Escritos: Pliegue Barroco

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Escritos: Pliegue Barroco

  

El festín barroco nos parece, al contrario, con su repetición de volutas, de
arabescos y máscaras, de confitados sombreros y espejeantes sedas.
la apoteosis del artificio, la ironía y la irrisión de la naturaleza,
la mejor expresión de ese proceso que J. Rousset ha reconocido
en la literatura de toda una “edad” : la artificialización.
Severo Sarduy
Barroco: “bizarrearía chocante”[1]

 

Littré[2]
verba volant, scripta manent
Lacan replicaba en forma de voto, a este proverbio latino:
ojalá los escritos permaneciesen, lo cual es más bien el caso de las palabras: pues de estas la deuda imborrable por lo menos fecunda nuestros actos por sus transferencias.
Jacques Lacan
Seminario sobre la Carta Robada[3]

 

Resumen

El presente texto dilucida parte de la compleja e interesante trama de problematizaciones que pliega y despliega la tensa e intensa relación entre escritura, oralidad, palabra, pensamiento y traducción a partir de los Escritos de Jacques Lacan. Se trata de una invitación a discutir una obra clave del pensamiento francés contemporáneo.

Palabras clave: escritura, seminarios, oralidad, traducción, Lacan.

 

Abstract

The present text analyzes part of the complex and interesting plot of problematizations that folds and unfolds the tense and intense relation between writing, orality, word, thought and translation from the Writings of Jacques Lacan. It is an invitation to discuss a key work of contemporary French thought.

Keywords: writing, seminars, orality, translation, Lacan.

 

Entre voz y escrito

La enseñanza de Lacan comprende un corpus de referencia que abarca sus Escritos, lo “hablado” (los seminarios, a veces registrados en grabaciones disponibles hoy en la red; la gran mayoría, transcritos), y las “ocurrencias” (Bon mot)[4] que circulan a través del rumor en el “se dice…”; que atestiguan, en primerísimo lugar, la práctica de Jacques Lacan, sin por eso aislarlo de su doctrina, en permanente construcción y modificación, ni tampoco de los contratiempos institucionales que la práctica y la doctrina suscitaron.

Lacan y otros fueron expulsados de la IPA (International Psychoanalytical Association). A dicha manera en la que quedó definitivamente fuera, Lacan le llamó excomunión,[5] luego de la publicación del Informe Turquet[6] que sellara en archivo oculto y clasificado la salida de Lacan, José Attal puso en discusión el tema y le llamó no-excomunión.[7] Lanzado de la IPA, un año después del acontecimiento, Lacan funda en 1964 lo que llamó una escuela: L’école freudienne de Paris (EFP). De la cual Les Écrits, no eran su programa, ésta surgió de las dos escisiones que se produjeron al interior del grupo psicoanalítico de París. Contingencias y rupturas que tuvieron cosas curiosas, en la época del Estadio del espejo (Marienbad, 1936), el establishment psicoanalítico, de entonces, impidió a Lacan leer el texto. Luego para 1964, cuando llegó el ultimatum, Lacan fue echado por algunos de sus alumnos, los sentimientos pro-Lacan de la troïka estaban en conflicto con su deseo de adherencia, no podían soportar la mancha, el deshonor, de estar fuera de la IPA, entre las filas de los separados habían algunos que habrían permanecido nostálgicos haciendo hasta lo imposible por volver a esta Asociación Internacional. Luego de diez años de enseñanza tomó un gran valor, lo que en esta escuela se enseñaba, al producir algo totalmente distinto con relación a lo que se hacía en la esfera del psicoanálisis anglo-americano. La escuela de Lacan era más que una escuela, como se dice en la medicina, una escuela es donde se toman varias posiciones frente a un hecho, sin que en un cierto momento, todos estén de acuerdo o hallen unanimidad frente a la posición tomada. La escuela de Lacan era eso y algo más. Claramente la definió a partir de las escuelas filosóficas de la antigua Grecia, y habló de ella como la stoa, la academia, la escuela epicúrea, o la de los cínicos… que eran lugares en los que se elaboraba y transmitía una enseñanza, pero también, como dice Pierre Hadot, esas filosofías no eran una construcción de sistema, sino una elección de vida, una experiencia vivida, una manera de vivir. Foucault le llamará más tarde una estética de la existencia, un albergue, un cuidado de sí.[8]

JEAN-LÉON GÉRÔME, DIOGENES (1860)

Sin embargo, Lacan, tuvo siempre la actividad de su seminario en lugares públicos, ajenos a su escuela: La capilla del hospital psiquiátrico de Sainte- Anne (en el que además se sostenía, la antigua práctica conocida como “presentación de enfermos”), l’École practique de Hautes Études (EPHE), L’École Normale Supérieure (ENS) o la Facultad de Derecho, lo que situaba también a sus cambiantes públicos. ¿Lacan incomprensible? Lacan era un gran orador[9] aunque no de oficio, un gran profesional de la improvisación. Un hombre de teatro. Pero un teatro de lo más interesante,[10] un storyteller antes de que ello se pusiera de moda. Uno no se contenta con saber sobre su práctica, sino se pretende saber, cómo funciona la relación entre su práctica y su discurso, de ahí que uno va directamente a estudiar su lógica y su enseñanza. Bajo una primacía de lo oral, daba seminarios atípicos, abiertos a todos aquellos que ahí desearan concurrir -hablar por, para, en una asistencia-, pero que no conseguían ningún diploma y tampoco una habilitación en particular; ¿pre o post- izquierdista?

