Apuntes sobre la tecné del pensamiento y la máquina de guerra. Derivas a partir de Deleuze, Guattari y Simondon

GILLES DELEUZE

 

Resumen

En el presente texto se elucidan las nociones de “tecné del pensamiento” y “máquina de guerra”. Ambas nociones se consideran como cartografías móviles del advenimiento de una filosofía capaz de repensar de una manera inédita la relación del ser humano consigo y con el mundo. Se asume que una relación más creativa y libre con la dimensión técnica se puede sustraer a la racionalidad instrumental y preparar el advenimiento de un nuevo ethos del ser humano en el mundo. Y, a partir de lo anterior, se interroga la posibilidad de repensar una condición humana en el umbral del estado de ruina del humanismo antropocéntrico, apenas se esbozan algunos apuntes y notas para una tarea futura.

Palabras clave: Deleuze, Guattari, Simondon, pensamiento, técnica, humanismo antropocéntrico.

 

Abstract

In the present text the notions of “Techné of thought” and “war machine” are elucidated. Both notions are considered as mobile cartographies of the advent of a philosophy capable of rethinking in an unprecedented way the relationship of the human being with himself and with the world. It is assumed that a more creative and free relationship with the technical dimension can be removed from instrumental rationality and prepare the advent of a new ethos of the human being in the world. And from the above, the possibility of rethinking a human condition on the threshold of the state of ruin of anthropocentric humanism is questioned, just some notes and notes are outlined for a future task.

Keywords: Deleuze, Simondon, Guattari, thought, technique, anthropocentric humanism.

 

Más allá de las abismales e irreductibles diferencias entre Michel Foucault, Maurice Blanchot, Gilbert Simondon, Gilles Deleuze y Félix Guattari, hay un vínculo de participar de una misma búsqueda: un estímulo inquebrantable de repensar el pensamiento y la literatura bajo la crisis de la modernidad y la exigencia de abrir sus horizontes de creación. Representan ejercicios maestros por renovar el pensamiento contemporáneo a contra-corriente del academicismo esclerotizado, a saber: hacer de la filosofía otra cosa que una mera disciplina, potenciar un devenir creativo, activo, vital, profundamente vitalista, una sabiduría práctica para la vida moderna alienada y cosificada. Recuperar la tecné de un logos descentrado, del pensamiento de la inmanencia, desde su dimensión de autocreación es una tarea fundamental para repensar la contemporaneidad a partir de sus líneas de fuga y de ruptura del orden establecido. Habría que repensar la emergencia e insurgencia de máquinas de guerra nómadas frente al orden maquínico semio-capitalista. Habría que rehacer un nomadismo desde los márgenes, desde la periferia. La presente intervención sienta algunas bases para replantear un pensamiento crítico como máquina de guerra contra la maquinaria logocéntrica capitalista. En el advenimiento de un margen creador hoy nos jugamos el pellejo como una condición humana nómada fronteriza.

 

La relación Deleuze-Simondon atraviesa la situación de la admiración y la crítica hacia un contemporáneo que supo atravesar la indiferencia y el aislamiento. Simondon es una figura intelectual que nos dice mucho acerca de cómo un intelectual debe prevalecer en su visión y sus objetivos. Para el biógrafo François Dosse el acercamiento de Deleuze se da por su personalidad inclinada al rompimiento de la tradición y lo establecido. Deleuze anarquista o antagonista del estatus quo del pensamiento moderno occidental, busca a los olvidados, a los marginados, a los intelectuales y formas de pensar que fueron relegadas al olvido. Dosse pone en relieve una serie de figuras que vienen a ser desempolvadas por Deleuze en aras de hurgar el pensamiento de la diferencia en autores como Gabriel Tarde, que fueron echados de lado cuando la sociología de Emile Durkheim triunfó y luego fue prolongada al parecer de Deleuze en el estructuralismo de Levi Strauss. En Deleuze y en Simondon hay la exigencia de pensar creativamente y sin prejuicios la relación del ser humano con la técnica. Ambos son pensadores que hacen del magisterio una potencia fundamental de autocreación social.[1]

