecuencia moral expresada en una falta de vitalidad con visos de fatalidad en muchas regiones del planeta, particularmente en nuestro país México y Latinoamérica.

 

Comenzaré presentado lo que para mí es un argumento bastante valido de como la secularización ha fallado en su intento por suplantar aquello que su mismo avance ha transformado de vínculos tradicionales a mercados globales, ello no solo en Europa sino en casi la totalidad del planeta, se trata de un argumento de autor que en su momento tendré oportunidad de comparar con el pensamiento de Nancy sobre tema; se trata del análisis hecho por Charles Taylor quien ubica la secularización como una etapa vivida por la humanidad, en especial la humanidad, en especial la población europea y anglo sajona, o bien Occidente sin más, como aquella donde es posible observar en los hechos una retirada efectiva de lo sagrado, así como los vínculos creados por la religión y sus tradiciones del plano público.[2]

 

En un libro bien documentado como extenso, el canadiense Charles Taylor ha abordado de manera magistral la secularización y la cuestión de la interpretación del fenómeno religioso en nuestros tiempos como no se había hecho antes. Sin embargo, es de notar que cae en dos errores fundamentales en su planteamiento filosófico e histórico de la cuestión, aunque si bien es plenamente consciente y humilde para conocernos y dar una orientación para su superación. El primero de ellos es la visión limitada de la secularización tal como se presenta en occidente, esto es, si una tendencia que los intelectuales europeos y anglosajones no han podido abandonar misma donde se pretende generalizar la historia de Europa como la historia universal sin más. El segundo sería que tratando de explicar el desenvolvimiento de los eventos que revolucionan el pensamiento y la sociedad europea se ciña a planteamientos teóricos para de ahí derivar que tienen un impacto directo en los sucesos históricos y la sociedad. En las extensas y exhaustivamente documentadas argumentaciones que ofrecen Taylor, es posible entre ver una completísima historia de la cultura europea casi desde los albores paganos hasta la era del internet y la era de las redes sociales[3] El punto de vista desarrollo histórico, paulatino expresado en textos tanto clásicos como testimoniales,  algunos otros marginales, novelescos, etc., tiene sin duda méritos propios pero da una idea a mi parecer un tanto equivocada en cuanto se nos presenta como un desarrollo en cierta manera lógico, lineal, donde los pasos decisivos y de ruptura se dan conforme a una narración hecha desde los textos eruditos. Para los fines que me propongo aquí es necesario resumir esta historia cultural occidental sobre la secularización para puntualizar lo que en mi punto de vistas es una idea fundamental de Taylor: la idea de que no compartimos ya la fe “ingenua” en un tiempo superior, de carácter divino que era como un piso para la población, como bien pudo serlo en la edad media, como bien pudo serlo en la edad media, nos encontramos ahora en el flujo lineal del tiempo, condición de la vida secular.[4]

 

Aún más, la época premoderna en Europa, mantenía y aún se mantienen en cierta manera, hoy día, una serie de eventos destinado a la preservación de la fe, hablamos por supuesto de las prácticas tradicionales, caracterizadas dice Taylor por lo que llamaríamos “Anti estructura”.[5] De origen pagano o cristiano, los carnavales y representaciones son ocasión de la subversión de los valores y jerarquías establecidas, una revolución del orden para dictar uno nuevo caracterizado por la parodia y el sarcasmo. Taylor da cuenta de esta manera de una de las principales características del mundo pre moderno que desaparece por obra de la modernidad y su imperativo de un tiempo lineal, dictado por la innovación tecnológica y la productividad, no admite un tiempo de subversión sino es a la manera de un encuadramiento sobre los intereses de mercado. Por otra parte, es interesante para la cuestión que nos ocupa, que la secularización de todo aquello que posea un carácter tradicional, es el síntoma de una modernidad que se aleja paulatinamente de la vinculación y las creencias compartidas, principalmente cristianas, pero también de otros credos,  donde se ingresa en las creencias comunales del mercado que en mi punto de vista privan tanto a sujetos como comunidades (de creyentes particularmente) de puntos vista y posiciones políticas ante los eventos que afectan sus vidas o bien se ingresa en a radicalidad religiosa tradicional que busca revertir estos efectos seculares con el fundamentalismo, recurriendo en ocasiones a la violencia y el autoritarismo.