Lo esencial de su enseñanza fue oral, es decir, de la misma vena sonora, en el mismo material de lenguaje que su práctica. El psicoanálisis -fue y es- un (ejercicio) de discurso.[11] Philippe Sollers en un texto que llama Lacan Même[12] muestra que le gustaba el orador y su teatralidad, pero que no apreciaba para nada la escritura de Lacan “demasiado escrita”, como él dice. Demasiado escrita, señala J. Allouch, tal vez por razón de ser “pas pohàtassé[13] (neologismos, cf. nota) y continua, Sollers, está en lo justo. Hoy en día, llegamos a un punto, en que partes enteras de textos firmados “Lacan” pasan sin vacilación de lo ilegible a lo vetusto, como Sollers lo nota a propósito de los Escritos: “Leí los Escritos. Eso tiene mucho de viejo, fragmentos enteros, por el hecho de que están sobre – escritos, en una especie de aprieto (embarras) en relación con la escritura”. “Sí, un aprieto real, (embarras), un preciosismo”. De ahí que buscamos a Lacan por el lado de sus seminarios en sus múltiples transcripciones donde estaba lo vivo y lo actual de su enseñanza.

PHILIPPE SOLLERS. FOTOGRAFÍA TOMADA DEL SITIO WEB DE PHILIPPE SOLLERS

Podemos reconocer tres lugares de su práctica que, con dispositivos propios y distintos entre ellos, parece que no eran impermeables unos respecto a los otros. 1) El consultorio, 2) Los seminarios, 3) La escuela. La práctica analítica, tradicionalmente mantenida en resguardo, sobrepasa el ámbito de lo privado y, al desbordar los muros, hace de ella misma, de una manera casi pública, enseñanza. Este es el caso para las llamadas, Bon mot, pues entre los allegados y miembros de la susodicha escuela, circulaban como ruidos, -de boca en boca- a la manera de “rumores”, quizás “habladurías”, incluso “chismes”, a los que se les prestaba atención casi siempre riendo o festejando, pero se les reconocía como testimonios que se distinguían por su tono, como ocurrencias. No obstante, el interés en ellas no se reducía a una execrable indulgencia. ¿Qué se quiere decir por “ocurrencia”?

Jean Allouch se ha ocupado bien de ubicarlas en ciertos dominios, donde intervienen con un valor opuesto a lo falso, donde las verdades dan prueba de una singular deficiencia. Tanto así, anota, que Lacan se dio cuenta tarde al nombrarla “Varité”. Que sin saberlo, la verdad al hablar del mismo tema (el lapsus, el sueño, el síntoma, el chiste) no dice siempre la misma cosa, e incluso empuja, a veces, hasta la insolencia de decir absolutamente lo contrario. Desde luego que el Eros forma parte de ello, y, a aquello que sufre por su incidencia, Lacan, muy claramente, lo hizo concepto: La pendejada (connerie), sobre el tema:

“La dificultad, para el analista, queda aislada, se trata de distinguir la verdad de cada una” de las “pendejadas singulares” que vienen del diván. El psicoanalista no tiene elección y Lacan formula la ley de su intervención bajo la forma de un “a cada quien lo que le toca”: a la verdad su estructura de ficción, a la pendejada su función de des-conocimiento.
Pero ¿cómo distinguir una de la otra?”[14]

Se llamará “Ocurrencia” a una secuencia discursiva, general y preferentemente breve, concluida a la manera de chiste, pero donde, más allá del cierre, la separación entre verdad y pendejada queda parcialmente no zanjada. Sólo al modo del Witz, al modo… puesto que esa secuencia discursiva, en el momento de su enunciación frente a frente, no es un chiste, ni para quien lo expresa, ni para quien lo recibe, y a veces, como en el chiste freudiano (su publikum), sólo toma ese lugar cuando alguien tercero lo escucha, o lo hace circular, en el entendido de que no hay chiste universal (en un Öffentlichkeit), no hay la característica universal soñada por Leibniz.

 

De lo oral a lo escrito

El seminario era un ejercicio oral, claro que también un buen número de intervenciones públicas, -así que uno podría preguntarse si esas intervenciones, ¿no sería conveniente compaginarlas cronológicamente con los seminarios?, entrevistas de la prensa, intervenciones en el Centro Cultural Francés en Roma, en Bruselas, Discurso a los Católicos; en Japón, las intervenciones en los congresos de la -EFP- Baltimore, Harvard, en fin, parte del contenido del CD llamado –Pas tout Lacan– que la École Lacanienne de psychanalyse ha difundido y puesto en su sitio web hace ya algunos años. Se dice también del seminario como una escena teatral, es ya otra cosa como expresaba párrafos arriba, sin embargo, es a ese título que Philippe Sollers y otros, saludan la performance, pero debemos señalar que Lacan, no hablaba “à lacantonade”, no hablaba al foro, sin dirección a cualquiera, los nombres de cada una de sus intervenciones habladas dicen la manera particular de dirigirse a ese público, en el lugar, y en el momento preciso: discurso, alocución, respuesta, declaración, entrevista, impromptu (en la Universidad de Vincennes), improvisación, pequeña conversación (en la capilla de Sainte-Anne) casi nunca el de “comunicación” y mucho menos el de conferencia.