 

Deleuze mismo en su reseña, resalta el carácter de rompimiento del pensamiento de Simondon al criticar la noción clásica de individuo. Así nos dice, por ejemplo, que son dos errores claramente identificados en la tradición que es necesario trocar por un concepto más amplio de individuo. El primero atañe a la noción de individuo como uno que se da por sentado y se procede a la explicación de su individualidad, colocando así al individuo antes de la individuación. El individuo se sitúa también sobre la propia individuación. El segundo error es hacer a la individuación coextensiva al ser, poner la individuación por todas partes haciéndola un principio de reflexión, no un entorno de individuación. Simondon afirma que el individuo tiene que ser contemporáneo a su individuación. La individuación es así un momento de tránsito.[2] Planteado de esta manera, Deleuze se dice fascinado por lo que este texto nos muestra, donde se señala además que la individuación es atractiva en su aspecto de pre individualidad, que es compleja en ella misma puesto que se compone de singularidades. Esta distinción entre singularidad e individualidad es así mismo un punto donde Deleuze se encuentra identificado al reconocer sin duda la complejidad que gusta de estudiar en distintos objetos, tanto de la naturaleza como en la matemática o la cultura. La singularidad según Simondon, así lo reseña Deleuze, es relevante en cuanto nos muestra una característica de los hechos dada en cualquier aspecto de la realidad, biológico como no biológico, aunque si bien en este texto se trata de lo segundo. La singularidad es el elemento que se eleva a individualidad o individuación por obra de la disparidad, o bien como consigna el propio Deleuze, por el “potencial de diferenciación” esos sistemas adyacentes que no tienen comunicación entre sí, que no se comunican pero que por el hecho de estar próximo irradian ya un potencial de energía que se convierte en psique, individuación[3]. Sin embargo, el punto interesante para Deleuze es precisamente atisbar esa realidad pre individual. La lectura de Deleuze se ha inclinado por un rompimiento de la tradición filosófica centrada en el individuo para hurgar en el terreno de lo primitivo, lo que se encuentra todavía alejado de la conciencia o el individuo como unidad.

 

Precisamente el tema de la individuación de Simondon se relaciona con uno de los primeros intereses de Deleuze, puesto en uno de sus textos tempranos, Empirismo y Subjetividad de 1953. Tesis doctoral, donde, si bien el significado de la palabra individuo (de filiación sociológica) no aparece, es, sin embargo, aproximada a sujeto y subjetividad. El tema principal, como indica el nombre del texto, aborda la filosofía de David Hume, estableciendo una perspectiva personal del autor inglés por parte de Deleuze, mismo procedimiento que efectúa, a decir de Dosse, en otros autores de la filosofía como Spinoza o Nietzsche, ello con el fin de detectar problemas que le interesan y busca precisar su respuesta en aquellos. Así, entonces, el tema de la subjetividad contiene puntos interesantes que preparan la lectura por parte de Deleuze de Simondon. El caso es que ya se anunciaba en Empirismo y Subjetividad una preocupación por establecer el problema de lo humano desde un punto de vista material, empírico, a la par que se sentaban las bases para repensar el juego de las subjetivaciones más allá del idealismo alemán y más acá de un fisicalismo acrítico. La técnica no se opone a la vida, ambas se retroalimentan, complementan, yuxtaponen y entran en una fase de interacción dinámica. La cultura se transforma en cibercultura y tecno-cultura. Lo que está en juego es la lucha agonística entre regímenes semiocapitalistas de control biopolítico de la vida y la emergencia de una lucha soberana de formas individuales/colectivas de autonomía y libertad. El ser viviente despliega su devenir como un proceso de individuación permanente, como traducción compleja e integración dinámica entre lo bio-psico-tecno-social, es decir, como autocreación de sí y del mundo. El ser ahí humano se replantea desde una nueva fundamentación ontopoética como antropo-técnica.[4] El objeto técnico replantea por completo la relación intrincada entre ser humano y mundo. Devenir ciborg es el horizonte del nuevo ultra-hombre ya atisbado por el pensador trágico de Sils-Maria.

