Jean-Luc Nancy. De la amistad a la comunidad

JEAN-LUC NANCY (TOMADO DE FOCUS FILMS)

 

Resumen

El siguiente ensayo aborda la relación entre filosofía & comunidad. A manera de homenaje póstumo para el filósofo francés Jean-Luc Nancy. Recuperando el concepto de estar-en-, común en la filosofía franco-alemana. Finalmente exponemos el concepto de comunidad y el-estar-con en la ontología de lo común o de lo compartido, desde la filosofía de Nancy.

Palabras clave: filosofía, amistad, política, comunidad, ontología, estar-con.

 

Abstract

The following essay adresses the relation between philosophy & community. As a posthumous tribute to the french philosopher Jean-Luc Nancy. Recovering the concept of being in common in German Philosophy. Finally, we expose the concept of being-with in the ontology of the common or shared out, from the philosophy of Nancy.

Keywords: philosophy, friendship, politics, community, ontology, being-with.

 

El amigo en la filosofía

 

Le bien et le mal se ressemblent, mais le ciel’s y laissent prendre.

Un ami reste toujour, un ami quand la vie n’a plus d’ amour.

Un ami

 

Es habitual comenzar la historiografía de la filosofía de Occidente en el tramo que comprende el “siglo de Pericles” (Siglo V a.C.) al “siglo de Alejandro” (Siglo IV a.C.).[1] Dentro de la enseñanza de la filosofía a nivel medio superior y en las universidades existe una tradición pedagógica.[2] Suelen comenzarse los cursos de filosofía con una representación; en las figuras de Sócrates, Platón y Aristóteles. A este último se le atribuye la locución latina: Amicus Plato sed magis amica veritas. / Platón es amigo, pero la verdad es más amiga.

 

Los dos primeros son ciudadanos de Atenas.Maestro y discípulo. De Sócrates no se encuentran registros escritos. Platón estableció la Academia, un centro de enseñanza que la mitología señala como el lugar de la tumba de un héroe. Aristóteles asistió a la Academia, después de muchos años como discípulo de Platón, estableció su propio centro de enseñanza o Liceo, en homenaje al dios Apolo Liceo. Ambas escuelas son fundacionales en la filosofía.[3]

 

Conforme uno va siguiendo esta tradición, la primera inquietud que surge es la propia definición de la filosofía. El primer instinto es acercarse a un diccionario especializado, para salir un poco de nuestra oscuridad. De acuerdo con esta primera fuente, se puede generalizar la definición como ‘el uso del saber, para ventaja del hombre’. Este saber tiene su philía, que en griego antiguo puede referirse al amor fraterno, incluyendo la amistad y el afecto.[4]

 

De lo anterior, surge un cuestionamiento doble. Una intuición que pregunta ¿Qué es la filosofía? la respuesta deriva en tratar de resolver la relación entre amistad y saber, entre el afecto y la sabiduría. En el pensamiento contemporáneo encontramos un planteamiento al respecto: “Se trataba de poder plantear la cuestión ‘entre amigos’, como una confidencia o en confianza, o bien frente al enemigo como un desafío, y al mismo tiempo llegar a ese momento, cuando todos los gatos son pardos, en el que se desconfía hasta del amigo”.[5]

 

El concepto de filosofía esbozado de este modo se perfila en un protagonista: el amigo del saber, raras veces aparece un antagonista, como enemigo del conocimiento. Desde esta perspectiva el personaje al que se alude es a un amigo de la sabiduría.

 

La sabiduría ha cambiado mucho. Por ello resulta tanto más difícil averiguar que significa ‘amigo’ en especial y sobre todo entre los propios griegos. ¿Significaría acaso amigo una cierta intimidad competente, una especie de inclinación material? […] Se trata de un problema importante, puesto que el amigo tal y como aparece en la filosofía ya no se designa a un personaje extrínseco, un ejemplo o una circunstancia empírica, sino una presencia intrínseca al pensamiento, una condición de posibilidad del pensamiento mismo, una categoría viva, una vivencia trascendente.[6]

 

En este mismo sentido, quisiéramos situar este ensayo en un recorrido del pensamiento a la vivencia a través de la escritura. En palabras más simples buscamos la relación entre la filosofía y la amistad. Cómo podrá leerse más adelante, escribimos en este dossier un homenaje póstumo para el filósofo francés Jean-Luc Nancy. Situación obligada que no necesariamente transmite el legado de un filósofo. Particularmente nuestra experiencia con el pensamiento de Nancy ha sido un acto de amistad, a través de la escritura y la traducción.

 

Agradezco personalmente y con afecto a la Dra. María Konta, editora de este número 66. En Reflexiones Marginales, hemos podido leer sus casi 90 traducciones de los textos de Nancy. Cada uno con su temática propia y su peso específico en el intercambio de ideas, de Europa hacia las instituciones. Esperamos que nuestra aportación sirva para generar nuevos debates.