“El género “conferencia” no es lo mío, porque hago todos los ocho días desde hace unos quince años, algo que no es una conferencia, que se llamó seminario, en tiempos de entusiasmo, y que es un curso, pero, se trata, pese a todo, de un seminario, sin embargo, ha conservado ese nombre… A decir verdad, el género “conferencia” supone este postulado que está en el principio mismo del nombre Universidad: Hay un universo del discurso, se entiende. Es decir que el discurso habría logrado durante siglos constituir un orden lo suficientemente establecido para que todo se distribuya en compartimento por sectores que sólo habría que estudiar por separado”.[15]

PHILIPPE SOLLERS Y JACQUES LACAN. FOTOGRAFÍA TOMADA DEL SITIO WEB DE PHILIPPE SOLLERS

Lacan siempre rindió homenaje, sin excepción, a sus transcriptores, de variopinta confiabilidad, y sin embargo, esas bienvenidas se veían matizadas por cierta ambivalencia más que por una muestra de univocidad, sus comentarios no dejaban de evocar “poubellication”.[16] No obstante, tampoco puso mala cara cuando se le solicitó la circulación de la estenotipia de los primeros seminarios, que no fueron pocos. Sin embargo, sabemos que la carga de las transcripciones se oficializa, cuando comienzan a ser pagadas por la EFP como es el caso de Jacques Nassif, y luego se familiariza, cuando entra en escena Jacques-Alain Miller que juega el papel protagónico de co-autor. La muerte de Lacan ordena esas tensiones, ya que J. A. Miller se hace heredero del Derecho Moral. “La voluntad claramente formulada por Lacan de que J. A. Miller prolongue su trabajo de establecimiento tal como lo conoció desde el primer seminario publicado“, lo cual crea deberes. Sobre el tema la manifestación expresa de J. A. Miller, muestra contradicciones dice: “La enseñanza de Lacan no pertenece a nadie” y luego sostiene, que él tiene que velar por esa enseñanza, es decir, es su guardián.[17] Ahora bien, esa función conduce a la interrogación del coautor, en tanto éste no se piensa así mismo. Pues parece no ser un tema para Miller, no ha pensado acerca de su función. No obstante, para el lector: ¿Qué pregunta plantea su funcionamiento? ¿Cómo la función misma de coautor orienta el trabajo? Para cada establecimiento: ¿Quién decide el sentido?, ¿el coautor? ¿Qué hacer con el farfulleo, lapsus, errores, auto-correcciones, vacilaciones del texto fuente? Aún ahora no hay un establecimiento crítico de los seminarios y mucho menos la traducción al español en su conjunto en una misma versión crítica, con excepción del seminario “El fracaso del Un-desliz es el amor, a la manera del seminario oral de Jacques Lacan, 1976-1977”.[18] Puesto que Miller se habría y ha propuesto, un libro para el presente y para lo popular. Todo esto conlleva una modificación de la relación de Lacan con su público. ¿Qué decía Lacan en Televisión?

“Ya que no hay diferencia entre la televisión y el público ante el cual hablo, desde hace mucho tiempo, eso que llaman mi seminario, Una mirada en los dos casos: a quien no me dirijo en ninguno. Más que en nombre de lo que hablo.” Que no se piense, sin embargo, que hablo para nadie. Hablo para aquellos que saben, a los no idiotas, a analistas supuestos”.[19]

Hay una contradicción entre este destino y dirigirse a lo popular. Pero también, hay dos rutas y con resultados heterogéneos, pues no es lo mismo el establecimiento de un coautor a una versión crítica del mismo seminario.

La palabra no puede decir todo. Pero, “Que se diga queda olvidado detrás de lo que es dicho, en lo que se escucha”, lo que se diga, se lee en lo que se dice, y eso se escribe para que deje de repetirse. El decir, como acontecimiento, toca el real y se distingue de la enunciación. Lacan subrayó muchas veces el valor interpretativo de lo escrito. Así que el pasaje al escrito puede traicionar esa oralidad. El escrito fuerza a zanjar un equívoco significante: ¿Cómo resolver cuando Lacan dice Otro u otro? Justamente todo el tema del seminario De un Otro al otro (1968-1969), que fue presentado originalmente por las versiones Miller, con este título: De un otro al Otro, desvirtuando totalmente lo que Lacan estaba introduciendo como nuevo en ese momento. Y como dice Jean Allouch, los problemas de transcripción son eminentemente teóricos. Pero, que además hacen un circuito: será preciso transcribir para saber la teoría, y saber la teoría, para transcribir.