 

En las páginas de Empirismo y Subjetividad, en especial el capítulo 5, titulado de la misma manera que el título del texto, Deleuze afirma siguiendo a Hume: “El sujeto se define por un movimiento y como un movimiento, movimiento de desarrollarse a sí mismo. Ese es el único contenido que se le puede dar a la idea de subjetividad: la mediación, la trascendencia”.[5] Igualmente dice que el sujeto se supera, se reflexiona y, en ese proceso, se dan dos dimensiones: la inferencia y la invención, la creencia y el artificio. Lo que rescata Deleuze de estas líneas y desarrolla a continuación es precisamente el surgimiento del individuo, no a partir de lo dado, sino en lo dado, su interés principal reside, como señala F. Dosse, en demostrar cómo Hume hace posible realizar un desplazamiento desde la explicación de todo desde el sujeto hacia la elucidación de su puesta en escena.[6] De ahí se infiere algo todavía no dado, “[…] al superar lo dado, afirmo más de lo que sé”. De esta forma se explica en Hume el sujeto y, de paso, entendemos que el interés primario de Deleuze es el proceso, el desarrollo mismo como génesis del sujeto o individuo. Como señalamos hace un momento, en Simondon se trata la individuación también como proceso, contemporaneidad del ser, diferenciación a partir del movimiento. Asistimos a la emergencia e insurgencia de procesos de subjetivación en tanto procesos y prácticas de individuación nomádica. Estamos en el umbral de otra condición genérica en los márgenes del logo-falocentrismo.

 

Es notable cómo Deleuze destaca el movimiento como origen del sujeto y cómo busca establecer en Simondon esta característica de todo proceso de génesis y ontogénesis. Pues así también, al destacar que Hume explica el tiempo y el espacio como categorías que se generan por el orden de los objetos al ser recorridos, o bien percibidos, Deleuze está ya sobre la pista del sujeto como creación de un movimiento, no como un receptor del mismo. Así dice, por ejemplo: “Cuando hablamos de sujeto ¿Qué queremos decir? Queremos decir que la imaginación, de simple colección que era, pasa a ser una facultad; la colección distribuida se convierte en un sistema. Lo dado es retomado por un movimiento y en un movimiento que supera a lo dado; el espíritu se vuelve naturaleza humana”.[7] Esto es, el sujeto es movimiento antes que nada, aparte de síntesis entre pasado y presente para proyectar un futuro. Los argumentos que Deleuze extrae de Hume en este punto nos indican la descripción de un dinamismo muy interesante que, nos parece, es cercano a la teoría de Simondon acerca de la imagen y la constitución del individuo. Dicha teoría dice a grosso modo que lo que existe primero es la motricidad, el dinamismo, un crecimiento puro, espontáneo, posteriormente, una respuesta a los estímulos en la llamada experiencia perceptivo-motriz y, una última fase que Simondon llama de aprendizaje, donde sucede una organización de las imágenes, una sistematicidad de las mismas, es la producción del mundo mental. El creacionismo social hoy se despliega en una multiplicidad de aprendizajes y experiencias inéditas.

 

Simondon plantea una lectura realmente novedosa e interesante de la tecnología desde la temática de la invención:

 

La invención podría ser entonces considerada como un cambio de organización del sistema de imágenes adultas que conducen a la imagen mental, mediante un cambio de nivel, a un nuevo estado de imágenes libres que permiten recomenzar una génesis: la invención sería un renacimiento del ciclo de las imágenes, que permite abordar el medio con nuevas anticipaciones de donde saldrán adaptaciones que no habían sido posibles con adaptaciones primitivas, y luego una nueva sistemática interna y simbólica.[8]

 

