El cuerpo del campeón

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El cuerpo del campeón

Mientras perseveramos y resistimos, podemos conseguir todo lo que queramos…
MIKE TYSON,
ex campeón mundial de pesos pesados

1.

El cuerpo es un producto social, espacio donde se construyen las dimensiones sensibles y significativas que fundan nuestra idea de realidad. Existir implica necesariamente la experiencia de ser cuerpo, por ello, pretendo abordar la practica deportiva como la voluntad que encarna y rebasa el límite de lo posible revelando el espectáculo del hombre que resiste y triunfa sobre sí mismo. Pensar el deporte desde quien lo practica y desde quien lo contempla es conjugar el sentido de la acción del atleta.

Como antropóloga me interesa abordar el cuerpo humano como punto de partida y así desmembrar la materia que impacta con el mundo, es en la carne donde las percepciones nacen y la experiencia de SER enviste de sentido la vida.

El deporte de los puños implica la experiencia del asombro, ser testigo de cada uno de los golpes que impactan constantemente el físico de los dos boxeadores, esos dos boxeadores son dos hombres, esos dos hombres son dos cuerpos que se ponen de pie cada vez que suena la campana; la contienda revela las virtudes de la técnica y la estrategia de la esquina de cada uno de los dos peleadores, estar en la arena, dar espectáculo, mirar la trama que da ascenso a la victoria del campeón y pasar a la historia ante los ojos del mundo que contemplan round tras round la grandeza de esas dos voluntades.

1.1

La que se alza con la victoria es una cierta idea del hombre
y del mundo, del hombre en el mundo.
Roland Barthes, Del deporte y los hombres.

Este texto busca exponer parte de mi reflexión sobre la práctica del boxeo, pretendo hilvanar tres cosas: 1) la transcripción de algunos fragmentos de la crónica de la pelea entre Kuniaki Shibata y Vicente Saldivar en la Arena Tijuana en 1970,[1] 2) descripciones que hago sobre lo que veo en el video, y 3) notas sobre mi trabajo antropológico acerca del cuerpo y el boxeo.

CAMPEONATO MUNDIAL POR LAS 126 LIBRAS

La Arena Tijuana está repleta, el anunciador sostiene el micrófono en el centro del cuadrilátero, presenta al retador, joven japonés Kuniaki Shibata[2] que luce un pantaloncillo azul oscuro, las voces espectadoras en la arena hacen bulla, el retador camina al centro del cuadrilátero, hace una reverencia y regresa a su esquina, lanza golpes para calentar los brazos; la expectativa retumba en coros sobre las paredes de la Arena cuando presentan al campeón de los pesos pluma Vicente Saldivar,[3] el campeón porta un pantaloncillo blanco con franjas rojas a los costados, levanta el brazo y en su esquina Adolfo “el Negro” Pérez[4] le coloca el protector bucal.

– Se aproxima el momento supremo, Vicente Saldivar 56 kilos con 800 gramos, Kuniaki Shibata 57 kilos con 100 gramos.[5]

El réferi se planta en el centro del cuadrilátero y llama a los dos púgiles, ambos caminan acompañados por sus entrenadores, todos escuchan atentos las indicaciones, los peleadores chocan los guantes, dan la vuelta y regresan a su esquina, los entrenadores salen del cuadrilátero. Suena la campana.

– Así arranca esta pelea señalada a 15 episodios, entra violento con la derecha y tirando golpes con ambas manos, en forma impresionante, tratando de sorprender a Vicente Saldivar.

Se puede escuchar en el video el coro de los aficionados gritando – ¡MÉXICO, MÉXICO, MÉXICO! Los golpes rotundos se impactan sobre los cuerpos de ambos peleadores.

– Y otra vez con la derecha y con la izquierda ha golpeado el japonés al campeón del mundo Vicente Saldivar. Va a tener que hacer un esfuerzo supremo y demostrar toda su grandeza Vicente Saldivar frente a este hombre. Sin duda alguna, amigos nuestros, el enemigo más duro que haya tenido en toda su carrera profesional.

¿Quién es el hombre que prepara su cuerpo para experimentar con él y en él la resistencia del impacto de una serie de golpes con el único propósito de alzar el puño con la victoria?

El boxeo se compone por golpes rectos y curvos que nacen desde el hombro y basan su potencia en el empleo del peso de todo el cuerpo a partir de un rápido giro de cintura sobre una pierna izquierda firme, siendo los brazos y los puños los vehículos de dicha fuerza.