“Por una parte, que transcribiendo se escribe la teoría, que las elecciones de transcripción son mucho más menudo de lo que uno se imagina antes de hacer la experiencia, elecciones teóricas. Por otra parte, que se efectúen esas elecciones con la teoría que uno tiene en la cabeza y que no está necesariamente fundada en razones, tiene todas las chances, dado el carácter móvil de la enseñanza de Lacan, de ser anacrónico”.[20]

MARIELA LÓPEZ AYALA, JEAN ALLOUCH

Esta manera lacaniana, ese juego oral /escrito, se ve demostrado en el libro Letra por Letra: Transcribir, Traducir, transliterar. Ternario que se presentaba no tanto como conceptos, sino como operaciones, ya que a éstas las muestra operando en acto. Operaciones, que al hacerlas jugar simultáneamente, permiten decir que ese carácter oral de la performance no sólo destacada por Philippe Sollers, sino por las memorias de Pontalis, Thuillier, Perrier y tantos otros que coinciden en la imagen de un Lacan histriónico y cómplice. Libreto dramático que podría llegar a conmover nuestra lectura de los Seminarios prestándoles otra musicalidad y una nueva legibilidad, que no debería hacer descuidar que Lacan hablaba y leía con el escrito. Pues este ternario, sólo es, en efecto, un retomar operatorio en el plano de la escritura de su ternario: real, imaginario, simbólico. Este texto de Jean Allouch ha demostrado que Lacan leía con el escrito, usaba ciertos escritos que inventaba como otros tantos operadores de lectura “ninguno de los cuales cubría el conjunto de los campos de los problemas planteados”. Lacan en su manifestación oral, usaba el pizarrón, esquemas, objetos topológicos, más tarde redondeles de hilo. De ahí que se destaca que la clínica de Jacques Lacan seminarista era una clínica del escrito. Y nos dice: “Lacan lee el sueño de Irma con el grafo del deseo, a Juanito con la escritura de la metáfora, a Gide y Dora con el esquema L […] y es así hasta Joyce, con el nudo borromeo”.[21] Según J. A. Miller, “lo que verdaderamente decide en esta enseñanza (la de Lacan) es el escrito”.[22] Una doctrina incauta del escrito.

 

¿Les Écrits son Los Escritos?

Al ser invitada en esta ocasión para escribir sobre los Escritos, coincidió con mi asistencia a la conmemoración por los 50 años de la publicación de Les Écrits en Francia que había organizado L’école Lacanniene de Psychanalyse en noviembre de 2016. La primera pregunta que me surgió luego de participar en dicha actividad fue si se podría sostener que ¿Les Écrits son Los Escritos? Las lenguas difieren por lo que deben expresar, y no por lo que pueden expresar.[23]      

Ocasión entonces para señalar de paso y como punto de partida, las dificultades de la traducción. Con Lacan hemos pensado el psicoanálisis en lenguas, en y con lalengua. Eso cambia nuestra manera de pensarlo y de practicarlo. Partir de las palabras tomadas en la diferencia conmensurable de las lenguas, por lo menos de las lenguas en las que se escribe el psicoanálisis. No es gratuita la presencia y la atención que Lacan puso en obras como Émile Benveniste, pluralista y con un punto de vista comparativo, sirve de modelo, por lo menos en este ensayo, para poner el acento en ciertas cuestiones, tales como: para encontrar el sentido de una palabra en una lengua, Benveniste ilustra los rosarios en los cuales el sentido se inserta y busca comprender, cómo un rosario funciona en una lengua relacionándolas con los rosarios de otras lenguas.

Una vez planteado esto, rápidamente nos encontramos con síntomas de diferencia. Para el caso Lacan, ¿Qué hacer con los neologismos? Son intraducibles. Hablar de “intraducibles” no implica que los términos en cuestión o las expresiones, los recorridos sintácticos y gramaticales, no se hayan traducido o no puedan serlo, a la manea de Lacan podríamos decir; que el “intraducible” es “lo que no cesa de (no)[24] traducir” (una fórmula del real que Lacan fórmula como Touche du réel qui ne cesse pas de ne pas s’écrire). Lo que señala que su traducción en una lengua o en otra, hace problema al punto de suscitar a veces un neologismo o la imposición de un nuevo sentido sobre una antigua palabra: esto sólo es una pista de la manera en la que de una lengua a la otra, tanto las palabras como los rosarios conceptuales no pueden superponerse. Cuando se dice Mente ¿se entiende la misma cosa cuando se dice Sprit, o Mind o Geist? Y ¿qué pasa, cuando mimesis se traduce por representación en lugar de imitación? Hay nudos de intraducibilidad y requieren de versiones críticas que permitan proceder a la comparación de los rosarios terminológicos, de cuyas distorsiones se hace la geografía de la lengua y de las culturas.

