A cincuenta años de los Écrits de Jacques Lacan

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A cincuenta años de los Écrits de Jacques Lacan

Lacan el rey se lo dirá igual, ándele vuele paloma, casi en mexicano, no transe la depre, báñese en alquimia espontánea, tire el fármaco a la basura, eso engorda, déjese de droga, de analista y si está loca, vuélvase más loca.
Gonzalo Rojas

 

Jacques Lacan, por histriónica que fuese su conducta, por indescifrable que fuese su escritura, ha suscitado un grado casi histérico de adulación y discipulazgo.
George Steiner

 

Resumen

El artículo nos acerca a lo no escrito y lo no dicho en Los Escritos que siguen dando mucho de qué hablar, y también, como lo constata este breve ensayo, mucho de qué escribir bajo la estela y estrella de Lacan y el psicoanálisis francés. Se trataría de pensar en compañía de Lacan algunos hitos y mitos de la época finisecular del siglo XX.

Palabras-clave: Paris, Vincennes, Escritos, Lacan, contemporaneidad.

 

Abstract

The article brings us closer to the unspoken and unsaid in The Writings that continue to give much to talk about, and also, as this short essay notes, much of what we write under the star and Lacan star and French psychoanalysis. It would try to think in company of Lacan some milestones and myths of the finisecular time of century XX.

Keywords: Paris, Vincennes, Writings, Lacan, contemporaneity.

 

I

Los derroteros del texto firmado por Sigmund Freud y en ocasiones soportado por una institución educativa aquella que Schopenhauer y Sartre rechazaron para la exposición del discurso filosófico, por la imposibilidad de transmitir el mismo y que desde el siglo XII, denominamos Universidad, nos remite a transitar por siglos de tradición, en los cuales de alguna manera se ha tratado de instalar recientemente el texto freudiano, derrotero en si, por la fragmentación del mismo, frente a la lógica que ha constituido a la institución universitaria, después de las revueltas que hemos heredado de los siglos XVIII y XIX y sus actores hasta nuestros días.

 

París

Corría el año de 1966 y en París aparecían libros que inauguraban una tradición, un debate extra-académico, presentaciones en la radio y la televisión y hasta en algunos diarios, espacios y lugares abiertos por Jean-Paul Sartre, textos que propiciaban discusiones y hasta enemistades, ya que las posturas teóricas, son posiciones políticas. En dicho año se publicaron Las palabras y las Cosas de Michel Foucault, el siempre controvertido y radical Gilles Deleuze publicaba La lógica del sentido, por su parte Jacques Derrida problematizaba la escritura con su obra titulada De la gramatología, paralelamente Jacques Lacan (1901-1981) publicaba sus polémicos y complejos Escritos.

La enseñanza de Lacan tendría dos versiones, la escrita y, en un atisbo socrático, la oralidad, en eso que solemos llamar Seminarios, que por cierto, hay varias versiones de los mismos. El punto de encuentro de dichos textos sería el replanteamiento de otorgarle primacía al lenguaje y a la escritura, más allá de la moda que fue el estructuralismo, la inquietud por problematizar el lenguaje, era una posición frente al antropocentrismo. 

Pareciera que una posibilidad de la inserción de la obra de Freud, en un pasado reciente, se encuentra vinculado a los movimientos estudiantiles del 1968 (lo post-freudiano y la obra de Lacan, específicamente) y, que a la vez, posicionaron a la universidad en otro ámbito en relación con el espectro social contemporáneo. Movimientos estudiantiles que serían entre tanto la incorporación de un discurso, curiosamente el continente americano y sus contra-culturas incluyendo la anti-psiquiatría, se emperifollaban de freudo-marxismo por la mezcla errónea de un Reich o las auras inspiradoras de los post-frankfurtianos. Entre tanto en París se vestían ante los ojos del signo lingüístico y se respiraba un marxismo-lacaniano vía Louis Althusser.