El oficio pugilista implica encarnar día a día la minuciosa y estricta labor que requiere calzar los guantes, forjar la carne a base del acondicionamiento que hostiga al hambre y al cansancio persuadiéndolos. El boxeador se legitima en la constancia que reclama su profesión, son los límites corporales los que aparecen tras cada día de entrenamiento; saltar la cuerda, saltar con las puntas y los pies juntos, saltar con el pie derecho, saltar con el pie izquierdo, saltar avanzando hacia el frente y hacia atrás, ritmo que se azota contra la duela, late y acelera, ritmo que se aprende y aparece buscando aire, respirar siempre cerrando la boca; la resistencia se cala cada tres minutos, la repetición de la técnica depura la agilidad con que se ejecutan cada uno de los golpes, caminar mirando al espejo, dar un paso al frente y lanzar un golpe para regresar siempre a montar guardia, proteger el mentón cuidando de no abrir mucho los brazos, caminar, tirar y esquivar golpes. Suena la campana.

– Durante todo el minuto de descanso el “Negro” Adolfo Pérez le estuvo haciendo aplicaciones de hielo sobre el promontorio que tiene Vicente Saldivar abajo del ojo izquierdo.

La alteración constante a la que está expuesto el boxeador genera modos de aparición del cuerpo y son la sangre, el sudor, el ojo cortado, el pómulo hinchado, el cansancio que merma, la respiración que cierra la boca y sigue tirando golpes. Los sentidos experimentan condiciones anómalas: la vista, el tacto y el oído se alteran en la intersección causal que implica la pelea.

Las cosas son dadas al sujeto como unidad de un nexo espacio-temporal donde el cuerpo es el sitio donde se entrelazan la actitud natural y la actitud subjetiva que traza los rasgos precisos del mundo. El entrenamiento y su repetición, hacer sombra frente al espejo brinda al púgil una perspectiva general del propio cuerpo su “aquí” y su posible “allí” propician modos y esquemas de orientación, el reflejo inviste de sentido la técnica y el cuerpo reacciona ante el simulacro de la contienda. Cuando se tira el golpe con el brazo izquierdo se da un cuarto de vuelta con el hombro, mientras se estira el brazo la muñeca gira hacia adentro y los nudillos miran hacia arriba, se tiran golpes con ambos brazos regresando siempre a la postura de guardia, las piernas ejecutan una y otra vez los desplazamientos que proporcionan al púgil la habilidad de moverse hacia adelante, hacia atrás, hacia el lado derecho y hacia el lado izquierdo; el trabajo con los pies es fundamental ya que lleva implícita la facultad de atacar, de salir y entrar para lanzar combinaciones de golpes.

Gancho de izquierda por Vicente Saldivar, mete las dos manos el campeón del mundo, la derecha seca otra vez por Kuniaki Shibata.

En el video se pueden ver a algunos aficionados de pie y manoteando, los chiflidos y la bulla estremecen la Arena Tijuana.

– Más que nada lo ensangrentado de la cara de Vicente Saldivar se debió a la hemorragia nasal, el público emocionado tratando de sostener arriba a Vicente Saldivar en este difícil y comprometidísimo trance para su condición de campeón mundial.

Se es consciente de la alteración que comprende la pelea, el acondicionamiento físico al que se somete el boxeador entrena la resistencia de las capacidades corporales, los pulmones se fortalecen corriendo mañana tras mañana, la respiración aprende a llevar el ritmo, las piernas siguen trotando imponiéndose la constancia de soportar y superar el sueño, el hambre, el cansancio, la falta de aire, el calor, el frio y el dolor que implica habituar el cuerpo al oficio de los guantes. El cuerpo del campeón aparece en la medida en que se experimentan y dominan cada una de estas sensaciones, es en la densidad de su carne donde se funda la consciencia y se afronta la decisión de su profesión.

– Golpeando con ambas manos Vicente Saldivar, pega abajo y mete un buen gancho de izquierda, Vicente Saldivar necesita muchos de esos para restarle habilidad, ímpetu y fuerza a la principal arma de Kuniaki Shibata que es su mano derecha.

La percepción como medio y el cuerpo como punto de referencia del que parten las sensaciones que edifican y constituyen el mundo vivido develando sus características fundamentales, inherentes a un contexto que dota de sentido tanto al sujeto perceptor como al mundo percibido.

El ring encuadra el intercambio de golpes de estos dos peleadores, los silbidos, el murmullo expectante, la prensa y los flashes, todos mirando atentos el espectáculo de los puños.

Vea usted que manera de repetir los rectos de izquierda, uno tras de otro en una fracción finita de poco tiempo, otra vez clavó el par de rectos de izquierda, mediando entre un golpe y otro en un tiempo muy corto.

Son los puños los que palpan y en su impacto el cuerpo asume su encarnada condición, cada uno de los golpes construye la pelea y el punto cero de orientación se compone de un YO que se repone y resiste pero nunca es el mismo; cada round es un episodio, cada golpe instaura una nueva perspectiva, un límite vivo que se transforma, un aquí que reta la capacidad del boxeador.