 

Se quiere publicarlo todo, se quiere decirlo todo; como si no hubiera ya más que prisa: decirlo todo; como si el ‘todo está dicho’ debiera por fin permitirnos detener una palabra muerta: detener el silencio lamentable que viene de ella y retener firmemente en un horizonte bien circunscrito lo que la equívoca espera póstuma mezcla aun ilusoriamente con nuestras palabras de vivos.[7]

 

Continuaremos con esta especie de investigación arqueológica, en torno al sentido de la palabra amigo, la relación de amor/afecto con el otro, que nos acerca a la sabiduría y conforma al concepto propio de la filosofía. En palabras más antiguas, la filosofía es el alma que vive en dos cuerpos; es el reflejo de dos personas, como en las hazañas de los héroes de Homero.[8]

 

La amistad está tan estrechamente ligada a la propia definición de la filosofía que puede decirse que sin ella la filosofía no sería posible La intimidad entre amistad y filosofía es tan profunda que esta última incluye el phílos, el amigo, en su propio nombre y, como muchas veces sucede con las proximidades excesivas, corre el riesgo de no poder explicarse. En el mundo clásico esta promiscuidad y casi consustancialidad del amigo y del filósofo era evidente, de modo que sólo una intención por así decir arcaizante -en el momento de plantear la pregunta extrema: ‘¿Qué es la filosofía?’ — pudo llevar a un filósofo contemporáneo a escribir que ésta era una cuestión a tratar entre amis [entre amigos].[9]

 

En la constelación del pensamiento post-estructuralista aparece un personaje conocido por irrumpir en 1966, con el paradigma de la deconstrucción. Nos referimos a Jaques Derrida. Su creciente producción intelectual, fue vista con recelo por algunos miembros de la comunidad filosófica. Poco a poco, sus postulados adquirieron mayor importancia en la intelectualidad americana y europea. A finales de los 80’s, Derrida se acercó al tema político de la amistad.

 

De hecho, fue a Aristóteles al que giró en un extraordinario conjunto de seminarios en 1988-89, más tarde recopilados como las Políticas de la amistad: en particular un ‘dicho’ de Aristóteles, el extraño y desconcertante O philoi oudeìs philois —‘O amigos, no hay amigos.’ Los textos de Derrida son una serie de meditaciones de esta extraña y desconcertante oración, y es visto como su más abundante en términos de referencias— el se extiende a lo largo y a lo ancho, no para establecer lo que Aristóteles quiso decir, sino para interpretar libremente todo tipo de connotaciones posibles.[10]

 

Más adelante, nos aproximaremos a esta gama de interpretaciones. Basta con decir, que el dicho en cuestión fue retomado por pensadores de la talla de Montaigne y Nietzsche.[11] Agamben mismo fue interlocutor durante la elaboración del seminario y cuya aportación fue la de señalar, que el famoso dicho tiene sus fuentes en un texto de Diógenes Laercio.[12]

 

En el corpus de la obra aristotélica encontramos que la investigación práctica del comportamiento humano. La Política representa la búsqueda del bien de la polis griega. Por otro lado, la ética busca cultivar buenos hábitos. Este es el tema de las tres obras de Aristóteles dedicadas a la Ética: Magna Moralia, Ética Eudémica y Ética Nicomaquea. De la segunda, no podemos tener certeza de la autoría de Aristóteles. Sin embargo, en ambas investigaciones se aborda el tema de la amistad, que es anterior a la justicia y es propia de la humanidad.

 

La Ética Eudémica (Libro VII), comienza clasificando a los tres tipos de amistad: “Existen muchas clases de amistad, esto ha sido dicho antes, puesto que hemos definido tres sentidos en el término amistad: uno lo hemos definido por la virtud, otro por la utilidad y el tercero por el placer”. [13]

 

La amistad primera está fundada sobre la virtud, es recíproca y de elección mutua. La amistad basada en la utilidad es de los más, nos dice Aristóteles, se ama a los otros porque nos son útiles. Finalmente, la amistad caracterizada por el placer es propia de los jóvenes, pues ellos tienen el sentido del placer, el cual es cambiante y disminuye su intensidad al envejecer.

De esta clasificación se agregan otras características que parten la siguiente premisa: “No hay amigos sin tiempo sino solo un deseo de ser amigos”.[14] Para ello la amistad primera se somete a la prueba del tiempo; para ser estable, generar confianza y establecer una concordancia entre los amigos, el tiempo es el que promueve la benevolencia y la igualdad. En suma, la justicia es igualdad y en la amistad también se encuentra la igualdad.

 

Hasta aquí podemos entender la idea general de la amistad, incrustada en la ética de Aristóteles. Donde la relación de causalidad, entre la amistad y la comunidad política, o el lugar de la polis griega, es propio de ella. Surge entonces la pregunta ¿Cómo se mide la comunidad política?

 

Nos dice Aristóteles que va de acuerdo con la proporción entre justicia e injusticia de la comunidad cívica. “Al que vive mejor, le es necesario, pues tener muy pocos amigos, y que sean cada vez más reducidos, y no esforzará por tenerlos; al contrario, se preocupará no sólo de amigos útiles, sino también de aquellos con los cuales elegiría convivir”.[15]

 

En la Ética Nicomaquea (Libro IX, 10), encontramos un señalamiento parecido.