En una intervención, esta vez no oral, sobre sus Escritos, Lacan toma la égida que ya nos había señalado en la obertura que hace a su propio texto. Y en el prefacio que escribiera para la edición japonesa de Los Escritos, el 27 de enero de 1972, Luego de hablar sobre el snobismo (geografía y cultura de las lenguas: territorialidad), insistió en precisar un estilo, y en particular, nos dice: “Para que el inconsciente reenvíe su sentido. Tal como lo hace la lengua, en mi lugar, sólo se necesitará de un estilo. Para sostener este lugar a mí me será necesario, un estilo. Que no se traduce fuera de la historia desde donde hablo”.[25]

Cuando alguien traduce una obra, no sólo la abre ante los lectores provenientes de una cultura ajena, sino que también descubre lo que estaba original para la cultura dentro de la cual se originó y en donde no se había advertido. Para retomar un clásico, Gadamer decía: Las traducciones son a veces para quien conoce el original, verdaderas ayudas para la comprensión. El close reading (lectura atenta) que toma prestado Paul de Man,[26] permite leer el texto ahora clásico- de Walter Benjamin, Die Aufgabe des Übersetzers (“La tarea del traductor”)[27] y mostrar de qué se trata este lectura atenta sobre “la traducción”, habría que rescatar el peso que Benjamin le atribuye.

“La misión del traductor es rescatar ese lenguaje puro confinado en el idioma extranjero, para el idioma propio, y liberar el lenguaje preso en la adaptación [mdichtung]. Para conseguirlo rompe las trabas caducas del propio idioma.[28]
Aliviar en el propio lenguaje aquel lenguaje puro que está confinado en el extranjero, rescatar el lenguaje preso en la obra por medio de la transposición [Undichtung], esa es la tarea del traductor. Para conseguirlo rompe los límites quebradizos del propio lenguaje”.[29]

Se trata de una poesía diferente de la del poeta, pero al igual que éste crea. “Es más mientras más la palabra del escrito sobrevive en el idioma de éste, la mejor traducción está destinada a diluirse una y otra vez en el desarrollo de su propia lengua y a perecer como consecuencia de esta evolución”, escribe Benjamin.[30] Paul de Man habla de una lectura cercana que, a la vez, puede tener la suficiente distancia para ver lo que fácilmente llega a pasar por alto. Este modo de lectura es una “interpretación”, como la que se efectúa en música, un pianista interpreta Claro de Luna, de Debussy. En la interpretación musical de una partitura, no se quita ni se añade nada; sin embargo, se innova.

WALTER BENJAMIN

Para qué recorrer estos clásicos, sino para poner al día otro, esta vez caro al psicoanálisis Letra por Letra, que sitúa al actualizar cierto ternario: transcribir – traducir – transliterar, el tema con claridad y permite diferenciar apropiadamente. No basta, como propone Benjamin, con reducirse a un punto de contacto tangencial con el texto del otro, para que se trate de una traducción. Las variaciones sobre un tema de Paganini son de Rachmaninoff, no de Paganini. El tema es, en cambio, manifiestamente de Paganini. El tema de lo tangencial sólo tiene en común un punto, el del sentido (como bien señala Benjamin) y circunscribe dos campos diferentes, los de dos lenguas distintas. Lejos de una sacralización de lo intraducible, fundada en la idea de una inconmensurabilidad absoluta de las leguas y ligada a la -casi- santidad de ciertas lenguas.

Si partimos de que no hay universalismo lógico indiferente a las lenguas, ni nacionalismo ontológico con la esencia del genio de lenguas (como Lacan sostuvo en su momento), quizás podríamos caracterizarlo deleuzianamente: desterritorialización. Tomar la geografía contra la historia, el rosario semántico contra el concepto aislado. Formamos parte de lo múltiple, multiplicidad de lenguas. “[…] la pluralidad de lenguas está lejos de reducirse a una pluralidad de designación de una cosa: ellas son perspectivas distintas de esta misma cosa, y cuando la cosa no es el objeto de los sentidos externa se tiene que ver frecuentemente, con tantos otras cosas fabricadas por cada una de las lenguas”.[31]

Las perspectivas son constitutivas de la cosa, cada lengua es una visión del mundo, que atrapa otro mundo en su red, que construye (performa) un mundo, y el común, es menos un mundo de principio, que un principio regulador. Allouch, en este texto de Letra por Letra critica a quienes atribuyen al concepto de traducción una extensión demasiada grande. Reduciendo el psicoanálisis al sentido. Cuando Lacan juega con la homofonía (sonido) entre el alemán “Unbewusste” (Inconsciente) y el francés “Une Bévue” (equívoco) hace una elaboración poética en la que podemos leer la efectuación del desplazamiento de Freud, poniendo en juego la operación de transliteración.

Lacan pasó una cantidad innumerables de horas escuchando pacientes hablarle, en tanto que freudiano, definió por un tiempo el psicoanálisis como una práctica de palabra (talking cure) y casi al final de su vida declara que “ni en lo que dice el psicoanalizante, ni en lo que dice el analista, hay otra cosa que escritura”.[32] Hay aquí con el paso del tiempo ya una posición distinta de Lacan mismo respecto a la relación de la palabra y la escritura. De golpe, la práctica analítica se convierte paradójicamente, en un discurso sin palabras, recuadro en el pizarrón, en el seminario De un Otro al otro, pero no sin escritura.

 

Lacan: pliegue Barroco.[33] La retórica y sus tropos, ¿cómo hablaba Lacan de la compilación de escritos llamado Les Écrits/Los Escritos?