 

Por su parte Gregg Lambert ha estudiado profundamente, igualmente desde el terreno anglosajón como Taylor, el desarrollo de la secularización y los problemas del fundamento en las sociedades modernas, incluyendo el retorno de la religión, que implica lo comunitario, un término cercano a tradición, así como los problemas para definir lo que realmente significa este término con sus implicaciones políticas, culturales y religiosas. Para Lambert, el término mismo de religión tiene una connotación colonial asociada con Occidente de manera inevitable por la cual no es compartida por todos los pueblos de la tierra[6]  y por lo mismo el retorno a la religión es artificioso de alguna manera o bien suscrito al ámbito cristiano anglosajón europeo. Definitivamente este último punto es de particular importancia para quienes reflexionamos problemas sobre la religión y la cultura, puesto que Taylor mismo ha circunscrito la mayor parte de su análisis a la circunstancia de Occidente y su devenir histórico.

 

Es notable que este autor norteamericano, escribe sus Return Statments en la primera década del siglo XXI, donde el mismo reconoce que no imaginaba el 11-S como un evento tan terrible y de consecuencias tan graves para un planeta globalizado. El efecto que todos conocemos y la cadena de sucesos que hoy nos tienen en la situación del auge de fundamentalismos y nacionalismos, menciona Lambert tiene que ver con la consideración de un camino equivocado del término y aplicación política de Comunidad. Pues esta (la comunidad), continua Lambert, siguiendo a Jean Luc Nancy, quien a su vez extrae de George Bataille diversos planteamientos concernientes sobre el tema, es el lugar de un sacrificio de la propia individualidad a lo colectivo. En el contexto de los años treinta del siglo XX menciona Lambert, Bataille alertaba contra la comunidad en términos de una desaparición del sujeto. Aun y cuando, dice el mismo Lambert, tenemos conceptos más contemporáneos y progresistas como el de comunitarismo (Hardt y Negri) y el de la comunidad por venir (Agamben) es claro sin embargo que los riesgos del aislamiento nacionalista y la radicalidad fundamentalista siguen hoy día, como en los tiempos de Bataille, presentes e incluso en expansión.

 

Precisamente en este terreno, Lambert cuestiona lo erróneo que puede resultar una comunidad que no acepta dos factores principales en toda constitución comunitaria:

 

  1. La limitación de su creencia
  2. La transformación de su creencia

 

Volviendo a Bataille y la cruda realidad de los años del ascenso nacionalsocialista en Alemania en los años treinta del siglo pasado, los dos elementos que Lambert menciona estarían presentes en la construcción de la sociedad y estado nazis, primero en la expresión forzosa del credo o ideología nacionalsocialista a toda la población germana, si seguimos el primer factor de Lambert, tenemos que una comunidad es preeminentemente un  grupo reducido donde aparece una creencia o creencias compartidas que vincula a sus miembros, la comunidad es siempre marginal, una “línea de fuga” de ahí el error de querer imponerse sobre un numero extenso. El segundo factor la creencia, se manifiesta claramente en cuanto los nazis elevan a su fuhrer y el tercer Reich a una verdad sagrada y estética dependiente de una persona: Hitler; y al morir este último ha muerto ese mundo con él. No existe perpetuación pues se ancla el fundamento a una persona, aunque si bien los caudillos pueden ser sustituidos además de que el deseo de morir con el caudillo termina automáticamente con toda aspiración de perpetuidad. Aunque si bien Bataille observo que los rituales y sacrificios son un freno a un suicidio colectivo en muchos casos, el problema es la exigencia misma de la figura personal que imprime un sello autoritario a muchas comunidades, hecho que se cumple cabalmente en la persona de Hitler que lleva a la destrucción de Alemania en la segunda guerra mundial. Este el sino no solo de comunidades fanáticas como los nazis, sino muchas otras, como la de David Koresh en Estados Unidos en 1993, así como algunos casos en Sudamérica y Asia, los casos pueden extenderse incluso muy lejos en el pasado por prácticamente todos los continentes.

 

Si bien, afirma Lambert, una posible solución puede ser la creación de comunidades no religiosas, no fundamentadas en un contenido divino, puesto que tienden a tomar los elementos mencionados y caer en el fascismo o el autoritarismo, se trataría de una comunidad fundada en la comunicación (o tradición) de un fundamento compartido, que puede trascender una figura o persona, y puede permitir la creatividad, por ello dice Lambert, citando a Nancy, esta comunidad podría ser literaria[7]. Puesto que la literatura, observa, es una formación privilegiada de comunicación, bien podría superar los problemas de autoritarismo o fundamentalismo en favor de la libertad creativa y el compartir silencios, experiencias y goces.