 

Debemos, entonces, hacernos el mayor número posible de amigos, así como en la hospitalidad, en la cual parece decirse adecuadamente: “ni un hombre de muchos huéspedes, ni un hombre de ninguno”, así también en la amistad, lo adecuado para un hombre es no carecer de amigos, ni tampoco tener un número excesivo de ellos.[16]

 

Nos detendremos un momento aquí, para recordar el dicho que se le atribuye a Aristóteles:

 

O philoi oudeìs philois – ‘Oh amigos, no hay amigos’.

 

En el seminario de Políticas de la Amistad, Jaques Derrida deconstruía el dicho de acuerdo con infinidas interpretaciones. Una de estas tiene que ver con el ‘reverso’ del dicho escrito por Nietzsche en el parágrafo 376 de Humano, demasiado humano:

 

Quizá entonces llegará, también la hora feliz, un día que exclame:

¡Amigos, no hay amigos!, exclamó el sabio moribundo.

¡Enemigos, no hay enemigos!, exclamo yo, el loco viviente.[17]

 

Giorgio Agamben señala que Derrida estaba al tanto de un problema filológico relativo al dicho atribuido a Aristóteles. La cuestión aquí es saber qué tipo de interpretación seguiremos.

 

Cuando Derrida todavía estaba trabajando en el seminario que originó el libro, discutíamos juntos un curioso problema filológico que concernía precisamente al dicho u ocurrencia en cuestión. Éste se encuentra citado, entre otros, en Montaigne y Nietzsche. Pero si abrimos una edición moderna de Vidas de los Filósofos, en el capítulo dedicado a la biografía de Aristóteles (V, 21), no encontramos la frase en cuestión, sino una en apariencia casi idéntica, cuyo significado sin embargo es distinto y muchos menos enigmático: ôi (omega con iota suscrita) phíloi, oudeìs philos“ aquel que tiene (muchos) amigos, no tiene ningún amigo.[18]

 

Recapitulando, estos personajes, el amigo, el filósofo, el sabio moribundo, el loco viviente están en convivencia por la amistad/enemistad. Si la amistad es comunidad y la conclusión aristotélica recomienda limitar su número. ¿Cuántos amigos deberíamos tener para ser virtuosos? El filósofo tendrá que ser amigo de sí mismo o del otro, para hacer comunidad.

 

¿No es verdad que para los amigos el convivir es lo más deseable, de la misma manera que los amantes el ver es lo más precioso y prefieren este sentido a todos los demás, porque es en virtud de esta sensación principalmente como el amor existe y nace? La amistad es en efecto, una comunidad, y la disposición que uno tiene para consigo la tiene también para el amigo. [19]

 

Después de este amplio preámbulo, nos acercamos al tema central de nuestro ensayo, el cual tiene que ver con la con-vivencia y la comunidad de los filósofos y con uno de sus representantes más ilustres: Jean-Luc Nancy.

 

Hace muchos años, un amigo mío, Jean-Luc Nancy, y yo decidimos intercambiar cartas sobre el tema de la amistad. Estábamos convencidos de que ésta era la mejor manera de acercarnos y casi “escenificar” un problema que de otro modo parecía rehuir un tratamiento analítico. Escribí la primera carta y esperé ansiosamente la respuesta.[20]

 

 

 

Jean-Luc Nancy: Filosofía de la comunidad

 

Yo (¿quién, ‘yo’?; esta es precisamente la pregunta,

la vieja pregunta: ¿cuál es ese sujeto de la enunciación, siempre ajeno al sujeto de su enunciado, respecto del cual es forzosamente el intruso, y sin embargo, y a la fuerza, su motor, su embrague o su corazón?), yo he recibido, entonces, el corazón de otro; pronto se cumplirán diez años. Me lo trasplantaron.

Jean-Luc Nancy

 

Al hablar del pensamiento filosófico como el de Jean-Luc Nancy; de las experiencias de vida y de la trayectoria es inevitable aproximarnos a la biografía de este pensador francés. Nacido en Bordeux, en 1940. Una irrupción en su vida fue su trasplante de corazón en el año 1991.

 

Recordé que Giorgio es un viejo amigo. Lamento traer a colación un recuerdo personal, pero no me distancio, en el fondo, de un registro de reflexión general. Hace casi treinta años, los médicos han decidido que necesitaba hacer un trasplante de corazón. Giorgio fue una de las muy pocas personas que me aconsejó no escucharlos. Si hubiera seguido su consejo, probablemente habría muerto bastante rápido. Uno puede equivocarse. Giorgio sigue siendo un espíritu de sutileza y amabilidad que pueden ser llamadas – sin la menor ironía – excepcionales.[21]

 

Aquí también traigo un recuerdo personal. En noviembre de 2016, la Dra. María Konta organizó un Coloquio de Giorgio Agamben en la Facultad de Filosofía y Letras. Al siguiente semestre pude tomar su curso en la torre I de Humanidades acerca del filósofo romano, Agamben. Como pasa con la amistad y también la enseñanza y el aprendizaje de la filosofía; uno puede volverse rápidamente amigo de otro, en mi caso fue del francés Jean-Luc Nancy.