Los Escritos, “no los hice a propósito para que no los comprendan”, respondió a los reporteros italianos en 1974:[34] fue una consecuencia de las cosas. “Los escribí para que se los lea”. Hasta para Lacan la presencia de su palabra en la escritura del discurso daba prueba de su debilidad, ¿daba prueba entonces de un predominio del escrito, que decía, por otra parte, de manera equívoca o confusa? El término poubellication alienta a dudarlo, incluso si él no reivindicara el poder de ilegibilidad de sus Escritos. No son para leer, quiere decir que no son para interpretar, no contienen enigmas, no se precisa el modelo de una simplificación Kistch: Jacques Lacan tienen una particular afinidad con el Barroco.[35]

Ahora bien, si el criterio o el concepto operativo del Barroco es el Pliegue, en toda su comprensión y su extensión: pliegue según pliegue. Si es posible extender el Barroco fuera de sus límites históricos precisos, siempre en virtud de ese criterio, con Deleuze, podemos reconocer a Lacan, a través de Les Ecrits, convirtiendo el plegada en un método plica ex plica. Plegar- desplegar ya no significa simplemente tensar-destensar, contraer-dilatar, sino envolver-desarrollar, podríamos reconocer: “un concentrado completamente increíble, que es preciso poner en el agua como las flores japonesas para verlo desplegarse; esta comparación tiene su valor”.[36]

Al discutir el plegado, Deleuze emplea nuevamente el término para describir el espacio “conjunto multilinear” a través del cual por el hecho de un reencuentro intensivo la filosofía se conecta con la historia y con algo como la arquitectura: Deleuze explica que las artes de lo informe tratan de dos cosas, de formas tejidas y de formas plegadas. El barroco inventa una forma de plegado y de textura: hay las texturas a través de las cuales la materia se vuelve “material” y las envolturas del alma, a través de las cuales la forma se vuelve “fuerza”. En el Barroco como en Leibniz la metafísica de la materia puesta en forma es reemplazada por una metafísica de la expresión de fuerzas materiales. El barroco abre así, sin previo aviso, posibilidades de textura y de plegado retomadas más tarde y de otra manera por Mallarmé y Heidegger. Deleuze encuentra por ejemplo que el flujo del plegado de la ropa contorneando el cuerpo en la pintura y la escultura barroca se prosigue de manera inesperada en la teoría de locura del drapeado propuesta por Clérambault, el psiquiatra francés que Jacques Lacan tomó por maestro.

CLÉRAMBAULT

Como asunto de lenguaje, las palabras pertenecen al registro de la textura y del plegado tienen un empleo y una procedencia, ya que el tejido de la palabras en plexo (como complejidad y perplejidad) y el pliegue de la palabras en Pli (como complicación, implicación) son para desplegar, implicar, explicar y “poner algo de su parte” para que la cosa freudiana no sea desviada hacia el comercio cultural.

La reflexión sobre el hermetismo de Lacan requiere tener a la vista su linaje en las retóricas del barroco y las vanguardias de principio del siglo XX. Como con Góngora o con Joyce, invita a perseguir la sintaxis, las etimologías fantásticas y las probadas, los tropos y los neologismos, el cruce del género y los estilos, y la resolución de sus alusiones cultas. Una lengua francesa un poco imaginada a la Herder,[37] en el momento en el que hacía de la traducción, como imitación o trasplantación, una vocación de la lengua alemana. “Mientras que en italiano la musa conversa cantando, el francés relata y razona con preciosidad (manera sutil y pedante), el español cuenta con la imaginación caballeresca y el inglés con agudeza y profundidad”.

 

Bibliografía

 

  1. Allouch, Jean, Les Impromptus de Lacan. 543 bons mots recueillis par Jean Allouch, Mille et une nuits, 2009.
  2. Cicerón, De la partición oratoria, UNAM, México, 2000.
  3. Deleuze, El pliegue. Leibniz y el Barroco, Barcelona, Paidós, 1989.
  4. José Attal, La no-excomunión de Jacques Lacan, El cuenco de plata, Buenos Aires, 2012.
  5. Lacan, Escritos I, Siglo XXI , México, 1984.
  6. _____, El triunfo de la Religión, Paidós.
  7. _____, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, España, 1987.
  8. _____, Televisión, Anagrama, Barcelona, 1997.
  9. Michel Foucault, La Hermenéutica del Sujeto, FCE, México, 2002.

