Entre la literatura y el psicoanálisis esta la escritura

Darío Villegas, “El laberinto en el diván”

 

Resumen

La literatura al significar letra o escrito, establece una relación lógica-imposible con el psicoanálisis a través de la escritura, debido a que la letra se anuda a lo real y a su vez, el significante a lo simbólico. De esta manera la literatura pretende decir lo imposible, mientras que el psicoanálisis escucha desde la imposibilidad a la que es arrojado el sujeto del inconsciente por ser un sujeto dividido. Lo que permite replantear la idea de sujeto y real en psicoanálisis; ya que el sujeto no es un individuo y lo real no implica un cuerpo biológico. Sino que son elementos que se constituyen a partir de lo escrito. Así, literatura y psicoanálisis se inscriben y se articulan desde la hiancia donde se inscriben las palabras.

Palabras clave: literatura, psicoanálisis, palabra, escrito, sujeto, letra.

 

Abstract

Literature means letter or writing for that established a logical-impossible relationship with psychoanalysis through writing, because the letter is tied to the real and, in turn, the signifier to the symbolic. In this way, literature pretends to say the impossible, while psychoanalysis listens from the impossibility to which the subject of the unconscious is thrown because it is a divided subject. What allows to think the idea of ​​subject and real in psychoanalysis; since the subject is not an individual and the real doesn´t implied a biological body. Rather, they are elements that constituted from writing. Thus, literature and psychoanalysis are inscribed and articulated from the gap where the words are inscribed.

Keywords: literature, psychoanalysis, word, writing, subject, letter.

 

Etimológicamente “Literatura” deriva del latín Littera, que significa “letra” o “lo escrito”. Por su etimología, la literatura está ligada a la cultura como manifestación de belleza a través de la palabra escrita, pero esta definición deja fuera la literatura de transmisión oral, que es la primera manifestación literaria conocida, por lo que es mejor hablar, siguiendo a Aristóteles, de “el arte de la palabra”, la literatura entonces, es un arte y, por lo tanto, tiene una finalidad estética.[1]

 

Por lo que, sí la literatura es la “letra” o lo “escrito”, está ligada a la cultura y es una forma de expresión a través de la palabra y el habla, podemos decir que la literatura guarda relación con el lenguaje.  Y es a partir de este último que podemos dar lugar al psicoanálisis también, ya que ambos se encuentran a travesados por él. No sin olvidar que, al hablar de letra, no solo el lenguaje aparece implicado, también el deseo.

 

En el seminario 18, en la clase sobre lo escrito y la palabra, Lacan menciona: “[…] ustedes comprenden bien, que sí la escritura puede servir de algo es justamente en la medida en que puede distinguirse de la palabra, de la palabra que puede apoyarse allí”.[2]

 

Lo anterior, nos indica entonces que el escrito es distinto de la palabra, en la medida en que el escrito es su soporte. De esta manera, lo escrito no es para Lacan un conjunto de palabras que se transcriben, pero, entonces ¿Qué es lo escrito?

 

En La Conferencia en Ginebra sobre El síntoma, Lacan menciona: “[…] simplemente por escritos yo quería señalar que de alguna manera eso era el residuo de mi enseñanza”.[3] Aquí la palabra residuo permite acercarnos a la respuesta por la pegunta: ¿qué es lo escrito? Cuando el sujeto entra en el campo del lenguaje, el sujeto se ve afectado ($) y el Otro también (A), porque el sujeto no cabe de manera exacta en el Otro y no cabe de manera exacta porque al entrar pierde algo, eso que pierde es el objeto a. Por lo tanto, lo escrito guarda relación con la letra y a su vez, la letra con el deseo.

 

Para continuar con esta idea, Lacan en el seminario 18 menciona: “La articulación, quiero decir algebraica del semblante, y como tal, no se trata más que de letras y sus efectos, constituye el único aparato mediante el cual designamos lo real, lo que es real es lo que hace agujero en ese semblante”.[4]

 

La letra agujerea lo simbólico, porque esa a, es el resto que cae de la división entre el Sujeto y el Otro.  Por lo tanto, lo escrito se articula a la letra en la medida en que se sitúa en el registro de lo real. La literatura se vincula a lo imposible en tanto busca decir lo inenarrable, lo no dicho, lo que nadie puede decir o quiere decir. Mientras que el psicoanálisis, escucha lo inaudible, lo que se dice a contrapelo de lo que se cree decir, cada palabra dicha o no dicha, al tiempo que enuncia algo intenta silenciar otra cosa, pero ésta siempre queda inscrita en el hueco que forjan las palabras.[5]

 

La letra es ausente, se le trata de capturar, por eso se lee, aunque algo siempre escape, como el escritor, es pura ausencia. La literatura, se trataría entonces de la forma en que un sujeto se revela en la escritura, porque el sujeto al hablar muestra lo incompleto del lenguaje a través de lo real inexpresable que permite la apertura, es decir, el sujeto habla para bordear con palabras ese objeto a, pero al mismo tiempo, da cuenta de su falta.