Esa organización compleja, punto necesario para la creación de algo nuevo, no es ya una analogía, sino algo nuevo que apunta a todo un sistema complejo en la invención como imagen. El individuo y la imagen, nos parece, son los principios en los cuales se sostiene la dirección de la filosofía de Simondon como una explicación social, antropológica y filosófica que claramente podemos observar en el desarrollo tecnológico. Invención y creación, términos que son tomados como sinónimos, pero cuyo contenido tenemos que diferenciar, puesto que Simondon abre las puertas para una caracterización mucho más compleja. Así entonces, tenemos algunos significados al respecto: La creación es concepto metafísico: aquello por lo cual algo adquiere existencia en algún momento. Malebranche, el mundo no es más que creación continua por la voluntad de dios. La invención por otra parte se relaciona con una síntesis de ideas para producir una nueva, diferente al descubrimiento, no se trata solo de un encontrar, sino de reunir o hacer converger para hacer surgir algo nuevo. Para Simondon el objeto técnico respondería más claramente a la invención antes que la creación, puesto que partimos, como él mismo dice, de una “continuidad de lo creado”[9] igualmente que el objeto técnico es universal e intemporal, y supera a su inventor-creador individual. Vista de esta manera, la tecnología nos aparece como un ámbito humano que al parecer de Simondon es evidente en la civilización como actividad que permanece y nos conduce a nuevos paradigmas y comunicación con la exterioridad.

 

El nexo entre esta visión de Simondon en cuanto a la tecnología, así como el papel del individuo en la misma, puede explorarse aún más claramente en las páginas dedicadas por Deleuze, en su curso sobre música y metalurgia de 1979,[10] al concepto de materia movimiento. De acuerdo con las obras de Edmund Husserl: Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica y La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental, Deleuze nos dice que los pasajes dedicados a las formas vagas o indefinidas son unas de las pocas páginas divertidas que podemos encontrar en el fenomenólogo. Ello porque en las mismas Husserl se permite abordar el problema de la materia desde un punto de vista dinámico y en movimiento, estableciendo estas formas vagas no como una síntesis entre lo definido y lo móvil, o bien una síntesis, sino más bien como una revelación de lo oculto en la materia. ¿Qué significa esto oculto? Deleuze se pregunta en algunos casos si estamos obligados a pensar la materia como movimiento, y en otros, en aprender la materia como movimiento, o movimiento flujo. Husserl de esta manera hablará de las formas vagas, las cuasi formas, vaguedad o nomadismo según Deleuze. Igualmente en el caso de Simondon, tendremos dos procedimientos enfrentados, el de materia y forma como operación del molde aplicado a la materia, o bien la operación hilemórfica, el dar forma a una arcilla. En contraposición, tendríamos el procedimiento de la modulación, la regulación continua de la materia a través de diversos umbrales, que se alcanzan pero nunca se realizan, son equilibrios no definidos por la estabilidad, lo que Simondon llama metaestabilidad; la operación modular, dice Deleuze, es más evidente en la metalurgia y no se explica por qué Simondon no habla más de este campo, eligiendo más bien la electrónica. En ambos autores, Husserl como Simondon, lo que tenemos es la aprensión de la materia como movimiento o como flujo, no una superación o mediación dialéctica, sino un continuo que es regulado. Un flujo de materia desatada del modelo materia forma es, dice Deleuze, materia dotada de singularidades, portadora de trazos de expresión, será una materia que también se aparta del modelo del trabajo, una tecnología maleable. Deleuze completa estos puntos de vista señalando que el metal es para él la materia que es modulación y vaguedad, el herrero es la figura mitológica por excelencia pues es el modulador, el buscador de singularidades o bien un perseguidor de umbrales continuos.

 

De aquí también que Deleuze afirme que la metalurgia, el metal, solo son actividad, flujo continuo, nomadismo que toma forma de objeto, luego de lingote, transición continúa. La tecnología será entonces, siguiendo tanto a Husserl como a Simondon, búsqueda de algo nuevo, no una síntesis, sino, en palabras del mismo Deleuze, “[…] una tierra desconocida, escondida por aquello de lo que es intermediaria”.[11] El concepto de invención en relación con la tecnología, y luego los mismos asociados a la tecnología, nos conduce a un concepto de tecnología como flujo, constante transformación, búsqueda de singularidades, perfeccionamiento continuo. Solo cabe preguntarse si, a fin de cuentas, esta continuidad metalúrgica, o bien musical, no depara en algún punto un sonido fascista. Recordemos las tecnologías perversas de Hitler, perfeccionamiento continuo en la mente de un dictador genocida. Nos parece que, Simondon como Deleuze, se unen en la búsqueda de la intuición de la materia movimiento que puede ser manifiesta en la tecnología perpetua, musical, la cual destruye la tiranía del molde.