 

Notas

[1] Sarduy, Severo, “El Barroco y el Neobarroco” en América Latina en su literatura, Coord. César Fernández Moreno, Siglo XXI, México, 1977, p. 168.
[2] En Littré antiguo diccionario de la lengua francesa del siglo XIX.
[3] Lacan, Escritos I, Siglo XXI , México, 1984, p. 21.
[4] v. Allouch, Jean, Les Impromptus de Lacan. 543 bons mots recueillis par Jean Allouch, Mille et une nuits, 2009. [Hay una versión en español que es una edición corregida y aumentada de un primer libro que sólo contenía 213 ocurrencias: Allouch, Jean, Hola…¿Lacan? Claro que no, Epeele, México, 2005].
[5] Lacan, Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis, Paidós, España, 1987, pp. 9-21.
[6] Una vez dada la primera escisión de la SPP (Societé Psychanalytique de París) filial de la IPA, cuyo desacuerdo principal versaba acerca de los nuevas condiciones para la “formación de los analistas”. Surge la SFP (Societé Française de Psychanalyse), sin ser rápidamente reconocidas esta nueva sociedad por parte de la IPA se acordó que esta tendría el estatuto de “grupo de estudio”, y en el congreso de Edimburgo se formularon algunas recomendaciones (Agosto, 1961) -órdenes- para ponerla en armonía con las prácticas de la IPA, recomendaciones absurdas y el llamado -por parte de Ana Freud a solicitud de la princesa Marie Bonaparte- no menos absurdo, de separación definitiva de Lacan y de Dolto. Para dar por concluida esta solicitud de anexión de la SFP a la IPA, La International pidió una investigación a través de encuestas a los analistas, pero también a los analizanante, teniendo como mira esencialmente a Lacan y su práctica. El Informe elaborado por la comisión encabezada por Pierre Turquet, era de corte policíaco. Durante muchos años el Informe estuvo clasificado y archivado sin que fuera posible consultarlo. Los esfuerzos de Attal en ese sentido fueron infructuosos hasta que, de una manera bastante imprevista, el informe se hizo público en inglés en un libro escrito en francés, a cargo de Alain de Mijolla, cuyo título es La France et Freud. Extraña aparición, ya no había más censura, pero solo para la lengua oficial de la IPA. Como bien anota Parisel, un nuevo modo de censura se gesta: “si ha aparecido en inglés, es para que no se lo lea! o sólo algunos elegidos”. Una vez Abierto el closet las consecuencias no pueden medirse. Más de cincuenta años después, ¿qué lecturas pueden hacerse, tanto del informe, como del archivo clasificado, primero a 30 y, luego a 10 años más? ¿Qué enseñanzas pueden dejar para el psicoanálisis? “Acceder a ciertos archivos, no va de suyo, lo sabemos, pero pedir que se abra un closet […]”. v. El informe Turquet, Literales, Argentina, 2015, p. 7.
[7] José Attal, La no-excomunión de Jacques Lacan, El cuenco de plata, Buenos Aires, 2012.
[8] “Una escuela de filosofía es un iatreion”. v. Michel Foucault, La Hermenéutica del Sujeto, FCE, México, 2002, pp. 110-112.
[9] v. Cicerón, De la partición oratoria, UNAM, México, 2000.
[10] Sollers, “Monologue sur la musicalité”, Palabras recogidas por Miller el 22 de febrero de 2005. Apareció en Le Nouvel Âne, número especial, Marzo, 2005. v. Jaégle, Claude, Portrait silencieux de Jacques Lacan, PUF, 2010 y Chambon, Patrick, Lacan. La Scène, Épel, 2012.
[11] Ver el recuadro que abre la primera reunión del seminario De un Otro al otro, Paidós, 2008, p. 11.
[12] v. Sollers, Lacan Même, Navarin, París, 2005. Entrevista realizada por Sophie Barrau el 15 de junio de 2001, y fue publicada por la Revista L’infini, Nº 78, Galimard, París, primavera, 2002, pp. 10-23. Hay una homofonía en el titulo, el que podemos traducir por Lacan mismo, pero se deja escuchas Lacan me ama. Es un texto que en la revista apareció publicada seguido por otro texto de Sollers, titulado “tremblement de Bataille”. cfr. igualmente en el Nº 80, otoño, 2002. “Nature de Éros”.
[13] Cfr. Marcel Bénabou, Laurent Cornaz, Dominique de Líège, Yan Pélissier, 789 Néologismes de Jacques Lacan. Glossaires et list, Ed. Epel, París, 2002. Pohâtase. verbo transitivo. Pohâte [01.11.74 La tercera CD de Pas tout Lacan]. Il n’y a aucun besoin de rimbateau ni de pohâte ni d’Ethiopohâte, pour se poser la question. [7.05.77 L’insu que sait de L’une Bévue…]. Il n’y a pas que la poésie, vous ai-je dit, qui permette l’interprétation. Et c’est en cela que ye n’arrive plus, dans ma technique, à ce que elle tienne. Je ne suis pas pohâte. Je ne suis pohâtassé.
Nulle dérision de la poésie ici, mais une mise en évidence de la fonction de la hâte, “manifeste dans Joyce”. était-il dit dans Joyce le symptômes. [N. de A: los subrayados son nuestros].
[14] Allouch, Jean, Les Impromptus de Lacan. 543 bons mots recueillis par Jean Allouch, Mille et une nuits, 2009, p. 12.