– Una situación de tremendo apuro Vicente Saldivar, su cara estropeadísima con verdugones debajo de los dos ojos, sangrando abundantísimamente por la nariz y con un contrario que es una fiera, es un tigre este japonés.

Abordar el cuerpo como órgano de voluntad donde se forja un YO a través de una serie de actos. Es la experiencia de ser cuerpo lo que instaura la conciencia de SER de donde surgen las significaciones que forman la evidencia del hombre en el mundo, entendiendo mundo como la base donde todas las cosas que existen en un ambiente natural, social y cultural se relacionan.

– Los derechazos de Kuniaki Shibata han sido martillazos verdaderamente sobre la cara de Vicente Saldivar.

En la Arena las personas emocionadas miran round tras round, cada uno es una hazaña que golpe a golpe construye la pelea, cada vez que suena la campana se presenta la posibilidad de cambiar el rumbo de la contienda y alcanzar la victoria es lo único que importa. En el box se dice que no hay enemigo pequeño, cada golpe puede hacer la diferencia, es la contienda hombre a hombre lo que impacta la atención del espectador, es la empatía de ser cuerpo lo que se reconoce e instaura de asombro azaroso el espectáculo de los puños.

– En la esquina de Vicente Saldivar el Negro Pérez con la toalla procede a limpiarle el ensangrentado rostro a Vicente, hay protuberancias, hay inflamaciones sobre los dos pómulos, la nariz también bastante inflamada.

Suena la campana.

El cuadrilátero como la plataforma donde la pelea pone en riesgo la integridad vital del púgil, para seguir existiendo como campeón es necesario correr el riesgo de la derrota, legitimar el nombre en la posibilidad dramática de perder, es ahí, donde el boxeador encarna la sensación de sí mismo. Lanzar, esquivar y asumir el impacto de los golpes, carne y mundo ejerciendo sentido al oficio que promete a cambio la gloria y un lugar en la historia. El cuerpo como órgano vivo donde el dolor se padece y la voluntad se rompe, la resistencia se desploma y seguir de pie resulta materialmente imposible, mermada carne que se revela al mundo como la consecuencia viva de la pelea.

– En la esquina de Vicente Saldivar, Adolfo el “Negro” Pérez habla con Vicente, parece que no lo quiere dejar salir de la esquina, no lo deja salir y declaran vencedor por nocaut técnico en el round número 13 a Kuniaki Shibata.

Comparecer ante un YO que cobra sentido y significa su existencia justo en la acción de resistir el impacto rotundo de los golpes, es este modo de ser que conforma la expresión pugilista. La identidad se viste de hazañas que le otorgan un nombre en la memoria, es su boxeo el distintivo que brinda el espectáculo y lo coloca en las carteleras ante los ojos del mundo.

“El zurdo de oro” Vicente Saldivar, 40 peleas, 37 victorias, 26 por vía del nocaut y sólo conoció la derrota 3 veces. Primer boxeador mexicano en lograr el título de peso pluma (126 libras) en 1964 y realizó más defensas que ningún boxeador mexicano hasta entonces.

– Vicente Saldivar: Nada tengo que agregar, me supero perfectamente bien, lo reconozco es un verdadero campeón, yo creo que todo el público se habrá dado cuenta de que me derrotó muy bien, hay que aceptarlo y reconocerlo.

Señoras y señores en éste momento se levanta un nuevo campeón mundial.

1.2

“uno tienen que salir y demostrar de que está hecho”
BOXEADOR AMATEUR

 

Notas

[1] Narración de Antonio “Toño” Andere, 1970. Los cronistas. Televisa.   https://www.youtube.com/watch?v=9fAB4Ek-mWY
[2] Kuniaki Shibata, realizó 56 peleas en toda su carrera, 47 ganadas, 25 por nocaut y sólo 6 veces conoció la derrota.
[3] Vicente Saldivar, primer boxeador mexicano en ganar el título mundial en peso pluma, 40 peleas profesionales, 37 victorias, 26 por nocaut y sólo 3 derrotas.
[4] Adolfo “el Negro” Pérez, se inició en el boxeo como ayudante de don Pepe Hernández quien entrenó a José “Toluco” López y Raúl “Ratón” Macías, luego fue ayudante de Pancho Rosales. Formó y coronó a Vicente Saldivar.
[5] A partir de este momento los párrafos que estén escritos en cursivas son fragmentos de las transcripciones de la crónica de Antonio “Toño” Andere de la pelea entre Vicente Saldivar y Kuniaki Shibata, 1970. https://www.youtube.com/watch?v=9fAB4Ek-mWY

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