 

¡No te imaginas lo vasto de su universo! Philippe Lacoue-Labarthe y Jacques Derrida eran los amigos más cercanos de Nancy. Conoció a Philippe en 1967 en Estrasburgo a través de Lucien Braun. En ese momento tenían muchas afinidades compartidas, como Heidegger, pero sobre todo Derrida y el situacionismo. Nancy venía de origen católico, Philippe era parte de la izquierda protestante. Para ese entonces, ambos sabían que no había un modelo político para una revolución y que el partido comunista no era una alternativa. Nancy, y otros, ya criticaban al estalinismo, y fueron testigos contemporáneos del proceso de desestalinización llevado a cabo por Khrushchev, la autocrítica del partido comunista. En verdad, sentían una falta de comunidad, incluso si vivían en los años del milagro económico francés. Leían libros de Deleuze y Althusser. Pero fue en 1967 cuando leyó La voz y el fenómeno de Derrida cuando sintió que algo nuevo estaba comenzando. Digamos que así es como se juntaron los tres.[22]

 

Con el fenómeno conocido como la Deconstrucción[23], surge una disrupción en el paradigma de la filosofía europea, yendo más allá de su espacialidad. La relación entre escritura y el escribir-pensar nos habla de una comunidad de filósofos y traductores, para situarnos mejor, en traducir al español textos como los de Derrida, Lacoue-Labarthe y Nancy en comunidad.

Es Derrida, quien bromea con el sobrenombre de Los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas.

 

Por otro lado y en un correo personal (14 de abril de 2021) me dijo algo realmente importante que también tomo como punto de partida para la amistad entre ellos tres:

 

[…] por otro lado, mis amigos más cercanos, Derrida y Lacoue-Labarthe, siempre han dicho que escribir es “póstumo” y nunca he entendido correctamente  —entendí que al escribir/pensar uno se desprende de la propia individualidad., y en este sentido está muerto: escribimos desde un lugar que no es el de la existencia… pero también es allí donde existimos con intensidad (allí y/o enamorados).[24]

 

Nancy es propiamente franco-alemán, al haber aprendido el idioma alemán desde temprana edad. “Indudablemente, debemos empezar con la experiencia de mi niñez. En 1945 mi padre, un ingeniero militar fue enviado a Alemania como parte de la ocupación. Pase cinco años en Baden-Baden -así desde mi quinto al décimo año. […] Me puse rápidamente a hablar alemán y cuando regresé a Francia era bilingüe”.[25]

 

Me dí cuenta, primero que nada, que para mí ha sido un largo tiempo simplemente siendo parte de un trabajo filosófico, y entonces esa es la cuestión de una compleja interacción de cerca y de lejos: en términos de espacio, ciertamente, pero también en términos del pensamiento, en términos de la extensión y los límites de la “comunicación”, o la conversación, lecturas, conferencias, encuentros, palabrerías, discusión; todas las figuras de la misma interpretación del acordeón donde las paredes móviles de los fuelles deberían ser separados y juntados.[26]

 

La obra de Nancy encuentra su mismidad, junto a otros, en comunidad de filósofos. Derrida y Lacoue-Labarthe se situaban en la Universidad Marc Bloch en Estrasburgo, en la frontera franco-alemana.[27] En uno de los mejores y más divertidos diálogos de la filosofía contemporánea Alan Badiou y Jean-Luc Nancy, quienes el 30 de enero de 2016 establecieron ‘entre ellos’ como parte de una conferencia en la Universidad de Artes de Berlín. (UdK).

 

ALAN BADIOU

 

Así fue este período francés, el cual comenzó como un periodo Franco-Alemán y entonces incesantemente francés ¿hasta que vino a representar a Francia en América? Fue, creo yo, un intento de establecer la filosofía en lo que yo llamaría un lugar nuevo. El objetivo no era circunscribir la filosofía en una moda académica, sino de relacionarla hacia afuera de una manera extremadamente vital, para nutrir la literatura, la pintura, el cine, las matemáticas, y el psicoanálisis. “Estuvieron, por supuesto diferentes tendencias. Estaba la deconstrucción Derrideana. Estaban los postmodernos, como Lyotard. Estaba la escuela de Estrasburgo, con Lacoue-Labarthe y Nancy”.[28]

 

El trabajo filosófico de Nancy trata muchos temas, el que en nuestra opinión es el más actual es la de tecno-capitalismo. El tema de las equivalencias, siempre está dialogando con Marx. Por otro lado, el tema del cuerpo y la sexualidad lo dedica en dos volúmenes del Corpus, Derrida le dedica el libro El tocar, Nancy también habla de la ontología del sexo y el goce.