Un año después de aquello que la historia reveló y hemos llamado el 68 o jóvenes universitarios post ilustrados y las consecuencias de los efectos socio-político-culturales, con resonancias y modalidades en las distintas latitudes que sostienen las imágenes y los restos de aquellas movilizaciones entre barricadas, consignas, disputas y graffiti sobre eso que llamamos mundo. Referencia quizá indiscutible por lo que la voz efectista de la filosofía provocó y, en particular, los nombres de Hegel y de Marx, en esos tiempos, que aún llegan hasta nuestro tiempo. Así, el primero, sustentando un progreso a partir de los movimientos de la conciencia y el segundo, sosteniendo el despliegue de una utopía social que tomaba cuerpo en las calles, como si la herencia socrática apareciera en las ciudades y sobre todo en el despliegue de una política solidaria, es decir, en la aparición de un Nosotros con la forma de un encuentro amoroso; sustento ubicado por Bataille como la comunidad de los amantes, la filosofía y el discurso dejaban de ser letra muerta, el discurso propagado por la universidad salía de las aulas.

Por fin la filosofía aparecía e intentaba reclamar algo. Después de estos movimientos, pareciera que el nombre de Freud quedaba suspendido, pero curiosamente inserto en las movilizaciones, entre tanto, Jacques Lacan proseguía su enseñanza y su inflexión por pensar la clínica psicoanalítica, en relación con la textualidad que se fragua entre un pensamiento y una palabra post-revolucionaria, que marcaban aquella época; con la diferencia de que el texto y la práctica psicoanalítica, desde el caso Freud será absolutamente complejo y pluralista. El psicoanálisis, se encontraba impregnado y texturizado de una radicalidad subversiva, frente a otros saberes ortopédicos tales como: la educación o las psicoterapias conductistas o los métodos filosóficos racionalistas que regulan las pasiones. Arriesgadamente se podría replicar que el psicoanálisis ha mostrado la posibilidad de la subversión del sujeto desde la destitución subjetiva del sujeto, al suspender el habla; parte incómoda para el establecimiento del orden y de la cultura, así, de la civilización occidental. El deseo inconsciente y el carácter anti-filosófico de la pulsión se revelan frente al fracaso que genera la cultura.

 

Vincennes

Mientras tanto Michel Foucault acompañado por Serge Leclaire intentaban propagar los escritos e ideas lacanianas en la extensión universitaria de Vincennes; eso que hoy llamamos psicoanálisis en la universidad, dentro de los muros universitarios se producía una inmixión de un intento que apenas se consolida hasta nuestros días. La diseminación del texto de Freud efectivamente tuvo que transmutarse con esa institución post-cartesiana y moderna que produce una reproducción de ideología que solemos llamar universidad. Vincennes sitiado: Foucault y Leclaire francamente freudianos. 

Lacan matizará los nombres de Hegel y de Marx desde una lectura del texto freudiano, entre tanto la intertextualidad será sostenida por aquello que se produce en la clínica, es decir, lo producido a partir de un discurso. Por otro costado, las figuras jurídicas serán objeto para que Lacan opere a partir de los dispositivos que confieren un orden y sobre todo una ley que ilusiona y sostiene el imaginario. Así, el Estado y su matrimonio con el contrato social, el diálogo como recurso de entendimiento, y he aquí las disyuntivas entre las prácticas políticas (discurso del amo) y del saber (discurso universitario).

El quiebre frente a la ley; será la aparición del sujeto, este último es una emergencia que refleja su propia subversión frente a la ley, ya sea en su versión ciudadana (polis) o en lo constitutivo (linaje), hacia y con las palabras que vocifera. Por lo tanto; la subversión, no es sinónimo de transgresión.

Del discurso freudiano matizado por Lacan; nos enfrentamos ante una disyuntiva, dentro de los límites del discurso de la histérica se mostró que no todo el saber se encontraba ubicado en el psicoanalista; si el punto de partida, para Freud, fue la paranoia Über Coca publicado en 1884, también para Lacan serán las psicosis en términos de una concepción tanto del pathos como del lenguaje y, conceptualmente, como punto de encuentro entre ambos será la denegación; en este sentido, la colaboración de Jean Hyppolite y de Jean Wahl fue una influencia inminente para Lacan.

