Editorial #69

Editorial #69

LA GUERRA

 

¿Es la guerra de Ucrania la última de las batallas de un siglo que se niega a desparecer? Las fotografías que nos muestran siguen siendo “las mismas” y no las mismas. La destrucción de ciudades, los cuerpos yacientes, el dolor reflejado en los cuerpos abatidos por el dolor y el llanto; una llanta por ahí, una muñeca por allá, los edificios muestran enormes boquetes sin orden ni concierto. Pero no, esta es otra guerra, como la que se lleva a cabo en otros países como Siria, Israel y Palestina, Etiopía, Haití, Myanmar, Yemen, Afganistán o en la República democrática del Congo, y el problema de los refugiados en el mundo crece, como crecen los sin nombre, los inexistentes, los que van a vivir a un refugio y luego son olvidados, porque “hay” que olvidarlos.

 

Aún recuerdo cuando, ante le inminencia de la guerra entre Rusia y Ucrania, así como el conjunto de declaraciones de ambos países y las de Estados Unidos alimentando las tensiones, y los más de 150,000 soldados rusos desplegados en la frontera, se empezó a hablar de la “guerra híbrida”. Esto fue lo que mostró el primer ciberataque que afectó a múltiples sitios web oficiales del gobierno de Ucrania. Esta era sólo una más de las manifestaciones que se habían dado desde 2014 fecha de la anexión por parte de Rusia de la península de Crimea. La estrategia en estas guerras híbridas consiste en una confrontación que no llega a un combate de tipo militar. Pero igual se ha hablado de que desde el inicio de la guerra, distintos países pertenecientes a la OTAN han enviado ayuda militar para apoyar a Ucrania en su defensa ante la invasión rusa. En función de ello, Rusia se acusa a la OTAN de llevar a cabo una “guerra proxy” y advierte que esto podría derivar en la Tercera Guerra Mundial.

 

Y no les falta razón, sería la última de las grandes guerras, por ello ésta cobra un sentido diferente de cara a las otras guerras. El motivo de esta crisis parece ser que todos lo saben. La independencia duradera, ansiadamente acariciada por Ucrania llegó en 1991, tras la disolución de la URSS, y partir de entonces, Ucrania puso la mirada en Europa y su interés de pertenecer a la OTAN, la alianza militar liderada por Estados Unidos y que se había enfrentado durante la Guerra Fría al Pacto de Varsovia, liderado por la URSS. Para Rusia esto es imposible, más aún luego de que las repúblicas bálticas de Lituania, Letonia y Estonia, que antes formaban parte de la Unión Soviética, se unieron a la OTAN, al igual que Polonia, Rumanía y otras.

 

Y no es el caso de la posverdad, ni de las fakenews, lo que ha prevalecido es la desinformación de los medios de comunicación, y con ello, todo se hace cada vez más oscuro. Mientras tanto, la muerte ronda no sólo en Ucrania, sino en 22 países que están en guerra, cada cual, a su manera, cada cual sorteando sus propias políticas, y escribiéndolas sobre los muertos. No le faltó razón a Benjamin cuando escribió que “No hay documento de cultura que no lo sea, al tiempo, de barbarie”.

 

Reflexiones Marginales

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