 

Previamente, habíamos señalado la relación entre la amistad y la filosofía desde la ética y la comunidad política. En Políticas de la Amistad, Derrida retoma un argumento parecido, al repetir la llamada que hace Nietzsche, respecto al ‘nos-otros’, a los filósofos que le antecedieron y hacia el porvenir. En la filosofía, el amor a la soledad es un acto que corre el riesgo de realizarse sin parentesco, sin proximidad. La amistad, es, comunidad, desligada de sí. En palabras de Georges Bataille, es quizá, la “comunidad de los que no tienen comunidad”.

 

Éstas son palabras como se sabe, de Bataille. ¿Por qué las citamos aquí? Para atestiguar demasiado brevemente, pobremente, la atención y el reconocimiento que me llevan aquí a pensadores y textos a los que me liga una amistad de pensamiento con la que seré siempre desigual. Sin esperanza, pues, de hacerles justicia aquí. Estas palabras de Bataille las sitúa Blanchot como exergo de La Communauté inavoubable (Minuit, Paris, 1983), obra que, desde sus primeras líneas, como se sabe, dialoga con el artículo de Jean-Luc Nancy, que se convertirá en libro, La Communauté desouvevrée (Bourguois, París, 1986, 1990).[29]

 

De acuerdo con la entrada ‘comunidad’ escrita por Jason E. Smith en  The Nancy Dictionary, para Nancy el concepto de comunidad, se refiere en La Comunidad Inoperante de 1986 cuya primera versión corresponde a La Comunidad Desobrada a la que nos referimos con anterioridad.

 

Somos testigos hacia el final de los 1980s, y en particular en ‘The Compaerance’ 1991, de un cambio decisivo hacia el tema del ser-en-común y el estar-con y en un intento de articular una ontología de un común o compartido (partagée) existencia. Esta trayectoria continua en el momento presente, donde la ontología de   lo común esta a su vez conectado, para apelar a lo que Nancy llama con el nombre de comunismo.[30]

 

En el apartado de-ser-en-común de la Comunidad Desobrada Nancy comienza diciendo que estamos muy lejos de haber alcanzado el punto donde la ontología debería de ofrecerse directamente y sin ninguna demora en cuanto comunitaria, de este punto se reconocerá una etapa reconocible en un proceso progresivo del conocimiento filosófico.[31]

 

Esto es lo que se transcribirá diciendo: no hay comunión, no hay ser común, hay el ser en común. Toda la ontología, desde el momento en que es esta lógica del ser en sí como ser así, se reduce este modo al en-común  del a-sí. Esta ‘reducción’, o esta reevaluación total, o esta revolución de la ontología es sin duda lo que nos acaece, aún mal advertidos desde Hegel y Marx, Heidegger y Bataille. El sentido del ser no es común –que se podría designar como la asiedad de la existencia- no distribuye una sustancia ni un sentido común. No reparte más que la exposición del ser, la declinación del sí mismo, el temblor sin rostro de la identidad expuesta: nos reparte.[32]

 

Algunas palabras más

 

Amalfitano se enredó en una serie de disquisiciones sobre Arcimboldi

que poco decían acerca de lo que verdaderamente deseaba expresar: el estado de su alma.

No dejes el trabajo de corrector, decía en la posdata, te imagino sin dinero en Barcelona y me da miedo. Sigue corriendo y sigue escribiendo.

Roberto Bolaño

 

Este ensayo ha partido de la problematización de la palabra amistad y el concepto de filosofía, hemos encontrado una estrecha relación desde la escuela fundante de Platón y Aristóteles, hemos seguido a su vez, la deconstrucción de la palabra amistad. En un segundo momento nos hemos aproximado al concepto de la comunidad en la filosofía franco-alemana, característica de la escuela de Estrasburgo a la que pertenecen Lacoue-Labarthe, Derrida y el propio Jean-Luc Nancy. En este horizonte, hemos indagado sobre la ontología del ‘en’ común.

 

Un año atrás, Jean-Luc Nancy realizaba el obituario de un alumno directo de Derrida, el francés Bernard Stiegler.[33] En este obituario analiza el sentido de la obra y la negatividad dentro de la melancolía, y el salto de Stiegler, hacia la reflexión de la técnica en otra época.

A Stiegler lo conocí por el documental The Ister de 2004, el año de la muerte de Derrida. A partir de un curso de Heidegger de 1942, sobre un himno de Hölderlin, Jean-Luc Nancy, Lacoue-Labarthe, Stiegler y Syberberg hablan frente a cámara, dónde se conducen temas sobre la extensión del Danubio y el poema. Nancy expone sobre la cuestión de la política.

 

En un documental, más reciente, L’homme, ce viel animal malade (El hombre, ese viejo animal enfermo), de 2020 en alusión directa a una frase de Nietzsche. Vamos recorriendo la vida de Jean-Luc Nancy. Lo acompañamos a su explicación de su acercamiento a Kant (mismo nombre que su gato). Vemos con él la película sobre Los últimos días de Emmanuel Kant, adaptación de Thomas de Quincey, o lo vemos escenificar un acto de Esperando a Godot. En él se nota una humanidad de clásico filósofo, de literato y de lector de poesía.