Por otro costado, situar la palabra como deseo inconsciente, en tanto la palabra toma forma y se materializa con y frente a la verdad. Quizá el discurso de la histérica sea un estatuto que le permitió a Lacan, ubicar un saber de ese cuerpo que Freud reconoció que hablaba, por lo tanto el efecto posible del quiebre de los cuatro discursos planteados por Lacan, posiblemente sean la locura, es decir, la periferia que circunscribe nuestro tiempo, tanto en lo político, así como en ciertas manifestaciones y producciones culturales. Lacan nos refiere que ni el amo antiguo como el amo moderno, no han reconocido el saber del esclavo. Por lo cual habría que considerar dos supuestos:

  1. Porque el esclavo sabe demasiado y el Amo no sabe lo que quiere.
  2. Quizá al reconocer el saber del esclavo, la figura del Amo pudiera volverse insostenible. Al no reconocer el saber del otro, la dialéctica queda instalada. (Amo-esclavo).

Recordemos lo expuesto por Roland Barthes con respecto a la carta de horro, esta escritura contenía la sentencia de liberación del esclavo, este último perdía su condición de ser, al perder ese sujeto su estatuto de existencia, solamente le quedaba enloquecer. Pareciera que hay una contradicción con respecto a la posibilidad del sujeto que leía la carta y adquiría su libertad, de tal forma que el juego de resistir frente a las palabras imperativas y designios que atribuía el rey serían las palabreas que sostendrían el cuerpo y en tanto la existencia del esclavo, la voz absoluta del Amo produce un cuerpo maleable, dócil, pero que se sostiene desde las palabras; que adjudican un imperativo mordaz.

Otra de las grandes diferencias que permean la posición ante el saber que poseen estas dos figuras radica en la forma de transmisión del mismo. El saber será lo que otorgue esa dimensión de estatuto existente, y en tanto la condición del discurso que lo sostiene. Un sujeto que deviene Amo sabe que él tiene el saber absoluto mientras que el esclavo posee un saber hacer, es una función inscrita en la familia, la transmisión de ese saber es vía el linaje, mientras que en la figura del Amo parece que su condición ya estaba designada, más que un saber, por una posición que le es conferida más no transmitida.

El esclavo se sostiene desde aquello que le produce su linaje un saber hacer que le da un estatuto en su cotidiano, mientras que el Amo asume su posición meramente desde aquellos que le dan cabida a sus vociferaciones y mandatos, es decir, aquellos que resisten a perder su condición. La aporía en ambas figuras es la aparición del goce, ya que este interrumpe y muestra el límite del saber. Si el saber tiene un límite que precisamente traza la irrupción del goce, pero, ¿cuál es el goce del Amo? ¿Dónde goza el esclavo? Tal vez el goce se produce en este juego dialéctico donde el esclavo resiste y el Amo vuelve de su voz un imperativo y en ocasiones alguien sucumbe frente a esa voz, que sostiene dialécticamente la existencia.

 

II

¡Qué no habrá dicho Lacan! que no habrá dicho…
Derrida

 

La publicación de los Escritos en 1966 de Lacan fue un acontecimiento en su época, que a la vez configuró, un documento que permitía replantear algunos de los supuestos freudianos, pero que curiosamente, a la vez marcaba un alejamiento del psicoanálisis fraguado y anquilosado por las instituciones y parte del gremio afiliado a la I.P.A (International Psycoanalitical Asociation) por su parte, Lacan también se alejaba de Freud teóricamente, por lo tanto también clínicamente, ese distanciamiento, fue también, una postura política frente a las versiones oficialistas de la institución psicoanalítica.

Lacan siendo ya un personaje público de la cultura francesa, a partir de su encuentro con los surrealistas desde 1932, donde André Bretón, público un fragmento de su tesis doctoral y Salvador Dalí se fascinaba con los supuestos que Lacan, planteaba con respecto de la paranoia, el affaire con el surrealismo y el psicoanálisis era algo asumido por las analogías fallidas; entre escritura automática e inconsciente y el problema de los sueños, eran materiales donde el surrealismo fundaba su manifiesto; como todo affaire solamente fue eso, un encuentro de fascinación donde se trataba de justificar la obra de arte con los conceptos que Freud había propiciado y que Lacan jugaba lucidamente precisamente en sus Escritos. La primera edición francesa se editó en un solo tomo, asunto que no emociono en demasía a Lacan, ya que pensaba, que nadie leería más de novecientas páginas, así que la obra se decidió re-imprimir en dos volúmenes en versión pocket book.