 

Deleuze, Guattari y Simondon asumen como tarea de nuestro tiempo repensar la dimensión antropotécnica del ser humano. Recuperar la tecné creacionista en y desde un logos descentrado a partir de sus líneas de fuga y de ruptura respecto a la mega-maquinaria capitalista. La dimensión maquínica conlleva una condición ambigua y paradójica de liberación y nuevas formas de dominación y control. La tecnología es una tesis de subjetivación y una prótesis de convivencia social fundamental. La máquina redimensiona la relación con el mundo y con nosotros mismos. Hoy en día los regímenes semióticos sojuzgan una condición humana fronteriza. Mientras que la proliferación de máquinas borda y desborda por doquier una nueva configuración capitalista y sus márgenes de libre autocreación. La importancia de la elucidación maquínica posibilita otro pensamiento y otra praxis que asuma un libre magma creador descentrado, allende el cumplimiento del estado de ruina del humanismo antropocéntrico. Se trata de elucidar la posibilidad de subjetivaciones maquínicas capaces de sortear la dominación instrumental tecno-científica consorte del gran Capital, y, al mismo tiempo, atisbar la posibilidad de la emergencia de potencias de autocreación de sentido en y desde una dimensión antropológica-técnica creativa que pueda concebirse más allá del humanismo antropocéntrico y más acá del optimismo tecnológico. Una de las principales tareas del pensamiento contemporáneo reside justamente en repensar la relación entre ser humano y técnica desde una nueva ontología y antropología que asuma el ser técnico como un elemento inherente a nuestra humana condición. Aquí hemos apuntado alguna pista para una futura tarea del pensar por-venir.

 

Bibliografía

  1. Deleuze, Gilles, Empirismo y subjetividad, Gedisa, Barcelona, 1981.
  2. ____________, Derrames entre el capitalismo y la esquizofrenia, Cactus, Buenos Aires, 2005.
  3. ____________, La isla desierta y otros textos: textos y entrevistas (1953-1974), Pre-textos, Valencia, 2005.
  4. Dosse, François, Gilles Deleuze and Félix Guattari: intersecting lives, Ebook, Columbia University Press, 2010.
  5. Guattari Felix, Caosmosis, Manantial, Buenos Aires, 1996.
  6. Simondon, Gilbert, La individuación a la luz de las nociones de forma e información, Cactus, Buenos Aires, 2015.
  7. ____________, Imaginación e invención (1965-1966), Editorial Cactus, Buenos Aires, 2013.

 

Notas

[1] Dosse, F. Gilles Deleuze and Félix Guattari: intersecting lives, Ebook, p. 18.
[2] Cfr. Simondon, Gilbert, La individuación a la luz de las nociones de forma e información.
[3] Cfr. Deleuze, G., La isla desierta y otros textos: textos y entrevistas (1953-1974).
[4] Cfr. Guattari Félix, Caosmosis, Manantial, Buenos Aires, 1996; Simondon, Gilbert, La individuación a la luz de las nociones de forma e información.
[5] Deleuze, Gilles. Empirismo y subjetividad, p. 91.
[6] Dosse, F. Op. cit., p. 8.
[7] Deleuze, Empirismo… Op. cit. p. 100.
[8] Simondon, Gilbert, Imaginación e invención (1965-1966), p. 26.
[9] Ibid., p. 185.
[10] Deleuze, G. Derrames entre el capitalismo y la esquizofrenia. (clase XX), p. 361.
[11] Deleuze, La isla desierta. Op. cit., p. 375.

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