 

Personal e intelectualmente, para nosotros ha sido sorpresivo el acercamiento con Nancy a través de la amistad y la filosofía. Ahora que solo contamos con sus textos y no con su presencia física podemos llegar a su escritura, desde otro situar mejor a la filosofía. Con Nancy compartimos una afición por la literatura de Roberto Bolaño. Como aquellos que contemplamos un oasis de horror, en medio de un desierto de aburrimiento. En este sentido los temas de Nancy tienen que ver directamente con su escritura y su interpretación.[34]

 

Bibliografía

  1. Abaggnano, Nicola. Diccionario de Filosofía. FCE, México, 2012.
  2. Agamben, Giorgio. “El amigo” en ¿Qué es un dispositivo? Anagrama, Barcelona. 2015.
  3. Aristóteles. Ética Nicomáquea. Ética Eudémica. Editorial Gredos. Biblioteca Clásica Gredos. 89. Madrid, España, 1985.
  4. Badiou, Alan & Jean-Luc Nancy. German Philosophy. A Dialogue. The MIT Press, Cambridge, Massachusets. London, England, 2018.
  5. Berardi, ‘Bifo’, Franco.Thought, Friendship, and Visionary Cartography. Palgrave Macmillan, New York, 2008.
  6. Blanchot, Maurice. La amistad. Editorial Trotta, Madrid, 2007.
  7. Blanchot, Maurice La comunidad inconfesable. Editora Nacional, Madrid, 2002.
  8. Diógenes Laercio.Vidas y opiniones de los filósofos ilustres. Clásicos de Grecia y Roma. Alianza Editorial, Madrid, 2007.
  9. Deleuze, Gilles & Guattari, Félix.¿Qué es la filosofía? Anagrama, Barcelona, 1997.
  10. Derrida, Jaques. Desistance” en Typography. Mimesis, Philosophy, Politics. Harvard University Press, Cambridge, 1989.
  11. “Discussion between Derrida PhilipeLacoue Labarthe, and Jean Luc Nancy”enFor Strasbourg. Conversations of Friendship and Philosophy.Fordham University Press, New York, 2014.
  12. “Excepción Viral” en Reflexiones Marginales 58, 1 de abril de 2020, (https://revista.reflexionesmarginales.com/excepcion-viral/ ) [Última consulta el 25 de octubre de 2020.].
  13. Gratton, Peter y Morin. Marie Eve. The Nancy Dictionary.Edingburgh University Press.Edingburgh, UK, 2015.
  14. Heidegger, Martin. §26“La coexistencia de los otros y el estar cotidiano”. en Ser y Tiempo. Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 1997.
  15. La Ilíada. Colección “Sepan Cuantos…” 2 Porrúa, México, 1975.
  16. Translator’s Note. Fordham University Press, USA, 2007.
  17. La comunidad desobrada. Arena Libros, Madrid, (s/f).
  18. Nietzsche, Friedrich.Humano, demasiado humano. Primer Volumen. Akal, Madrid, 2001.
  19. Montaigne, Michel de. “Capítulo XXVII. De la amistad”. en Ensayos de Montaigne. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ensayos-de-montaigne–0/html/fefb17e2-82b1-11df-acc7-002185ce6064_159.html#I_38_ [Última consulta el 25 de octubre de 2020.].
  20. Morales, Edgar. “Filosofía de un corazón extranjero”. Entrevista a María Konta. Confabulario. El Universal. (https://confabulario.eluniversal.com.mx/filosofia-de-un-corazon-extranjero-la-muerte-de-jean-luc-nancy/)[Última consulta el 25 de octubre de 2020.].
  21. Nancy, Jean-Luc. “An Accordion Tune”. ANGELAKI 2021, Vol 26, No. 3-4, 239,242.
  22. “Stiegler, Melancolía, Negatividad”. en Reflexiones Marginales 62, 26 de marzo de 2021. (https://reflexionesmarginales.com/blog/2021/03/26/stiegler-melancolia-negatividad/) [Última consulta el 25 de octubre de 2020.].
  23. Onfray, Michel. Las sabidurías de la antigüedad. Contrahistoria de la filosofía, I. Anagrama, Barcelona, 2006.
  24. Políticas de la amistad. Colección Estructuras y Procesos. Editorial Trotta, Madrid, 1998.
  25. Salmon, Peter. An Event, Perhaps. A Biography of Jaques Derrida. Verso, New York, 2020.
  26. Xirau-Ramón. Introducción a la historia de la filosofía. UNAM, México, 1995.