 

El fundamento de la comunidad, volviendo nuevamente a Bataille, es aquel que habla de una rememoración del que se ha ido, la muerte de alguien o de alguno, apreciado por algunos miembros de la comunidad, que formaría el corazón mismo de dicha comunidad, este fundamento detonaría el vínculo entre ellos, pero deja fuera según Nancy al extranjero o quien no sufre en forma inmediata la pérdida del desaparecido. La literatura dirá Nancy, observa ventajas sobre esta forma de comunidad cuasi religiosa como una comunicación sin el riesgo de la comunidad sin comunión, fuera de la identidad o la fusión del individuo con un grupo[8]. La comunidad literaria define una ventaja en cuanto vincula de manera dinámica y crea comunidades que pueden integrarse a un orden político mayor y participar efectivamente en la democracia. De esta manera las lecturas de comunidad que Lambert contrasta, la de Bataille y la de Nancy, son dos formas de combatir en todo caso el fascismo y el comunismo, aunque si bien Nancy ha agregado como una forma negativa de comunidad el integrismo religioso y el fundamentalismo. Lambert, aunque si bien habla de comunidad me parece que es perfectamente compatible con practica tradicional, que es más ubicable en el contexto latinoamericano.

 

Para finalizar quiero subrayar que la consideración que los análisis tanto de Taylor como de Lambert, encuentran en fundamento y la vinculación como problemas centrales derivados de una modernidad técnica y centrada a su vez en la desaparición del sujeto por la acción de sistemas políticos que favorece la uniformidad y la sujeción a los poderes económicos.

 

El regreso a los fundamentos religiosos, así como la vinculación en prácticas tradicionales, pienso por mi parte, pueden conciliar con una idea como la de la comunidad literaria de Nancy; la comunidad, si hemos de preferirla así, debe alejarse de significados fascistas y fundamentalistas y recibir en cambio un nuevo ímpetu, desarrollarla comunicación, la solidaridad, impulsar la creatividad de sus miembros, y rechazar el aislamiento, la violencia y el autoritarismo, por sin duda, como señalado el mismo Jean Luc Nancy, las ideologías fascistas pueden robar el sentido y fundamento de la comunidad como lo hizo el nazismo.[9] La cuestión del fundamento, sin embargo, queda pendiente, el rechazo en la modernidad a todo aquello que signifique sacrificio y restricción de la libertad sigue siendo algo controvertido, donde como ha reconocido Lambert, se trata de un asunto mayor que debemos encarar resueltamente. O bien como Habermas ha mencionado en uno de sus textos: en el campo de la trascendencia y la metafísica, la filosofía no pude superar aun a la religión. Pienso sin embargo que este reconocimiento a la religión, no debe ser una carta abierta para rechazar el progreso de la razón y sus alcances. Rescatar el anhelo de fundamento y verdad, el poder de la vinculación sin coerción y violencia y conciliarlos con el progreso humano es una tarea por venir.

 

Bibliografía

  1. Habermas, Jürgen. Mundo de la vida, política y religión. Trotta, España, 2012
  2. Jaeger, Werner. Cristianismo primitivo y la paideia griega. F.C.E. México, 1965
  3. Lambert, Gregg. Return Statements I. Edimburgh University Press, Inglaterra, 2016
  4. Nancy, Jean Luc. El mito del nazismo. Anthropos, España, 2002
  5. Taylor, Charles, La era secular, t. I. Gedisa, España, 2007

 

Notas

[1] Werner Jaeger, cristianismo primitivo y la paideia griega, p. 24
[2] Charles Taylor, La era secular, t. I p. 62
[3] Charles Taylor, ed. Cit., partes 1 y 2
[4] Charles Taylor, ed. Cit., p. 106
[5] Charles Taylor, ed. Cit., p. 96
[6] Gregg Lambert, ed. Cit., p. 38
[7] Gregg, Lambert, ed. Cit. p. 105
[8] Gregg, Lambert, ed. Cit. p. 106
[9] Jean-Luc Nancy, ed. Cit. p. 24

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