De esta manera, literatura, deseo y lenguaje se sitúan ahí donde se articula el sujeto; porque el sujeto del inconsciente tiene una implicación en la forma literaria, esa forma es la letra, en la medida en que es en el vacío donde el a se coloca como el soporte del significante. Por ello, pensar lo real como lo escrito, tiene implicaciones en cómo se escucha al sujeto en la clínica. Un sujeto no es una persona y ahí está el error principal de muchos analistas, porque pensar al sujeto como persona, implica olvidar que el sujeto es un significante que representa a otro significante. Por eso es un error decir sujeto infantil, sujeto de la adolescencia, sujeto de la vejez, etc. Porque no se trata de una cuestión del desarrollo evolutivo o biologicista; eso sería hacer del psicoanálisis una psicologización.

 

Un sujeto de la enunciación, es lo que el analista escucha de la cadena discursiva, es decir, qué significantes y cómo esos significantes han o no constituido a ese sujeto, porque el sujeto es aquello que se dice, aquello que se inscribe. Por lo tanto, en la clínica se trata de una escucha a la letra, es decir, de tomar las palabras de ese sujeto a lo literal y regresar esas palabras para que ese sujeto pueda producir nuevos significantes. Ya que el análisis se trata en todo caso, de la relación del sujeto con a, es decir, con la letra; por ello el analista, es eso que se posiciona entre el significante y lo real; pues recordemos que Lacan señala en el seminario 10 lo siguiente: “[…] el objeto está en efecto vinculado a su falta necesaria allí donde el sujeto se constituye en el lugar del Otro”.[6]

 

Razón por la cual, el analista es ausencia en el dispositivo analítico, pues no está ahí como persona, sino como un lugar, el lugar de la pregunta, de lo que causa, es decir, del objeto a. Estar posicionado en ese lugar es tratar de dialogar con los significantes, es dejarse tomar por el discurso. De esta manera, el trabajo analítico es una escritura, porque la escritura es eso que da soporte a la palabra, palabra donde el deseo se cifra y se articula. Por ello, entre la literatura y el psicoanálisis esta la escritura, porque es en el escrito donde lo real no puede más que ser denunciado en los enunciados que dan lugar al sujeto que habla ahí. Lo que permite comprender por qué Lacan en el seminario 18, menciona: “La escritura, la letra, está en lo real, y el significante, en lo simbólico”.[7]

 

La literatura no puede ser entendida como un conjunto de historias ficticias, porque no está hecha para ser entendida sino leída, ya que su riqueza reside en la función lógica bajo la cual está estructurada y en ese sentido, dice algo; por ello, la literaria es a la vez un escrito y un acto. Montes de Oca menciona: en lo dicho y por lo dicho, es como el sujeto articula a la vez que enmascara su deseo, es en lo dicho por él donde permanece oculta y revelada su verdad. Así, para Freud, es en la palabra donde lo reprimido se manifiesta, palabra que oculta a la vez que muestra, por lo que es posible tasar en ella el deseo y su interpretación. Puesto así el hombre entre la realidad opresiva del mundo y lo real inalcanzable de su deseo, es el texto el lugar en donde se dirime el conflicto, lugar del sueño que se trama en la forma de la literatura.[8]

 

El texto, por lo tanto, es el lugar donde el sujeto del inconsciente aparece enunciado, pero decir sujeto del inconsciente, implicaría decir el inconsciente tiene un sujeto, por ende, el icc dice, habla.

Lacan en Instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud, menciona:  la letra es el soporte material que el discurso concreto toma del lenguaje. Esta simple definición supone que el lenguaje no se confunde con las diversas funciones somáticas y psíquicas que le estorban en el sujeto hablante. Por la razón primera de que el lenguaje con su estructura preexiste a la entrada que hace en él cada sujeto en un momento de su desarrollo mental.[9]

 

Puntualización que es de suma importancia porque rompe con la idea de que existe un real pre-discursivo. Lo real no es el cacho de carne compuesto por huesos, órganos. Lo real, es lo escrito. Debido a que el lenguaje no está después de nuestra llegada al mundo, el lenguaje preexiste a nuestra llegada. Por lo tanto, no es que nosotros al nacer primero somos un cacho de carne y luego somos atravesados por el lenguaje; el lenguaje preexiste a nuestra llegada, somos hablados desde antes de nacer, ocupamos un lugar en el discurso del Otro. Por ello, Lacan en ese texto nos dirá: “[…] el sujeto, si puede parecer siervo del lenguaje, lo es más aún de un discurso en el movimiento universal del cual su lugar -está ya inscrito en el momento de su nacimiento, aún que sólo fuese bajo la forma de su nombre propio”.[10]

 

Lo anterior, rompe con la idea de que el sujeto es un individuo. El inconsciente habla más allá del individuo, dice algo y lo dice a través del sujeto. Al igual que en la literatura, el análisis no se trata de escuchar a la persona y lo que dice desde el sentido; sino que se trata de escuchar al sujeto que se enuncia en la cadena discursiva para dar cuenta de su función lógica.