 

Notas

[1]“Recordemos algunos hechos. El siglo V, a veces llamado siglo de Pericles, representa la cumbre de la civilización griega. Atenas transforma su economía urbana en una economía internacional de la cual participan todas las ciudades griegas del mediterráneo; en lo político, Atenas desarrolla por primera vez en la historia, un sistema democrático, en lo cultural, el siglo ve desarrollarse la tragedia (Esquilo, Sófocles, Eurípides), la comedia (Aristófanes), la poesía (Píndaro), la arquitectura (en 430 se construye el Partenón), la escultura de Fidias. Atenas, en el centro del mundo griego realiza aquella “gloria que fue Grecia “de que hablaba Keats”. Xirau, Ramón. Introducción a la historia de la filosofía. ed. cit., p. 32
[2] “No es difícil entender que Alfred North Whitehead escriba en “Proceso y Realidad” (1929) que la manera más segura de describir el conjunto de la tradición filosófica europea es presentarla como una serie de acotaciones a Platón. Observemos este detalle: habla de la tradición. El uso de esta palabra supone la existencia de una contratradición, la cara inversa de esta historiografía dominante que permanentemente cita, comenta y glosa a Platón”. [El énfasis es del autor]. Michel Onfray, Las sabidurías de la antigüedad. Contrahistoria de la filosofía. I. ed. cit., p. 31
[3] “Aristóteles es, en verdad el fundador de la lógica. A las ciencias naturales dedica una abundantísima parte de su producción, entre la cual deben destacarse El Tratado del Cielo, De la generación y de la destrucción y, además de un número muy considerable de pequeños tratados, lo de Física, donde se discute tanto cuestiones de ciencia natural como de metafísica. En el campo de la especulación pura escribió Aristóteles un segundo libro de la Física que bautizaron con el nombre de Metafísica, o libro que sigue de la física. Este título pasó a la historia para designar una de las partes de la filosofía. A la moral dedica dos libros: La Ética a Nicómaco y la Ética a Eudemo y a la teoría de la ciudad que precisamente lleva el título de la Política”. Ramón Xirau, loc. cit., p. 67
[4] “La disparidad de las filosofías se refleja obviamente, en la disparidad de los significados de ‘filosofía’, lo que no impide reconocer algunas ‘constantes’. Entre ellas, la que mejor se presta para relacionar y articular los diferentes significados del término, es la definición que aparece en el Eutidemo platónico. La filosofía es el uso del saber para ventaja del hombre”. Nicola Abbagnano, Diccionario de Filosofía. ed. cit., p. 485
[5] Gilles Deleuze, et. al. ¿Qué es la filosofía? ed. cit., pp. 8-9
[6] Idem. Para profundizar en el ensayo de Deleuze y Guattari recomendamos el comentario que realiza Franco ‘Bifo’ Berardi. “La filosofía es una actividad de creación; esta crea conceptos, y los conceptos son un tipo de puente cruzado sobre el abismo del caos. Solo los amigos, solo las personas que se entienden el uno al otro sin necesidad de debatir, refutar, acordar con el otro, pueden caminar junto a través de este puente”. Franco “Bifo” Berardi, Félix Guattari: Thought, Friendship, and Visionary Cartography. ed. cit., p. 134 [La traducción es nuestra.].
[7] Maurice Blanchot, La amistad. ed. cit., p. 265
[8] ¡Néstor! Mi corazón y ánimo valeroso me incitan a penetrar en el campo de los enemigos que tenemos cerca, de los teucros; pero si alguien me acompañase, mi confianza y mi osadía serían mayores. Cuando van dos, uno se anticipa al otro en advertir lo que conviene; cuando se está solo, aunque se piense, la inteligencia es más tarda y la resolución más difícil”. Homero. La Ilíada. Canto X, 220. ed. cit., p. 80
[9] Giorgio Agamben, “El amigo” en ¿Qué es un dispositivo? ed. cit., p. 39
[10] Peter Salmon, An Event, Perhaps. A Biography of Jaques Derrida. ed. cit., p. 274 [La traducción es nuestra.].
[11] “‘Amadle decía Quilón, como si algún día tuvieras que aborrecerle, odiadle como si algún día tuvieras que amarle’. Este precepto, que es tan abominable en la amistad primera de que hablo, es saludable en los ordinarios y corrientes a propósito de los cuáles puede emplearse una frase familiar de Aristóteles: ‘¡Oh amigos míos, no hay ningún amigo!’”. Michel de Montaigne, Ensayos de Montaigne. “Capítulo XXVII. De la amistad”. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. (http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/ensayos-de-montaigne–0/html/fefb17e2-82b1-11df-acc7-002185ce6064_159.html#I_38_) [Última consulta el 25 de octubre de 2020].