[15] Lacan, “Place, origine et fin de mon enseignement”, octubre 1967, en Lyon. en Mon enseignement, París, 2005, pp. 9-46. Estamos en 1967 después en 1968, antes de mayo, Los Escritos se publicaron a fines de 1966. De todas partes lo llaman a Lacan para hablar de ellos. […] Se encuentra frente a oyentes que no conocen lo que él llama su “cantinela”. Improvisa, cuenta sus desengaños con sus colegas, expone en el estilo más familiar los conceptos de psicoanálisis. […] La cosa llega hasta de vez en cuando hasta el Sketch, al estilo de Pierre Dac, de Devos, de Bedos ”Los psicoanalistas no dicen en absoluto que sabe, pero lo dan a entender” “Nosotros sabemos muchas cosas, pero sobre eso ¡mutis! Lo resolvemos entre nosotros”. “Uno entra en este campo de saber por una experiencia única, que consiste simplemente en psicoanalizarse”. Hay versión en español: Jacques Lacan, Mi Enseñanza, Buenos Aires, Paidós, 2007.
[16] Cfr. Primera reunión del seminario De un Otro al otro _1968-1969. Nueva transcripción Staferla,
http://www.valas.fr/IMG/pdf/s16_d_un_autre._.pdf, Neologismo: que fue Poubellication. 15.12.67. LA PSYCHANALYSE RAISON D’un échec AÉ, p. 344] C’est q’aussi bien n’ai -je pas voulu un succés de librairie […]ni ce qui n’est pour moi que poubellication. en M. Bénabou, 789 Néologismes, op. cit., p. 77.
[17] Miller, “Entretien à propos de l’établissement du séminaire de Jacques Lacan”, en Le bloc-notes de la psychanalyse, nº 40, Ginebra, 1984. p.15-30.
[18] Publicado en Cuadernos de artefactos, una Revista de École lacanienne de psychanalyse (ELP) -a favor o en contra- es por el momento el único texto de la ELP producido en forma pública de una versión crítica en castellano de un seminario oral de Lacan.
[19] Lacan, Televisión, Anagrama, Barcelona, 1997, p. 84.
[20] Allouch, Jean, Remarques sur les transcriptions des séminaires,conférences et interventions orales de Jacques Lacan, Documento de trabajo propuesto a los participantes del coloquio del sitio Œdipe, el 26 y 27 de noviembre de 2005. http://www.jeanallouch.com/document/21/2005-remarques-sur-les-transcriptions-des-sa-minaires-confa-rences-et-interventions-orales-de-jacques-lacan.html
[21] Ídem.
[22] Miller, “Entretien à propos de l’établissement du séminaire de Jacques Lacan”, en Le bloc-notes de la psychanalyse, nº 40, Ginebra, 1984, p. 23.
[23] Jakobson, Roman, Essais de linguistique générale, París, 1963, p. 84.
[24] En Lacan una de las formas importes de la negación (pero sólo una, porque en francés hay muchas más) es aquella que se escribe como: ne pas, en una regla gramatical pero sobre todo lógica.
[25] Lacan, “Préface à l’édition japonaise des Écrits” en L’École de la cause freudienne, octubre, 1981, n° 3, pp. 2-3. [Pas Tout Lacan en http://ecole-lacanienne.net/wp-content/uploads/2016/04/1972-01-27.pdf].
[26] Del New Criticism.
[27] Walter Benjamin, “La tarea del traductor” y “Sobre lenguaje en general y sobre lenguaje de los hombres” en Angelus novus, EDHASA, Barcelona, 1971, pp. 127-165.
[28] Ibídem, p. 141.
[29] Traducción obtenida de: Andrea Ilg, El don de la traducción. Ensayo sobre Die Aufgabe des Übersetzers. Acta poética 24-2, Otoño, México, UNAM, 2003, p. 159.
[30] Benajmin, Walter, Angelus Novus, EDHASA, Barcelona, 1971, p. 132.
[31] Barbara Cassin, “Presentation”, en Vocabulaire Européen des philosophies: dictionaire des intraduisibles, Le Robert, París, 2004, p. XX.
[32]Jacques Lacan, seminario Le moment de conclure 1977-1978 en:
http://ecole-lacanienne.net/wp-content/uploads/2016/04/1977.12.20.pdf
[33] En Situación del psicoanálisis y formación del psicoanalista en 1956, en Escritos t. 1, op. cit., pp. 441-472. Lacan se compara con Góngora, poniendo en los decires de otros su apelativo de ser el “Góngora del psicoanálisis”. Refiriéndose a las pulsiones y a las formaciones del inconsciente, plantea: “sus modos se conciben difícilmente sin recurrir a los tropos y a las figuras, éstas de habla o de escritura, tan de veras como en Quintiliano, y que van desde el accismo y la metonimia hasta la catacresis y la antífrasis, hasta la hipálage incluso hasta la lítote (reconocible en lo que escribe Otto Fenichel) y esto se impone a nosotros cada vez más a medida que la defensa se nos presenta más inconsciente”.
[34] Conferencia de prensa del Dr. Lacan. Aparecido en Las actas de L’école Freudienne de psychanalyse. nº 16, 1975, pp. 6-26.
[35] Deleuze, El pliegue. Leibniz y el Barroco, Barcelona, Paidós, 1989, pp. 11-55.
[36] Lacan, El triunfo de la Religión, Paidós, p. 85.
[37] Herder, “Lettres sur l’Avancement de l’Humanité” en P, Caussat, D. Adamski, M. Crépon, La langue source de la nation, Paris, Mardaga, 1996, p. 105.

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