 

El sujeto al hablar cuenta una historia, sin embargo, no olvidemos que la palabra historia en alemán (der Erzâhlung) se refiere a cuento, narrativa, relato, narración, etc. Es decir, se trata de un texto, como aquello que da soporte al despliegue de la palabra donde el sujeto dice algo y, por ende, ha de ser revelado en el texto.

 

Fragmento de análisis de un caso de histeria, De la historia de una neurosis infantil, Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci etc. Son algunos de los historiales que Sigmund Freud escuchó; sin embargo, sí uno pone atención a la forma de nombrarlos, podemos encontrar que no es de Dora de quien habla como persona, ni del hombre de los lobos, ni de Leonardo; sino de la función lógica del significante en lo escrito, por ello cada lectura apertura algo nuevo a pesar de que se trate del mismo texto; uno puede ir una y otra vez a la obra y cada lectura abre preguntas, nos lleva a la creación de nuevos significantes. Heidegger obliga a pensar la verdad separada de la comprensión de la misma como certeza, poniendo a aquella en relación con la palabra griega aletheia, desocultamiento, es decir, no como algo opuesto a lo que siendo oculto habría que mostrar, sino como aquello que mostrándose se oculta y que es en ese sentido solo accesible en tanto interpretable.[11]

 

De esta manera, la literatura permite ser soporte de la palabra, palabra que enuncia algo con respecto a la verdad del sujeto, en tanto vela y revela algo del deseo. Por ello, entre literatura y psicoanálisis esta la escritura, poque es la palabra la posibilidad de la relación entre ambas; donde lo escrito es el soporte desde lo cual el sujeto toma lugar.

 

Bibliografía

  1. Gallardo, Elena, ¿Qué es la literatura?, Blog Hypotheses, 18 octubre, 2009. https://peripoietikes.hypotheses.org/41 Consultado el 04 de abril de 2022.
  2. Lacan, Jacques, Instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud (1957), Escritos 1, Siglo XXI, Buenos Aires, 2003, pp. 473-509.
  3. ___________, Conferencia de Ginebra sobre el síntoma, en Revista Le Bloc-Notes de la psychanalyse,º 5, Bruselas, 1885, pp. 5-23. https://lacanterafreudiana.com.ar/2.5.1.25%20%20%20%20CONFERENCIA%20EN%20GINEBRA%20SOBRE%20EL%20SINTOMA,%201975.pdf Consultado el 05 de abril de 2022.
  4. ___________, La causa del deseo (1963), Seminario 10. La angustia, Paidós, Buenos Aires, 2013, pp. 113-126.
  5. ___________, El hombre y la mujer (1971), Seminario 18. De un discurso que no fuera del semblante, Paidós, Buenos Aires, 2013, pp.23-36
  6. ____________, Lo escrito y la palabra (1971), Seminario 18. De un discurso que no fuera del semblante, Paidós, Buenos Aires, 2013, pp.71-87
  7. ____________, Clase sobre Lituraterra (1971), Seminario 18. De un discurso que no fuera del semblante, Paidós, Buenos Aires, 2013, pp. 105-118
  8. Montes de Oca, Alejandro, Kafka. La atroz condena de la literatura, Universidad Autónoma Metropolitana, México, 2001, pp. 13-135.

 

Notas

[1]Gallardo Elena, “¿Qué es la literatura?” Blog Hypotheses.
[2] Jacques Lacan, Seminario 18. De un discurso que no fuera del semblante, “Lo escrito y la palabra”, ed. cit., p. 75.
[3] Jacques Lacan, “Conferencia de Ginebra sobre el síntoma” Revista Le Bloc-Notes de la psychanalyse, ed. cit., p.5.
[4] Jacques Lacan, Seminario 18. De un discurso que no fuera del semblante, “El hombre y la mujer”, ed. cit., p.27.
[5] Alejandro Montes de Oca, Kafka. La atroz condena de la literatura, ed. cit., p. 26.
[6] Jacques Lacan, Seminario 10. La angustia, “La causa del deseo”, ed. cit., p.121.
[7] Jacques Lacan, Seminario 18. De un discurso que no fuera del semblante, “Clase sobre Lituraterra”, ed. cit., p.114.
[8] Alejandro Montes de Oca, Op. cit., pp. 27-28.
[9] Jacques Lacan, Escritos I, “Instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud”, ed. cit., p.475.
[10] Ibidem.
[11] Alejandro Montes de Oca, Op. cit., p. 29.

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