“Si alguien comprende esto y además que todas las opiniones y su índole e intensidad son entre sus semejantes tan necesarias e irresponsables como sus acciones, si se percata de esta necesidad interna de las opiniones a partir de la intrexicable imbricación de carácter, ocupación, talento, entorno, tal vez se libre entonces de la amargura e incisividad de ese sentimiento con que aquel sabio exclamó: ¡Amigos, no hay amigos!”. Friedrich Nietzsche, Humano, demasiado humano. §376 “De los amigos”. ed. cit., pp. 199-200
[12] “De la justicia decía que era la virtud del alma consistente en distribuir según el mérito. Decía que la cultura es el mejor equipaje para la vejez. Relata Favorino en el segundo libro de sus Recuerdos que una y otra vez se repetía “Quien tiene amigos, no tiene amigos”. Que también se encuentra en el libro séptimo de sus Éticas y eso es lo que se le atribuye”. Diógenes Laercio. Vidas y opiniones de los filósofos ilustres. V, 21 ed. cit., p.238
[13] Aristóteles. Ética Eudemia. ed. cit., pp. 496-497
[14] Aristóteles. loc. cit., p. 501
[15] Aristóteles. loc. cit., p. 527
[16] Aristóteles. Ética Nicomaquea. ed. cit., p. 373
[17] Friedrich Nietzsche, loc. cit., p. 199 “‘La frase muy familiar de Aristóteles’ es, pues, una palabra de moribundo, una última voluntad que habla ya a partir de la muerte. Sabiduría testamentaria a la que hay que oponer, aunque sea el precio de la locura, la insurrección exclamadora del presente viviente. El moribundo se dirige a amigos para hablarles de amigos, aunque sea para decirles que no hay. El viviente, por su parte, se dirige a enemigos para hablarles de enemigos, aunque sea para decirles que no hay. El moribundo muere y se vuelve hacia el lado de la amistad, el viviente vive y se vuelve hacia el lado de la enemistad. La sabiduría del lado de la muerte, y fue el pasado, el ser-pasado del que pasa. La locura, del lado de la vida, y es el presente, la presencia del presente”. Derrida, Jaques. Políticas de la amistad. ed. cit., p. 69
[18] Giorgio Agamben, loc. cit., p. 41
[19] Aristóteles. Ética Nicomaquea. ed. cit., p. 377
[20] Giorgio Agamben, loc. cit.
[21] Jean-Luc Nancy, “Excepción Viral”. (Traducción de María Konta.). Revista de Filosofía Reflexiones Marginales. No. 58 (https://revista.reflexionesmarginales.com/excepcion-viral/)[Última consulta el 25 de octubre de 2020.].
[22] Edgar Morales, “Filosofía de un corazón extranjero. loc. cit.
[23]“La estructura, Derrida nota, siempre ha sido ‘neutralizada o reducida’ por un proceso de ‘dándolo al centro’, o refiriéndose al punto de la presencia, un origen fijado. Este centro ha sido llamado de muchas cosas en la historia de la metafísica., incluyendo eidos [forma, esencia, tipo especies], archè[origen], telos [objetivo], energía, ousia (esencia, existencia, substancia, sujeto), aletheia [verdad], trascendentalidad, conciencia, Dios, hombre, y así sucesivamente”. Salmon, Peter. loc. cit., p. 143
[24] Edgar Morales, loc. cit.
[25] Jean-Luc Nancy, “An Accordion Tune”. Angelaki. ed. cit., pp. 239-242 [La traducción es nuestra.].
[26] Idem.
[27] Para profundizar en este punto recomendamos la lectura de For Strasbourg. Conversations of Friendship and Philosophy. 2. Discussion Between Derrida, Philipe-Laocue Labarthe, and Jean-Luc Nancy. ed. cit. Y el prólogo “Desistance” de Jaques Derrida al libro Typography. Mimesis, Philosophy, politics. ed. cit., pp. 1-42
[28] Alan Badiou, et. al., German Philosophy. A Dialogue. ed. cit., p. 6 [La traducción es nuestra.].
[29] Este primer debate en torno a la comunidad puede leerse en las propias palabras de Nancy en Peter. Engelmann, Democracy and Community. III. The Ontology of Communality. ed. cit., p. 29-50. Las ediciones en español de los libros de Blanchot y Nancy son las siguientes: Maurice Blanchot, La comunidad inconfesable. Editorial Nacional. Madrid, 2002. y Jean-Luc Nancy, La comunidad desobrada. Arena Libros. (s/f).
[30] The Nancy Dictionary. Edited by Peter Gratton et. a. ed. cit., p. 51 [La traducción es nuestra.].
[31] En el capítulo cuarto de la primera sección de Ser y Tiempo §26 Heidegger expone su investigación acerca de la co-existencia de los otros y el co-estar cotidiano. ed. cit., pp. 142-150
[32] Jean-Luc Nancy, La comunidad desobrada. ed. cit., p. 156 [El énfasis es de la edición.].
[33] Jean-Luc Nancy, “Stiegler, Melancolía, Negatividad”. https://reflexionesmarginales.com/blog/2021/03/26/stiegler-melancolia-negatividad/ [Última consulta el 25 de octubre de 2021.].
[34] “Jean-Luc Nancy es un pensador gratificante y un pensador demandante. Él también es excepcionalmente juguetón, ingenioso, alerta de las formas y sonidos de sus palabras ”Nancy, Jean-Luc. Listening. Translator’s Note. ed. cit. p. 8[La traducción es nuestra.].

 

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