La edición en castellano de los Escritos apareció en 1971, la traducción estuvo a cargo del poeta Tomás Segovia, que realizó una trabajo titánico para preparar el documento final, digamos que la versión en nuestra lengua no estuvo temporalmente tan lejana de la edición francesa. Por otro costado, se sabe que por cuestiones editoriales y pensando en fines comerciales, aquella primera edición apareció en las librerías como “Lectura estructuralista de Freud” dicha edición fue levantada de las estanterías a petición del mismo Lacan, ya que había tomado distancia de la moda y de los supuestos que el estructuralismo trataba de consolidar; tanto en la teoría política y estética, donde soportados desde la invención llevada al mito, que se volvía canon a partir del Curso de Lingüística General (1905) de Saussure. Por su parte, Lacan trataba de sostener en su obra, la re-interpretación y apropiación de ciertas categorías, donde problematizaba al interior la deconstrucción de sus postulados teóricos.

Lacan y la extensión

 

¿Qué podrían efectivamente detectar su anverso? ¿Su mensaje, como se expresan algunos para regocijo de nuestros domingos cibernéticos?
Lacan

 

Los ensayos en el sentido de Montaigne, que aparecen en los Escritos fueron trabajos que se presentaron en congresos, sociedades filosóficas, coloquios psicoanalíticos, auditorios de hospitales, revistas como Critique, Enciclopedias Médicas y en Jornadas Psiquiátricas. Los textos que componen los Escritos son un trabajo minucioso de re-escritura de textos que han sido presentados como ponencias y que han tomado la materialidad del libro, estamos frente a una compilación que tienen la virtud de que ya ha sido debatida frente a un auditorio.

En dichos textos podemos encontrar replanteamientos teóricos sobre lo freudiano, y efectivamente Lacan, utiliza categorías que provienen de otros discursos y disciplinas, pero que habría que ubicarlos al interior del psicoanálisis lacaniano y la práctica del mismo, ya que por ejemplo la noción de significante no corresponde a la versión de la lingüística que utilizaba el estructuralismo, o elementos provenientes de la antropología de Levi-Strauss o del neomarxismo althusseriano. Así que categorías como sujeto o subjetividad, que apelan a cierta tradición filosófica, empero en el uso de las mismas en la obra de Lacan, no evocan, ni convocan necesariamente a la filosofía, sino que ésta funge meramente como un soporte que le permite a Lacan replantear dichas categorías para otorgar otros elementos clínicos al psicoanálisis y su praxis, es decir, Lacan debatió con la filosofía y la ciencia de su época. El uso de Lacan de vocablos de la física, era una necesidad de no utilizar la jerga oficial del psicoanálisis que se extraviaba en nociones, psicopatológicas y excesos interpretativos que rayaban en el delirio of course de los psicoanalistas.

La intermitencia de este extraño embalaje es latente, la deuda del discurso filosófico tanto en la escritura como en la práctica oral de Lacan es inevitable; a la inversa las producciones filosóficas de Foucault, Derrida, Deleuze, Baudrillard, Sloterdijk, Jean-Luc Nancy o en otros campos donde los terrenos de la sociología de Lipotvesky o en los textos del historiador Michel de Certeau. Los Escritos de Jacques Lacan son textos que se encuentran atrapados frente al problema de la verdad. El tratamiento de bordear dicho problema, es donde se radicaliza la textualidad lacaniana. La publicación en el 2001 de los denominados “Otros escritos” es otro fragmento de historia alrededor de la escritura de Lacan, los trabajo históricos en relación con la recepción de los Écrits en América Latina es un historia que se encuentra en tránsito, se está escribiendo tanto por psicoanalistas, filósofos e historiadores. La re-interpretación de la obra de Lacan es un comienzo que adviene en la intermitencia de nuestro tiempo.

 

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